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viernes, 1 de noviembre de 2013

EUROPA S.A.

¿Qué queda de aquella Europa de los ciudadanos de la que tanto se hablaba en los 90’? Nada. La eurozona se ha convertido en un paraíso para el capital financiero. Nunca fue otra cosa. La crisis ha acentuado su sesgo neoliberal. La troika –el FMI y sus otras dos patas europeas- piensa más en los mercados que en las personas. Por eso no extraña que la ciudadanía responda con la indiferencia, cuando no con el escepticismo. En ese caldo de cultivo crece la extrema derecha. Hace un par de semanas, Le Nouvel Observateur publicó un sondeo que daba al Frente Nacional de Marine Le Pen la mayor intención de voto de su historia, superando a la derecha republicana. Sarkozy allanó el camino a una derecha extrema que ahora está eufórica. Francia no es una excepción. Ocurre en gran parte de los países de la Unión, especialmente en los más castigados por las políticas de austeridad. Se vio en Grecia, hasta que un desacreditado Antonis Samarás ha tenido que pararle los pies a un Amanecer Dorado con licencia para matar. Este resurgir de la intolerancia no es nuevo. No hay más que repasar la historia europea del siglo XX, y ver cómo respondieron a las crisis algunas de sus élites dirigentes, dando alas al fascismo y levantando muros de insolidaridad y proteccionismo.       

FRONTERAS
            Desde un punto de vista no eurocéntrico, el Viejo Continente tan solo es una península periférica del inmenso continente euroasiático. Apenas un divertículo en la geografía terrestre, pero que concentra una parte importante de la riqueza mundial. Sus principales zonas fronterizas están al este y al sur. La meridional tiene un pequeño brazo de mar como único obstáculo. Tal vez por eso, los muros que ha levantado la Unión Europea están hechos especialmente con leyes. Valgan de ejemplo los acuerdos de Schengen vigentes desde 1995. Esos muros legales no son contención suficiente para evitar que la desesperación los sobrepase. De eso huyen los que buscan en tierras europeas su tabla de salvación. Algunos, demasiados, lo único que encuentran es la muerte en su viaje al paraíso. Estos días, la conciencia de la etérea ciudadanía europea está siendo lacerada con las imágenes de cientos de inmigrantes ahogados a las puertas del Edén. “No podemos esperar a Europa”, dice el primer ministro italiano, Enrico Letta, sacudido también por la continúa repetición de la tragedia y de su imagen en aguas de la isla de Lampedusa. Y es que Europa, aparte de ponerles medallas cuando están muertos, no sabe qué hacer con los inmigrantes. O los encierra transitoriamente en centros de internamiento que recuerdan infiernos que creíamos superados, o los deja morir en medio del Mare Nostrum. También en la política migratoria, la Unión muestra su casi total inoperancia. Incapaz de articular un sistema de acogida, deja en manos de los países el control de sus fronteras. Responsabilidad que supera a los del sur.        
           
SUELDOS
            Sostiene la Unión que las fronteras entre los países europeos ya no existen. Falso. Los ciudadanos no gozan de la libertad de movimientos de los capitales, ni siquiera para ir a trabajar. Casi 30 millones de personas sin empleo certifican el fracaso de la Unión como motor económico. Su única receta: bajar los costes laborales. A ello se aplica el gobierno de Rajoy, aunque como de costumbre nos mienta. “Los salarios no están bajando, están moderando su crecimiento”, dice Montoro. Dice lo que dice a ver si cuela. ¡Pues no! No cuela. “Es amarga la verdad”, dice el poeta. Ahí están los datos: los salarios han disminuido en nuestro país más del 10%. Eso y el alto índice de paro explican que el consumo de las familias se haya desplomado. Hace tiempo que Cáritas lo lleva denunciando. La crisis y las recetas de austeridad para salir de ella que se están aplicando, aumentan las desigualdades sociales. Hoy, hay más pobres y los ricos lo son más. Cambiar el país y cambiar Europa, ese es el reto. Un cambio para limpiar la política, empezando por la de aquí. Hacienda ha ratificado la investigación policial que ve claros indicios de financiación ilegal en el PP valenciano en tiempo electoral. Un comportamiento delictivo que, a buen seguro, tendrá consecuencias en los tribunales y en las urnas. La Gürtel aún tiene cuerda para rato. “Vergonya cavallers, vergonya!”, que cantaba Al Tall. 

