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viernes, 6 de diciembre de 2013

ENTERRADORES

¡Qué fácil es destruir!, ¡qué barato! ¿Verdad?, Sr Fabra. ¿Verdad?, Sras. y Sres. diputados del PP. Desde luego mucho más fácil que construir. Duele, eso sí. Pero sarna con gusto no pica y si es por interés, menos. Que mejor que hacerlo para quedar bien con quienes le han puesto a uno en la poltrona. Usted no necesitó pasar por las urnas. Ni sufrir la angustia del escrutinio ciudadano. Lo suyo fue una designación a dedo en toda regla. Sí, ya sé que forma parte de la tradición de su partido. También sé que luego sus camaradas le dieron el visto bueno. Pero quedará en la historia que lo suyo fue una unción decidida por Rajoy y su guardia pretoriana, en la que Cospedal del Toboso tuvo un papel relevante. Llegó la hora de devolver los favores. Es posible que éste no sea el único factor para el cierre de RTVV, pero algo habrá tenido que ver, ¡seguro! Luego está el tema de las prisas. Ya sabe que son malas consejeras. ¿Tanto le molesta oír voces discrepantes con su gestión y la de su partido? ¿Es que no soporta la libertad de expresión? ¿O hay otras causas que obligan a acelerar el proceso de enterrar en cal viva la memoria audiovisual valenciana de los últimos 24 años? Por cierto, durante la mayoría de ellos el PP ha hecho y deshecho a su antojo en RTVV.    

MEMORIA
                  Es bien sabido que la nuestra es frágil. No tanto como la de los peces, ¡cierto!, pero los pueblos mediterráneos tienen fama de olvidadizos. Las nuevas tecnologías facilitan mucho la tarea de almacenar documentos. Tal vez por eso, vivimos de forma tan dramática la pérdida del disco duro de nuestro ordenador personal. En él volcamos una parte importante de nuestras vidas. También la memoria de los 24 años de RTVV está almacenada en discos duros. La memoria audiovisual y la administrativa, tal vez la más interesante para la investigación judicial. Muchos de los caminos de la Gürtel pasaban por Canal 9. A buen seguro que allí se guardan –confiemos en que aún estén- huellas de regalos, compras y  contratos, como los que se hicieron para la visita del Papa en julio de 2006, o algo de la correspondencia entre Pedro García (director de RTVV en aquella época) y sus amigos de la Gürtel. Tras la noche de los micros cerrados y el apagón de RTVV es posible que el fundido a negro vaya más allá de las emisiones. Hay antecedentes. Lo recordaba el diario LEVANTE. En 1980, un incendio en el Centro de TVE en Valencia hizo desparecer una parte importante de la memoria audiovisual de la Transición valenciana. Una pérdida irreparable. Por eso resulta chocante que la policía judicial no se haya hecho cargo de la custodia de los edificios de RTVV, teniendo en cuenta el material sensible que alberga. Parece que la celeridad de la justicia tan solo afectaba a cortar la señal y no a aspectos mucho más inquietantes. Cuando escribo estas líneas, la única policía que vigila las instalaciones es la autonómica, a las órdenes de Serafín Castellano, senyor dels paranys y Conseller de Justicia. Es como si se pone al zorro a cuidar el gallinero.

ANTIVALENCIANOS
                  Tanto tiempo ofrendando nuevas glorias a España y a los del PP de la CV se les ha olvidado defender los intereses de los valencianos, a los que en teoría se deben. No lo digo solo por el cerrojazo a RTVV, también por la extinción del sistema financiero, por la asfixia a la cultura, por el desmantelamiento del tejido industrial, por su tibia defensa del eje mediterráneo, por el abandono de sus obligaciones con los dependientes,… La lista es interminable. Ante ella, Fabra ha optado por plegarse a los intereses de su partido. Por ser el primero en la construcción de esa Una, Grande y Libre que tanto parecen añorar algunos de sus camaradas. Eso y la crisis están despertando a muchos valencianos que a buen seguro no dudarán en escupir sobre la tumba de sus sepultureros.
NOTA: Federico López, luchador antifranquista y dirigente vecinal de Valencia, nos dejó hace poco, antes de ver cómo el Consell escribía esta nueva página en la historia de la infamia. Descanse en paz.  

