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domingo, 29 de abril de 2012

SALUD

4 de abril, Dimitris Christoulas, jubilado de 77 años, se pegó un tiro en la plaza Syntagma de Atenas, frente al parlamento griego. Vivir para él era un suplicio y el futuro que vislumbraba aún era peor, viendo cómo le recortaban su ya de por si escuálida pensión. Quienes están pagando la mal llamada crisis no son quienes la provocaron, los especuladores financieros y de todo tipo que han saqueado y saquean las arcas públicas. Quien la está pagando es la gente corriente, las clases medias y los que menos tienen. Dimitris nunca vivió por encima de sus posibilidades. Lo que pasa es que eran tan escasas que al recortárselas se quedaron en menos que nada. A Dimitris le dolía la impotencia de verse arrastrado por los mal llamados mercados más allá de la miseria. ¿Quién cuantifica el dolor causado por la crisis? ¿Y la salud? No hace falta remontarse a la primera revolución industrial, novelada por Dickens, para encontrar espejos.
                Hace unos días, tras el suceso en Atenas, Gaspar Llamazares alertó sobre el incremento de los suicidios a causa de la crisis. Rompió el silencio sobre un tema tabú. Un silencio justificado en el efecto imitación. Pero también un silencio para ocultar el dolor causado por la mal llamada crisis entre quienes menos tienen. El dolor, la angustia, la pérdida de derechos, la impotencia y el miedo ante el futuro,…son factores que inciden en la salud física y mental.

REPAGO
                “Son unos pocos euros,…apenas 4 cafés”, así hablaba el Presidente del Gobierno del llamado medicamentazo. Sin entrar en el debate sobre a quién se le ocurrió la idea de utilizar por primera vez “repago” para hablar del “copago”, yo al primero que se la oí fue a Llamazares. El líder de Izquierda Unida es médico y ha sido la voz más autorizada en la comisión parlamentaria de sanidad. A él le oí el mejor argumentario en defensa de este calificativo. La sanidad pública, que incluye también la casi gratuidad de las medicinas, la pagamos con nuestros impuestos. Por tanto, cualquier nueva aportación directa del ciudadano supone pagar dos veces por el mismo servicio. Es decir, repagar lo ya pagado. Pero la perversión de la ley aprobada por el gobierno de Rajoy, dinamitero de la paz social y de los consensos, va más allá. Pensionistas y enfermos crónicos también repagarán más por las medicinas que precisen. Injusto y vergonzoso. Y abre la puerta para que quienes más tienen dejen de contribuir con sus impuestos al mantenimiento de la sanidad pública. No será ahora, en este primer asalto, pero no tardaremos en oír voces insolidarias negándose a financiar una sanidad pública que no usan. Tiempo al tiempo. La crisis se ha convertido en una excelente excusa para justificar todo tipo de ajustes, una gran oportunidad para la derecha en su política de sustituir el estado del medioestar por el del malestar. El asalto a las conquistas sociales realizadas en los años que llevamos en democracia está en marcha si no le ponemos remedio.    

