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miércoles, 17 de julio de 2019

EMERGENCIAS

¿Es urgente tener gobierno? Todo el mundo está de acuerdo en que sí. La interinidad no es buena, y menos cuando el actual gobierno (interino) lleva prolongando unos presupuestos que elaboró un ejecutivo del PP siguiendo criterios muy poco sociales. Hubo un proyecto de Presupuestos elaborados al alimón PSOE-Podemos que no llegaron a buen puerto por diferentes causas, entre ellas el interés de convocar nuevas elecciones para repartir de nuevo las cartas. Aquel proyecto quedó en barbecho. Y con él algunas de las soluciones para los temas que más preocupan a la ciudadanía. Por ejemplo, ¿es urgente acabar con la precariedad en el empleo? Pues claro. La mal llamada reforma laboral impulsada por el PP de Rajoy sigue vigente, a pesar de que los agentes sociales la consideran la principal causa del aumento del empleo precario. ¿Es urgente tomar medidas para frenar el incremento de las causas de la crisis climática? Este tema también concita bastante consenso. La emergencia climática sólo es negada por quienes van por la vida con las orejeras de su ideología arcaica y reaccionaria. Si cada tiempo tiene su modernidad, la del nuestro está en la ecología y la preservación del medio ambiente. No hay más que ver la publicidad con la que se adornan empresas tan contaminantes como las eléctricas para percatarse de por dónde va la “moda”. ¿Es urgente acabar con los privilegios de la iglesia católica? Pues también. El Concordato que firmó la UCD durante la Transición hace tiempo que debería haber sido derogado. No se comprende que un Estado que se constituye “aconfesional” siga manteniendo privilegios del nacional catolicismo. ¿Es urgente acabar con la pobreza? Otro tema en el que todo el mundo está de acuerdo. Otro cantar es cómo hacerlo. En eso no hay tanto consenso. Los neoliberales y los “paleoliberales” siguen anclados en el laissez faire, laissez passerque acuñó Adam Smith cuando el capitalismo comenzaba a andar y era una novedad revolucionaria. De aquellos revolucionarios liberales ya no queda nada. Y así podría seguir ad infinitum.

EXCUSAS
                  Escribo estas líneas sumido en la incertidumbre ante el resultado de la primera votación de investidura tras las últimas elecciones. Desde el 28-A vivimos en régimen de interinaje. Nadie votó para que la interinidad durase más allá de lo razonable. Tampoco para ser convocados de nuevo a las urnas, ante la incapacidad política de llegar a acuerdos. 
                  El PSOE, con 123 escaños, es la fuerza más votada, sí, pero le faltan 53 para poder investir a Pedro Sánchez y alguno más para poder gobernar la legislatura con un cierto desahogo. Unidas-Podemos, con 42 escaños, es socio necesario pero no suficiente. ¿De dónde saldrán el resto de votos? ¿Se ha llamado a los socios menores para ir sumando? Todo apunta a que no. Baldoví, el diputado de Compromís, lo ha dicho claro y alto. A lo mejor es que el PSOE confía, en este primer intento, con la abstención de PP y C’s para facilitar la gobernabilidad. ¿Y si no le da resultado? ¿Se nos enviará de nuevo a las urnas para “rectificar” nuestro voto? Sería una insensatez. 
                  Temas importantes están paralizados y la agenda política, por muy verano que sea, no puede permanecer más tiempo inactiva. Nosotros, sin ir más lejos, tenemos pendiente la financiación autonómica. ¿Cuánto podremos aguantar sabiéndonos los que tenemos peor financiada nuestra educación, nuestra sanidad, nuestra cultura,…? Dicen que la paciencia valenciana es infinita. ¿Sangre de horchata? ¿O la sumisión a los poderosos tan cara en nuestra historia? Llegados a estas fechas de la negociación, cualquier excusa es buena para apretar al contrario. 
                  Con tanto mercadeo y cortoplacismo, se corre el riesgo de hartar al votante (más al de izquierdas), y que la abstención haga posible un gobierno trifachitoque nos aleje más si cabe de la resolución de los problemas pendientes. Sería el colmo de la torpeza. ¿Emergencias?, ¡claro que hay emergencias! 

