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jueves, 12 de julio de 2018

¡QUÉ TARDE LLEGA TODO!

Podría ser el título de una novela de Martínez de Pisón. No lo es. Dicen algunos críticos que el autor de El día de mañana elige como protagonistas a hijoputas simpáticos de los cuales hasta llegas a encariñarte. No son pijoaparte desclasados, al estilo Marsé. Los anti héroes de Pisón suelen ser desgraciados a los que el fatum arrastra por senderos más de miseria que de gloria.
En el mausoleo que Franco mandó levantar en Cuelgamuros hay más de 33.000 cadáveres, la mayoría de republicanos. Es la mayor fosa común, el mayor osario fruto de una guerra. También es un monumento que ensalza la dictadura y su alianza con una iglesia católica rancia y apocalíptica. Hace tiempo que los cadáveres de Franco y de José Antonio deberían haber sido sacados de ese santuario. Ningún fascista en Europa goza de tan privilegiada sepultura. A simple vista parece más fácil sacar a dos que a 33 mil. Muchos años después de la muerte del dictador, vuelve a plantearse el destino de esa pirámide en forma de cruz obra de Diego Méndez y Juan de Ávalos. La obra duró 15 años, cuentan las crónicas. Por ella pasaron miles de esclavos redimiendo penas con su trabajo,… Campos como los de Cuelgamuros servían para vaciar las hacinadas prisiones de la España de Franco, las condiciones de vida en ellas eran antesala de las del infierno. Mussolini y Hitler, mentores del “pequeño dictador”, hacía tiempo que habían sido derrotados por los aliados.
                Terminada la guerra de España, constructoras como Huarte&Cia se hicieron con el botín y comenzaron a engrandecerse a la sombra de la dictadura y sus pantanos. De esa estirpe heredaron sus artes personajes como Florentino Pérez, constructor, émulo de Santiago Bernabéu, manifacer de la Federación Española de Fútbol, displicente autor del despido de CR7 del Real Madrid, y cuyos negocios no se entienden lejos del poder. Entre sus “logros” a ca nostra, La Fe nueva en Malilla o el almacén Castor (más de 1.500 millones de € de indemnización a cargo del contribuyente). 
                  Pero volvamos a Cuelgamuros. Antes que los huesos del dictador y su ideólogo, serán exhumados los de los hermanos Lapeña. Manuel y Antonio, militantes de la CNT de Villarroya de la Sierra (Zaragoza), asesinados en julio del 36, junto a una cuneta, enterrados en una fosa común y trasladados, en 1959, al Valle de los Caídos sin consentimiento de su familia. No todos los depositados en Cuelgamuros tienen un familiar que vele por su recuerdo y pleitee para recuperar sus restos. La anormalidad democrática la pone la familia Franco, con la nieta Carmencita -heredera del título que dio Juan Carlos I a su madre, la hija del dictador- pleiteando para que no saquen de su tumba al abuelo. Si no lo quieren en casa que lo tiren al pudridero.
 
HERENCIAS
                 Casi 80 años después de terminada la guerra que inició Franco, su amarga herencia sigue sin estar liquidada. De Cuelgamuros al “paredón de España”, en Paterna, los restos de la larga dictadura siguen estando presentes. ¿Cómo olvidarlo? 
                  La Transición, con sus luces y sus sombras, dejó pendientes demasiadas asignaturas. El tiempo no ha mejorado el expediente. Tampoco borró algunas viejas y caducas estructuras administrativas que a veces muestran su profundo anacronismo. Hablo de la diputaciones provinciales. El caso Alquería ha vuelto a dejar al descubierto que no es suficiente con cambiar los nombres. De IMELSA a DIVALTERRA apenas hay diferencia. Las mismas competencias, una gestión parecida,… y debajo, una ristra de favores que huele a red clientelar. ¿Cómo evitar que ocurran estas cosas? A veces parece insuficiente una Conselleria de Transparencia. Habría que crear mecanismos de control y vigilancia en todas las instituciones. Y contrapesos para que nadie ocultase sus malas prácticas en la espesura de la burocracia. Las mayorías absolutas suelen ser un buen refugio para quienes huyen de los controles. Nada mejor que un poder absoluto para tener la más absoluta impunidad. 
                  Parece que todos los partidos, salvo el PP, están de acuerdo en que las Diputaciones Provinciales son una anomalía en un Estado Autonómico. Hace tiempo que deberían haber sido suprimidas. Sin embargo, los constitucionalistas consideraron conveniente anclarlas en la Carta Magna. Así se fomentó un provincialismo nefasto para la construcción de identidades más amplias y plurales. La experiencia de la Transición valenciana, en la que el provincialismo sirvió para negar la construcción de una unidad política y cultural valenciana, debería servirnos para reflexionar sobre lo nefasto de admitir ciertas herencias, al menos sin revisarlas ni ponerlas en cuarentena.  
URBANO GARCIA
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Imágenes:
1.      Cuelgamuros. Valle de los Caídos.
2.     Trabajadores esclavos construyendo el Valle de los Caídos.
3.     Redención de pena en la construcción del Valle de los Caídos.
4.     Rus, Fabra y Ripoll, tres presidentes de Diputación del PP. Benito Pajares.   