URBANO GARCIA


FOTO: Mikel Ponce

BIENIO

Lástima que el adjetivo de negro ya esté asignado en la historia de la infamia. Era el más apropiado para calificar los dos años que Rajoy lleva en la Moncloa. “Es un gobierno que gobierna para los acreedores”, dice Ernesto Ekaizer. “A ellos se debe y no a sus votantes”, apostilla el periodista argentino. No hay más que ver cómo celebró Mariano su bienio manclovita, con la aprobación de la contrarreforma educativa de Wert y con el proyecto de ley de la mal llamada seguridad ciudadana. Dos iniciativas legislativas con un claro sesgo derechista y que abundan en los criterios ideológicos con los que nos está conduciendo el PP para, en teoría, sacarnos de la crisis. No sé si saldremos del túnel –como dice Rajoy- antes de que termine la legislatura, pero lo que es seguro es que saldremos en un punto muy distante del que entramos. Habremos retrocedido unos cuantos decenios, hasta ese punto de nuestra historia en que la derecha no tenía miedo ni vergüenza para aplicar sus más insolidarias y clasistas medidas políticas.  

CALIDAD
            Mientras Rajoy y su gobierno calibran la indignación ante sus propuestas represivas, la mayoría del PP en el Senado aprobaba su contrarreforma educativa. Dice Wert que mejorará la calidad de la enseñanza, pero quienes más contentos están son los colegios del OPUS que a partir de ahora recibirán subvenciones aunque no cumplan la Constitución y segreguen a sus alumnos por sexo. En eso, como en otras cosas más, el ejecutivo valenciano lleva delantera. Aquí segregar y recibir dinero público hace tiempo que son compatibles.  
            Un país devaluado, un buen titular para estos dos últimos años. Devaluada la economía y la democracia. Los salarios se han depreciado un 10% y aún no han tocado fondo. Con ellos ha disminuido la calidad de vida de miles de familias. Su poder adquisitivo se ha derrumbado arrastrando al consumo interno a cifras raquíticas. El descenso de la economía ha ido acompañado de recortes en las prestaciones sociales, y la sensación de desamparo es total. La percepción ciudadana es de que nos llevan camino del matadero.   
            Ninguna de las medidas puestas en marcha por el ejecutivo ha dado los resultados que prometieron. No hay más que revisar para qué ha servido la reforma laboral: para abaratar y hacer más precarios los empleos, pero no para aumentar la oferta. “Nuestra superespecialidad es crear puestos de trabajo”, dijo  González Pons en vísperas electorales. Pues llevamos un millón de parados más en dos años. Más los que han vuelto a sus países de origen. Más los que se han ido a buscar futuro en otras latitudes…            

RESCATE
            La troika recomienda a Rajoy que dé otra vuelta de tuerca a la economía española. De Guindos cifra en 35.000 millones de € el nuevo recorte del gasto público. ¡Qué casualidad! La cifra coincide con el dinero prestado por el Banco Central Europeo a la banca española para sacarla de apuros. Esa es la cuantificación del rescate financiero. ¿No dijo Mariano que los bancos pagaban su rescate? Pues va a ser que no. El rescate financiero también corre a cargo de la ciudadanía. Y, ¿quién rescata a las personas?
            Llegados al ecuador de la legislatura toca cambiar de sintonía. Además entramos en periodo  electoral. Ahora toca hablar de la salida del túnel, del fin de la crisis,… España vuelve a ir bien, es el mantra mediático. Mientras, se silencian las voces discrepantes. RTVV será la primera autonómica en ser arrebatada a un control ciudadano que nunca tuvo. Es el precio de Alberto Fabra por ser candidato. Factura que pagamos todos. Nos roban el patrimonio y la posibilidad de construir nuestro futuro. Así empieza el desmantelamiento del Estado Autonómico. Se renuncia a tener una radio televisión pública propia, se devuelven competencias, se reduce el número de diputados autonómicos,… Una recentralización que nos lleva directamente a paisajes pre democráticos. Lo dicho, un bienio más negro que el túnel del que aún no hemos salido.   

NOTA: Carlos Fabra, como Al Capone, condenado por defraudar a Hacienda tras una década obstruyendo a la justicia.

URBANO GARCIA


FOTO: José Aleixandre LEVANTE

domingo, 24 de noviembre de 2013

¿QUÉ HA PASADO?


