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martes, 5 de mayo de 2020

NORMALIDAD ANORMAL


¿Volvemos a la anormal normalidad o a la normal anormalidad? ¿Qué es normal? ¿Qué es la nueva normalidad? ¿A qué normalidad volvemos? ¿Dónde estamos? ¿Quiénes somos? Demasiadas preguntas para después de una cuarentena que ya es cincuentena. Ni era normal la situación de la que partíamos, ni lo será a la que salgamos. Hace tiempo que la idea de normalidad está sobrevalorada. No debería ser normal conformarnos con que la crisis climática es imparable, por ejemplo. No es normal pensar que todo está predeterminado. Tampoco lo es sustituir el determinismo mesiánico por el conspiranoico. Ambos oscurantismos han sido arrinconados por la razón de la ciencia. Otra cosa es considerar normal lo anormal. El ser humano es flexible, se adapta a lo mejor y a lo peor con sorprendente rapidez. Casi como un virus.



CIUDAD

               ¿Es normal que casi todo el espacio público de la ciudad esté ocupado por vehículos? De pronto nos hemos dado cuenta: coches vacíos o con un solo pasajero ocupan calles y plazas. Los peatones son obligados a deambular por estrechas aceras esquivando bolardos, farolas y marquesinas, cuando no toca surfear entre las sillas de alguna terraza que ocupa más espacio del permitido. La restricción de la movilidad a que obliga la pandemia nos ha descubierto el encanto de una ciudad vacía de coches y menos contaminada. La salida del nido en el que estábamos confinados nos ha revelado el poco espacio que tenemos los peatones. Obligados a guardar un distanciamiento físico, que no social, nos hemos percatado de que la ciudad no es para caminantes. Hay que repensarla. Tras la pandemia vendrá la reconstrucción. Y habrá que replantear cómo potenciar el transporte público frente al privado. Cómo fomentar una movilidad más sostenible y menos contaminante. Cómo devolver al peatón su espacio urbano. Hace tiempo que asociaciones cívicas como Desayuno con viandantes, Salvem el Botànic, recuperem ciutat o València per l’aire abrieron el debate sobre la València que tenemos y la que necesitamos. Un tema presente en la agenda de los equipos municipales del cambio desde que llegaron al gobierno del Cap i casal, allá por 2015. Buena muestra de ello son los planes de remodelación de la plaza de la Reina, de Brujas o la peatonalización de la del Ayuntamiento. También la voluntad de potenciar la EMT, a pesar de no contar con la financiación que tienen otras capitales. Y apostar por la bici. ¿Suficiente?, posiblemente no. Tal vez éste sea un buen momento para hacer una apuesta valiente por la València del futuro. Para hacer una València más verde y saludable.



PLAN DE EMERGENCIA

               Toda crisis deja un paisaje arrasado. La crisis de la Covid-19 no es la primera ni será la última. Tras la financiera de 2008, muchos ciudadanos se quedaron en la cuneta. Era prioritario salvar a los bancos, y se abandonó a las personas. Aquel plan de salvación bancaria llevó el cuño de la derecha, aunque una parte de la izquierda diera su visto bueno. No podemos caer en el mismo error. A lo mejor eso es lo que cabrea a la derecha, la imposibilidad de aprovechar el shock de la pandemia para aplicar sus políticas ultraliberales. Lo hacen allí donde pueden. No hay más que mirar a Madrid para ver qué proponen. Aún estaban calientes las camas de IFEMA y la presidenta Ayuso anunció el despido de cientos de sanitarios que sacaron adelante este hospital de campaña. ¡Poca vergüenza! Es más, Madrid es donde menos se invierte en sanidad (3,5% del PIB) y donde más recursos se transfieren de la sanidad pública a la privada. Es el modelo del PP. Aquí conocemos esa receta. El hospital de Alzira fue pionero y creó escuela. Habrá que seguir revertiendo esas políticas.