NOTA: A pesar del ruido mediático, hay gobierno municipal de coalición Compromís-PSPV. Al final no hay una sino dos vicealcaldías. Solución salomónica que a todos parece contentar, salvo a la criatura descuartizada.   
URBANO GARCIA
Imagen:
1. Emergencia climática. EFE 

sábado, 13 de julio de 2019

CHALANEO

Dice la RAE que es la acción o el efecto de chalanear, o sea, lo que hacen los chalanes, que negocian y venden haciendo uso de su persuasión. Pocas veces en beneficio del comprador, claro. Viene del francés chaland, o sea “cliente”. Entonces, en qué quedamos, ¿es quién compra o quién vende? El lenguaje a veces tiene sus perversiones, sus ambigüedades, sus polisemias.                   
                  ¿Es chalaneo o negociación? Hablo de la formación de los gobiernos de Navarra, Murcia, Madrid o España, por ejemplo. La falta de tradición pesa a la hora de formar coaliciones. El fin del bipartidismo abrió la puerta a nuevos estilos de hacer política. Se acabaron por un tiempo las mayorías absolutas. Los problemas para lograr esas mayorías obligan a todos los partidos a agudizar el ingenio. No todo el mundo ha visto de forma analítica, boli y papel en mano, series como Borgen El Ala Este de la Casa Blanca. No todo el mundo se declara fan de la primera serie, como Mónica Oltra. Y eso se nota. En 2014, el primer Pacte del Botànic demostró que era posible conseguir un gobierno de coalición estable, eficaz y duradero. Colocó al valenciano en cabeza de los nuevos gobiernos del cambio y puso fin a dos décadas de hegemonía del PP, plagadas de corruptelas y manipulaciones. Ahora, la fórmula, con las inevitables correcciones, se ha repetido. Todo un ejemplo. ¿Es exportable? En política, pocas cosas lo son. El Pacte del Botànic no es una excepción. No es fácil llevarlo a otros ámbitos ni a otras circunstancias. En el caso valenciano, además de empatía entre los líderes, apenas ha habido sobreactuación, ni exhibición mediática. Eso vale para todos.     

ASIMETRÍAS  
                  La geometría política variable de la que nos hemos ido dotando desde la idealizada Transición, hace más compleja la formación de los diferentes gobiernos. Vetos cruzados, causas judiciales aún no cerradas, agravios históricos no resueltos,… son algunos de los muchos lastres que complican las negociaciones.                 
                  Nafarroa,como el País Valenciano, es zona fronteriza. Ambos países tienen lengua propia pero compartida. Ambos países tienen costumbres, tradiciones, historias diferenciadas. Ambos tienen al lado vecinos más cohesionados, con ecosistemas políticos propios. Ambos países fueron moneda de cambio en la Transición. El País Valenciano encontró en el Pacte del Botànic la fórmula para superar las dificultades. Navarra sigue lastrada por vetos y miedos difíciles de justificar. Algún día tendrá que superarlos. En Nafarroa, como en el País Valenciano, ganó la izquierda. La derecha trifásica usa sus vetos como guillotinas contra todo lo que ponga en peligro su hegemonía. En el País Valenciano no le valió agitar el fantasma del catalanismo. En Nafarroa las derechas siguen identificando vasquismo con ETA. ¡Mezquinos!     
                  En Madrid y en Murcia también ganó el PSOE. Pero las tres derechas suman más. Allí el problema es la apuesta de C’s por liderar a las derechas sin dejar de reclamarse de centro. Es como decir que está a favor de los derechos LGTBI, mientras pacta con quien quiere recortarlos y aplicar leyes del franquismo. La esquizofrenia de Rivera pasará a la historia de la psicología clínica. En Murcia, C’s se reunió a tres bandas (incluidos los neofranquistas) durante… ¡cinco horas! Y su portavoz dijo que sólo fue un café. ¡Hipócritas!
                  En Madrid, los neofranquistas quieren foto con Rivera y C’s manda a un subalterno. Al día siguiente, dejan plantado a Abascal, pero negocian el apoyo a la candidata del PP. La coherencia no es el fuerte de C’s. 