“Nadie lo sabe”, argumenta el juez en la sentencia por el hundimiento del Prestige en las costas gallegas para exculpar de responsabilidad a los imputados. Todo el marrón para el maquinista, digo el capitán. Los demás, especialmente los que tomaron las decisiones políticas, se han ido de rositas. En ocasiones, hay decisiones judiciales de una ceguera digna de la figura que representa a la propia Justicia. ¿Hace falta recordar qué pasó en el TSJ valenciano con los trajes del curita? Ya sé que fue un tribunal popular el que dictaminó la inocencia del imputado, pero hasta llegar a ese punto no se puede afirmar que se hicieran las cosas bien. Pero volvamos a la inicial confesión de ignorancia. Al menos el chapapote era visible. Durante meses cubrió con su oleoso manto las costas gallegas, arruinó la pesca y pringó a cientos de voluntarios. Pero, ¿qué pasa cuando el delito es incoloro, inodoro e insípido?, ¿cuando se extiende como una mancha de aceite pero sin dejar rastro? ¿O es que la gente mira hacia otra parte cuando la corrupción llama a su puerta? ¿Qué ha pasado en tierras valencianas que parecen arrasadas por un ciclón? De verdad, ¿nadie lo sabe? En teoría, para eso está la justicia, para esclarecer los delitos. Y haberlos los ha habido, en Galicia y aquí. Aunque la justicia no los vea.   



INDULTO

            Contra el vicio de pecar está la virtud del indulto. Al menos eso piensan los que se apuntan a ser indulgentes sabiendo que sus barbas están en remojo. Digo de los casi 50 diputados autonómicos del PP que hace unos días firmaron la solicitud de indulto para uno de los suyos, el ex alcalde de Torrevieja, Hernández Mateo, condenado a tres años de cárcel y siete de inhabilitación por prevaricación, entre otros delitos. “Es mayor y lleva marcapasos”, argumentó el impulsor de la iniciativa, su amigo y camarada Andrés Ballester. Por lo visto, para este diputado, ser mayor y llevar marcapasos exime del cumplimiento de la ley. Tomen nota. El que también debería tomar buena nota es el Molt Honorable, cuyo grupo parlamentario no parece estar muy en sintonía con sus propuestas para combatir la corrupción. Es lo que le faltaba a Fabra, que sus colegas le segaran la hierba a sus pies. Menos mal que en las cosas importantes hay consenso, debe pensar el President, mientras deshoja la margarita de quién será el beneficiado por el cierre de RTVV. A tenor de la calma que hay, en eso también debe de haber acuerdo en las filas del PP valenciano. ¿Qué le habrá prometido Rajoy? A lo mejor nada. Fabra se conforma con poco. Con condonar parte de la descomunal deuda que arrastra el gobierno valenciano, sería suficiente para el Molt Honorable. ¿Y si Rajoy da a Fabra por amortizado y por perdida la taifa valenciana? Entonces todo tendría sentido. Seríamos de nuevo la cabeza de turco, el conejillo de indias en el que el PP experimentaría la doctrina del shock que tanto le gusta aplicar.     



INSULTO

            No terminan en el indulto de Mateo las cuitas judiciales del PP. También Rita ha tenido su cita con la Justicia. Ha sido en calidad de testigo ante el juez Castro, instructor de la causa Nóos en la que está imputado Urdangarín. Ella y su ahijado, digo de Camps, fueron cómplices necesarios para que el yerno del Rey birlara casi 4 millones de € de las arcas públicas valencianas. “Yo no he hecho ni firmado nada. Ni me reuní en Zarzuela con Iñaki”, dijo Rita en su descargo. La alcaldesa burló a la prensa entrando a la ciudad de la Justicia por la puerta trasera. Un privilegio que le había negado el juez. También su camarada Camps se mofó de la Justicia. El ex Molt Honorable, que se acogió a su derecho a declarar por escrito, no estuvo localizable durante el fin de semana que el juez Castro pasó en Valencia. ¿Dónde se escondió Camps? Él dice que estuvo en su casa. “Me faltó salir a la calle con un megáfono”, dijo Camps en plan chulesco a Info Libre. Se nota que al ex no le gusta declarar sin conocer los argumentos de sus socios de correrías. Él sabrá por qué. Lo cierto es que no merecemos los valencianos una plaga bíblica como la que nos ha caído.

            ¿De verdad queda alguien que aún no sepa lo que nos ha pasado? 