LABORATORIO
                En el tema del repago sanitario, como en tantos otros, los valencianos somos conejillos de indias. Seremos los primeros en repagar los medicamentos. También nosotros fuimos el laboratorio en el que se experimentó privatizar la gestión de los hospitales públicos. El modelo Alzira, tan ruinoso para las arcas públicas, ha sido exportado a otras autonomías gobernadas por el PP. Y los experimentos no se quedaron ahí. Hasta la ayuda a la cooperación en sus aspectos sanitarios se ha visto afectada por una gestión en la que brilló el mangoneo y faltó la transparencia. Desde hace tiempo, Sergi Pitarch lleva poniendo negro sobre blanco en las páginas del diario Levante los trapicheos de un Conseller, Blasco, en sus tiempos de gestor de estas ayudas. El hospital de Haití, con un coste de más de 3 millones de €, es el paradigma de todas las corruptelas posibles en una administración gobernada con nepotismo y opacidad.
Fabra, heredero de Camps que a su vez heredó de Zaplana, dice que sobra el 40% de los funcionarios valencianos. Una nómina que el PP y sólo el PP engordó con sus enchufismos. Dice el Molt Honorable que el recorte no afectará ni a la sanidad ni a la educación. Pero es que ya está afectando. Sólo hay que ir a hospitales y centros educativos para comprobarlo. Dice el Molt Honorable que nadie se irá a la calle, que el personal sobrante irá a las empresas públicas que se privaticen, de 46 pasarán a ser 6. Después de lo visto, ¿es creíble lo que diga este gobierno? 
Esta tierra, antaño de oportunidades, está a punto de ser intervenida, como si no lo hubiera estado desde que el PP se adueñó de todo, haciendo de nuestra capa su sayo para vestir políticos que han esquilmado hasta la médula a sus confiadas gentes. El PP habla de “mejorar la calidad sanitaria” cuando deja de ser universal y gratuita, pagaremos más por menos y peores servicios. Hay que ser embustero compulsivo para decir una cosa y hacer la contraria.    
URBANO GARCÍA
urbanogarciaperez@gmail.com

FOTO: Urbano García 

miércoles, 18 de abril de 2012

ELEFANTES


Hace unos días, Juan Ignacio Crespo, autor de Las dos próximas recesiones, hablaba en TVE de cómo la convergencia de múltiples pequeñas crisis puede dar lugar a una grande. Se refería, claro, al estado catatónico de la economía española. Esa podría ser la explicación para que sin estar en el epicentro de la crisis financiera ni estar contaminados por las subprimes, la crisis golpee nuestro país con una fuerza atroz, llevándonos a la mayor tasa de paro de toda la Unión. Eso sí, aquí hubo una burbuja inmobiliaria artificialmente alimentada por una legislación a la medida, también hubo síndrome de nuevo rico en algunos ciudadanos sobre los que cayeron plusvalías inesperadas fruto de la especulación del ladrillo. Y hubo una banca insaciable que hizo del engaño su arma de estafa masiva. Y se abandonó la industria, como abandonaron sus estudios algunos jóvenes cegados por fáciles ganancias como paletas para lucir cochazo a la puerta de la discoteca. Aquí hubo de todo eso. Por separado, no son causas suficientes para el colapso, pero la suma sí. Y así seguimos. Para encontrar la salida hace falta un acertado análisis. Por lo que se ve no se hace.

LA RATIO
                Para el PP esas no son las causas de nuestra actual catatonia económica. Las busca en otra parte. En el gasto público, por ejemplo. Por eso plantea recortar en sanidad y educación. Donde todo el mundo ve un derecho, el PP sólo ve grandes elefantes a los que abatir. Dice el Ministro Wert y asiente la Consellera Catalá que “aumentar el número de alumnos por clase no afecta a la calidad de la enseñanza”. Es más, dicen que “así los jóvenes se socializan mejor”. Todo lo contrario de lo que opina el resto de la comunidad escolar, para quien la ratio alumnos por aula es uno de los índices de la calidad educativa de un país. Se nota que al ministro y a la consellera la calidad de la enseñanza les importa un rábano. Al menos la de la enseñanza pública, ya que a la privada concertada parece que no le afectará el recorte. También propone el ministro ahorrar en personal ampliando horarios, eliminando permanencias y tutorías, y limitando las suplencias y sustituciones. En resumen, más alumnos para menos profesores, esa es la fórmula mágica del PP. Es posible que con ese ricino se logre ahorrar un poco, pero a costa de retrotraernos como mínimo una década. Claro que no para todos será igual. Al empeorar la calidad de la enseñanza pública, la privada concertada saldrá favorecida. A lo mejor de eso se trata. Será el rey tuerto en el país de los ciegos. ¡Vaya receta!   
                Ante tan negro panorama, Mariano ha optado por no dar la cara y hacer mutis por el foro. Para hablar se va a Bruselas. Allí, entre los amigos de la derecha europea se siente más a gusto. Y así evita las incómodas preguntas de los periodistas. El modelo valenciano de rueda de prensa sin preguntas se ha impuesto en el PP. Hasta Fabra, Alberto, el Molt Honorable, ha recuperado la tradición de sus antecesores Camps y Zaplana. A los periodistas ni agua, debe pensar.   

