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viernes, 13 de junio de 2014

LEGITIMIDADES

http://youtu.be/Gw79zZ5mEv8

En el Parlamento Europeo actúan más de 3000 lobbies sin apenas control. Son un poder en la sombra. Nadie sabe qué hacen, a quién seducen con sus propuestas o a quién compran con sus dádivas. Muchas de las decisiones que salen de la cámara europea han estado condicionadas, asesoradas y hasta pagadas por grandes grupos industriales y financieros. Pocas decisiones trascendentes escapan a su influencia. Acabar con esa opacidad es una de las tareas que tendrán los nuevos eurodiputados que salgan de las urnas el 25 de mayo. El tema no es baladí. Ahí están como prueba la tolerancia respecto al fracking o las negociaciones de una alianza trasatlántica que nos convertirá en poco más que una colonia para algunos productos procedentes de Estados Unidos.

BIPARTIDISMO
                  Mucho nos jugamos el próximo 25. Los Estados de la Unión han ido perdiendo competencias y estas han sido asumidas por unos entes percibidos por la ciudadanía como lejanos, poco democráticos y nada transparentes (hablo de la Comisión, de la Presidencia y del Banco Central Europeo). Hasta ahora, el Parlamento tan solo ha sido un pequeño peaje democrático impotente para modificar las grandes líneas marcadas por los poderes financieros e industriales de la Unión, verdaderos amos de Europa y de su destino. Eso tiene que cambiar. Las próximas elecciones legitimarán un parlamento europeo con más competencias. Entre ellas, la elección del Presidente de la Comisión, lo más parecido a un poder ejecutivo. Aquí se la juega el bipartidismo europeo. Juncker, por el PPE, y Schultz, por el Partido Socialista, aspiran a presidir la Unión. Si ninguno de los dos obtiene una mayoría suficiente, no se descarta una gran coalición, al modo alemán. A fin de cuentas, ambas formaciones coinciden en lo fundamental. Se vio en España con la reforma exprés de la Constitución. La reforma en 2011, con nocturnidad, alevosía y sin debate, del artículo 135, para garantizar que los bancos estén por delante de las personas, es un mal precedente. A eso pareció referirse Felipe González la otra noche en La Sexta. “Si el país lo necesita”, precisó.

MÓNICA
                  En estos tiempos en que la información vuela, hay que ser torpes para pensar que lo que ocurra en el escenario público no será conocido por la ciudadanía. El PP ha intentado por todos los medios sumir a la sociedad valenciana en una especie de catalepsia acrítica. Llevarnos a un estado vegetativo que nos incapacitara para reaccionar ante sus desmanes. Le molesta la información. Por eso le pone mordaza o la prefiere antes muerta que libre, de ahí el cerrojazo de RTVV.
                  Cotino, perejil rancio en todas las salsas en las que florece la salmonella de la corrupción, expulsó del Ple de les Corts a Mónica Oltra, en medio de una trifulca a la que no eran ajenos diputados y diputadas del PP. Ocurrió el pasado 8 de mayo, pocas horas antes del inicio de la campaña para elegir el Parlamento Europeo. Cotino volvió a demostrar que lo suyo son los caquis.  
                  Todo empezó cuando desde los escaños de la oposición se fueron desgranando algunos de los feos asuntos protagonizados por el PP de aquí. En su afán por convertir la cámara autonómica en su cortijo, desde la bancada del PP comenzaron a lanzar insultos, infamias y otras lindezas contra la oposición. Cerca de Mónica Oltra, una Rita Beefeater, como es conocida en ciertos ambientes, fuera de si, exclamando con ese tono y ese timbre tan característicos de ella, juraba en arameo que nunca había subido en un Ferrari. Como si fuéramos ciegos, además de mudos y sordos. Como si no hubiéramos visto su foto junto a Camps, montada en uno de esos bólidos, durante aquellos días de vino y rosas que tan caros nos están costando. Pero Cotino sólo tenía ojos para Mónica Oltra, la diputada de Compromís que cuestiona su legitimidad. No la de las urnas, pero sí como Presidente de una Cámara cuajada de imputados y de la que hace tiempo que el PP eliminó cualquier atisbo de respeto a la democracia. Las numerosas condenas por prácticas antidemocráticas así lo atestiguan.

NOTA: Alfonso Grau, mano derecha de Rita Barberá en el Consistorio valenciano, ha sido imputado por el caso Urdangarín/ Nóos/ Valencia Summit. ¿Actuó Grau por su cuenta, sin saberlo su jefa? No creo, digo yo.