PEDRO Y PABLO     
                  Apóstoles mal avenidos. Líderes contrariados. El encuentro tête a tête que celebraron el martes 9 demostró la falta de empatía que en estos momentos hay entre Pedro y Pablo. Uno por ir de sobrado. El otro por necesitar hacer valer los apoyos que está dispuesto a dar a Pedro. El primero usa la encuesta del CIS como si fuera la foto fija de una nueva convocatoria electoral. El segundo usa la casi segura abstención en la primera votación de investidura como aviso a navegantes. Nadie da su brazo a torcer. Pedro quiere desgastar más a C’s, cocido en sus propias contradicciones y con el IBEX 35 soplándole al oído. Pablo dejando claro que no es culpa suya si hay nueva convocatoria electoral. Pedro y Pablo se necesitan, pero disimulan y hacen como si aún no lo supieran. Y mientras, el tiempo pasa.  
URBANO GARCIA
Imagen:
1. Pedro y Pablo. Bernardo Pérez. 

miércoles, 3 de julio de 2019

PUERTOS CERRADOS

Que la extrema derecha cabalga a lomos del más insolidario populismo no es novedad. Lo novedoso es que lo haga delante de nuestras narices. Desde hace tiempo, los partidos de extrema derecha pretenden dinamitar las instituciones europeas. Sus resultados electorales no les permite hacerlo, pero sus mensajes de odio están calando en el hasta ahora monolítico bloque europeísta de derechas. 
                  La Cumbre del G-20, en Osaka, fue la antesala de la cumbre europea. A caballo entre junio y julio, los mandatarios de la Unión se vieron en Bruselas para decidir el rumbo europeo. La transición del “viejo” continente no está siendo fácil. Europa trata de transitar de los arcaicos estados-nación a un poder más democrático y compartido. En esa tarea sobran voceras y faltan líderes. ¡Sí!, los liderazgos también son importantes, aunque suene a viejuno. La derecha de Orban, Salvini, y alguno más que me dejo, presionan para que el tándem Merkel-Macron deje de pedalear. A punto han estado de conseguirlo.
                  Tras maratonianas sesiones, los miembros de la Comisión Europea (jefes de Estado y de Gobierno) “consensuaron” los nombramientos para la próxima legislatura. La derecha que vio tambalear su hegemonía tras los últimos comicios, resiste. Al final ha vuelto a llevarse el gato al agua. La socialdemocracia sacrificó a su candidato, Timmermans, a cambio de colocar a Borrell. Sí, a Borrell. El Partido Popular Europeo seguirá cortando el bacalao. Ahora con nombre de mujer, la alemana Von der Leyen, y la francesa Lagarde. Con la frágil urdimbre europea, cualquier tirón desgarra la tela. Y el brexit llamando a la puerta. Una tragedia. 
                  Aunque para tragedia la que viven los migrantes en aguas mediterráneas. La última fechoría de Salvini ha sido detener a Carola Rackete, capitana del Sea-Watch, acusarla de “secuestrar” a 53 náufragos, y pedirle 10 años de cárcel por aplicar el código marino y salvar a quienes se ahogaban. Ahora Salvini va a por la tripulación del Open Arms que también salva vidas. ¿Se puede ser más infame? No creo.   