LA CACERÍA
                Con los pequeños incidentes pasa lo mismo que con las pequeñas crisis. Por separado no son nada, juntas pueden ser la hecatombe. Es lo que parece que le está pasando a la Casa Real. Por si el monarca tenía poco con los negocios de su yerno Urdangarín, Froilán, el mayor de sus nietos, se dispara en el píe estando con su padre, y el propio rey tropieza y tiene que ser operado de la cadera mientras cazaba elefantes en Botswana. Por cierto, viaje y cacería financiados en parte por una empresa privada, cuyos posibles beneficios están ocultos a la ciudadanía. Y es que la Casa Real está excluida de la reciente ley de transparencia. Eso si nos atenemos a la versión oficial, porque podría haber otras explicaciones más engorrosas e íntimas para justificar que, con la que está cayendo, el rey se vaya a cazar elefantes a Botswana el 14 de abril, día de la República. Pero son versiones no contrastadas y el país no está para bromas.
                Ya lo dice Lakoff: No pienses en un elefante y cuenta borreguitos antes de dormir.

LA CACHARRERIA
                Como elefante en ella entró el PP en las instituciones valencianas. Lo hizo hace lustros con la legitimidad de las urnas, pero no con la de saquear las arcas públicas. En los próximos días volveremos a ver desfilar a la cúpula del PP valenciano por los juzgados. Ahora la cosa es más seria que tres tristes trajes. Ahora se juzgará la financiación ilegal de un partido que utilizó todos los mecanismos del poder –los legales y los no tanto- para hacerse con mayorías absolutas que garantizaran discreción y opacidad a sus tejemanejes fraudulentos. Sin duda, de aquellos saqueos, estas ruinas.     

URBANO GARCÍA

BLANQUEO


La de presupuestos es la ley más importante del curso parlamentario. En ella se retrata el gobierno de turno. Sus prioridades, sus filias y fobias,… Son la praxis de la filosofía parlamentaria. Por eso se les presta tanta atención. Los presupuestos están repletos de recovecos en los que se dibuja nuestro futuro más próximo. Los primeros presentados por el gobierno del PP han tardado en llegar. Había que esperar a que pasaran las elecciones andaluzas, ese gran pastel que la derecha tanto codicia. Ésas y las asturianas pasaron con los resultados por todos conocidos y para gran disgusto del Partido Único de la Derecha Española. Y por fin Mariano enseñó la patita. Digo, los presupuestos. ¿Y qué vienen a decirnos? Pues ni más ni menos que tenemos que ahorrar. ¿Y en qué? Pues en lo que según el PP más gastamos, en sanidad y educación. Pero resulta que no es cierto. No somos los europeos que más gastamos per cápita en sanidad y educación. Además, ese gasto depende de las autonomías. O sea que en todo caso serían ellas las llamadas a recortar. También es falso que nuestro problema sea la deuda pública. Por cierto, menor que en Francia y en Alemania. Nuestro principal problema es una banca ineficaz e insaciable. Y una política errática y sesgada.
            Sirva de ejemplo la amnistía fiscal que acompaña a unos presupuestos que hacen pagar la llamada crisis a quienes menos tienen. El anuncio de que el Estado blanqueará los capitales fugados al módico precio del 10% y sin sanciones, coincidió con el inicio de la campaña de la Renta. El PP incentiva a los defraudadores y castiga al buen contribuyente, podría ser el titular. Nunca desde que recuperamos la democracia la delincuencia recibió mejores bendiciones por parte del gobierno. 

