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sábado, 29 de julio de 2017

AMNISTÍAS

Sí, fue amnistía fiscal. Cristobal Montoro mintió diciendo que no lo era. Lo sentenció el Tribunal Constitucional. Motivo de sobra para que el Congreso pidiera y obtuviera su reprobación. El de Hacienda es, tras el titular de Justicia, el segundo Ministro reprobado del ejecutivo de Rajoy.
                  En sede parlamentaria, Montoro reconoció que la amnistía fiscal fue el cebo para “los pececitos que están en el fondo del mar”. O los cebas o se van a otra charca. El resultado ha sido que el Estado ha blanqueado las cuentas de numerosos defraudadores, entre ellos algunos destacados personajes de la política hispana (Rato, los Pujol, Bárcenas,…), a cambio de nada. Lo recaudado por las arcas públicas ha sido una mínima parte de lo defraudado. Negocio redondo para los chorizos. Por si su amnistía fiscal no fuera suficiente motivo para reprobarle, la Fiscalía Anticorrupción ha denunciado al despacho que fundó el ministro en 2006 por prevaricación y tráfico de influencias. La empresa Equipo Económico se llevó en 2012 –siendo Montoro titular de Hacienda- un contrato con las Cámaras de Comercio de 2 millones de €, y sin concurso público. Más claro agua.

EL IBI DE DIOS
                  Claro que para amnistía fiscal la que goza la Iglesia Católica. Su contribución a las arcas del Estado es mínima. Se acoge al Concordato de 1978 para no pagar tributos por sus propiedades. Ni IBI ni ninguna contribución, aunque sea por inmuebles de los que saca beneficio. Su desvergüenza es tal que no se arredra ni en pedir subvenciones para mejorar sus lucrativas propiedades. Ha sido el Tribunal de Justicia de la Unión Europea quien ha dicho que “las exenciones fiscales de la Iglesia Católica en España pueden constituir ayudas estatales prohibidas si se otorgan en relación con actividades económicas como la enseñanza no subvencionada”. Y es que el colegio de los Escolapios en Getafe pidió al Ayuntamiento la devolución del importe gastado en la reforma del centro. Que las amnistías de Montoro y de la Iglesia coincidan con la Declaración de la Renta no deja de ser una casualidad que aumenta la indignación del probo contribuyente. Europa Laica estima en 2.000 millones de € lo que la Iglesia Católica defrauda al Estado.
                  Es de decencia democrática acabar con esos privilegios dignos de un régimen teocrático. La Transición dejó numerosas asignaturas pendientes. Esta es una de ellas. València es un ejemplo de cómo se han ido visibilizando los dominios de la Iglesia Católica y su ocupación del territorio. La calle Guillem de Castro, por ejemplo, parece un Parque Temático de la Universidad Católica patrocinado por el Arzobispado. Hasta ocupan propiedades que no son suyas, como el edificio de la Misericordia, obra de caridad de la familia Monforte que no es raro que termine en los tribunales.
                 