URBANO GARCIA

FOTO: Telecinco.es

DESFILES PATRIÓTICOS



Era el desfile más esperado -una década ha tardado en producirse-, y su impacto mediático no ha defraudado. Otra cosa será lo que al final dicte la Justicia. Ya sabemos que su ceguera, a veces, es algo más que un símbolo. Esa falta de visión, o mejor dicho esa vista para juzgar según quién y cómo, es lo que más la desacredita a ojos de la ciudadanía. Que el cacique de Castellón, hijo, nieto y biznieto de caciques, se siente en el banquillo no es asunto baladí, sea cual sea la sentencia. Supone sentar en el banquillo una forma de hacer política que ha socavado los cimientos de la Política –así con mayúsculas- que tanto costó reinstaurar tras la muerte del dictador. ¿Es el fin de una dinastía? Posiblemente, no. Ya se ha encargado el propio Carlos Fabra de perpetuar el linaje. Como sus antepasados, él también ha velado por sus herederos. Y ahí está su hija, Andrea, tomando el relevo político del padre. Claro que Don Carlos no se ha valido de los resortes de aquel régimen de la Restauración que tanto hizo por el caciquismo del siglo XIX y XX. No, ahora estamos en otra onda. Ahora quién mejor representa ese espíritu es el Partido Popular. Y no sólo en el caso de Carlos Fabra. Ahí está el gallego José Luis Baltar –por cierto, también con problemas judiciales- para confirmar una regla cuya generalización puede parecer exagerada, además de injusta.
            Volvamos a Don Carlos. Tras el empujón a su hija, Andrea, ésta ha demostrado con creces que se vale sola. Su matrimonio con el ex Consejero de Sanidad de Esperanza Aguirre, Juan José Güemes, la puso en la cresta de la ola. Si su marido impulsó la privatización de la sanidad pública madrileña más allá de la prudencia, Andrea se destapó un día con un “¡Qué se jodan!” -dedicado a las personas sin trabajo- que llegó a los últimos confines del planeta internet. Lo de Güemes aún da que hablar. Primero por su efímero paso por una de las empresas beneficiadas por su ola privatizadora. Una desvergüenza digna de figurar en los anales del saqueo. Ahora, por la sentencia contra las privatizaciones de la sanidad madrileña iniciadas por él.
            A Don Carlos, como a Al Capone, la justicia le tiene encausado por un problema accidental. El trato a favor a su empresa de fertilizantes podría ser tan solo la punta de un iceberg de corrupción cuyos detalles no alcanzamos ni siquiera a imaginar. En la web de Rokambole le están sacando punta a este filón informativo.

EL PENDÓN
            En la semana de las exaltaciones patrióticas, hay que sacar a pasear los pendones. Todos son de conquista. Uno, la oriflama guardada en el Ayuntamiento, recuerda aquel 9 de octubre de 1238 en que las tropas catalano-aragonesas del rey Jaume I entraron en la ciudad de Balansiya, hoy Valencia, negociando la entrega de la medina y su hinterland, y enviando al exilio a su rey Zayyan ibn Mardanish. Los conquistadores impusieron su lengua y sus costumbres, nada distinto a lo que hace cualquier potencia dominante. En fechas tan dadas a la tergiversación, bien está ojear La Valencia musulmana que Vicente Coscollá publicó hace una década. Claro que sobre la realidad histórica se ha ido superponiendo un espeso manto ideológico que dificulta distinguir el grano de la paja. En medio de la procesión cívica, Rita impuso un tedeum a modo de filtro de pureza ideológica que ahora nos quiere vender como parte de la tradición. ¡No señora!, el tedeum es un invento suyo que nada tiene que ver con una celebración ciudadana. Posiblemente, tras su derrota en las urnas, al tedeum le ocurra lo mismo que a algunas de las costumbres sarracenas, que quede relegado al rincón de los recuerdos de un nacionalcatolicismo que gobernó Valencia durante dos décadas de ignominia.