COLAPSO
            Antes de presentarlos en sede parlamentaria, Mariano le mostró los presupuestos a her Merkel que dio el visto bueno. Al dicktat de la germana se mal gobierna Europa. Pero ni por esas. La desconfianza hacia nuestro país de los mal llamados mercados siguió creciendo y con ella el precio a pagar por nuestra deuda, hundiéndonos más en el lodazal y arrastrándonos hacia el colapso económico. No somos Grecia, pero vamos camino de serlo. Ese es el único modelo hoy imperante en Europa: una Europa exportadora de bienes y otra de mano de obra. A nosotros nos toca pertenecer a la segunda y a ello se aplica el PP con sus políticas del malestar.  
            Aún no nos habíamos recuperado de la semana de pasión presupuestaria cuando De Guindos volvió a la carga. Y para calmar al dragón le ofreció la virtud de la doncella. El Ministro de Economía se mostró partidario del repago sanitario, siempre que sea para rentas superiores a los 100.000 € anuales, dijo. Entonces salió Floriano, secretario de organización del PP, para desdecirlo. Una nota de prensa del gobierno terminó de liar el asunto. El recorte adicional en sanidad y educación será de 10.000 millones de €. Ni más ni menos. Vamos, a la mierda el estado social y de derecho, a la mierda el consenso y la paz social, a la mierda la solidaridad. A todo esto, Mariano, el teórico presidente, sigue sin abrir la boca. Cualquiera diría que her Merkel lo tiene abducido.

RUINA
Mientras, por estos lares las finanzas están en bancarrota. Nuestra renta está por debajo de la media nacional y va a peor. La sanidad y la educación valencianas hace tiempo que están dejadas de la mano de dios. Y hasta el IVO, el hospital oncológico de referencia, está en números rojos por las deudas de la Generalitat. Muchos nos preguntamos ¿dónde nos lleva el PP? Mientras el resto de la ciudadanía mira entre atónita y desconcertada como nos cavan la tumba. ¿Lo consentiremos?  

URBANO GARCÍA

FOTOS: EFE

jueves, 29 de marzo de 2012

LA HUELGA


Escribo estas líneas pocas horas antes de la primera huelga general contra la mal llamada reforma laboral del gobierno de Rajoy y unas horas después de que asturianos y andaluces hayan acudido a las urnas para elegir sus respectivos gobiernos autonómicos. Uno tras otro, así vienen marcados ambos acontecimientos en el calendario. Además, como bien sabemos, todo está interrelacionado y todo tiene consecuencias. Por supuesto, los resultados electorales en Andalucía y Asturias tienen y tendrán consecuencias, digo. Y no sólo sobre la huelga general. Al margen de esas consideraciones, la huelga tiene vida propia. Dicen los sindicatos que es la primera respuesta a la brutal agresión a los derechos de todos los trabajadores. Y hasta el propio Rajoy parece compartir esa opinión cuando dijo sotovoce en el Parlamento Europeo que estaba cocinando una reforma que le costaría una huelga general. Mariano puso la venda antes de infringir la herida. ¿Provocador o precavido? Dejo la respuesta a criterio del lector.

EL TECHO
                No han pasado ni cien días desde el triunfal paseíllo de la derecha hispana por el coso nacional y ya la han frenado en seco. Hablo de Andalucía y Asturias, donde ni los más forofos del PP pueden sentirse contentos con los resultados electorales. Y eso que Mariano y sus conmilitones ocultaron en la recámara del BOE -hasta agotar la paciencia de sus socios comunitarios- las impopulares medidas de los presupuestos generales. Tampoco sirvió de mucho el acoso y derribo a Griñán pergeñado por cierta prensa conservadora. Pues ni por esas. El PP ganó escaños en Andalucía, pero perdió votos. También perdió votos en Asturias, pero repitió escaños. En la comunidad del sur, socialistas e Izquierda Unida tienen mayoría absoluta. En la del norte, parece que será UPyD quién dirima el empate. Difícil decisión para Rosa Díez, obligada por las circunstancias a hacer de Salomón cuando le gusta ser Reina de Saba.  
El partido único de la derecha hispana no será por ahora movimiento nacional, lo ha impedido las urnas. ¿Ha tocado techo el PP?, cabría preguntarse. Es posible. La crisis no amaina, y las medidas que está aplicando el gobierno de Rajoy aumentan el paro, nuestro peor carcinoma. No han pasado ni cien días y ya sufrimos las peores recetas del ultra liberalismo. Con manipulación y censura incluidas.   