URBANO GARCIA

FOTO: EFE

miércoles, 13 de noviembre de 2013

EL LIQUIDADOR

 
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En 1965 se estrenó una película con este título de Jack Cardiff, un film de acción para mayor gloria de la Guerra Fría. Años más tarde, en la última década del siglo pasado, con el ambiente bélico más distendido, Atom Egoyan acudió a la figura del liquidador como eje de una historia que indagaba en la vida cotidiana de un grupo de personas sacudidas por los vaivenes de la vida. El martes 5 de noviembre, un President en sus horas más bajas anunciaba la liquidación de RTVV, el símbolo más visible de nuestra autonomía a pesar de su baja audiencia. Este liquidador que llegó por carambola al Palau de la Generalitat, pasará a la historia como el que inició el desmantelamiento de la comunidad, país o cómo quieran llamarla. Ya no hay dudas de que el PP nos quiere retrotraer a tiempos preautonómicos, por no decir pre democráticos. Una vuelta al pasado en toda regla que nos lleva de regreso a la dictadura, si la ciudadanía no lo impide. 



EN EL DIVÁN

            “Vísteme despacio que tengo prisa”, sabio consejo de nuestro refranero que Fabra parece ignorar. El subidón de ira que le produjo la sentencia judicial que declaró nulo el ERE en RTVV le llevó a derrapar. “Pues si no hay ERE, la cierro”, así con un par, a la altura de un Tirano Banderas de dictadura bananera. Las prisas le han llevado a cometer numerosos errores legales que podrían ocasionarle nuevos quebraderos de cabeza y algún que otro nuevo contratiempo judicial. La urgencia estaba en su cabeza. Le atormentaba la pesadilla de que el canal autonómico, libre de censuras, fuera desgranando en intensos capítulos las trapacerías de la tribu pepera. Hasta los caminos de la Gürtel pasaban por Canal 9. El catálogo da para mucho. Y es que en dos décadas, lo visto dentro y fuera del Pirulí de Burjassot da para una larga serie cuyo éxito de audiencia está garantizado. ¿Qué le pasó por la cabeza al Molt Honorable para tomar una decisión tan radical? Parece descartada cualquier estrategia a largo plazo, cualquier previsión de las consecuencias que podía acarrear el fundido a negro de RTVV. Quedan razones que la razón no entiende, o la pérdida de la razón.

            La crónica de estos días que han sacudido la vida valenciana ha sido contada con todo lujo de detalles. Numerosas opiniones han dibujado todos los perfiles de un fracaso largamente gestado. No ha faltado ni la voz de la psiquiatría –el profesor Rafael Tabarés-Seisdedos publicó un artículo en EL PAÍS- buceando en las posibles razones mentales de un comportamiento de difícil comprensión.

            También la sociedad valenciana debería hacérselo mirar. En primer lugar, muchos de esos profesionales que ahora se rasgan las vestiduras cuando poco antes tragaron con todo para medrar en una empresa en la que sólo progresaban los mercenarios. La banalidad del mal no es exclusiva de los nazis, y Canal 9 ha hecho mucho mal a la salud democrática de una sociedad herida y fragmentada.  



MORIR MATANDO

            O antes muerta que independiente. Así quiere el PP las radiotelevisiones públicas, muertas. Ya lo hizo en RTVE volviéndola a convertir en un juguete en manos del gobierno. Sometida la estatal, de poco le sirven las autonómicas. El púlpito para emitir la propaganda está garantizado. Y hay que ahorrar, dicen. A ser posible recortando en servicios públicos básicos. La información plural, contrastada y de calidad lo es.

            A buen seguro que las frecuencias liberadas tras el cierre de RTVV irán al TDT-Party o a cualquier empresa amiga que no ponga pegas a hacer sus informativos al dictado del Consell. Para así seguir manteniendo ese trampantojo de comunidad que tantos éxitos electorales le ha dado al PP. El caso es seguir engañándonos, mientras la autonomía es sometida a un vaciado selectivo. ¿Qué se puede esperar de quienes nunca creyeron demasiado ni en las autonomías ni en la democracia? Pues eso, liquidación y cierre.

NOTA: Escribo estas líneas antes finalizar el plazo para el cumplimiento de la sentencia de readmisión de los trabajadores de RTVV a los que afectó el ERE. Y antes de que Fabra tenga otra ocurrencia sobre Canal 9.