URBANO GARCIA
urbanogarciaperez@gmail.com

Foto: eldiario.es

jueves, 29 de mayo de 2014

LA CUESTIÓN MERIDIONAL


El sur también existe. Es más, sin él no habría norte. “La burguesía septentrional ha sojuzgado a la Italia meridional y las islas, reduciéndolas a colonias explotadas”, eso decía Antonio Gramsci, en 1920, en una serie de artículos sobre “La cuestión meridional”, publicados en L’Ordine Nuovo, revista de los comunistas turineses, en pleno debate sobre el Mezzogiorno. Gramsci hablaba de cómo se estaba construyendo la Italia del siglo XX, tras la unificación del país en el XIX bajo una misma bandera, himno y moneda. ¿Qué diría Gramsci de cómo se está construyendo Europa tras la unificación bajo una misma bandera, himno y moneda, sobre todo moneda? Europa también tiene su Mezzogiorno, un sur castigado por la crisis y por las políticas austericidas impuestas por la troika y acatadas con agrado por gobiernos nacionales más atentos a asumir con dinero público la deuda privada de los bancos que a satisfacer las necesidades de las personas. Gobiernos elegidos democráticamente, sí, pero que hacen políticas dictadas por un poder financiero no elegido, mientras imponen recortes, económicos y de derechos, a la ciudadanía. Al norte y al sur. Claro que más en el sur, seguramente por tener economías más débiles y gobiernos más sumisos.

EL VOTO DEL SUR
                  Tal vez por eso, el sur de Europa votó como votó el domingo 25. En Grecia, Portugal, Italia y España hubo un voto de castigo a las injustas políticas de la troika que tanto nos están amargando. En algunos de estos países, emergen formas nuevas de hacer política capaces de canalizar el voto de la indignación. En Grecia, SYRIZA ya es la fuerza hegemónica. Atrás han quedado los partidos que no se han sabido adaptar a los nuevos tiempos. El PASOK tan sólo es un ectoplasma de lo que fue. Su apuesta por satisfacer los intereses de la troika, antes que las necesidades de los griegos, le está pasando factura. Tampoco el Partido Comunista Griego (KKE) parece adaptarse bien a los cambios sociales. La izquierda italiana hace tiempo que experimenta, con el nombre y con los líderes. Matteo Renzi, tras ganar unas primarias modélicas, dio un golpe florentino -haciendo honor a la ciudad de la que era alcalde- y se hizo con la Presidencia del Gobierno. De eso hace tan solo unos meses, el 22 de febrero de 2014, poco tiempo para castigar sus políticas. Renzi y el PD han salido reforzados por las urnas, pero el Movimento 5 Stelle les pisa los talones. Por las grietas de una Europa no cohesionada también se cuelan todo tipo de populismos, de derechas y de izquierdas. En Portugal, ha sido al Partido Socialista, en la oposición, al que ha ido el voto indignado. En los países en los que no ha surgido una fuerza de izquierdas capaz de ilusionar al electorado, la abstención ha vencido.

REGENERACIÓN
                  No ha sido nuestro caso. Aquí, la abstención ha cambiado de bando, al menos en parte. Esta vez han sido muchos votantes de la derecha los que se han quedado en casa. Las alternativas al PP, si exceptuamos UPyD, no han sido lo suficientemente atractivas. Sin embargo, le han mordido suficiente electorado como para, junto con la abstención, llevarlos a sus valores mínimos. “Hemos ganado”, dijo un Cañete más azul que un pitufo. Con solo dos eurodiputados de diferencia con el PSOE, la debacle de ambos partidos ha sido histórica. ¿Principio del fin del bipartidismo? Tal vez, pero la agonía será larga. El PP de la CV ha pasado de cosechar el 52% del electorado a un discreto 29%. La perdida de votos populares en el país ha sido del 23%. En la ciudad de Valencia, del 25%. Rita ha hecho mutis por el foro. Pero cuidado con extrapolar, el PP aún no ha llamado a rebato.  

                  PODEMOS se ha llevado una parte importante del voto indignado. COMPROMÍS y EUPV, menos. Algunos de los lemas coreados en calles y plazas tras el 15 de mayo de 2011 han calado. Las herramientas democráticas están ahí. Televisión y redes sociales son buenas palancas. Nuevas formas de hacer política y nuevos líderes llaman a la puerta. Renovación y regeneración van de la mano. La vieja política está en estado terminal. Poder podar las ramas secas de la democracia es posible y necesario. Seguro que Gramsci, tan inquieto intelectualmente, así lo habría entendido.