LA RUINA
                Por si el panorama nacional no fuera suficiente, echemos una mirada a esta tierra antaño de oportunidades. La recesión hace tiempo que llamó a nuestra puerta. Lideramos, con más gracia y soltura que Camps perchea en la Albufera, la destrucción de empleo y la caída en picado del Producto Interior Bruto. Un informe del BBVA sitúa la contracción de nuestra economía para 2012 en el 2,2%. La peor de todas las autonomías. Vemos cómo Ana Pastor, la ministra del AVE, prioriza enlaces con Europa que Europa no quiere, mientras ningunea ejes mediterráneos sobre los que hay un amplio consenso. Leemos a un ex Molt Honorable jactarse de haber toreado a la justicia. Mientras vemos a los jueces bucear en el estiércol generado por la Gürtel con motivo de la visita del Papa. Y ahí no acaba la lista.
Además de litros de zotal, haría falta mucha penitencia para limpiar tanta inmundicia. Cotino ya se ha puesto manos a la faena. Hace unos días fue visto confesando a uno de sus monaguillos por la Plaza de la Virgen. Fue durante un festival –pagado con dinero público- en “defensa de la vida”, o sea contra “la violencia de género estructural contra las embarazadas”, en palabras del Ministro de Justicia. En el acto había una gran pancarta que rezaba: “Siervas de la Pasión al servicio de la Vida”. Está claro que quien convocaba no era el Cuerpo de Pajilleras del Hospicio de San Juan de Dios. Una noble institución de Málaga fundada en 1840 por Sor Ethel Sifuentes, una religiosa de 45 años enfermera en el citado hospicio y que ganó la santidad por su buen hacer. La reforma laboral del PP recorta los derechos de lactancia y condena a la mujer a seguir atada a su maternidad y en casa. ¿Hay motivos para el cabreo?    
URBANO GARCÍA

Fotos: URBANO GARCIA

EL RELATO

Para entender mejor lo que ocurre a nuestro alrededor siempre viene bien un buen relato. Dicen que eso -un buen relato- es lo que le falta a esta mal llamada crisis, que empezó siendo financiera y ya es sistémica. Digo bien, sistémica, del sistema. Y es que no sólo afecta al bolsillo de ciudadano, que también, es que su partitura toca demasiadas teclas como para ser interpretada por un solista. Un detalle, el precio del litro de gasolina en Francia ya ha llegado a los 2 euros, y nosotros vamos a la zaga. Sabemos que el precio de los carburantes afecta al precio de todas las cosas. Por tanto, el exponencial aumento del coste de la vida parece que apenas ha comenzado. A pesar de la complejidad de la cuestión, hay relatos que nos dan cumplida explicación de lo que ocurre en nuestro pequeño mundo. Uno de los últimos lo ha escrito el biólogo valenciano Ricardo Almenar. Se titula “El fin de la expansión. Del mundo-océano al mundo-isla”. ¿Qué nos cuenta Almenar? Pues ni más ni menos que o cambiamos la idea dominante de desarrollo depredador de los recursos naturales, incluidos los medioambientales, o nuestra civilización está abocada al colapso. No es ser agorero ni apocalíptico, sólo hay que saber mirar y ver.