viernes, 6 de julio de 2018

LA DIPU

Aún olía a azufre en el Palau de la Batlia, sede de la Diputación de Valencia, cuando en 1979 -gracias a la suma de PSPV y PCPV-, Manuel Girona llegó a la presidencia de la institución provincial y tomó posesión de su cargo. A Girona le tocó remangarse, coger la garrafa de zotal, enfundarse los guantes de nitrilo y disponerse a desinfectar las estancias desde las que, hacía bien poco, su antecesor, el aún franquista Ignacio Carrau, había encendido la mecha de la llamada “batalla de Valencia”. No lo tuvo fácil Girona. Le tocó desmontar el aparato provincial de la dictadura, sin instalar la guillotina en la plaza Manises. Todo un mérito, y eso que algunos ectoplasmas del Ancienne Régimeque vagaban por el Palauprovincial, querían darle garrote,a él y a todo demócrata que se pusiera a tiro. Hasta entonces, a su vecino institucional, a Josep Lluis Albinyana, presidente de un Consellsin competencias ni funcionarios, Carrau se las había hecho pasar canutas. La democracia tardó en llegar al poder local. El relevo en la Casa Consistorial no se hizo hasta el 21 de abril, una semana después del 14, fecha señalada donde las haya en asuntos de municipalismo democrático. Fue el fin del periodo franquista, pero las Diputaciones continuaron. 
             En 2015, cuando Jorge Rodríguez atravesó como Presidente el umbral de la Dipu, olía mal en el Palau de Batlia. No era a azufre, pero se le parecía. Entre su llegada y la de Girona había pasado la friolera de 36 años, pero el mal olor seguía. ¿No se había ido o es que había vuelto? Más lo segundo que lo primero. Además del pestilente tufo, el PP dejó en la Dipu un laberinto de covachuelas y divertículos llenos de mierda a punto de provocar una septicemia. Durante las dos décadas en las que el PP hizo y deshizo a su antojo en las instituciones valencianas, la Dipu externalizó servicios, privatizó la gestión de lo público para hacerlo más opaco y convirtió la sede provincial en el epicentro de una espesa red clientelar cuyos tentáculos llegaban hasta el rincón más remoto de la provincia. En ese caldo medraron los yonkisdel dinero. Desmontar ese tinglado no es fácil, nadie lo duda. Todos las fuerzas del cambió están por la labor. ¿Por qué no se hizo?   
 IMELSA vs. DIVALTERRA 
                  Para cambiar las cosas, no suele ser suficiente con cambiar el nombre. IMELSA pasó a ser DIVALTERRA. Cambió el organigrama, sí. Mejoró la transparencia, sí. Aumentó la eficiencia, también. No está tan claro que dejara de ser usada como instrumento clientelar. Al menos eso es lo que se desprende de algunos nombramientos de alta dirección denunciados en la Operación Alquería. Hay una responsabilidad política asumida con una celeridad a la que no estábamos acostumbrados. “El listón está muy alto”, dijo Mata. ¿No será que antes estaba demasiado bajo?, digo yo. A Rodríguez le costó dimitir de la Dipu. No era fácil. Más le costó delegar la alcaldía. Al final lo hizo, forzado por las circunstancias y por un Ábalos cuyo aliento siente en la nuca. ¿Vuelven las dagas a volar en Blanquerías? El tema merece una reflexión. No el de las dagas, allá quienes las lancen en tiempos tan confusos. Es mucho más importante el de las redes clientelares. Ese es el carcinoma de la política. Eso es lo que hunde el prestigio y la credibilidad. Ahí está uno de los factores del alejamiento político de la ciudadanía. De su pertinaz malestar y desconfianza. 
                  Las Diputaciones se implantaron en el siglo XIX, imitando un poco el modelo francés. Nacieron para mejorar la gestión local, pero antes de terminar el siglo ya eran instrumentos en manos de los caciques. Intentos de reformular el modelo, como las Mancomunidades, sólo cuajaron en Catalunya. El franquismo hizo de las Diputaciones un mecanismo útil para controlar el poder local. El pacto de debilidades que fue la Transición, les dio vitola de constitucionales. Los demócratas no supieron muy bien qué hacer con ellas. Y en esas estamos. Hay un cierto consenso en vaciarlas de contenido. Ahí está la ley aprobada en tiempos de Lerma que permite transferir sus competencias a la Generalitat. ¿Falta voluntad política o sobran intereses espurios?  