LA DEL 77
                  ¡Hace 40 años de tantas cosas! Entre otras, de la Ley de Amnistía (46/1977) con la que se pretendió cerrar el capítulo de la represión política del franquismo. Publicada el 15 de octubre de aquel año, comenzó a aplicarse dos días después. En aquel momento se vendió a la opinión pública como el símbolo del fin del Régimen. Se habló de reconciliación, de pasar página a una etapa negra de nuestra historia. Hace una década nos enteramos de que en el mismo paquete se incluyó el perdón a los verdugos. Fue en 2007, cuando organizaciones de derechos humanos denunciaron los crímenes del franquismo ante la Audiencia Nacional. Ésta desestimó la denuncia argumentando que “los delitos habían prescrito o estaban sujetos a la Ley de Amnistía de 1977”. Luego intervino Baltasar Garzón, acompañando las denuncias con los nombres de 130 mil “desaparecidos” por el franquismo. Garzón alegó delitos de genocidio y crímenes de lesa humanidad para evitar su prescripción. El PP colocó al juez en su punto de mira y no paró hasta retirarlo de la carrera judicial. Es parte de la contribución del PP a la recuperación de la memoria histórica y de miles de cadáveres sin identificar que aún yacen en cunetas y fosas comunes. Los jueces siguen sin querer certificar la muerte violenta de miles de personas, aunque aparezcan con un tiro en la nuca. Ocurrió hace unos días con unas exhumaciones en el cementerio de Paterna. La inhibición de la Justicia deja a cargo de las familias los elevados gastos que supone la identificación de los cadáveres. ¡No hay derecho!      
                  Tampoco lo hay a que el PP siga sin pagar el medio millón de € que debe a Feria València por el alquiler en 2008 del espacio en donde celebró su Congreso. De allí salió Rajoy como máximo jefe del PP. Fue un “regalo” de Camps y Rita al supremo líder. Un peldaño hacia la Moncloa. 
URBANO GARCIA

15J1977: FIN DE REGIMEN

El Régimen, así en mayúscula, empezó a morir con el dictador. El 20N de 1975 todo el mundo fue consciente de que la dictadura no tenía heredero, aunque algunos se postularan y muchos lloraran su fin e intentaran por todos los medios sostener un franquismo sin Franco. Los 19 meses que van del 20N del 75 al 15J del 77 fueron todo menos tranquilos. El tiempo se aceleró. Se hizo realidad la imagen de un Régimen que muere, mientras el nuevo aún no ha nacido. La dictadura murió matando. Sólo la vecina de Salazar compite en longevidad con la instaurada por Franco tras vencer militarmente al régimen legal de la II República. Vencer y exterminar, esa fue la consigna en 1936 del entonces joven general africanista. Franco fue fiel a la consigna hasta su óbito. Los historiadores han matizado mucho esta visión tan épica de la Transición. Ni murió todo lo que debía morir con la dictadura, ni fue nuevo todo lo que nació. Hace un par de años, con motivo del 40 aniversario de la muerte de Franco, se reeditó “El precio de la Transición” de Gregorio Morán, una revisión crítica de lo que fue aquel tiempo de incertidumbres, miedos e ilusiones, muchas de ellas rápidamente defraudadas. “La primera igualdad que instauró la transición a la democracia en España fue la de que todos somos iguales ante el pasado. Una garantía para mantener la desigualdad en el futuro. Nos constituimos en un reino de desmemoriados”, dice Morán. No hay más que repasar los apellidos de los Consejos de Administración de las grandes empresas públicas y privadas para comprobar lo mucho que pervive de la dictadura. Si miramos los árboles genealógicos de los ministros que ha tenido el PP, comprenderemos mucho mejor por qué Spanish is different.