PROSPECCIONES
                La extracción del petróleo que almacena el planeta cada día es más difícil. Dicen los entendidos que hace tiempo que extrajimos la mitad del volumen de hidrocarburos contenidos en el subsuelo terráqueo. Desde los años 80 del siglo pasado, más o menos, hay que buscarlo a mayor profundidad y con tecnologías más costosas y agresivas. Sólo es rentable por su elevado precio. Buscar petróleo, sea donde sea, es la apuesta energética del PP. Y quiere hacerlo en Canarias y en la costa valenciana. No le importa a la derecha hispana matar a la gallina de los huevos de oro, digo del turismo, con tal de satisfacer la avidez de las compañías petrolíferas. Tampoco le importa que abandonemos el liderazgo europeo en energías renovables. Ese no es su relato, el suyo es el del colapso. Metidos en esa dinámica, el PP valenciano ya no ve objeción alguna a que las plataformas petrolíferas se recorten en nuestro horizonte. ¿Dónde están las voces del PP que clamaban a ZP para que no se hicieran estas prospecciones?    

LA PEPA
                El anticiclón dejó paso a la borrasca y con ella la lluvia. Así fue como el despotismo ilustrado borbónico dejó vía libre al constitucionalismo de La Pepa. Nuestra primera constitución -la de 1812-, a pesar de no ser perfecta, era la mejor a la que podíamos aspirar en un país ocupado por tropas extranjeras y con un imperio en declive. Con La Pepa pasamos de súbditos a ciudadanos. Pero la dicha duró poco, apenas un bienio. Ni Fernando VII ni la jerarquía eclesiástica estaban dispuestos a perder sus privilegios. Y volvieron las cadenas y con ellas la Inquisición. El relato democrático no cuajó y quedó aplazado. Al menos en la primera mitad del XIX. Hubo que esperar hasta la Primera República para ver cumplidos los sueños más importantes forjados en Cádiz. Hubo que esperar a la Segunda para que los anhelos de libertad se impusieran al deseo de los Borbones. Nuestro relato del XIX es el de un país colapsado.

INFAMIA
                Dice el Ministro del Interior que la #PrimaveraValenciana fue una provocación de los violentos. Y en su infame relato exculpatorio echó mano del performance de Dolors Folch, una aspirante a actriz que simuló morir ante la policía. Los relatos del poder suelen ser chocantes. En este caso, ridículos. Tanto como las excusas de Rita para no afrontar su responsabilidad política en el nombramiento de los chorizos que han saqueado la Empresa Municipal de Reciclaje de Aguas de Valencia, o las de Blasco para escurrir el bulto como máximo responsable político del saqueo perpetrado por sus conmilitones en la cooperación para el desarrollo. Matas, Camps, Gürtel, Brugal, …También la corrupción necesita un buen relato.
URBANO GARCÍA

Imágenes:
URBANO GARCIA 

miércoles, 14 de marzo de 2012

¿REFORMA?