URBANO GARCIA



IMAGEN: RTVE.es

GRISÚ


Sin olor, no se nota su presencia a pesar de ser mortal con solo inhalarlo unos pocos segundos. Además, es altamente inflamable. Eso es el grisú. Una mezcla de gases –metano y monóxido de carbono, entre otros- que habita entre las betas de hulla y que ha teñido de luto la épica historia de la minería. No hace falta remontarse al Germinal de Zola para encontrar sobradas referencias a dramas causados por el grisú. El último en una mina leonesa que según cuentan los cronistas tenía todas las medidas de seguridad, pero que un ERE había recortado de forma drástica su plantilla. Perdamos la inocencia, no hay accidentes fortuitos.

SAQUEO
            La corrupción es el grisú de la democracia. Nadie nota su presencia, pero sus consecuencias son mortales para la convivencia. Cuando estalla, siempre es tarde. La sentencia del TSJ declarando nulo el ERE de RTVV es la consecuencia de muchos años de malas políticas. La gestión de la mayor empresa de comunicación del país ha estado plagada de corruptelas desde que el PP se hizo con su timón. Despropósito tras despropósito hasta el cierre final. Ese ha sido el camino recorrido por un PP, por un gobierno autonómico que hace tiempo que mostró su incapacidad para gobernar. ¿Quién restituirá a la sociedad los millones dilapidados? ¿Quién pedirá perdón por las tergiversaciones y mentiras con las que han trufado sus informativos? ¿Quién responderá de tantas ilusiones truncadas, de tantos sueños incumplidos?
            Lo ocurrido con RTVV es una mínima parte del tsunami de corrupción que nos ha asolado. El periodista Sergi Castillo desentraña en su libro Tierra de saqueo los mecanismos que hicieron del valenciano el país de promisión de todo tipo de trileros. Me atrevo a decir que, a tenor de lo ocurrido en los últimos días, se ha quedado corto. Canal 9 es pieza de caza mayor en la orgía cinegética que el PP se ha corrido a cuenta del contribuyente. El cierre de RTVV por decreto del Consell más que una ocurrencia es la muestra palpable de su absoluto fracaso. Algunos dirán que también es el certificado de un fracaso colectivo. No les falta razón. Sin la pasividad social no se hubieran podido cometer tantas fechorías. O no serían impunes.
            Sergi se pregunta por la cara oculta de la corrupción. Por el que corrompe. ¿Quién pagó tanto a cuenta de qué para llevarse cuánto? Se calcula que unos 10.000 millones de euros se mueven en ese bucle de corruptelas. Empresas donantes que, ocultas tras el anonimato, esperan ser resarcidas con contratos públicos. ¿Cuántas de ellas metieron mano en la caja de RTVV con el beneplácito de sus administradores?

PASEILLO
            Camps volverá a transitar la acera de la Audiencia de la mano de su hada madrina, digo de Rita Barberá. Ambos comparecerán el 16 de noviembre ante el juez Castro, en calidad de testigos, para que le expliquen cómo se las ingenió el duque consorte para engatusarlos. Más de tres millones de euros, limpios de polvo y paja, se llevó la empresa de Urdangarín de las arcas públicas valencianas sin mediar concurso de méritos ni otro tipo de incómodas zarandajas. A eso se le llama tener don de gentes. Don Iñaki llegó y triunfó. Ahí están las hemerotecas y los archivos televisivos –si aún no los han vendido a precio de saldo- para dar fe de ello. Revisitar aquellos días de vino, rosas, eventos y burbuja inmobiliaria provoca bochorno. El vasallaje de nuestras máximas autoridades hacia la periferia de la Casa Real da grima. Ver de nuevo cómo la alcaldesa le pone la alfombra roja al marido de la Infanta, aún indigna y da coraje.   
            ¿Estamos en vísperas de la descomposición del PP de la CV? Síntomas no faltan. Otra cosa es que los conflictos internos estallen antes de las próximas citas electorales. “En tiempos de zozobra no hacer mudanza”, decía el místico Juan de la Cruz. Y en ello están los del PP. Ya se lo ha dicho Alberto Fabra a sus camaradas, “seré el candidato, no perdáis el tiempo buscándome repuesto”. Pero el tablero está sembrado de minas. Rajoy retira el recurso de inconstitucionalidad a la ley Sinde de protección del BIC del Cabanyal sin decírselo a Rita y esta se monta su película. El juez declara nulo el ERE de RTVV y el Consell funde a negro. Hay políticos y políticas tan peligrosas como el grisú.  