LA FINANCIACIÓN
            Por encima de tradiciones más o menos consolidadas, está la realidad del día a día. Lo cierto es que la ciudadanía valenciana, del Sénia al Segura, recibe del Estado menos por habitante que el resto. Una financiación deficiente que, unida al despilfarro, nos sitúan al borde del abismo. Con las arcas públicas limpias como una patena y una deuda acumulada de millones de euros, somos rehenes de unos gestores que han dilapidado nuestro patrimonio. Mientras nos endeudaban con trampantojos arquitectónicos y ruinosos eventos, desmantelaban nuestro tejido industrial. Ahora estamos sin defensas para recuperarnos de la crisis. Así es como entienden estos patriotas de pacotilla velar por los intereses de la mayoría. Tardan en irse.

 URBANO GARCIA
urbanogarciaperez@gmail.com

IMAGEN: Entrada de Jaume I a València. Mural de Salses. 

viernes, 4 de octubre de 2013

PUERTAS AL CAMPO


No sé si el titular es el más apropiado teniendo en cuenta el incremento de los hurtos en el campo valenciano. Pero es útil para describir la actual disolución de las fronteras informativas. El sábado 28 de septiembre, JJ Pérez Benlloch se preguntaba en EL PAÍS por qué motivos los valencianos seguíamos sin poder ver la TV3, cuando no hay impedimentos, ni técnicos, ni legales. La reflexión del veterano periodista era oportuna. En momentos de debates soberanistas, nada mejor que saber de primera mano qué piensan nuestros vecinos del norte. El Consell boicotea la información externa y anula la interna, o sea RTVV.

            El PP ha convertido el mapa audiovisual valenciano en un estercolero. Parte de la culpa la tiene el TDT Party. La concesión de licencias para la Televisión Digital Terrestre fue pergeñada por el locuaz González Pons, en connivencia con el ex Molt Honorable Paco Camps. Las licencias fueron a parar a amigachos del PP, genios de la especulación y otras prendas de parecida calaña sin remota idea de periodismo. La Justicia dictaminó la ilegalidad del reparto, impugnado por Tele Elx y del que quedaron excluidas algunas de las empresas audiovisuales más solventes de nuestro país. Ha pasado más de un año de esta sentencia y el Consell no ha hecho nada para enmendar la ilegalidad. Es más, ha anunciado a bombo y platillo que no piensa hacer nada. ¿No es para indignarse?  



URNAS

            No abandono los tribunales. “El tripartito me aterra”, dijo Rita tras el subidón que le dio la decisión del TSJ de no acusarla, por ahora, de dar contratos a dedo a Urdangarín por el solo hecho de ser quién era. Menos mal que ahí están las hemerotecas para dar fe de cómo ella y su ahijado, hablo de Camps, abrieron en canal las arcas públicas para que el yerno morganático –no sé si le corresponde este adjetivo- las saqueara. Por ahora, Rita no tiene responsabilidades penales. Pero, ¿y políticas?