Ahora, tras la gran devastación, el sector público volverá a ser el ariete para superar la crisis, como lo fue tras el crac del 29, o tras la II Guerra Mundial. En la primera, Roosevelt lanzó su New Deal y sacó a EEUU de una profunda depresión. Después del desastre bélico mundial, la inyección de dinero americano ayudó a poner en marcha el Welfare State, el Estado del Bienestar. Ahora toca lidiar con un crac económico y una pandemia. También se solapan otras crisis además de la sanitaria, como la climática, o el cambio del modelo productivo. Por eso se habla de un Green New Deal, un plan para el mañana que empieza hoy.  

URBANO GARCIA




Imagen: Vista de la Albufera de Valencia ANTONIO CARNICERO MANCIO (1748-1814).


jueves, 30 de abril de 2020

PRETÉRITO IMPERFECTO



El pasado siempre es fácil de adivinar. Lo complicado es saber cómo será el futuro. No siempre es mejor. Aunque tampoco el pasado suele ser perfecto. Quienes así nos lo venden, o nos engañan o son unos necios. No hay que descartar que ambas supuestas cualidades se den juntas. No hay más que asomarse al Stefan Zweig de El mundo de ayer para entender la angustia vital de quien había visto desmoronarse demasiados mundos en su vida. No hay más que asomarse al Tony Judt de Postguerra para entender cómo las ilusiones de un mundo mejor se pueden trastocar de un día para otro laminadas por las políticas ultraliberales. Ni cualquier pasado fue mejor, ni la felicidad es eterna. A menudo, imaginamos un pasado idílico para huir de un presente infernal. Y cuando volvemos a asomarnos al abismo de la angustia, corremos a ese pasado idealizado como tabla de salvación. Un espejismo, pura ilusión. Cuando la ensoñación se desvanece nos damos cuenta de que nos habíamos lanzado al mar sin salvavidas, y no sabemos nadar.     

               La pandemia nos ha dado la oportunidad de asomarnos a un mundo que pensábamos erradicado. A un tiempo en que las pestes marcaban calendario y santoral, cuando las iglesias que en el mundo han sido y siguen siendo, abrían el paso y las rogativas. ¿Dónde están los santones que antes inspiraban retablos y cazas de brujas? Como los virus han buscado otros nichos para medrar. Y no traen nada bueno. Habrá que aguzar la vista para detectarlos y exterminarlos. La razón se impone a supersticiosos y chamanes. La ciencia ganó la partida. Por ahora. La pandemia también nos ha dado la oportunidad de frenar un poco, de darnos tiempo para nosotros y nuestras circunstancias. Para reflexionar. Para bajar el ritmo vital y hacerlo compatible con la vida. Para repensar qué hicimos mal y qué podemos hacer mejor. ¿Aprenderemos la lección?

    

RESET

Uno de los sueños más recurrentes que tenemos es volver a empezar. La vida como bucle puede ser una pesadilla. Otro sueño frecuente es volar. Orgasmos, diría un seguidor de Freud. “Volar, lo que se dice volar, no vuelo”, canta El Kanka. Por eso soñamos con hacerlo. Para eso tenemos la imaginación. Para soñar mundos posibles. Para imaginar utopías. Nos gustaría que al despertar de la pesadilla que es la pandemia, nos encontráramos un mundo mejor. No estoy muy seguro de que ocurra. De nosotros depende. ¿Seguro?

Cuando nos asomamos al mundo de hoy, no al de ayer, nos entra vértigo de ver lo que vemos. Nunca la humanidad tuvo tantos mecanismos para tener el mundo en sus manos. Nunca desaprovechó tanta oportunidad para hacerlo más habitable, y no sólo para los humanos. Nunca estuvimos tan globalizados, y sin embargo seguimos sin acabar con la pobreza. La desigualdad no ha dejado de crecer. No hemos parado de ahondar la brecha que separa al 1% más rico (poseedor del 50% de las riquezas del planeta), del restante 99%. Se calcule como se calcule, la diferencia es abismal o abisal, como gusten. Esa es otra pandemia.

El SARS-CoV-2, el coronavirus causante de la enfermedad Covid-19, tiene un periodo de latencia largo, tarda más de una semana en manifestarse, en aparecer síntomas. Es su estrategia de supervivencia. La forma que tiene su gen de sobrevivir. Cuando asoma, ya es difícil frenar su expansión. Todo se precipita.