LA CINA È VICINA 
                  Igual que las antiguas polis griegas, China coloniza el Mediterráneo ocupando los puertos. El Pireo ya es suyo, y el de València está a punto de serlo, si no lo es ya. Algún día habrá que sacar la pancarta antiglobalización. Ya es hora de decir las cosas claras. El Puerto de València quiere ser etapa en la nueva Ruta de la Seda que cruzará el gran continente euroasiático y que tanto interés concita en el capital financiero. China no es mala apuesta. En la lucha por la hegemonía tecnológica, parece que va en cabeza. De ahí el ataque de celos de Trump y su intento de cortar las alas del 5G con las que vuelan los dragones chinos.     
                  Como decía Deng Xiaoping, y tanta gracia le hacía a Felipe González, blanco o negro da igual el color del gato, lo importante es que cace ratones. A China le da igual dónde esté el muelle para “sus” contenedores. A quienes no les da igual es a los vecinos del Cap i casal. Una de las principales fuentes de contaminación de la ciudad procede de su puerto. Lo lógico sería trasladar el inmenso muelle proyectado frente a la Malvarrosa al puerto de Sagunt, dependiente de la misma Autoridad Portuaria. Así el gato cazaría dos ratones en vez de uno. La contaminación producida por el transporte marítimo no iría a una zona densamente poblada, y tendría mejor solución el acceso norte al puerto que tantos quebraderos de cabeza está causando. Algo parecido decía hace poco un extenso artículo firmado por el colectivo “Terra Crítica”. No estaría de más hacer caso, aunque sea por una vez, a los sabios del lugar.  

DESCONCERTADOS
                  Por cierto, la intelligentsia progresista de la terreta anda un tanto desconcertada con el sainete que algunos medios están haciendo por el ponme una vicealcaldía. No se levantó tanto revuelo cuando Rita que era muy suya, hizo a Alfonso Grau vicealcalde –saltándose a la torera el reglamento municipal- para que se comiera todos los “marrones”. A la Doña le sirvió para decir que ella no había firmado nada, y a Grau para que le cayera un puro judicial de cuidado. Un poco de trellat tampoco nos vendría mal y menos ahora que faltan pocos días para la investidura y parece que no hay demasiado interés en mover ficha.        
URBANO GARCIA
urbanogarciaperez@gmail.com
Imagen:
1. Carola Rackete en libertad. Reuter. 

domingo, 30 de junio de 2019

PACTOS (4): DE INVESTIDURA Y GOBIERNOS

¿Y si no hubiera mayoría suficiente para investir Presidente a Sánchez en primera votación? ¿Y si se buscara una nueva convocatoria electoral? ¿Cundiría el pánico? Tal vez. Lo que está previsto es que si no hay mayoría absoluta para investir en primera instancia al presidente del gobierno, comiencen a correr los dos meses para la segunda votación. Para ésta tan solo haría falta más votos a favor que en contra. En ambas, Pedro Sánchez necesita a Podemos para ser investido. Votos necesarios, pero no suficientes. ¿Buscará Sánchez los apoyos que le faltan en el nacionalismo periférico? Ni Sánchez ni el PSOE quieren abrir esa puerta. Prefieren ir a  por la abstención del PP y C’s. Milagro si lo consiguen. El no es no del PP a Sánchez suena a vendetta. C’s que compite con el PP por la hegemonía en la derecha, es el eslabón débil. De las voces en contra de la alianza con los neofranquistas, se ha pasado a dimisiones y desmentidos desde el Eliseo. Rivera va camino de quedarse más solo que la “Charito”, tanto en su España de tronío y pandereta, como en la Europa liberal de la que tanto presume.    

LA CANCIÓN DE ROLDÁN
                  Hay razones que la razón no entiende. Tampoco el IBEX 35. El veto de C’s al PSOE es una de ellas. La lógica del capital nos dice que esa sería la mejor opción para quienes tienen la sartén por el mago y el mango también. Una solución moderada, centrista, alejada de “veleidades socialistas” y de las soflamas de la extrema derecha. ¿Por qué C’s no lucha por liderar el centro? Es una incógnita difícil de despejar. Nadie entiende ese empecinamiento en atar su suerte a la de la derecha más rancia y corrupta. Y mira que Sánchez se lo pone fácil. No hay día que no le dé alguna colleja a Pablo Iglesias. Un día es sacándose de la chistera un gobierno de cooperación, otro hablando de candidatos de consenso en el segundo escalón de la administración. Parece que a Sánchez le gustaría esconder el necesario apoyo de Podemos debajo de la alfombra. Claro que no está solo en el temor a los podemitas. A los del PNV no les gustaría ver a Iglesias en el Consejo de Ministros. Tampoco a ERC, aunque se supone que por diferentes motivos que a los herederos de Sabino Arana. La guerra sucia contra Podemos aún no ha terminado. Habría que remontarse a los inicios de la Transición, cuando el PCE era hegemónico en la lucha por las libertades, para ver una comunión de intereses entre el capital y los aparatos del Estado combatiendo a una fuerza política democrática. 
                  Mientras Toni Roldán se suma al coro de voces que en C’s piden un giro al centro, Sánchez coquetea con la derecha para ocupar esa centralidad. Y PP y C’s dicen que lo del PSOE es un brindis al sol. 
                  El empeño de Rivera en jugar con fuego le puede llevar de la hoguera de las vanidades a la de Savonarola. Los neofranquistas han dado un toque de atención en el Ayuntamiento madrileño. Pactar a tres bandas, tomadas dos a dos, y que una de ellas no se entere de los pactos con la otra, es un camino de perdición. 