LOOR DE MASAS
                  Aquel 15J, un joven Adolfo Suárez, ex Ministro del Movimiento, ex Director General de RTVE, cabeza de UCD, fue consagrado –gracias a las urnas y a un sistema electoral predemocrático- como el líder que debía llevarnos a la añorada democracia. Las Cortes que salieron de aquellas elecciones se autoproclamaron constituyentes. Así se abrió un proceso en el que se cocinó entre bambalinas la actual Carta Magna (sólo modificada por exigencias de Europa y de la troika). Tal vez, la mejor Constitución posible en aquellas circunstancias. Después de 40 años, el país no es el mismo y la Constitución necesita urgentemente pasar por la ITV. El proceso constituyente del 77-78 alumbró el Estado autonómico como solución (¿provisional?) a las tensiones territoriales. Tras 40 años de desarrollo de las autonomías, el “café para todos” ha envejecido mal. En 1977, un PSOE renacido poco antes, con un joven abogado sevillano a la cabeza, se llevó una parte importante del voto de izquierdas. El PCE que articuló el antifranquismo, recibió su primera gran decepción. Habría más. El tiempo pasa. Los protagonistas ya no son los mismos. Tampoco las circunstancias. Domingo 18J de 2017. El Congreso del PSOE resucitó en parte aquel entusiasmo del 77. De González a Sánchez, en loor de multitud. El PSOE ha encontrado un nuevo líder en el que confiar. Un renacido Pedro Sánchez quiere recuperar el tiempo y los votos perdidos. Parece tener aprendida la lección. En 2016, la dimisión de parte de su ejecutiva le forzó a tirar la toalla y permitió a la élite de su partido imponer la abstención en la investidura de Rajoy como mal menor. No volverá a ocurrir. Si Pablo Iglesias salió airoso de su moción de censura a Rajoy, Pedro Sánchez se consagró en el Congreso del PSOE como gran esperanza blanca del socialismo hispano. Ahora la onda gravitacional se traslada a la periferia. Las federaciones socialistas toman el relevo. La valenciana, de las primeras. Aquí, Ximo Puig es Secretario General del PSPV y President de la Generalitat. La separación entre institución y partido suele ser una garantía democrática. Además, Puig apostó por Susana, la perdedora. Argumentar su papel en el Consell del Botànic para asegurarse su cargo en el PSPV no parece muy ético. A veces, democracia y estabilidad no van de la mano. Ximo Puig y Rafael García pugnarán en primarias por dirigir el PSPV. La militancia tiene la palabra.        

PASEILLO
                  Hace 40 años, la Transición dio carpetazo a 40 de corrupción institucionalizada por el Régimen. Ahora, la corrupción se ventila en los juzgados. Cascos, Arenas, Acebes, Rato,… desfilaron hace unos días por la Audiencia Nacional. Testigos del caso Gürtel y preámbulo al paseíllo de Rajoy, el 26 de julio, en la misma causa. Todos los tesoreros del PP están imputados. Muchas de las tramas urdidas por el PP para delinquir pasan por València. Veremos si se acabó el Régimen de impunidad.
URBANO GARCIA

DEBATES DE JUNIO

Aún no estamos en verano y la canícula ya aprieta. También la temperatura política ha subido unos cuantos grados. Pasado el trámite de la tercera moción de censura, queda la resaca y la digestión del anunciado resultado. Las cifras previas no han variado. Es lo que hay. El mapa político de las Españas sigue siendo el mismo. Las mismas fracturas, los mismos retos. “Españolito que vienes al mundo te guarde Dios”. Pero ni los retos ni las fracturas son los que dolían a Machado. Ahora el mundo es más complejo. A la brecha social se han sumado la territorial, la digital, la generacional,… fracturas transversales que cruzan los ámbitos partidistas en un siglo XXI con ecos a fin de época. En la moción de censura se escenificó la soledad de un PP necesitado de C’s para seguir en el poder. A pesar de ese báculo, el gobierno cosechó menos apoyos de los que censuran su gestión. Es el poder taumatúrgico de las cifras. Dan para otro gobierno, y sin embargo seguimos teniendo a Rajoy. Apoyando claramente la moción de Unidos Podemos, se situaron, además de los 67 diputados de este grupo, los 4 de Compromís, los 9 de ERC y los 2 de Bildu. En el bloque de la abstención se situó un PSOE que seguirá un tiempo en standby, aunque su Congreso consolide el nuevo liderazgo de Pedro Sánchez. Se vislumbran nuevas oportunidades para el aún desorientado partido socialista. Veremos en qué quedan. Cristina Narbona, la nueva presidenta del PSOE, es un compromiso por la sostenibilidad y las energías renovables. Una apuesta de futuro. Que el PNV -a pesar del trato a favor dado por Montoro al cupo vasco- y el PDeCat -con su envite independentista- se hayan sumado a la abstención es señal de que nada está predeterminado. El reto territorial está ahí. La Constitución del 78 ahora constriñe más que libera. Su revisión es inaplazable. El colectivo ACTÚA, del que forman parte Baltasar Garzón, Llamazares y Cristina Almeida, entre otros, ha nacido con voluntad de catalizar la convergencia. Hacer de argamasa de la alternativa posible.