            Parece que a Rita le pasa lo mismo que a Franco, al dictador también le aterraba el pluralismo democrático. Lo que más les gusta a ambos es el partido único, llámese Movimiento Nacional o Partido Popular. Dicen todas las encuestas de opinión que el PP está en caída libre, y que el PSPV-PSOE no remonta el vuelo. Eso sí que debe aterrar a Rita. La debacle del bipartidismo anuncia el ascenso del resto de partidos. Más pluralidad y más democracia. La pérdida de la mayoría absoluta por parte del PP abrirá nuevos escenarios en la política valenciana. Marcará el fin de una época caracterizada por la prepotencia y el despilfarro. Por el autoritarismo y la mediocridad. Por el populismo y el desprecio a la cultura.

            A la oposición conocida, PSPV, Compromís y EUPV, suman las encuestas el partido de Rosa de España. Toni Cantó se postula para travestirse de Rita. UPyD quiere pescar votos en los caladeros socialistas y en los del PP. Pero es a estos últimos a los que más guiños hace. El populismo y la demagogia del partido magenta le convierten en una opción para una derecha desgastada. Rita no haría ascos a un bipartito con Toni.



SEISMOS

            Antes del previsible terremoto en las urnas, la tierra ya ha temblado en las comarcas del norte. Desde mediados de septiembre, numerosos movimientos sísmicos se están produciendo en las costas de Castellón. El proyecto Castor, la inyección de gas en el subsuelo marino, es la más posible causa de estos temblores. Un hecho que debería hacer reflexionar a las autoridades autonómicas, que sostienen la supuesta inocuidad de la agresiva técnica del fracking. Las comarcas de Castellón son las más amenazadas por el uso de la fracturación hidráulica para estrujar más si cabe la teta de los combustibles fósiles. El Consell ha quitado importancia a los temblores. Y González Pons aún no ha dicho nada. Además de puertas, algunos en el PP ponen sordina.


NOTA: Claro que el mayor terremoto que sacude Castellón es el que tiene lugar en la Audiencia desde el miércoles 2 de octubre. Ese día, por fin comenzó el juicio a Carlos Fabra tras una década de aplazamientos.

  
URBANO GARCIA


FOTO: La Vanguardia

lunes, 30 de septiembre de 2013

MOVILIDAD

Hubo un tiempo en que las ciudades eran de los peatones. De eso no hace tanto. Pensando en los transeúntes se trazaban calles y plazas. La ciudades tenían dimensiones humanas. Andando se llegaba a todas partes. Algunos se desplazaban a caballo o en carruajes, eran una minoría. Pero al crecimiento urbano es difícil ponerle límites. Valencia no es una excepción. La ciudad siguió creciendo a partir del trazado original de las legiones romanas. Con el tiempo, sus diferentes murallas -romana, árabe y cristiana-, fueron sucediéndose como círculos concéntricos. El último recinto amurallado que rodeaba la ciudad fue demolido a mitad del siglo XIX. Como quien dice, hace dos días. La muralla había perdido su función defensiva y nuevas necesidades de la población reclamaban un trazado urbano que permitiera más movilidad. Así nació la primera circunvalación de Valencia. Cuando se generalizó el uso del vehículo a motor, la ciudad se puso a su servicio sin tener en cuenta que el trazado urbano del centro histórico estaba diseñado para caminantes y no para coches. Las personas llegaron primero. Los coches ocupan más espacio y son mucho más contaminantes.      

URBANITAS
            Hace poco pisé nuevamente la plaza de Brujas. Un amplio espacio urbano en el que, a modo de cul de sac, viene a desembocar la inacabada avenida del Oeste. La zona tiene un cierto empaque arquitectónico –con la fachada trasera de los Santos Juanes, el Mercado Central y la ruinosa casa palaciega de Eixarch-, que el franquismo afeó con edificios de estética desarrollista, o sea ninguna. Algunos comercios han tenido que echar el cierre ante la eternidad de las obras. Otros, como la ferretería La Cadena, sobreviven a duras penas.      El Consistorio ha optado por reabrir la plaza de Brujas –tras más de un lustro cerrada- con una solución que esperamos provisional: poniendo asfalto. Numerosas y cualificadas voces, como la del arquitecto Carles Dolç o el ecologista Vicent Torres, se han pronunciado sobre la necesidad de dignificar esta parte de Valencia devolviéndosela al peatón. Hasta ahora, el Ayuntamiento ha hecho oídos sordos. Como en el vecino barrio del Carmen, el Consistorio muestra su más absoluta falta de un proyecto de ciudad, al menos para su casco antiguo. La peatonalización del centro histórico avanza con demasiada lentitud. Parece que a la actual mayoría municipal le interesa más la movilidad de la Fórmula 1 que la de los urbanitas. Así nos va. 