EL PACTO DEL RIALTO
                  Mientras Madrid se enreda en los zarcillos de la extrema derecha, en Valencia la nave va, que decía Fellini, aunque con más ruido mediático del que sería deseable. El Pacto municipal sellado en las bambalinas del Teatro Rialto parece que tiene algunos flecos. La portavoz del PSPV quiere ser vicealcaldesa. Tener mando en plaza, como Mónica Oltra en el BotànicII, dice. Pero es que Generalitat y Consistorio no son lo mismo. Como tampoco lo es el Consejo de Ministros. Cada gobierno responde a una realidad, a una estructura y a unos objetivos. En la anterior legislatura, Consell y gobierno municipal no funcionaron igual ni tuvieron la misma estructura. Ni cosecharon los mismos resultados. Algunas disfunciones municipales podían haberse evitado con un funcionamiento más coordinado. Tal vez de eso se trate, de evitar Taifas que vayan a su aire. La ciudadanía quiere más eficacia y coordinación, y eso, seguro que no lo resuelve una, dos o tres vicealcaldías. Otra cosa es que alguien pretenda postularse como sucesora antes de hora. Por cierto, ¿con quién consultó Ximo Puig el fichaje de Carolina Punset como asesora de Presidencia?
URBANO GARCIA

PACTOS (3): RETRATOS

Ya tenemos los retratos municipales. Las pocas sorpresas que ha habido han confirmado la regla. Del bipartidismo hemos pasado al bibloquismo. El eje izquierda-derecha no pertenece al pasado. La lucha de clases sigue, aunque todos los partidos huyen de que “los otros” les pongan etiquetas. Durante 40 años la derecha llamó “rojos” a quien le dio la gana. No era inocente. Detrás había, como poco, una demonización que continua. Etiqueta e insulto van de la mano de una derecha que basa su hegemonía en haber ganado una guerra tras dar un fallido golpe de Estado. Algunos pactos han crujido el sistema democrático. La extrema derecha es la clave de bóveda del bloque conservador. Sin ella, el águila tricéfala se derrumba.        