MIENTRAS TANTO…
                  ¿Qué hacer con ellas? Su capacidad recaudatoria les facilita tener solvencia económica. Bien está que el superávit lo inviertan en cuestiones que nadie atiende. Pienso en la memoria histórica, por ejemplo. Si no fuera por la Dipu, seguramente las fosas comunes del cementerio de Paterna seguirían sin poderse exhumar. También en eso, en cómo se emplean sus recursos está la diferencia. Mientras sus competencias son transferidas a la autonomía, algo habrá que hacer con ellas, digo yo. 
URBANO GARCIA

CONSEJOS DE INFORMATIVOS DE RTVE: LA DIGNIDAD FRENTE AL JUGUETE DIGITAL

Cuando, en 2011, Mariano volvió a la Moncloa -esta vez como amo y señor del cortijo- lo primero que hizo fue anular algunos puntos, los más importantes, de la ley sobre los medios de comunicación públicos elaborada durante el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero. Esa ley garantizaba la pluralidad e independencia de RTVE y de la agencia EFE, y resguardaba, tanto a la agencia como al principal medio de comunicación público del Estado, de las injerencias del gobierno de turno. Pero para la derecha está visto que es incompatible gobernar con tener una radio televisión pública independiente y plural. Siete años después, que se dice pronto, ese mandarinato comunicativo ha llegado a su fin gracias al triunfo de una moción de censura. 
                  Siete años después, el PP se queda sin su juguete digital. Y digo digital no sólo por la tecnología usada, que también, sino por la forma de elección del máximo responsable de las radio televisiones públicas. De todas, no solo de RTVE. A veces olvidamos que en las autonomías gobernadas por el PP se hace lo mismo. Aún tenemos fresca en la memoria las dos décadas de censuras y manipulaciones en RTVV por el PP de Zaplana, Olivas, Camps, Fabra y Bonig. Ahora se está viendo en los tribunales la estela que dejó en Canal 9 la corrupción y la impunidad de aquel poder absoluto que todo lo tapaba. Ni al Papa dejaron en paz.
DIGNOS CONSEJOS 
                  Ante tanto abuso, los trabajadores de RTVE hicieron lo que pudieron. En 2006 se crean por ley los 3 Consejos de Informativos (TVE, RNE, interactivos), instrumentos complementarios al sindical y que han demostrado ser muy útiles para restablecer la dignidad de los informadores. Y es que, durante estos últimos años, la credibilidad del medio se ha precipitado hasta mínimos insoportables. Hay que recordar que en la etapa de ZP, los informativos de RTVE lograron ser los más seguidos por creíbles y objetivos, con picos máximos de audiencia en programas como Informe Semanal. De aquel esplendor, el PP no dejó ni las cenizas. Quitó programas de probada solvencia o los relegó al rincón más inhóspito de la parrilla, convirtió las tertulias en casposos debates de discurso único, anuló series y reportajes, manipuló la información para hacerla coincidir con los deseos de la Moncloa,… Nada de eso hubiera sido posible sin el concurso de colaboradores necesarios. Como el PP no se fiaba de “los de casa”, los buscó fuera. Colocó por encima de la plantilla a toda una nómina de jefes, jefecillos, jerifaltesjerifaltillos, la mayoría procedentes de las direcciones de las radio televisiones autonómicas más fieles al PP o de la caverna mediática más reaccionaria. La lista de censores, a la que puso nombre y apellidos el Consejo de Informativos de TVE, es larga. Ahí está el máximo responsable hasta hace dos días de RTVE, José Antonio Sánchez –jactándose de votar al PP y de aparecer en los “papeles de Bárcenas”-, Álvarez Gundín –“controlando” los Informativos-, Carmen Sastre –Jefa de Contenidos tras ser condenada junto con Urdaci por manipular en 2002 la información de la huelga del 20J-, José Gilgado –autor de múltiples censuras en los informativos diarios-, Jenaro Castro –responsable del hundimiento de Informe Semanal-, Pepa Sastre –de Punto Radio al Canal 24 Horas y de allí al Telediario-, Víctor Arribas –manipulador en Telemadrid, pasó de tertuliano hooligandel PP a sustituir a Pepa Sastre-, Sergio Martín –servicial “camarero” de los Desayunos (con el PP) de TVE -, y hasta Julio Somoano –autor de la más burda manipulación con motivo de la Diada de Catalunyade 2014-, entre los más nominados.   
                  Las y los miembros de los Consejos de Informativos, legitimados por el voto de sus pares, han logrado mantener viva la llama de la profesionalidad en momentos difíciles para la libertad de expresión. La presencia en todos los canales por los que fluye la información de RTVE, con una web cada vez más importante, facilita que no quede ningún recoveco sin explorar. La valentía para afrontar el derecho ciudadano a una información veraz ante retos como el machismo les ha llevado a vestir de negro en esos viernes convertidos ya en icónicos. 
                  Cuando se habla tanto de la BBC como referente en calidad de la información, no hay que olvidar que mantener la independencia de la radio televisión pública británica también cuesta mucho esfuerzo, que es necesaria la existencia de mecanismos legales que la garanticen, pero también de una ciudadanía que exija una información de calidad y veraz. Y por supuesto, unos informadores que cumplan su código deontológico y se mantengan como celosos vigilantes de la verdad. Ellas y ellos son la mejor garantía de nuestro derecho a tener una información de calidad. Ese es el papel de los Consejos de Informativos de RTVE, instrumentos de vigilancia y garantía de nuestra libertad. Como se suele decir en estos casos, si los Consejos de Informativos de RTVE no existieran, habría que inventarlos.