También el cambio climático tiene un largo periodo de latencia. Sus consecuencias no se ven a corto plazo. Cuando se manifiesta, el proceso es irreversible. No hay marcha atrás. No hay terapia que lo cure ni medicina que lo sane. Fractura irreparable. ¡Qué difícil es hacer hoy lo que menos mal nos cause mañana!

Buscando respuestas, me asomo a las 21 Lecciones para el siglo XXI de Yuval Noah Harari, nuevo gurú de la izquierda desde que publicó Sapiens. Repasa un futuro por escribir. Busco recetas mágicas. No las encuentro. Me doy cuenta de lo poco que sirve abordar el futuro como algo predeterminado. El determinismo es una falsa muleta. Cuando menos te lo esperas, estás en el suelo. Cojo y desvalido. Pero somos datos. Códigos binarios en el superordenador que es la vida. Somos nuestras preferencias. Las miles de opciones que tomamos cada día. Si o no. Blanco o negro. Nuestras decisiones no dejan de ser algoritmos en una larga cadena de cifras. Somos un largo código de barras. Guarismos que nos convierten en animales de comportamientos predecibles. ¿Dónde queda el libre albedrio? ¿Y la libertad? La biotecnología y la inteligencia artificial son bienes muy preciados, cada vez más. Y son caros, al alcance de muy pocos. Algo habrá que hacer para que el mundo de mañana sea mejor que el pasado, ese pretérito siempre imperfecto.      

URBANO GARCIA


Imagen: Simulación del SARS-CoV-2 que causa la enfermedad Covid-19. GERALT

miércoles, 29 de abril de 2020

DESESCALAR


Sabemos que es más fácil bajar que subir. Lo sabemos a ciencia cierta, no es una percepción. Es la tiranía impuesta por la ley de la gravedad. Claro que las leyes de la física son relativas, como demostró Einstein. Dependen del cómo, dónde y cuándo, como mínimo. Es verdad que subir una escalera tiene mayor coste energético que bajarla. Al descender, el planeta -su gravedad- hace el trabajo por nosotros. Los conductores saben que hay que poner la misma marcha al subir y al bajar una pendiente, o ir frenando.

Podemos dividir la cuarentena en dos fases. En la primera nos hemos dedicado a intentar aplanar la curva, para que no colapsara el sistema sanitario. Ese era y es el objeto del confinamiento, rebajar la fatídica pendiente de contagios y muertes. Como si fuera fácil aceptar la existencia de un nivel a partir del cual la tragedia deja de controlarse. Por desgracia hay un listón, una o varias líneas que condicionan todo. El número de camas, de hospitales, de UCI’s, de respiradores, de personal sanitario, incluso de mascarillas, fijan un dramático límite. Una vez superados éstos, el drama alcanza una gravedad de difícil asimilación. Incluso la palabra “triaje” es demasiado suave para calificar el trágico momento. No hace falta añadir más drama al drama. Y ese listón depende de lo que se ha invertido y se invierte en salud pública. Una cifra que, en nuestro caso y desde hace mucho tiempo, ha sido poco o muy poco. Mucho menos de lo que han invertido nuestros socios comunitarios. Y eso se paga. Se paga la poca inversión y se pagan los recortes. También se paga el considerar a la sanidad como un negocio, y privatizarla como si fuera una fábrica de calcetines.

A la segunda etapa estamos llegando. Se trata de mantener en niveles controlables los contagios, para ir rebajando el índice de afección de la Covid-19. A eso le llaman “desescalar”, a bajar poco a poco la curva de guadaña que dibuja la pandemia. Bajamos casi a ciegas. Desconocemos cuántas personas asintomáticas son portadoras del coronavirus. No sabemos si la presencia de este nuevo virus se cronificará entre nosotros. Si volverá, sin haberse ido, el próximo otoño. Si acompañará a su primo el virus de la gripe. Para entonces estaría bien disponer de una vacuna. Gran parte de la comunidad científica está en ello. La OMS quiere que sea de libre acceso. Pero más de un laboratorio va detrás de hacerse con la ansiada patente, apoyados por un Trump más preocupado por el valor de sus acciones que por la salud de sus conciudadanos.