RETRATO 1: FRENTE NACIONAL. 
                  ¿Dónde estaban los neofranquistas? No muy lejos. La extrema derecha hispana reapareció de forma equina en Andalucía y no ha parado de comerle terreno a las otras dos derechas. Su madriguera era el PP, partido fundado por Fraga para acogerla. Allí, a cobijo de inclemencias, el neofranquismo medró en chiringuitos y mamandurrias, como las de Espe, “descubridora de talentos” que salieron rana.                
                  Rana o sapo, Abascal fue uno de los últimos ‘becarios’ de Espe. El líder neofranquista parasitó el erario público a la vera del PP, hasta que se le acabó el chollo. La foto de Colón no fue anecdótica, como nos vendieron. Tras el 26M, toda la derecha, una y trina, volvió a fotografiarse junta. Se ha repartido el pastel municipal como las ratas se reparten el botín de un granero abandonado. A la luz del día, sin vergüenza. Se ha visto en Madrid, también en Pamplona, Murcia y Alicante. Madrid merece capítulo aparte por su valor simbólico. Madrid me mata, llamó Oscar Mariné a la revista que fue biblia de la movida madrileña. Por ella pasó lo más granado de la posmodernidad. La frase se abrió un hueco en la memoria colectiva.    
                  La suma de perdedores quiere matar Madrid. Revertir “Madrid Central” para que la capital del Reino vuelva a ser capital de atascos y contaminación, tan añorados por el PP. Los neofranquistas quieren cobrarse el precio de su apoyo. Pacto de tres tomados dos a dos. Si A pacta con B, y B pacta con C, está claro que A pacta con C, digan lo que digan Agamenón o su porquero. Un seguidor de Abascal en el consistorio de Orihuela, émulo de Cotino, salió al atril del ayuntamiento oriolano con un enorme crucifijo a “jurar por Dios y por España” su cargo municipal. De paso se ciscó en el Estatuto de Autonomía. No parece muy constitucional. ¿Nostalgia del nacionalcatolicismo? Precisamente, la Universidad de Alicante ha borrado la memoria digital del que fuera secretario del tribunal que condenó a muerte a Miguel Hernández. Así se reescribe la historia. Mientras, Toni Cantó, en un ejercicio de visionario a lo Pio Moa, dice que el Conseller Marzá no hubiera publicado a Hernández por escribir en castellano. ¿De dónde sale este cínico marciano?        

RETRATO 2: MARCA CATALANA. 
                  El otro polo de atención mediática postelectoral ha estado en Catalunya. Allí todo se complica con el juicio al Procés, a la espera de sentencia. El jacobino Valls rompió la baraja, dando tres votos de su grupo de concejales, gratis total, para investir a Ada Colau. C’s, partido nacido del odio al catalanismo, rompió con Valls mientras aceptaba el pacto del PP con Vox para asaltar los cielos de Madrid. La lucha por la hegemonía de la derecha, como la del catalanismo siguen al rojo vivo. Se retroalimentan. ¿Prefería Rivera a Ernest Maragall (ERC) como alcalde de Barcelona? Parece que sí. Cuanto peor, mejor, piensan los Rivera boys.    

RETRATO 3: A LA VALENCIANA
                  València, Madrid,… dos ejemplos de cómo la mala gestión de lo público por el PP se convirtió en lucrativo negocio para unos pocos. València consolida el fin del saqueo. Madrid deshace lo andado y apuesta por el guerracivilismo. Dos políticas. Quien diga que no hace ideología, miente como un bellaco.    
URBANO GARCIA
urbanogarciaperez@gmail.com
Imagen:
1. JOAN RIBÓ con RICARD PÉREZ CASADO. EFE

viernes, 14 de junio de 2019

PACTOS (2): QUE, COM, QUI?

Hace unos día acabó el teatrillo y comenzaron a plasmarse los pactos. Algunos faroles mostraron su inconsistencia. Cayeron las máscaras. C’s no tardó ni una semana en desdecirse. Dónde Rivera había dicho unos días antes que nada de fotos con neofranquistas, su correveidile Ignacio Aguado se tomó un café a hurtadillas con Rocío Monasterio. Preámbulo del chotis que se marcaron Rivera y Abascal. “Es como si Macron abriera a Le Pen las puertas de París”, dijo Joaquín Estefanía. La derecha tricéfala necesita Madrid para su “reconquista”. Suma de perdedores para quitar a la más votada, Carmena. Suma de perdedores para retener una Comunidad –Madrid-, epicentro de todas las corrupciones de un PP corrupto hasta la médula. Nada importa más a C’s que tocar poder. A las derechas financieras y mediáticas siempre les ha importado más “quién” que “qué”. Nunca han puesto pegas a retorcer el cuello a la democracia para conseguir sus objetivos. Madrid es pieza de caza mayor. Se vio en 2003, cuando el tamayazo -el escándalo protagonizado por los tránsfugas, Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez- terminó con Esperanza Aguirre presidiendo la comunidad de Madrid. Allí montó sus chiringuitos la “cazadora de talentos”. Abascal fue su último "talento" descubierto.  