BICIS
            Andando, en transporte público o en bicicleta, son alternativas al coche para desplazarse por la ciudad. Los ciclistas cada vez son más. El clima y un terreno bastante llano favorecen el uso de la bici. Pero no todo lo tiene a su favor. Hace falta que las políticas municipales apuesten de forma decidida por este medio de transporte. No es suficiente con la concesión a una empresa privada de la explotación de este nicho de negocio, si no se hace una adecuada red de carriles bici que dé seguridad a ciclistas y viandantes. Hace falta un diseño de ciudad que piense más en ellos y menos en los coches.
            Valencia en bici, la organización ciudadana, lo tiene claro. El domingo 22 de septiembre, numerosas ciudades europeas celebraron el día sin coches. El Ayuntamiento de Valencia no se sumó a la celebración. A pesar del boicot institucional, miles de ciclistas recorrieron la ciudad demostrando que la sociedad civil va por delante de algunos representantes políticos que aún viven aferrados a una movilidad insostenible. “Que no te disfracen. Viste como quieras”, decía una pancarta en el desfile de moda que organizó Valencia en bici, el sábado 21 en la calle Colón, contra medidas, como el uso de casco en la ciudad, que quiere implantar la DGT.
            La movilidad no contaminante, sostenible y silenciosa es lo contrario a la parálisis que aqueja a un Consistorio, el valenciano, inmovilizado por las deudas y ahogado en una preocupante falta de ideas.
NOTA: El TSJ de la CV no ve indicios de culpabilidad en Rita y Camps en los millonarios contratos públicos hechos a dedo con Urdangarín y la trama Nóos. Que el señor le guarde la vista.

URBANO GARCIA
urbanogarciaperez@gmail.com

FOTO: València en Bici 

PAISANAJE

Las goteras del 11 de septiembre en el Congreso de los Diputados, poco antes de comenzar el Pleno, hicieron correr ríos de tinta, tanta como agua entró en el hemiciclo. Fue la gota que colmó el vaso de las metáforas. Las goteras alimentaron las cuchufletas a las que somos tan aficionados. Fueron un ingrediente más para avivar el ingenio ciudadano cuyo estado emocional anda por los suelos. Septiembre está siendo un buen mes para la guasa, aunque los ríos de mala leche vayan por dentro. Las consecuencias del tsunami que ha arrasado tierras y haciendas ya se pueden ver en el paisaje. Al herrumbroso bosque de grúas inactivas ha sucedido el silencio del páramo. Todo está paralizado. Hasta la gente parece que respira menos por temor a consumir. Así va el mercado interior, cayendo día a día. El paisanaje se va achicando. Acurrucándose como una crisálida a la defensiva de la que está cayendo. Es la depresión tras la sucesión de interminables recesiones. Depresión económica, pero también psicológica. Así está el ánimo del personal. No contribuye a mejorar la situación la inmovilidad del gobierno, empeñado en no cambiar ni una coma de su guión. Apalancado en su mayoría absoluta, Rajoy permanece sordo y ciego ante lo que está ocurriendo. La credibilidad de su gabinete se desmorona. La desafección, incluso entre sus sumisas filas, no hace más que crecer. La catarata de despropósitos, incendiarias declaraciones, euforias injustificadas, amenazas insensatas y silencios vergonzosos son más leña para el fuego que consume nuestra maltrecha democracia.     