MONTAR EL POLLO
                  Las miradas puestas al este y al oeste de la península. En Portugal y en el País Valenciano. En ambos extremos, coaliciones de la izquierda plural han desbancado a derechas neoliberales y corruptas. Portugal ha desaparecido de los informativos. No se informa de lo que no interesa al establishment. El Acuerdo del Botànic pasa el ecuador de la legislatura con nota, pero no hay tele que lo cuente. Ni los aciertos ni el acoso al que el ejecutivo de Rajoy somete al Consell salen en pantalla. Anemia informativa. No es fácil defender derechos cuando se recorta su financiación. Los valencianos somos tratados como ciudadanos de segunda. A pesar de que nuestra renta per cápita está por debajo de la media, contribuimos como si fuéramos ricos. El Estado en manos del PP es como la madrastra del cuento, en vez de velar por un reparto justo, lo hace según su capricho y conveniencia. El maltrato es patente. En los Presupuestos Generales del Estado y en las inversiones directas. No hay más que ver la dejadez con la que se trata a una infraestructura tan fundamental para nuestra economía como es el eje ferroviario por el Mediterráneo. Desde Porbou a Algeciras, en esa franja del litoral se concentra una parte importante del potencial turístico y económico del Estado. Algo que el PP, llevado por su ceguera ideológica y sectaria, es incapaz de ver.  
                  Aunque la vindicación sea justa, no es fácil movilizar a la sociedad. Además de haber motivos conocidos y compartidos, hay que planificar un calendario. Al compromiso político hay que sumar la percepción social. La vicepresidenta del Consell, Mónica Oltra, lo resumió como “montar el pollo”. Parece que es la única forma de que se nos tenga en cuenta.
                  El sábado 10 de junio, una parte de la sociedad civil valenciana reclamó un trato justo por parte del Estado. La reclamación ha ido en aumento. Cada vez hay más sectores sociales sumándose a la demanda. Los empresarios valencianos empiezan a estar hartos del ninguneo. El President de les Corts, Enric Morera, ha hecho un llamamiento para que todos los partidos se comprometan con los intereses valencianos. Apoyo que al ex portavoz de C’s en la CV, Alexis Mari, le ha costado el cargo. La jefa del PP, digo de Bonig, también reculó presionada por su partido. Ni PP ni C’s están por la labor de pedir a Rajoy un trato justo para los valencianos. ¡Lástima!
                  Mientras, la OCDE en su último informe dice que la desigualdad y la pobreza crecen en nuestro país. De poco sirven las cifras macroeconómicas de las que presume Rajoy si la mayoría de la población vive peor. Y la amnistía fiscal de Montoro resulta que además de amnistía es anticonstitucional. El Estado en manos del PP es como una gran oficina de blanqueo e injusticias.

URBANO GARCIA

MOCIÓN DE CENSURA

“El Congreso de los Diputados puede exigir la responsabilidad política del Gobierno mediante la adopción por mayoría absoluta de la moción de censura” (Artº 113.1 de la Constitución Española) ¿Hay motivos para exigirla? Los hay de sobra. ¿Hay una mayoría alternativa a la gobernante? No está claro, o sí. Entonces, ¿qué finalidad tiene poner una moción de censura? Se me ocurren unas cuantas, entre otras poner negro sobre blanco y ante la opinión pública todo lo que está haciendo el PP en contra de la mayoría. Siempre es un placer oír a los diputados/as su opinión sobre el estado real del país. Una siempre necesaria puesta de los píes en tierra de sus señorías.  
                  Si nos atenemos a los hechos, ninguna de las dos mociones planteadas desde la reinstauración de la democracia en 1978 han logrado cambiar al gobierno. Y es que la “moción de censura constructiva” que marca la Constitución forma parte de un sistema que prioriza la estabilidad política por encima del control parlamentario. En mayo de 1980, el PSOE planteó una a Adolfo Suárez. Sólo dos años después, y con el golpe de Estado del 23F de por medio, Felipe González llegó a la Moncloa. En marzo del 87 fue Alianza Popular quien puso una moción de censura a Felipe González. El candidato alternativo a presidir el gobierno, Hernández Mancha, no solo no se consolidó en AP sino que fue fulminado por el dedo todopoderoso de Manuel Fraga.