VALÈNCIA COMO MODELO 
                  Ribó, alcalde en funciones, se fotografió con Gómez, la portavoz socialista, en la puerta del Rialto. Magnífica y teatral imagen para poner fin a un sainete mediático. En el Cap i casal todo está muy claro. No hay más gobierno posible que el encabezado por Ribó. València ha marcado la diferencia con respecto a otros municipios. La única nota negativa ha sido la no entrada de Unidas Podem-EUPV. Miles de votos se han quedado sin representación. ¡Lástima! El listón del 5% ha vuelto a ser guillotina de la democracia.  
                  Estos días la política parece un cubo de Rubik. Hay que encajar todas las piezas. Cuando consigues completar una cara, la otra se descoloca. Pactos y alianzas están interrelacionados. Antes de descubrir “el gobierno de cooperación”, Pablo Iglesias buscó inspiración para su gobierno con Pedro Sánchez en el Pacte del Botànic II, como si éste fuera un calco del primero. Nada de eso. Con cuatro actores, la cuadratura del círculo se vuelve más compleja. “El Botànic estaba pensado para dos; bailar un pasodoble con tres (o cuatro) es más complicado”, dijo Manolo Alcáraz. A punto estuvo de naufragar la nueva edición del acuerdo botánico. Cuesta ceder espacio para dejar hueco a los recién llegados. Al final cuadró el puzle. No había otra.              
                    La emergencia climática complicó más si cabe el encaje de las piezas. Es la niña de los ojos de la “nueva política”. Todos la quieren. Europa vota cada vez más verde ante la crisis del bipartidismo y las amenazas de la extrema derecha y del colapso climático. El voto verde es un voto europeísta, comprometido con el medio ambiente y las libertades. El mejor muro contra la intolerancia. Greta Thunberg y Friday For Future están sacudiendo conciencias. El nuevo Consell tendrá que vérselas con la patata caliente que es la ampliación norte del Port y sus daños colaterales. El reto no es pequeño. Veremos si da la talla. 
                  La política también es eso, encajar todas las piezas del puzle con las que la ciudadanía quiere que se gobierne. Nadie dice que sea fácil. El fin del bipartidismo, mal que le pese a algunos, es un hecho. Tardará más o menos, pero una ciudadanía más participativa conlleva incrementar las opciones políticas. Habrá que adaptar las leyes para que sea posible aumentar la representatividad. Los partidos atrapa-lo-todo, catch-all party, se han demostrado poco representativos. Gobernar la complejidad requiere un aprendizaje. Nadie nace sabido. Estrenamos Consell y nueva legislatura. La primera tarea: mejorar la financiación. 

Y VAN MIL
                  El asesinato de Beatriz en Port Saplaya elevó a 1000 la cifra de víctimas por violencia machista desde que se contabilizan estos crímenes. Un millar desde 2003. No hay peor lacra. Todos los esfuerzos son pocos para terminar con esta pesadilla. Se necesita reforzar el Pacto de Estado con más medios y dinero. Y tiene traslación autonómica. Los neofranquistas aprovecharon el duelo para marcar territorio, meando fuera del tiesto. Mezclando la violencia machista con otras violencias, también denunciables, pero mucho menos graves. Es la cruzada de la extrema derecha contra la igualdad de las mujeres. ¡Qué asco! 
URBANO GARCIA
Imagen:
1. Oltra, Puig i Dalmau, els tres del Pacte del Botànic 2. EFE


jueves, 6 de junio de 2019

PACTOS (1)

La democracia tiene sus trámites, sus ritos, su desarrollo. Al margen del apellido que le queramos poner, todo sistema de gobierno tiene sus reglamentos. Hasta las dictaduras los tienen, aunque rechacen legitimarse con el voto de los gobernados. No hay democracia sin un grado elevado de consenso social. Para que el consenso legitime no debería apoyarse en el miedo ni en la represión, aunque a veces sean difíciles de ver y cuantificar. La represión y el miedo se visten de los más insospechados camuflajes. Las democracias también se apoyan en ellos, tolerados y asumidos como propios del sistema. En realidad, el miedo y la represión, por sutiles que sean, no son más que formas de coerción. Los consensos son la esencia de la democracia. Van más allá de los acuerdos internos, del equilibrio de fuerzas que sustentan al poder. Los consensos internos se dan por supuestos. Franco los tuvo hasta su muerte. Los dictadores tienen discrepantes, claro, pero acaban con el dictador o el dictador les aplica la peor de las venganzas. “Roma no paga traidores”, cuenta la leyenda que dijo el Senado romano a los asesinos de Viriato. Pues eso.  