jueves, 28 de junio de 2018

LITORAL

                   
                 Viernes 22 de junio. Reunión de la Autoridad Portuaria de València. En la mesa una importante decisión, hacer la terminal de cruceros en las antiguas instalaciones de Unión Naval de Levante, propiedad de Vicente Boluda, millonario, amigo del rey emérito y uno de los principales accionistas de la empresa portuaria. Negocio redondo. ¿Y la ciudad? Pues la ciudad como siempre cuando se trata del Puerto, convidada de piedra de una decisión que afecta a su presente y a su futuro, y no sólo al de su litoral. El Puerto vuelve a ser epicentro de las decisiones más importantes que debe tomar la autoridad municipal. ¿Quién dijo que vivíamos de espaldas al mar? 
          Hace tan solo unos días, el Puerto de València fue escenario de un magnífico espectáculo de solidaridad. Esos tan caros de ver en la cada vez más egoísta Europa. Pero el ejemplo dado con la acogida a los inmigrantes del Aquarius no debe hacernos bajar la guardia. Al margen del lavado de imagen que supuso su colaboración en la operación “Esperanza”, el Puerto es una espada de Damocles sobre el diseño de la ciudad. Lo condiciona tanto que ha transformado la geomorfología urbana hasta límites insospechados. Ocurre en todas las ciudades próximas al mar, pero en el caso valenciano la afectación ha sido mayor. No hay más que comparar un plano de València de hace poco más de medio siglo con el actual. Natzaret tenía playa. En la dársena interior del Puerto siempre había pescadores. Algunos iban a la Chitá, el espigón que cerraba la dársena. El llit del Túria era un canyar. Y más allá de Patraix, todo era huerta… Ahora el Puerto ocupa todo el litoral al sur de las Arenas. Hasta el espigón de la nueva desembocadura del Turia se aprovechó para instalar su Club Náutico. Ahora, sobre el triángulo de fértil huerta de la Punta de Natzaret vuelve la amenaza de una ZAL que nunca se fue, a pesar de las reiteradas sentencias en su contra.