TRANSPARENCIA
            El PP se escuda en la ley de protección de datos para justificar la destrucción de los discos duros de los ordenadores de su extesorero. Excusatio non petita, accusatio manifesta. Vil excusa que da alas a los mal pensados que tienen la frase latina como prueba de veracidad. Claro que el mismo borrado informático es la mejor prueba del interés del PP en la opacidad. Así lo entendió gran parte de la oposición cuando afeó al gobierno que promueva una ley de transparencia mientras fomenta el ocultismo. Ya es casualidad que todas las organizaciones cívicas que llevan años luchando por la transparencia coincidan en el diagnóstico con los partidos de la oposición. En general, la política está a años luz de las posibilidades abiertas por las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Únicamente Joan Baldoví, diputado de Compromís-EQUO, se atrevió a condicionar su voto en la Cámara a la voluntad ciudadana manifestada en una consulta por internet. Fue a través de Ágora Voting, https://agoravoting.com/, una plataforma que permite a la ciudadanía participar en la toma de decisiones. Las TIC ponen al servicio de la sociedad una gran variedad de instrumentos para mejorar la transparencia y la participación. Su desarrollo y utilización es cuestión de voluntad política.    

PRIMARIAS
            Las cúpulas de algunos partidos piensan que lo mejor para sus intereses es continuar como en el siglo pasado. Seguir en la penumbra impermeables al deseo de las bases. Por eso son tan reacias a la transparencia y a la democracia interna. Sólo cuando chirrían todos los engranajes del sistema partidista, cuando el descrédito y la desafección amenazan seriamente su dominio, se plantean de forma tímida hacer algo. Hasta Aguirre, la cólera del PP, dice ahora que sería interesante hacer primarias en los partidos. ¿Tiene credibilidad la ex presidenta de Madrid para hacer esta propuesta? Precisamente ella, la lideresa, que llegó a la presidencia de la comunidad madrileña gracias a los tránsfugas Tamayo y Sáez, cuya voluntad fue comprada por una red que, una década después, sigue entre tinieblas. El caso es que se ha abierto el debate sobre las primarias. Los socialistas andaluces las plantearon para elegir internamente quién sustituiría a Griñán al frente de la Junta. Lo suyo no pasó de pantomima. Más serios fueron los gallegos. Ahora toca hacer primarias para elaborar las candidaturas. Ahí todos los partidos son un poco remolones. Donde el debate parece estar más avanzado es en Compromís. No lo tiene fácil. Sigue siendo una coalición cuya imagen plural es un valor a mantener. Sus órganos colegiados de dirección no tienen aún suficiente rodaje. Pero todo apunta a que su voluntad es hacer primarias abiertas a la ciudadanía para elaborar sus candidaturas. ¡Suerte! El maltratado paisanaje lo merece.   

URBANO GARCIA

IMAGEN: Coalición COMPROMÍS-EQUO y Agora Voting 


SE ACABÓ


 Todo tiene principio y fin. La fiesta terminó. Asistimos al final de una época en que el gobierno valenciano disparaba con pólvora de rey y todos los días programaba un evento. “No hay dinero” es el mantra más oído ahora en los despachos de la Generalitat. Las arcas están vacías y los cajones llenos de recibos sin pagar. Los recortes en los servicios públicos básicos no son suficientes como para saldar las deudas. Habrá que ahorrar más, nos dicen a modo de amenaza. Bien sabemos que detrás de su ahorro siempre hay alguna pérdida de nuestros derechos. Estamos en ruina gracias a unos gobiernos -los del PP- que gastaron muy por encima de nuestras posibilidades. Se cumple, en parte, la maldición que desde el gobierno de Rajoy nos lanzan día sí, día también, para culpabilizarnos y crearnos mala conciencia. Pero los culpables son otros. Son ellos mismos, carne de su carne. Camaradas de su mismo partido han sido los que han administrado con despilfarro y corrupción un dinero que no era suyo. Ellos tan sólo eran custodios de la Hacienda pública de los valencianos. Y no la han gestionado bien. Habrá que recordárselo cuando lleguen las elecciones.