DE TRES A DOS, DE DOS A TRES. 
                  El primer Pacte de la Nau, el acuerdo de 2015 para gobernar València en coalición: Compromís, PSPV y València en Comú, finiquitó dos décadas de hegemonía conservadora. El 26M, Esquerra Unida volvió a quedarse fuera del gobierno municipal. También Podemos. ¡Lástima! En el ejecutivo de la nueva corporación tan solo estarán Compromísy PSPV. Joan Ribó seguirá siendo el alcalde. A él compete impulsar un Pacte de la Nau2 capaz de afrontar los muchos retos que tiene delante el Cap i casal
                  El Pacte de la Nause reduce y el de Botànicse amplia con la previsible entrada en el Consellde Podemy EU. El gobierno municipal no es el autonòmic. Los dos gobiernos de coalición han funcionado razonablemente bien. Los dos transitaron la legislatura sin grandes problemas. La mayor crisis del govern del Botànicfue a causa de la gestión de residuos. En el Ayuntamiento, por la gestión de Las Naves, un ámbito cultural nuevo y al que aún le falta definición. Pero las mayores tensiones surgieron a cuenta del urbanismo. El escrupuloso respeto a la gestión de cada socio de gobierno de sus áreas de competencia, originó algún roce con los vecinos. Especialmente en zonas sensibles o afectadas por planes heredados de la era Rita. Fue el caso del Cabanyaly Benimaclet. El primero, cuya complejidad a nadie se le escapa, ha sufrido la lentitud de la administración. En la próxima legislatura deben notarse más los avances. Benimaclet es otra cosa. Limitando con la huerta, la excesiva edificabilidad de su PAI amenaza con convertirlo en una muralla. 
                  Tema aparte es el Puerto. Su pretensión de activar la ZAL en La Punta, con varias sentencias judiciales en su contra, parece más bien fruto de la cabezonería. Aún no se ha cerrado esa herida, y amenaza el horizonte del litoral una ampliación Norte que no se sabe muy bien a quién beneficia. Hay que recordar que al norte de València está Sagunt, cuyo puerto -igual que el de Gandía- está gestionado por la Autoridad Portuaria de València. La ampliación del Puerto hacia el norte modificará el litoral y afectará de forma negativa a toda la ciudad, que se verá más condicionada si cabe por la contaminante industria portuaria. Cualquier modelo de ciudad pensado para afrontar los retos futuros es incompatible con la ampliación del puerto. No sólo por la amenaza del colapso climático, también pensando en el bienestar de la ciudadanía.

PERDEDORES
                  El País i su Cap i casalse han librado del pacto de las tres derechas. Ni sumándolas todas tienen mayoría. Cantó puso velas a santa Rita para poder formar un gobierno a la andaluza. Pero los números no le han dado ni para sorpasar al PP. Ahora su partido más reciente -digo de C’s- anda desquiciado a causa de un trastorno bipolar. Por un lado, su alma de doctor Jekyll pactando con el PSOE. Por otro, el míster Hyde que sueña sustituir al PP en las preferencias del electorado conservador. Le excita pensar en el desalojo de Carmena del Consistorio madrileño. Para ello, Rivera tendría que repetir la foto de Colón con Casado y Abascal. Un ménage a trois mal visto por Valls y sus socios liberales. Tampoco se entiende el cordón sanitario que le ha puesto a Pedro Sánchez. Claro que de caballo más grande cayó San Pablo. ¡Atentos!
URBANO GARCIA
Imagen
1. Ilustración de la democracia ateniense en tiempos de Pericles.