BAJAR Y SALIR

               Muchas personas no podrán bajar ni salir. Se han quedado en el camino. Son un punto en la fatídica curva. Un guarismo en la estadística de la pandemia. Habrá que crear un espacio para la memoria de quienes perdieron la vida a causa de la Covid-19. Tiempo habrá para el duelo cuando pase lo peor.

Por llegar con sus alforjas cargadas de dolencias, la edad es un factor a tener en cuenta. En función de ella desescalaremos. Niños y niñas saldrán primero. A partir del 27 de abril. Eso sí, estarán rigurosamente vigilados. Por personas más mayores, claro. Dicen que la prudencia llega con la edad. Y la defensa de los derechos. Rebelión de las canas le llaman en Francia. También con la edad contraer el virus puede acarrear más complicaciones. Y no es cuestión de jugar con la salud. Escribo estas líneas antes de conocer cómo se hará la desescalada. Está claro que el coronavirus nos ha atacado de forma desigual. A la España vaciada no van ni los virus. De esa se han librado. Lo malo es que eso hace menos inmunes a quienes viven en ella.

La desescalada se hará contemplando criterios geográficos, sectoriales y de población. Además de mascarillas suficientes, habrá que disponer de millones de test para poder segregar la salida a la calle en función de los mapas de la pandemia. Todo eso cuesta dinero, mucho dinero. El Europarlamento apoyó la creación de “bonos de reconstrucción” garantizados por el presupuesto de la Unión. Ahora falta que la Comisión, los países, den su visto bueno. Las derechas no quieren ni oír hablar de mutualización de la deuda, de coronabonos o eurobonos. El compromiso solidario les da urticaria. En Bruselas y aquí. Tal vez por eso, al PP le parece mal el Ingreso Mínimo Vital, una paga para que nadie se quede en la cuneta de esta crisis sanitaria, y no como ocurrió en 2008. Tampoco a la Conferencia Episcopal le gusta. “No es un horizonte deseable que haya gente que viva gracias al Estado”, dice el portavoz de los obispos. ¡Mira quién habla!      

Entre 1347 y 1400, la población de Europa y de gran parte de Asia fue diezmada por la peste negra. Pasó la peste y llegó el Renacimiento. Habrá que hacer todo lo posible hoy, para poder renacer mañana.
  

URBANO GARCIA

Imagen:
1. Mujer leyendo sentada en la ventana. Premium. 