DESOLACIÓN
            Los llamados juegos (olímpicos) del hambre ya no se celebrarán en Madrid. Los castillos en el aire se han volatilizado. Siempre nos quedará “relaxing cup of café con leche en la Plaza Mayor”. Argumento esgrimido por Ana Botella de Aznar para vender a los miembros del COI las cualidades de la capital como sede olímpica. De nada sirvió el intento de seducción. Ya no hay evento del que tirar mano. Se acabó lo que se daba. Hasta este comodín le ha salido mal a Rita. La alcaldesa está desolada. Ya no podrá lucir como anfitriona de subsede olímpica. No podrá reírle las gracias al Presidente del COI, ni hacerse fotos con Michelle Obama. A Rita le queda el consuelo de invitar a algún turista a tomar una orxata a la Lluna de València. ¿Quién invertirá en el balcón al mar? ¿Y en la dársena interior?
            Si, como pregonaba la propaganda oficial, alguna vez estos gobernantes nos colocaron en el mapa del mundo, ¿de qué presumirán ahora? Rita tampoco volverá a montar un Ferrari rojo pilotado por Camps, su ahijado. No esta el patio para juergas. La Fórmula 1 esperará tiempos mejores. El panorama urbano dejado por la Copa del América y las carreras de coches no puede ser más desolador. ¿Quién no recuerda la foto de un Camps ebrio de poder y una Rita, también, brindando con Ecclestone –amo y señor de la Fórmula 1- por la celebración en Valencia de unas carreras de coches? ¿Qué queda de aquella juerga “a coste cero”, según Camps? Era víspera electoral, Camps y Rita apuraban las últimas horas antes del inicio de la campaña. Ecclestone ligó la Fórmula 1 al triunfo del PP en las urnas. ¿A qué se ligará su retirada? ¿Quién devolverá a las arcas públicas el dinero invertido y nunca amortizado? ¿Quién restaurará calles, plazas y tinglados del puerto? No invirtieron en la ciudad cuando decían que había dinero, ¿qué harán ahora que no lo hay?      

CON EL CULO AL AIRE
            Todos los grupos de Les Corts Valencianes coinciden en que uno de los problemas que arrastramos es la deficiente financiación. El martes 10 de septiembre, el acuerdo del plenario para introducir el factor demográfico en la financiación valenciana iba a llegar por tercera vez al Congreso de los Diputados. El PP de la CV volvió a frustrarlo. Fabra sabía que no contaba con el apoyo del PP de E, y prefirió abortar el intento antes de quedarse con el culo al aire. “Tenerlo de Presidente es un lujo”, dijo Cospedal en Gandía en la Escuela de Verano del PP. El lujo es para el partido de la derecha, por tener al frente de nuestra comunidad a un pelele, a un fiel vasallo de los intereses de Rajoy que no siempre coinciden –como en el caso de la financiación- con los de valencianos y valencianas. Ahora dicen que quieren unir financiación y recorte en el número de diputados. No es lo mismo. La primera es de justicia. En la segunda no hay consenso y es una burda maniobra del PP para seguir ofrendando nuevas glorias a intereses foráneos. Nos toman el pelo. Habrá que abrir la vía valenciana a la autonomía plena. 