VERDE Y CON ASAS
                  Per l’Horta, la plataforma ciudadana que lucha por la recuperación de este ecosistema, tan querido de València, celebró el sábado 23 una marcha a La Punta. Su propuesta es crear un eje verde que una el Jardí del Túria con el futuro Parc de desembocadura y que, pasando por La Punta rehabilitada, llegue hasta Pinedo y el Saler. Un cinturón verde que haga de València una ciudad ecológicamente más sostenible. Un seguro ante el cambio climático. Eso, al sur de río Grande, que diría John Ford. Al norte, también la huerta de Alboraia está amenazada por la poco justificada ampliación de la V-21. El Ministerio impulsó el proyecto ante la insistencia de la anterior alcaldesa. Antes de irse, el ministro no se ha olvidado de ella, y nos ha dejado dos regalos envenenados. Uno, la ampliación de la V-21. Otro, un Corredor Mediterráneo que pasa por León. Ambos en manos de Ábalos, ministro valenciano que debería ser más sensible a las reivindicaciones de sus compatriotas.
                  Dicen los entendidos que la V-21 va asociada al acceso norte del Puerto. ¡Otra vez el Puerto! ¿Y el Corredor Mediterráneo? Áspera meseta, cantaba Elisa Serna. El diseño radial de las comunicaciones remite al modelo caduco del viejo imperio. Y nuestro país convertido en destino vacacional. Hace unos días, Ximo Puig viajó a Bruselas con mapas y argumentos para defender que el eje mediterráneo es fundamental para la economía de la eurozona. Veremos los resultados. 
                  El President también llevó en su zurrón la oferta solidaria de València con los inmigrantes. Al Aquarius siguió el Lifeline. Mañana habrá más barcos buscando puerto en donde amarrar. Italia abraza a la Liga Norte como abrazó al fascismo. Mientras la Unión Europea incuba los huevos de la serpiente al calor de sus políticas ultra liberales, sigue sin dar respuesta a la crisis de la inmigración. 
                  “No podemos convertirnos en el Salvamento Marítimo de toda Europa”, dijo Ábalos en la SER, al tiempo que Pedro Sánchez y Macron hablaban de crear “Plataformas de Desembarco” (sic) para “acoger” a los inmigrantes. Seguro que por la cabeza de Sánchez y de Ábalos pasó la idea de remozar los actuales Centros de Internamiento para Extranjeros (CIE) como la mejor oferta para alojar a los inmigrantes. Con una capa de pintura y un cambio de mobiliario, la prisión abulense de Brieva es una magnífica residencia para el ex duque de Palma, debieron pensar.  

NOTA: La Diputación de València vuelve a estar bajo la lupa de la Justicia. DIVALTERRA, la antigua IMELSA, la del yonki del dinero, de nuevo investigada por corrupción. ¿Herencia maldita?
URBANO GARCIA
Fotos:
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  1. Instalaciones de UNL en el Puerto de Valencia. Diario Levante
  2. Sábado 23 de junio de 2018. Marxa a La Punta. Per l’Horta

jueves, 21 de junio de 2018

LAS PERSONAS PRIMERO

La máxima del frontispicio del Acord del Botanic ha sido asumida por todos, incluso por el PP. Gobernar para las personas es la forma de gobierno que más cotiza en el mercado de los valores. No los de la Bolsa, esos ya los defiende el IBEX 35, hablo de valores humanos, esos que la Humanidad lleva en sus alforjas. Desde hace unos días, València está en el mapa de las buenas causas. No sólo por el ejemplo de solidaridad dado a Europa y al mundo entero, aunque también. Que València sea conocida como una ciudad abierta, acogedora,… ha roto de repente la imagen canalla con la que tantos dirigentes del PP nos habían manchado. València ya no es sólo observada como la ciudad del despilfarro y la corrupción, la de circuitos urbanos y hospitales privatizados, la del copago farmacéutico y los barracones,… No es que todo eso se haya acabado. Por desgracia no. Sigue existiendo. Falta mucho para erradicar tanta miseria como la dejada por décadas de quebranto. Nada se recupera de la noche a la mañana. Y menos cuando se arrastra, como nosotros arrastramos, el pesado lastre de una deuda generada por años de mala financiación. Esperemos que a Pedro Sánchez no se le olvide. Claro que tras la moción y el nuevo gobierno, parece que el PSOE anda ya de campaña. Habría que recordarle a Ábalos que en su mano está destinar los recursos de la ampliación de la V21 –obra que arrasa una parte de la huerta de Alboraia- a cubrir necesidades más urgentes, como el Plan de Transporte Metropolitano, por ejemplo. Sea lo que fuere, no está mal empezar a gobernar para las personas. Sin distinción de origen, sexo, color o creencias.