domingo, 17 de noviembre de 2019

PREACUERDO GOBIERNO PSOE-UP


PREACUERDO GOBIERNO COALICIÓN PSOE-UP
El PSOE y Unidas Podemos hemos alcanzado un preacuerdo para conformar un Gobierno progresista de coalición que sitúe a España como referente de la protección de los derechos sociales en Europa, tal y como los ciudadanos han decidido en las urnas.
Ambas formaciones comparten la importancia de asumir el compromiso en defensa de la libertad, la tolerancia y el respeto a los valores democráticos como guía de la acción de gobierno de acuerdo con lo que representa la mejor tradición europea.
Los detalles del acuerdo se harán públicos en los próximos días. Actualmente, estamos avanzando conjuntamente en una negociación encaminada a completar la estructura y funcionamiento del nuevo gobierno que se regirá por los principios de cohesión, lealtad y solidaridad gubernamental, así como por el de idoneidad en el desempeño de las funciones.
Los ejes prioritarios de actuación del gobierno progresista de coalición se centrarán en dar respuesta a los principales retos que tiene ante sí la sociedad española en su conjunto:
1.- Consolidar el crecimiento y la creación de empleo. Combatir la precariedad del mercado laboral y garantizar trabajo digno, estable y de calidad.
2.- Trabajar por la regeneración y luchar contra la corrupción. Proteger los servicios públicos, especialmente la educación – incluyendo el impulso a las escuelas infantiles de cero a tres años-, la sanidad pública y la atención a la dependencia. Blindaje de las pensiones de nuestros mayores: asegurar la sostenibilidad del sistema público de pensiones y su revalorización conforme al coste de la vida. La vivienda como derecho y no como mera mercancía. Apostar por la ciencia como motor de innovación económica y dignificar las condiciones de trabajo del sector. Recuperar talento emigrado. Controlar la extensión de las casas de apuestas.
3.- Lucha contra el cambio climático: la transición ecológica justa, la protección de nuestra biodiversidad y la garantía de un trato digno a los animales.
4.- Fortalecer a las pequeñas y medianas empresas y a los/as autónomos/as. Impulsar la reindustrialización y el sector primario. Facilitar desde la Administración las bases para la creación de riqueza, bienestar y empleo, así como el impulso digital.
5.- Aprobación de nuevos derechos que profundicen el reconocimiento de la dignidad de las personas como el derecho a una muerte digna, a la eutanasia, la salvaguarda de la diversidad y asegurar España como país de memoria y dignidad.
6.- Asegurar la cultura como derecho y combatir la precariedad en el sector. Fomentar el deporte como garantía de salud, integración y calidad de vida.
7.- Políticas feministas: garantizar la seguridad, la independencia y la libertad de las mujeres a través de la lucha decidida contra la violencia machista, la igualdad retributiva, el establecimiento de permisos de paternidad y maternidad iguales e intransferibles, el fin de la trata de seres humanos con fines de explotación sexual y la elaboración de una Ley de igualdad laboral.
8.- Revertir la despoblación: apoyo decidido a la llamada España vaciada.
9.- Garantizar la convivencia en Cataluña: el Gobierno de España tendrá como prioridad garantizar la convivencia en Cataluña y la normalización de la vida política. Con ese fin, se fomentará el diálogo en Cataluña, buscando fórmulas de entendimiento y encuentro, siempre dentro de la Constitución. También se fortalecerá el Estado de las autonomías para asegurar la prestación adecuada de los derechos y servicios de su competencia. Garantizaremos la igualdad entre todos los españoles.
10.- Justicia fiscal y equilibrio presupuestario. La evaluación y el control del gasto público es esencial para el sostenimiento de un Estado del bienestar sólido y duradero.

Congreso Diputados, 12 de noviembre de 2019. 

Imagen:
1. Invitados a la firma del preacuerdo de gobierno de coalición PSOE-UP. JAIME GARCIA/ ATLAS

miércoles, 13 de noviembre de 2019

PEDRO Y PABLO: SEGUNDA TEMPORADA

El lunes 11, apenas unas horas después del 10-N, iba a comenzar esta Plaza preguntándome: ¿y ahora qué? La respuesta llegó el martes. ¡Deprisa, deprisa! Los resultados de las elecciones del domingo no dejaban dudas. ¿Catalizador? ¿Shock? Tanto el PSOE como UP pagaron caro su falta de acuerdo tras el 28-A. Ni el PSOE rozó la mayoría absoluta con la que soñaba Iván Redondo, ni UP se hundió como vaticinaba el CIS. La profecía que se cumplió fue la jibarización de C’s. El espectro de UPyD rondó la cabeza de Rivera que se vio travestido en Rosa Díez. Antes de eso, me voy. Debió pensar Rivera al hacer mutis por el foro. Huele a leche. ¡Vaya leche! Malú y Lucas, su perro, le esperan. Al margen de memes y bromas, el gesto de Rivera le honra. No estamos acostumbrados. A Pedro y Pablo les toca ahora conseguir los apoyos necesarios para la investidura. No será complicado. Iglesias ya tejió los acuerdos para la moción de censura a Rajoy. A la faena. 