URBANO GARCIA

FOTO: 20Minutos 

LA MOCHILA




Todos llevamos una. Las hay pesadas y más livianas. Ligeras como el equipaje de Machado camino del exilio o pesados fardos incómodos de cargar. Lo normal es que las mochilas pesen. En ellas colocamos nuestras experiencias vitales, buenos y malos momentos, alegrías y pesares, felicidades y sufrimientos. De este tipo de mochilas saben mucho los psicólogos, especialistas en descargarlas de esos sobrepesos que dificultan a sus porteadores dar un paso por la vida. En ellas llevamos nuestros más preciados bagajes, pero también cargamos mucho lastre que nos impide caminar. Aunque seamos nosotros los porteadores, no todo lo que acarreamos en ellas nos pertenece. Con las mochilas personales ocurre como con la deuda, una parte es ilegítima y conviene desprenderse de ella. Más que nada para aligerar la carga y hacer el viaje más cómodos.
           
¿PRÉSTAMO O DONACIÓN?
            Hay mochilas con carga prestada. Otras llevan una donación. No es lo mismo. Los préstamos hay que devolverlos. Con más o menos intereses, depende de la bondad o la usura del prestamista. Por el contrario, además de no llevar interés, lo que se dona no se quita, como dice el refrán de santa Rita. ¿Qué no haríamos por un hijo? Lo mismo que por una hija. Sabemos que Belén Esteban es capaz de matar por la suya. ¿Cuántas madre coraje estarían dispuestas a hacerlo? Seguro que miles. El caso es que S.A.R Don Juan Carlos de Borbón y Borbón donó/ prestó –no están claros los términos del contrato- la módica cantidad de 1 millón 200 mil euros, en dos tandas, para que su hija, la infanta, se alojara bajo un techo a la altura de su alcurnia. ¿Cuántos padres recurren al préstamo con interés 0 para eludir las cargas fiscales de la donación? No estaría mal saberlo, así cómo la cantidad a la que estamos refiriéndonos. Más que nada para saber a qué atenernos cuando decimos eso de que “Hacienda somos todos”. 

AL COLE
            Esta semana quienes vuelven a cargar con sus mochilas son los estudiantes de Primaria. En muchos casos sobrecargadas de pesos inútiles. De nuevo volverán a oírse las voces de especialistas alertando del peligro para el esqueleto de llevar sobre sus jóvenes hombros tan pesada carga. Claro que peor es la carga que tienen que llevar madres y padres. Como no podía ser de otra manera con el PP, los recortes también han llegado a las escuelas. Poco antes de comenzar el nuevo curso, el Consell de Fabra y Català aún no ha abonado las ayudas para la compra de los libros de texto del curso pasado. Eso es celeridad en la atención al ciudadano. Más suerte han tenido otro tipo de acreedores, que han visto acortada su lista de espera. Claro que cumplir con la ciudadanía de a píe no entra entre las prioridades de este gobierno.
            Algunos de estos jóvenes estudiantes volverán a ser alojados en barracones. “No son tantos. El gobierno valenciano está apostando por la educación,…” y bla, bla, bla, dice la Consellera del ramo. A pesar de la pervivencia de barracones, en los años de gobierno del PP, la transferencia de recursos públicos de la educación pública a la concertada no ha hecho más que aumentar. Tanto que la concertada ya ha igualado a la primera. Una pesada carga de la que algún día habrá que liberarse. La educación pide con urgencia un plan de choque que afronte de forma seria y con recursos un retraso histórico que algunos se empeñan en perpetuar.
            Capítulo aparte merecen los sobrecostes que los nuevos centros suponen para las arcas públicas. La revista La Marea de septiembre repasa la marcha de este negocio. Un nicho empresarial en el que Valencia y Madrid van de la mano y compartiendo algunos de los nombres de supuestos beneficiarios.  

NOTAS JUDICIALES: La Asociación de Víctimas del Accidente del Metro del 3 de Julio se personará como acusación particular si se reabre el caso. Tenemos derecho a conocer toda la verdad. Por otra parte, la Fiscalía Anticorrupción imputa a Rita y Camps en el caso Nóos. La alfombra a Urdangarín no se puso sola.   

URBANO GARCIA

IMAGEN:  EFE