Si en algo es hábil la derecha de este país es en tergiversar el significado de las palabras. De casta le viene al galgo, ¿o era podenco? Digo de Franco, ¿de quién si no le viene a la derecha hispana tanta maña en pervertir el lenguaje? El general ferrolano acuñó lo de cruzada para designar lo que era un golpe de Estado en toda regla. Luego, sus leguleyos sentenciaron “por rebelión” a quienes se mantuvieron fieles al legítimo gobierno de la República. El mundo al revés. Y siguen, ahí están los juicios a Garzón.
La última cabriola lingüística de Mariano y su cohorte es llamar reforma laboral al recorte de derechos. ¡Hombre, no es para tanto!, diréis. La propuesta del gobierno también contempla medidas para incentivar la contratación por parte de pequeños y medianos empresarios, argumentan. ¡Cierto! No seré yo quien diga lo contrario. Efectivamente, en el extenso texto dedicado en el BOE a la mal llamada reforma laboral hay algunos párrafos destinados a los emprendedores, ¡no faltaría más! Son excepciones en un texto que confirma la regla de todo lo contrario. Veamos.
+PARO
                “Esta reforma acaba con el marco franquista”, dice la lideresa madrileña. “Creará empleo”, apunta De Cospedal. “No creo que abarate el despido”, apostilla González Pons. Aunque para nota las declaraciones contradictorias de los ministros de Economía, De Guindos, y de Hacienda, Montoro. Para el primero, la nueva legislación ultra liberal servirá para acabar con el paro. Para el segundo, la misma legislación destruirá empleo al principio. También después, puntualizan los sindicatos. Y es que la nueva normativa desregulariza más si cabe nuestro desregularizado mercado laboral. Permite hacer expedientes de regulación de empleo en empresas privadas y públicas, ¡sí, públicas!, con solo tres meses seguidos de disminución de beneficios. Abarata el despido, ampliando los supuestos para considerarlo procedente y reduce las indemnizaciones hasta 20 días por año trabajado. Vamos, un chollo al servicio de empresarios poco escrupulosos. Tan solo han hecho falta unas horas para que el Liceo de Barcelona aplicase la nueva norma. Argumentar un balance con pérdidas ha sido razón suficiente para incoar un ERE y suspender temporalmente a casi toda su plantilla. Vendrán más, y con menos miramientos. Para eso ha hecho el PP la ley, para que se aplique. ¡Ah!, y tiene el visto bueno de Merkel y la derecha europea.   
                Teniendo en cuenta la insolvencia de la Generalitat, ¿cuánto tardará en presentar un ERE? Y los responsables de llevarnos a la ruina, ¿se irán de rositas?  
-CONSUMO
                Dicen los expertos que una de las cosas que diferencia la crisis actual de otras anteriores es que el capitalismo ha cambiado. Ahora, el capital hegemónico es el financiero. Y ese capitalismo –dicen- no necesita de los mercados interiores para seguir haciendo negocio. Los ciudadanos ya no servimos al nuevo capitalismo ni como consumidores. Sólo somos un estorbo para sus desmedidas ambiciones. Se equivocan, como de costumbre. El aumento del paro y la desaparición de las ayudas incrementan los efectos perversos de la crisis, poniendo en marcha la espiral de la depresión. Es posible que el capitalismo financiero ya no nos necesite, pero la desaparición de los factores que amortiguan los peores efectos de la crisis aumenta el riesgo de fractura social. Y no hay nada que tema más el capitalismo, el antiguo y el moderno. Además, como dice Manolo Peris en un artículo publicado en El País, la derecha hispana también está dinamitando otro preciado bien, el del consenso tejido con mimo y muchas concesiones durante la transición de la dictadura a la democracia. Y esa fractura tiene difícil recomposición.             
Lo dicho, de reforma nada. Es un ataque en toda regla. Un regreso al pasado de nuestras peores pesadillas. Ya lo dijo Mariano en Bruselas, donde no tocaba, “me harán una huelga general”. Al tiempo. Por lo pronto, el domingo 19 hay convocadas protestas en todos los rincones de nuestra geografía. 
      