NEOFASCISMO
                  Al otro lado, el neofranquismo ha fagocitado a la derecha. De manual. C’s ha sido laminado. De 57 a 10 escaños, en poco más de 6 meses. La sangría de votos de C’s no ha ido al PSOE, como los estrategas socialistas confiaban que ocurriera. La fuga de electores de C’s ha alimentado el monstruo del neofascismo. La extrema derecha ha capitalizado el hipernacionalismo españolista excitado por PP y C’s como reacción al Procés soberanista catalán. El PP se ha librado del sorpasso de C’s, ahora tiene a VOX soplándole a la oreja. o en la nuca, que nunca se sabe. Un forúnculo en su lóbulo derecho. Mano a mano gobiernan varias comunidades y ayuntamientos. Y han firmado un pacto de sangre. Aznar es el padrino. La FAES es su fuente y Marine Le Pen su inspiración. El neofranquismo español es más confesional y meapilas que el galo, pero igual de xenófobo y racista. Como dice un amigo, es un voto reaccionario. De gente que reacciona mal ante las frustraciones. Voto vengativo. No importa si están arriba o en lo más bajo de la escala social. Los que menos tienen reaccionan por frustración económica. Los ricos por frustraciones identitarias o miedo al cambio. Así ocurrió en la crisis de los años 30. La historia tienen sus lecciones, aunque aquí se nos hayan hurtado. El neofascismo que cabalga el mundo (Europa no tiene la exclusiva) inventa patrias para los pobres en las que medran los ricos. Vestido con los ropajes del populismo llama a las puertas de los barrios obreros y se ofrece como antídoto a las frustraciones. Su pócima es la división y el odio al otro, la deshumanización y el egoísmo, la violencia y la censura, el machismo. Hace unos días, la Asamblea de Madrid votó, con el apoyo de PP, C’s y Vox pedir la ilegalización de algunos partidos. Ese camino lo conocemos. Otra vez la misma piedra.             

A LA VALENCIANA
                  De los errores también se aprende. No es automático. Nada lo es en política. Hace falta voluntad para acertar, también para equivocarse. De 4 a 1. Ese fue el salto que dio Compromís. Sacó 4 diputados aliándose con Podemos y EU bajo la fórmula A la valenciana. No fue fácil. Lo bueno cuesta. El resultado compensó. Un lustro después, el 28-A, Compromís optó por ir solo. De 4 a 1, ese fue el resultado. El 10-N repitió jugada, dando oxígeno al neonato. Algunos prefieren ser cabeza de ratón que cola de león. Nadie es adivino. Y las circunstancias pesan, tanto o más que los errores. Más País nació sin el lastre de una negociación frustrada. No supo o no pudo rentabilizar la apuesta. Pero nunca es tarde, si la dicha es buena. Ahora, tras el preacuerdo para formar un gobierno de coalición, toca tejer una red de apoyo para superar la investidura. Los retos son grandes. Harán falta muchos aliados para vencer las resistencias. La agenda de la gobernabilidad está cargada de asignaturas pendientes tras el largo impasse que estamos viviendo. 
                  Algunas cuestiones son de la agenda valenciana. Es el caso de la deficiente financiación autonómica. Hace falta otro modelo. Somos los más perjudicados, aunque no los únicos. El pacto territorial de la Transición necesita ser revisado. Hace tiempo que caducó. Ese coche ya no pasa la ITV. Tampoco la pasa la mal llamada reforma laboral. Ni el sistema electoral. Ya tarda en derogarse la ley “mordaza”. Y… Cuando una nueva crisis toca a la puerta, bien está proteger a los débiles. O eso, o entra el monstruo. 
URBANO GARCIA
Imagen:
1. Pedro y Pablo firman un preacuerdo para un gobierno de coalición. EFE