SAN JUAN 
                  Las desventuras vividas por los 630 inmigrantes del Aquarius no tienen nada que envidiar a las sufridas por Ulises. Ni a la tragedia del San Juan de Max Aub. Un mismo mar y parecidas penalidades. También ellos encontrarán su Ítaca tras sufrir infinitos infortunios. Los dramas vividos les han dejado cicatrices más profundas que los azotes de los traficantes de personas que pululan por países desestructurados. La culpa es nuestra. Nuestra debería ser la penitencia. 
                  Max Aub diseccionó el barco San Juan para su drama coral. Hablaba del éxodo judío, pero en realidad era el del 39, el de la España leal frente a los golpistas. Náufragos del Stanbrook. El éxodo republicano. El suyo propio, el que le llevó en la bodega del Sidi Aicha, de Francia al campo argelino de Djelfa. Dicen especialistas en Max Aub, como Juan Penalva, que “se inspiró en el segundo libro del Pentateuco, donde se relata la salida de Egipto del pueblo de Israel, guiado por Moisés”. Nada mejor para narrar un drama de dimensiones bíblicas. Max Aub escribió San Juan en 1942, pero no se representó hasta 1998. Fue en el Teatro Principal de València. En un espectacular montaje de Juan Carlos Pérez de la Fuente que permitía escenificar las diferentes cubiertas, los estratos de una acción compleja, como la vida misma. No estaría mal volver a representar el San Juan de Max Aub en el Palau Reina Sofía. Sería un buen complemento cultural al necesario cambio de las políticas europeas de inmigración. Esa es otra. La llegada del Aquarius a València ha tenido efectos colaterales. Mientras algunos países de la Unión cierran sus puertas a quienes huyen de guerras e injusticias, otros las abren a la solidaridad y la empatía. Hasta ahora, el único discurso que se oía en la Unión Europea era el del egoísmo nacional y la insolidaridad. Es el discurso dominante del ultra liberalismo con tufo neo colonial. Nos gustaría otra Europa. El ejemplo de València puede ayudar a cambiar actitudes con respecto a la migración. Así es como empiezan los grandes cambios. Macron dice ahora que seguirá nuestros pasos. Falta le hace a Francia cambiar de rumbo. Ahí tienen los campamentos de Pas de Calais como muestra de escarnio a los inmigrantes.

DIEZ NEGRITOS 
                  ¿Quién pensaba hace unas semanas que el PP haría unas primarias para sustituir a su amado líder? ¿Quién que Rajoy volvería al puesto que tiene allí, en Santa Pola, como registrador de la propiedad? ¿Quién que Núñez Feijóo se retiraría de la sucesión antes de que volaran por Génova las dagas de su relación con narcotraficantes de la peor calaña? ¿Quién hubiera pensado que Margallo jugaría la carta de abuelito liberal para liberar al PP de la deriva populista? ¿Quién apostaría por Casado como joven regenerador con master en Nuevas Generaciones? ¿Quién hubiera imaginado que el PP valenciano se inspiraría en “los diez negritos” de Agatha Christie para acabar con su mala fama de partido corrupto? Les pasa por no creer en que las personas son lo primero. 
URBANO GARCIA
urbanogarciaperez@gmail.com

Imágenes:
1.     20180617 Llegada del AQUARIUS a València. Juan Carlos Cárdenas
2.     San Juan de Max Aub. Centro Dramático Nacional
3.     Soraya y Cospedal. EFE


jueves, 14 de junio de 2018

AQUARIUS vs. GÜRTEL

Me hubiera gustado hablar esta semana del nuevo gobierno de Pedro Sánchez. Me hubiera gustado decir algo de esas 11 mujeres y 1 astronauta que tanto han dado que hablar en los primeros días de junio. Me hubiera gustado afear ese periodismo cutre y decimonónico del que hace gala el diario ABC, resaltando el ropero de las ministras en vez de hablar de su vestuario intelectual. Hubiera preferido comentar cómo lo que hoy es realidad, ayer era imposible. Hay tanto de lo que hablar estos días, con la política de nuevo en el puesto de mando, que resulta difícil escoger. 
            Las circunstancias suelen jugar extrañas partidas con la actualidad. El lunes 11 de junio, el mismo día en que el PP celebraba su hasta ahora última cumbre/funeral, la Audiencia Nacional hacía pública la sentencia de la llamada Gürtel valenciana. Los vericuetos de esta red mafiosa están íntimamente ligados al último cuarto de siglo de historia del PP. Cuando la trama dirigida por Correa vio que flojeaban sus negocios en Madrid, reforzó sus vínculos con Camps y con el PP valenciano, otro granero de votos del partido de Rajoy. Y a la València de Rita y Camps, a la de las mayorías absolutísimas del PP, al régimen instaurado en 1995 por el tándem Rita-Zaplana, acudió raudo su mejor escudero, hablo de Álvaro Pérez, más conocido como “El Bigotes” por los mostachos que lucía en los saraos del PP. Desde que el Bigotes se puso a las órdenes de Camps fue un personaje fijo en el paisanaje del PP de la CV, todos los festejos pasaban por sus manos. Ahora, muchos años después, corruptores y corrompidos han sido condenados. Un selecto grupo de hombres de negocios –como se decía antes-, algunos con la enseña de los Cotino, sacaron buen provecho de un PP fácil de engatusar. La ayuda fue mutua. A cambio de contratos públicos, alimentaban la caldera “B” con la que el PP calentaba sus campañas electorales. Seguro que ayudó a conseguir sus mayorías de las que tanto presumía. Ahora ha quedado judicialmente demostrado que el PP se financió de forma ilegal, y que el PP valenciano, además, lo hizo en campaña electoral. Un delito difícil de cuantificar por las consecuencias que tiene. ¿Además del dinero, quién nos devolverá el tiempo perdido?