LA VÍA VALENCIANA
                  En vísperas de ventilarse la moción de Unidos-Podemos, la mayoría del Congreso ha aprobado los Presupuestos Generales. Un PP en minoría ha mercadeado con los dineros de todos, repartiendo conforme a su interés más inmediato: la permanencia de Rajoy en la Moncloa. Montoro ha comprado los votos del PNV mejorando el cupo vasco, un exclusivo sistema que sitúa a Euskadi como la autonomía mejor financiada. Para atraer el voto del único diputado de Nueva Canarias, el PP, además de dinero, ha dado al territorio insular lo que desde hace años le viene negando: mejoras en el precio del transporte. Por contra, la valenciana es la que peor parada sale de unos presupuestos que dibujan un Estado fracturado territorial y socialmente. Al deficiente sistema de financiación se suman unos Presupuestos que dan la espalda a las necesidades más básicas de la población. Y, ¿qué decir de las inversiones necesarias para relanzar la economía valenciana? Estas brillan por su ausencia. Estamos pues ante el enésimo agravio del gobierno Rajoy. Su forma de acabar con cualquier alternativa es negarnos el pan y la sal. Sitiar al pueblo valenciano recortándole el flujo económico hasta conseguir su sumisión. El objetivo del PP es abatir al gobierno salido del Acord del Botànic, un pacto que acaba de cruzar el ecuador de la legislatura sin hacer recortes y recuperando parcelas de atención pública privatizadas por el PP. Un gobierno bipartito (PSPV-Compromís), apoyado por Podemos, que ha cambiado las prioridades, dejando atrás la corrupción y poniendo por delante a las personas. El éxito de la vía valenciana es lo que el PP busca hundir. Recortando la caja o dificultando la aplicación de leyes autonómicas que mejoran la vida de la gente.    
                  La vía valenciana es parecida a la portuguesa. Los lusos han logrado con un gobierno formado por socialistas, comunistas y el Bloco (parecido a Podemos) rebajar el déficit a menos del 3%. Portugal ya no está en el punto de mira de la troika. Objetivo lejano para Rajoy Manostijeras.

DEBATE
                  Devaluación democrática y crisis de representatividad suelen ir juntas. Cuando eso ocurre, la puerta de la desafección se abre de par en par. Los electores se rinden a la abstención o abrazan a gurús con recetas de falsos paraísos. En algunos casos, se pide mayor calidad democrática. Entonces, se intentan cubrir los fallos de la democracia representativa con parches de democracia deliberativa. A fin de cuentas, ambas están unidas por vasos comunicantes y tienen un mismo objetivo: mejorar la participación y estabilizar el sistema. La moción de censura no deja de ser una oportunidad para debatir. Dudo mucho que Rajoy acepte el reto. No va con su talante.
NOTA: Desde que Aznar renovó la capacidad de los arzobispados de inmatricular propiedades, el patrimonio de la iglesia católica ha crecido exponencialmente. Un ejemplo es la Mezquita de Córdoba. No es el único. Antes de que la oposición lleve al Parlamento una propuesta para acotar este abuso, el PP quiere censar el patrimonio eclesiástico obtenido mediante esta artimaña legal. A ver si así nos enteramos de las propiedades que tiene la Iglesia en Valencia y que no pagan el IBI.   

URBANO GARCIA