URBANO GARCÍA
urbanogarciaperez@gmail.com

FOTOS:Urbano García

viernes, 9 de marzo de 2012

LA FIESTA



¡Ya está aquí! ¡Ya han llegado las Fallas! Con la cadencia anual que marca el calendario, la fiesta de las fallas con toda su parafernalia vuelve a ocupar las calles de Valencia y de muchas otras localidades de nuestro país. El atrezo está servido. A pesar de la que está cayendo, aflora la ilusión en falleras y falleros que salen durante unos días de su anonimato, sintiéndose protagonistas de una festiva catarsis colectiva. Y afloran los tópicos. El fuego regenerador. El olor a pólvora. El ingenio y la gracia… Y emerge la fiesta en todo su esplendor. El incremento exponencial del siempre excesivo nivel de ruido, la ocupación peatonal del espacio urbano normalmente reservado a los vehículos, los pasacalles, las bunyoleries con sus aceites requemados y sus felizmente recuperados bunyols de carabassa, las bandas de música poniendo la buena nota, los efímeros monumentos de cartón piedra en medio de las plazas, los castillos de fuegos artificiales, las mascletaes,… ¡Ah, les mascletaes! Y presidiéndolas desde el balcón consistorial las falleras mayores y menores, junto a las autoridades, invitados, cronistas del festejo, y tutti quanti tenga plaza en ese espacio reservado. El balcón municipal convertido en tribuna, en púlpito, en escaparate, en plataforma para sutiles, o no tanto, manipulaciones políticas,…El balcón como metáfora.

TRADICIÓN
                Es la tradición, se dice. En todo caso una tradición reciente. La del balcón, digo. La otra, la de la fiesta popular, hunde sus raíces en las saturnales y otras fiestas romanas, carnaval tardío y pórtico primaveral. La tradición agrícola marca los ciclos festivos, como nos ilustra Alfons Llorens, cuyo último libro, El sant del dia, recorre un santoral que va más allá del nombre de los santos a los que la jerarquía eclesiástica ha consagrado los días del calendario. Algunos elementos falleros que atribuimos a la tradición son imposturas recientes. Otros -tal vez los más subversivos- han sido desechados o vaciados de contenido por el poder establecido. La cercanía y el parentesco de las Fallas con Carnestoltes es más que evidente. Ambas fiestas tienen la sátira y la crítica al poder como elemento esencial. Por eso, una -la menos manejable-, la prohibió Franco, la otra la intentó domeñar. Y la domeñó, ¡vamos si la domeñó! Los pasacalles se convirtieron en desfiles casi militares. Las bandas de música, en cornetas y tambores. Los trajes de los falleros, en negras corazas. Y los de las falleras, en vestimentas kitsch de una indumentaria barroca que nunca existió. Se vació de significado a la fiesta y se le añadieron símbolos religiosos para desnaturalizarla. Cualquier pasado mordaz y crítico fue sustituido por el chiste procaz y la sal gruesa.

CULTURA
                ¿Qué es la cultura popular?, se preguntan Justo Serna y Anaclet Pons en el título de su recopilación de textos de Antonio Gramsci. ¿Las fallas podrían ser consideradas cultura popular? Parece que sí. Una cultura popular como debe ser, contradictoria y sometida a las imposiciones del poder hegemónico. La derecha valenciana politizó las fallas hasta extremos insultantes, como hizo con los símbolos y con la lengua propia de los valencianos. De la fiesta, como de todo, nos dejó con la carcasa.
                Este año, las mascletaes están siendo acompañadas de un calendario de protestas. Hay motivos para la indignación y ésta se manifiesta bajo el balcón consistorial. Y Rita monta en cólera. La protesta invade el que considera su terreno exclusivo. La derecha nativa y sus altavoces mediáticos hacen de coro. ¿Quién hace llorar a la fallera? Se preguntaron el diario decano y el concejal de fiestas. Para acto seguido señalar enemigos a exterminar, entre ellos a Compromís. Y la cohorte fallera se puso a la faena. ¿Quién politiza el mundo fallero? Corta memoria. ¿Olvida Rita el órdago que las huestes del PP montaron a Mª Teresa Fernández de la Vega en ese mismo escenario? ¿Olvida Rita que Unión Valenciana se fundó en un casal fallero? ¿Olvida Rita que es ella la que designa al concejal que preside la Junta Central Fallera?
-Es tradición - le dijo la alcaldesa sonriendo a la entonces vicepresidenta del gobierno.    
Pues eso, será la tradición de la fiesta fallera. ¡Viva la tradición de la crítica y el sarcasmo! 
             
URBANO GARCÍA
urbanogarciaperez@gmail.com

FOTOS: Urbano García