NÓOS ERAN ELLOS
                  Martes 12, el Tribunal Supremo hace pública la sentencia del llamado caso Nóos, más conocido como caso Urdangarín. Cinco años y 10 meses de pena, penita, pena para el cuñado de Felipe VI. Otro garbanzo negro -este colateral- en la casa de los Borbones. Más allá del protocolo, las autoridades valencianas de entonces -todas del PP- no dudaron en agasajar con las mejores viandas del reino a los entonces duques de Palma. Y es que esa corruptela también pasó por tierras valencianas, demostrando el “efecto llamada” que tiene la corrupción. Rita se llevó a la tumba los entresijos de aquellas negociaciones con el cuñadísimo, entonces yernísimo del ahora rey emérito. Con su muerte, se decretó la ley del silencio. Alfonso Grau, escudero de Rita, pagó con disgustos su fidelidad a la jefa. El resto de conmilitones abonaron las multas y se libraron de la trena. Al que todos señalan como manifasseren la sombra, hablo de Camps, se libró de nuevo por los pelos de ser imputado en esta trama. Claro que aún tiene asuntos pendientes de los que dar cumplida cuenta.  

NUEVA ERA
                  Mientras los tribunales sentenciaban nuestro pasado de vino y rosas, un barco con nombre de new agedibujaba con rumbo incierto las líneas de su deriva. La causa de su zozobra no era la meteorología, si no que Salvini, dirigente de la ultraconservadora Liga Norte y nuevo ministro italiano de Interior, émulo de Trump, había dicho que “Italia para los italianos” y había ordenado el cierre de sus puertos a los inmigrantes. Hay gobiernos europeos que compiten en el ranking de la infamia. Aquí, en otra orilla del mismo mar Mediterráneo, prendió la llama de la solidaridad. El Ayuntamiento de València, el Conselly el nuevo Gobierno salieron al rescate de los 629 pasajeros (entre ellos, 123 menores y 7 embarazadas) cuyo destino dependía de una decisión política. La negativa del gobierno italiano a permitir el atraque del AQUARIUS es una muestra de la incapacidad de la Unión Europea para resolver conflictos humanitarios que afectan a sus países miembros. ¿Qué hacer, mientras la UE se preocupa más de rescatar bancos que de rescatar personas? La opción está clara. Otra Europa es posible y necesaria. València está en el mapa y dando un buen ejemplo. También así se construyen las hegemonías. Bienvenidas y bienvenidos.
URBANO GARCIA
urbanogarciaperez@gmail.com

Imágenes:

1.    Balcón Ayuntamiento de València con pancarta de bienvenida a refugiados. AJUNTAMENT 
2.    Camps, Rita y Urdangarin en València en 2006. FERRAN MONTENEGRO
3.    A bordo del Aquarius. OSCAR CORRAL
   