URBANO GARCIA

IMAGEN: CARTEL INFORMATIVO UNIÓN EUROPEA

EUROPEOS


Domingo 25. Los ciudadanos de la Unión Europea deciden quiénes les representarán en el Parlamento de la Unión durante los próximos años. Los que lean este artículo antes de esa fecha lo harán desde el punto de vista de un pasado a punto de cambiar. Todo cambia, nada permanece igual. Para los que lo hagan con posterioridad al domingo, muchas de las cosas aquí dichas les sonarán a viejas. Las opiniones de actualidad también caducan, aunque como los yogures de Cañete sigan siendo comestibles para según qué estómagos. Entre el antes y el después de la consulta en las urnas se sitúa la angustia de la incertidumbre. ¿Cuántos votarán? ¿Cuántos votos cosecharán euroescépticos y populistas? ¿Se quebrará la hegemonía del bipartidismo? ¿Cuántos representantes obtendrán los ciudadanos indignados? ¿Será suficiente para cambiar el rumbo de Europa?

Posiblemente, el 26 nos levantemos igual de europeos que lo hicimos el 25. Nuestro cabreo por unas políticas que tanto nos amargan la vida y de las que nadie da cuentas, seguirá ahí. Inalterable. El déficit democrático que arrastra la Unión es tanto que el pequeño terreno ganado por el Euro Parlamento a partir de estos comicios sabe a muy poco. Que el Parlamento elija a la cabeza visible de la Unión es lógico. Pues no lo era hasta la fecha. Frau Merkel parece que aún no lo tiene claro. Esperemos que el resto sí. Ya no se sostiene una Europa tan poco democrática.   

MANDATARIOS
                  El que vale, vale, y el que no, a Europa. Esa ha sido la máxima imperante en nuestro país durante mucho tiempo. El Parlamento Europeo ha sido una suerte de dorado cementerio de elefantes para una gran parte de los políticos amortizados en el ámbito estatal. Allí mandaban también a algunos diputados incómodos a los que se ponía tierra de por medio para que no hicieran sombra a la nomenclatura del partido. Decir Europa era decir lejanía. Ese fue, en su día,  el incomprensible destino de un Andrés Perelló, impagable mosca cojonera del PP en Les Corts, enviado por su partido a Bruselas, ¿recompensa o castigo por un pasado nunca perdonado en Izquierda Socialista? A pesar de su buen hacer, Perelló ya no está en la lista. Él no es un jarrón chino de esos a los que se regala una canonjía de por vida.
                  Lo malo de los auténticos jarrones chinos es cuando quieren ser alfombras persas. Le pasa a Aznar, a pesar de sus bien pagados pluriempleos, y a Felipe González, con su aburrimiento existencial. Cuando no saben qué hacer, por la boca matan razones. ¿O eran gatos negros?, no lo sé. Aunque FG se desdijo de su canto a la gran coalición, en caso de necesidad. Ahí quedó eso. Cuando pensamos en Europa la gran coalición no se ve tan exótica. Es más, salvando los matices, parece que es la que gobierna las instituciones europeas. No se entiende de otra forma que sea quién sea el que esté al frente de la Unión, la banca siempre gane.

CUENTA ATRÁS
                  Cumplido el trámite europeo, toca mirar más al interior. Los comicios del 25M han sido el pistoletazo de salida de autonómicas y municipales, y luego, como colofón, las generales. Eso sin tener en cuenta divertículos tan entretenidos como la consulta soberanista en Catalunya o posibles adelantos electorales en otras comunidades históricas. Iniciamos, por tanto, un periodo electoral de lo más animado. Por si faltaba poco, el PP de Cotino quiere aportar su grano de arena haciendo a Mónica Oltra mártir por la democracia. Como no dan puntada sin hilo, con el de Mónica quieren coser la mortaja de Ximo Puig. Sería deseable que la alternativa a la prepotencia y el autoritarismo del PP actuara con inteligencia. Todos los mimbres son necesarios para acabar con un Régimen. En eso se ha convertido un partido que ha trufado de clientelismo las entretelas de las instituciones autonómicas. Si lo hubieran hecho por el bien del país, podría tener un pase. Pero lo suyo ha sido el despilfarro, la corrupción, el hundimiento de la industria y la pérdida del poder financiero una vez saqueado. Comienza la cuenta atrás para que el pueblo valenciano recupere su autoestima.        

URBANO GARCIA


FOTO: EFE