domingo, 10 de noviembre de 2019

MAR MENOR, MAL MAYOR

La última gota fría que arrasó el sur del País y gran parte del litoral mediterráneo, dejó un panorama desolador y desastres ambientales de difícil cuantificación. Tal vez el desastre más impresionante, por su magnitud, fue el del Mar Menor. Todo el mundo vio las imágenes de miles de peces agonizando en sus playas. El frágil ecosistema de esta albufera salada está sometido a una presión demográfica insostenible. El temporal modificó la salinidad de la laguna. Sus aguas engulleron los paseos marítimos construidos sobre ellas. Y regurgitaron toneladas de peces agonizantes por falta de oxígeno. ¿Por qué?
                  Este desastre “natural” tiene explicaciones muy poco naturales. Los acuíferos que mantienen la elevada salinidad del Mar Menor, origen de su ecosistema, están sobreexplotados de forma ilegal. El cultivo intensivo de su cuenca tiene la culpa. Y la sequía. Y legalizar la sobreexplotación acuífera. Esto último lo hizo Rajoy, asesorado por Trillo. En 2001, el gobierno le quitó la protección que tenía. Y el Mar Menor se ha ido muriendo. La cantidad ingente de agua caída modificó la salinidad. Pero no fue lo peor. El verdadero desastre llegó en forma de tóxico y mortal cóctel químico. En los últimos años, las cosechas se multiplicaron regadas con pozos ilegales que extraían agua salobre. Tras desalinizarla, la salmuera, contaminada por cantidades ingentes de productos químicos, se vertía al Mar Menor. Matando la vida en la laguna. 

ALBUFERAS
                  Los humedales mediterráneos son frágiles ecosistemas muy amenazados. La crisis climática podría darles la puntilla. Prestigiosos estudios científicos alertan sobre la importante subida de las aguas del Mar Mediterráneo. La Albufera de València y todo nuestro litoral se vería seriamente afectado por el ascenso del nivel del mar. Aviso para navegantes. Por eso, es tan importante que la declaración de emergencia climática se llene de contenido. Y que cualquier intervención en nuestras costas la tenga en cuenta.  
                  El martes 5 de noviembre, 11 mil científicos de todo el mundo pidieron una declaración mundial de emergencia climática. Los datos acumulados desde la primera cumbre sobre el clima (Ginebra, 1979), son contundentes. En 40 años, el retroceso de glaciares y casquetes polares se ha acelerado exponencialmente. Estamos muy cerca de llegar al punto de no retorno. Para los científicos firmantes, es urgente reformar el sector energético para acabar con la dependencia de los combustibles fósiles. Plantean la necesidad de restablecer los ecosistemas mundiales más deteriorados. Y potenciar una economía libre de emisiones de dióxido de carbono. Muchos de estos 11 mil científicos acudirán a la próxima Cumbre sobre el Clima.  

LA CUMBRE
                  Como todo el mundo sabe a estas alturas, la Cumbre se celebrará en Madrid, del 2 al 13 de diciembre. La COP25 será un reto, pero también una gran oportunidad. No sólo por el impulso que puede suponer para las políticas ambientalistas. La COP25 también servirá para que la comunidad internacional se fije en las nefastas políticas desarrolladas por las derechas en nuestro país. Verán cómo la alternativa de Ayuso-Almeida (del trifachito gobernante en la capital del Reino) al Madrid-Central de Carmena no es más que un conjunto de retales, chapuzas y parches que van en dirección contraria a las propuestas de la Cumbre. La COP25 también puede ser una ayuda para la recuperación de ecosistemas como el Mar Menor. 
                  La Cumbre se hará en un momento especialmente crítico. Con los populismos de extrema derecha cuestionando la realidad científica de la crisis climática, y con el neoliberalismo más salvaje vendiendo el mal mayor de un mundo sin reglas ni normas. Por cierto, esas recetas son las que Milton Friedman y la Escuela de Chicago impusieron a Chile con el inestimable apoyo de Pinochet. Recetas que han llevado a la miseria a millones de chilenos, han aumentado las desigualdades y han encendido las calles de Santiago. Atentos.
 URBANO GARCIA
Imagen:
1. Mar Menor después del paso de la “gota fría”. URBANO GARCIA

sábado, 2 de noviembre de 2019

CUENTA ATRÁS

A veces, el pasado se convierte en una pegajosa capa de chapapote que nos impide caminar, incluso pensar. Alivia quitarse de encima una pesada losa pero no es suficiente para sanar. Dice Ian Gibson que en esa jornada del 24 de octubre vivimos una catarsis. Discrepo con el ilustre hispanista. Catarsis hubiera sido hacerlo en 1977 o en 1982, fechas clave en nuestra transición democrática. Era necesario hacerlo, aunque 40 años tarde pierde mucho de su poder catártico. Cerrado el capítulo del traslado de la momia, Catalunya vuelve a ocupar las primeras planas. Hay canales privados de televisión empeñados en hacer de la noticia un reality show. Todo por la audiencia. Lo mismo les da el traslado del féretro de un dictador (visto de frente parecía un bizcocho recubierto de chocolate), que las manifestaciones en las calles de Barcelona, día y noche, pacíficas y violentas, cara y cruz de una misma indignación. La cuenta atrás de la breve campaña electoral ha comenzado. Desde hace semanas, todo tiene un cierto tufo electoralista. 