jueves, 7 de junio de 2018

¿Y AHORA QUÉ?, AHORA POLÍTICA

No es que antes no la hubiera. ¡Vamos sí la hubo! El PP hizo política y mucha. Mala política, eso sí. Política contra la mayoría. Gobernar es hacer política. El PP –como Franco- siempre negó que la hiciera. Displicente con quienes la reivindicaban. Política es decidir, priorizar, negociar,… Política es llegar a consensos para concitar más apoyos. Pero política -mala-  también es gobernar para unos pocos. Hacer políticas para que tengan más los que más tienen y menos los que tienen poco. Hacer buena política es repartir la riqueza, o la pobreza, que de todo hay. Todo es política. 
                  Decíamos ayer… Antes de terminar la frase ya se ha quedado vieja. La sentencia de la Gürtel precipitó todo. La moción de censura –la cuarta de nuestra reciente democracia- ha puesto fin a una etapa que parecía eterna. En apenas unos días, otro Presidente, otro gobierno. La Constitución del 78 ha funcionado con precisión de relojería. Con precisión germánica, habría que decir. No en balde, la Constitución alemana la inspiró. Al menos en esto, los constitucionalistas diseñaron un procedimiento rápido. Tan veloz que la derecha viejuna y la renovada apenas han tenido tiempo para adaptarse. Rajoy ya es pasado. El PP, en la oposición, compite con C’s en “patriotismo”.

PRESUPUESTOS
                  Más que morriña, el PP tiene ganas de venganza. Grita traición. No sólo por el PNV. El partido de Fraga, Aznar y M.Rajoy se considera dueño del Estado, la bandera y el himno. Quien osa arrebatárselo sólo puede ser un usurpador. La moción de censura –constructiva- figura en la Constitución. “Es la democracia”, dijo la ex vice de todo, asumiendo el resultado de la moción. 
                  Tenemos una democracia parlamentaria, no presidencialista, aunque el carisma de Suárez, González o Aznar lo camuflaran. Con la moción de censura, el Congreso recupera su papel en el juego democrático. Resucita el legislativo. Los 84 diputados del PSOE obligarán al Presidente, a Pedro Sánchez, a buscar alianzas y pactos para sacar adelante las leyes, por pocas que sean. El PP sigue en shock emocional, tras anunciar M.Rajoy su abandono como “lo mejor para el PP y para mi” y después de 40 años en la cúpula de su partido. El PP afila navajas para la sucesión y para laminar en el Senado, con su mayoría absoluta, unos PGE que hace tan solo unos días calificaba “como los mejores de la democracia”. Ahora, gestionados por el PSOE, le parecen “mejorables”. El PP ha perdido cualquier atisbo ético que pudiera quedarle. C’s le va a la zaga. Rivera sigue empeñado en reclamar elecciones tras oler el pastel a la puerta de la sede del PP. C’s tampoco se ha recuperado. Ni gobierna ni es líder de la oposición. Su voto contra la moción ha colocado a C’s en su lugar: muleta necesaria para un PP en horas bajas. Y Aznar, rey del fake news, ofreciéndose como salvapatrias.   


AGENDA VALENCIANA       
                  Dos ministros valencianos, Ábalos y Montón, aseguran a priori una mejor relación entre la Moncloa y la Generalitat. La lista de reivindicaciones valencianas es larga. Aunque aquí se reclama con poco ruido mediático, la agenda valenciana ha conseguido un gran consenso al pedir una financiación justa e inversiones adecuadas a nuestra población y a nuestro peso económico. 
                  Los PGE 2018 –vamos con un año de retraso- acordados entre PP, C’s, PNV y Nueva Canarias y cuyas enmiendas están viéndose en el Senado, no son buenos para los intereses valencianos. Olvidan inversiones fundamentales, como la mejora de las comunicaciones, las Cercanías o el Plan de Transporte Metropolitano de Valencia. Y no se hacen cargo de la cuantiosa deuda contraída con motivo de la Copa del América y la Fórmula 1 que hipoteca el futuro de La Marina de València, entre otras cuestiones. Por cierto, la deuda de 300 millones de € que arrastra La Marina acaba de ser vendida por el Santander a Taconic Capital Advisors Global Credit (TCAGC), el mismo fondo buitre que se ha hecho con las autopistas radiales de Madrid. Negocios especulativos del capital financiero a cargo del erario gracias a la política económica del PP. 
                  El PSPV ha anunciado que retira su apoyo a las enmiendas de los PGE. ¡Lástima! Compromís y Podemos serán los que defiendan los intereses valencianos. Una oportunidad para que Compromís consolide lo que dicen las encuestas, un lugar hegemónico en el ecosistema político valenciano. La actitud del PSPV es comprensible, aunque no se comparta. Forma parte del gobierno y por tanto se debe a Pedro Sánchez, pero olvidarse ahora de lo que reivindicaba ayer no le hace ningún favor. ¡Cómo ha cambiado el panorama en una semana! Todo por una moción de censura.   
URBANO GARCIA
Imágenes:
1.    Pedro Sánchez y Rajoy tras la moción de censura. EFE
2.    Montoro presenta los PGE-2018. RTVE
3.    Marina de Valencia.