URBANO GARCIA

FOTO: EL PAÍS  

viernes, 1 de noviembre de 2013

AUSENCIAS Y SILENCIOS


No me gusta la verborrea vacua de ideas pero llena de populismo y demagogia. Ni la de ella ni la de nadie. Tampoco sus silencios y ese estar como ausente cuando se habla de la ciudad en la que vivo. Ella, máxima responsable de la política de la ciudad -de la que se hace y de la que no-, se debe a la ciudadanía y no a sus cambiantes estados de ánimo. No hay nada de poesía en sus calladas ausencias. Sólo hay nepotismo y mala educación. No es la primera vez que lo hace, todo hay que decirlo. Pero cada vez chirrían más sus actitudes tan poco democráticas. Hasta ahora, los demás también callaban y no afeaban sus imposturas. Se acabó la tolerancia con las malas formas, con un autoritarismo excusado en su carácter fuerte. A nadie le gusta aguantar continuos desplantes y reprimendas. Volvió a ocurrir hace unos días en el debate sobre el estado de la ciudad. En teoría, un pleno para debatir cómo está Valencia. Un debate como los que se hacen en otras ciudades. Pero en la práctica fue un debate encorsetado, que limitó al extremo el tiempo para que la oposición desarrollara sus propuestas. Un paripé pre democrático que nada tiene que ver con la cooperación con la que deben gestionarse los asuntos públicos. Mientras ella hacía un sudoku, su escudero se batía en el hemiciclo. Rita se reservó la última palabra, sin limite de tiempo, sin controlar su lengua viperina escupiendo descalificaciones, sabedora de que a nadie se le permitiría responder a sus difamaciones. Para eso están los reglamentos aprobados con el único voto de la mayoría absoluta del PP, para acallar las voces discrepantes. 

FIN DE REGIMEN
            Suenan trompetas de apocalipsis sobre los líderes del PP. Rita es consciente de que su tiempo se acaba. Sobre sus espaldas pesan las dos décadas en las que ha hecho y deshecho en la ciudad a su antojo, sin nadie que rechistase sus ocurrencias, fueran buenas o malas. Tendrá que ir haciéndose el ánimo de quitarle el polvo al coche que, un día de hace ya muchos años, aparcó en estancias municipales. A no ser que opte por no apearse del vehículo oficial. Todo puede ocurrir. Ella no se considera políticamente amortizada, mientras que Fabra, Alberto, sigue sin despegar, como los aviones del aeropuerto de su Castellón natal.
            Tal vez por eso, y a falta de otras viandas, Rita se reserva para el menú pre electoral sus dos joyas de la corona: la Marina y el Parque Central. Este último tendrá que esperar tiempos mejores. Pero con la primera se explayó todo lo que quiso y más en un pleno casi monográfico. Hay que ir rápido, para vender suelo público antes de que la crisis afloje. De eso se trata, de privatizar todo lo que se pueda la preciada franja de terreno aledaña a la dársena interior. Unos terrenos dados a la ciudad por el Ministerio sin ninguna condición a cambio. El dinero saldrá de los inversores privados –argumentó Rita-, ansiosos de hacer negocio en una ciudad en la que nunca llueve ni se pone el sol. Podría ser una buena oportunidad para adecentar toda la franja litoral, incluidos los barrios marítimos que tanto lo necesitan. Y no pienso sólo en el Cabanyal-Canyamelar, ahí está Natzaret para dar fe de su histórico abandono. Rita no quiere ni oír hablar de esa posibilidad. Por eso, mostrando su verdadero talante, mandó callar a la oposición y la dejó sin turno de réplica. A Ribó le quitó la palabra en tres ocasiones. “Estoy muy orgullosa de la herencia que voy a dejar”, dijo Rita refiriéndose únicamente a la Marina Real. No le importa que el resto de la ciudad esté hecho unos zorros.
            A Rita no le gustan los debates. Prefiere sus monólogos y hacer lo que le dé la gana sin que nadie la controle. Ahora tiene un nuevo arquitecto de cabecera, José María Lozano, cuyo proyecto de Marina se parece demasiado a un gueto para gente guay. Su designación a dedo no augura nada bueno. No estaría de más que toda la ciudadanía pudiera opinar sobre un proyecto que marcará el futuro de la ciudad al menos en este siglo. Claro que la gente necesita información y tiempo para formarse una opinión, y todo eso puede retrasar el inicio del plan. ¿Y si Rita ya no es alcaldesa para entonces? Esa es su pesadilla.  
           