DEL 28-A AL 10-N
                  Apenas siete meses de las últimas generales, y volvemos a las urnas. La pérdida de las mayorías absolutas por los dos partidos que se han turnado en la gobernanza española, ha dejado al descubierto la incapacidad política para articular coaliciones de gobierno. No hay tradición, se apunta. Tampoco parece que haya muchas ganas. La mayoría de las autonomías están regidas por gobiernos de coalición. ¿Por qué lo que es posible en ámbitos autonómicos no lo es cuando se trata de gobernar el Estado? Barrunto que no es sólo cuestión de tamaño. La autonómica no deja de ser una administración secundaria, de rango inferior, subalterna, dependiente de la que tiene el poder real. Nada ni nadie cuestiona quién tiene la sartén por el mango y el mango también. Y ojito con ponerlo en cuestión. La sentencia del Procés tiene un sesgo ejemplarizante que a nadie se le escapa. Ver cortar las barbas del vecino, puede leerse como escarmiento. 
                  A la derecha, atenta a sacar partido de las sentencias judiciales –siempre que no sean contra ella-, le hubiera gustado que la del Procés fuera más dura. Nada de sedición, por lo menos crímenes contra la humanidad. Por pedir que no quede. La derecha parece cómoda con la repetición electoral. Nueva oportunidad. El PP baja el tono, mientras que C’s lo sube acosado por las encuestas. Y los neofranquistas contentos tras conseguir que PP y C’s blanqueen su ideario, los acojan en su seno y asuman su agenda.  
                  Lo curioso es que el PSOE también se apunte a sacar rédito político de la situación catalana. Parece que busca compensar la pérdida de votos catalanes ampliando los apoyos en el resto del Estado. Iceta y el PSC no se muestran muy incómodos. Habrá que ver los resultados el 10-N.
                  Los amigos del diálogo no parecen contar con muchas simpatías, ni dentro ni fuera de Catalunya. En ese espacio se mueve Podemos y Compromís. Dialogar siempre es actividad de riesgo. Ahí está el ejemplo de Manuel Azaña. Las ostias le llegaban de todas partes. Poco importa que el modelo territorial pergeñado en la Transición no dé más de sí. El establishment prefiere dejarlo como está, antes de abrirlo en canal.        

ADIÓS OCTUBRE
                  El octubre valenciano despidió su darrer diumenge con el tradicional Aplec de El Puig. Sobre la cita valencianista flotó el último comunicado del Bloc pidiendo “amnistia pels presos polítics de Catalunya”. Alguien tenía que decirlo. La derecha saltó en tromba, como en los 70 pero sin el eco mediático de entonces. Los vultúridos siguen alimentándose de carroña. Compromís va a la cita electoral del 10-N con Más País. Mal menor tras haber probado las hieles de ir en solitario, opinan algunos críticos con las últimas alianzas de la coalición. Aunque ser cabeza de ratón tienen sus ventajas. No hay pugna de liderazgos, afirman los críticos. 
                  Con la anormalidad instalada en la comunidad lingüística, este año no hubo gala de entrega dels Premis Octubre. A pesar de eso, enhorabuena a los premiados. También a Llum Quiñonero que presentó el jueves 24 su relato sobre el asesinato de Miquel Grau. La losa fue un ladrillo sobre la cabeza de Miquel. Aquel 9 de octubre de 1977, la movilización pidiendo el Estatut fue histórica. Y seguimos lejos de la meta. 
 URBANO GARCIA
Imagen:
1. Bescansa, Errejón, Oltra, Iglesias, Garzón y Montero. PODEMOS