URBANO GARCIA
urbanogarciaperez@gmail.com

FOTO: LAS PROVINCIAS 

SIN ROMPER


Cabanyal: Passar sense trencar, así se tituló una jornada sobre la rehabilitación del barrio del Cabanyal-Canyamelar organizada por la Universitat Politècnica de València y la Fundación EQUO, entre otros. El debate giró en torno a un proyecto de los arquitectos e ingeniero Anna María Bordás y Miguel Peiró que plantean una rehabilitación del barrio sin necesidad de arrasar una parte de él ni romper su preciada trama urbana, un valor a preservar. Las cosas se pueden hacer de otra manera. Se pueden hacer respetando a las personas y cuidando del patrimonio. Además, la crisis del ladrillo dificulta la aplicación de proyectos especulativos. Pero Rita, erre que erre, sigue con su plan de romper un barrio que merece ser tratado como si fuera un centro histórico. La alcaldesa debería romper menos y oír más a la sociedad civil valenciana.

SOCIEDAD CIVIL
            Claro que Rita no es la única que hace oídos sordos a esa sociedad organizada. El PP se ha instalado en una especie de absolutismo sin ilustrar que confunde reparto de prebendas con razones convincentes. Su hegemonía sólo se basa en tener el poder, para así repartir más entre los lobbys (lobbies) de su cuerda. Lo malo de esa forma de hegemonía es cuando no hay nada que repartir. Entonces ocurre como le pasó a Fabra, Alberto, que muchos de sus supuestos amigos le dejan compuesto y sin novia. Ocurrió hace unos días. Fabra quería reunirse con esa parte de la sociedad civil que le rinde pleitesía. Presidencia de la Generalitat montó un costoso ágape en el edificio Veles i Vents con el sector del empresariado que está sumamente agradecido al PP por haber repartido el pastel en tiempos de bonanza. Ahora vienen mal dadas, pero algunos, los más listos de la pandilla, saben que no hay mal que cien años dure y piensan que siempre es conveniente estar a buenas con el poder. Así podrán ponerse los primeros cuando vuelvan las vacas gordas y con ellas otro reparto. Eso es previsión y no invertir en preferentes. Lo reseñable del caso fue la ausencia de muchas organizaciones empresariales que no parecen dispuestas a seguir bailando el agua a un poder que ni es poder ni pinta nada.   

DESINFORMACIÓN
            ¿Cuál es la causa del descrédito del gobierno valenciano? ¿Por qué el President y los Consellers son tan mal valorados por la ciudadanía? ¿Por qué el PP pierde apoyos en todas las encuestas? Posiblemente no haya una única respuesta. Una percepción bastante generalizada es que el PP nos ha llevado a la ruina actual y es incapaz de sacarnos de ella. Claro que el PP confía su futuro en que una sociedad desinformada es una sociedad manipulada. Tal vez por eso, el actual Consell apuesta por mantener a la sociedad valenciana bajo el umbral de la desinformación.
            El lunes 21 empezó en la Audiencia el juicio sobre la legalidad del ERE que afecta a más de mil trabajadores de RTVV. En los años de gobierno “pepero” la plantilla de la radio televisión autonómica pasó de 700 a 1700 trabajadores, al tiempo que su audiencia caía en picado. Un balance insoportable para cualquier empresa y un buen motivo para la reflexión. Sin embargo, el Consell optó por seguir engordando su principal instrumento de propaganda. La crisis le ha servido de excusa para ceder esa bicoca pública al negocio privado y de paso hacer limpieza étnica, quiero decir ideológica. Y en ello está, si la justicia no lo impide.
            Tener buena información no es un lujo, es una necesidad de toda sociedad democrática. A la valenciana le cuesta un ojo de la cara mantener unos medios de titularidad pública. Posiblemente necesiten redimensionarse para adaptarse a los nuevos tiempos. Pero el PP pretende venderlos a precio de saldo después de haberlos convertido en su oficina de colocación y, lo que es peor, haber hecho de ellos una gran fábrica de manipulaciones y mentiras.   
    
URBANO GARCIA
urbanogarciaperez@gmail.com

FOTO: El PAÍS