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jueves, 28 de junio de 2018

LITORAL

                   
                 Viernes 22 de junio. Reunión de la Autoridad Portuaria de València. En la mesa una importante decisión, hacer la terminal de cruceros en las antiguas instalaciones de Unión Naval de Levante, propiedad de Vicente Boluda, millonario, amigo del rey emérito y uno de los principales accionistas de la empresa portuaria. Negocio redondo. ¿Y la ciudad? Pues la ciudad como siempre cuando se trata del Puerto, convidada de piedra de una decisión que afecta a su presente y a su futuro, y no sólo al de su litoral. El Puerto vuelve a ser epicentro de las decisiones más importantes que debe tomar la autoridad municipal. ¿Quién dijo que vivíamos de espaldas al mar? 
          Hace tan solo unos días, el Puerto de València fue escenario de un magnífico espectáculo de solidaridad. Esos tan caros de ver en la cada vez más egoísta Europa. Pero el ejemplo dado con la acogida a los inmigrantes del Aquarius no debe hacernos bajar la guardia. Al margen del lavado de imagen que supuso su colaboración en la operación “Esperanza”, el Puerto es una espada de Damocles sobre el diseño de la ciudad. Lo condiciona tanto que ha transformado la geomorfología urbana hasta límites insospechados. Ocurre en todas las ciudades próximas al mar, pero en el caso valenciano la afectación ha sido mayor. No hay más que comparar un plano de València de hace poco más de medio siglo con el actual. Natzaret tenía playa. En la dársena interior del Puerto siempre había pescadores. Algunos iban a la Chitá, el espigón que cerraba la dársena. El llit del Túria era un canyar. Y más allá de Patraix, todo era huerta… Ahora el Puerto ocupa todo el litoral al sur de las Arenas. Hasta el espigón de la nueva desembocadura del Turia se aprovechó para instalar su Club Náutico. Ahora, sobre el triángulo de fértil huerta de la Punta de Natzaret vuelve la amenaza de una ZAL que nunca se fue, a pesar de las reiteradas sentencias en su contra.

VERDE Y CON ASAS
                  Per l’Horta, la plataforma ciudadana que lucha por la recuperación de este ecosistema, tan querido de València, celebró el sábado 23 una marcha a La Punta. Su propuesta es crear un eje verde que una el Jardí del Túria con el futuro Parc de desembocadura y que, pasando por La Punta rehabilitada, llegue hasta Pinedo y el Saler. Un cinturón verde que haga de València una ciudad ecológicamente más sostenible. Un seguro ante el cambio climático. Eso, al sur de río Grande, que diría John Ford. Al norte, también la huerta de Alboraia está amenazada por la poco justificada ampliación de la V-21. El Ministerio impulsó el proyecto ante la insistencia de la anterior alcaldesa. Antes de irse, el ministro no se ha olvidado de ella, y nos ha dejado dos regalos envenenados. Uno, la ampliación de la V-21. Otro, un Corredor Mediterráneo que pasa por León. Ambos en manos de Ábalos, ministro valenciano que debería ser más sensible a las reivindicaciones de sus compatriotas.
                  Dicen los entendidos que la V-21 va asociada al acceso norte del Puerto. ¡Otra vez el Puerto! ¿Y el Corredor Mediterráneo? Áspera meseta, cantaba Elisa Serna. El diseño radial de las comunicaciones remite al modelo caduco del viejo imperio. Y nuestro país convertido en destino vacacional. Hace unos días, Ximo Puig viajó a Bruselas con mapas y argumentos para defender que el eje mediterráneo es fundamental para la economía de la eurozona. Veremos los resultados. 
                  El President también llevó en su zurrón la oferta solidaria de València con los inmigrantes. Al Aquarius siguió el Lifeline. Mañana habrá más barcos buscando puerto en donde amarrar. Italia abraza a la Liga Norte como abrazó al fascismo. Mientras la Unión Europea incuba los huevos de la serpiente al calor de sus políticas ultra liberales, sigue sin dar respuesta a la crisis de la inmigración. 
                  “No podemos convertirnos en el Salvamento Marítimo de toda Europa”, dijo Ábalos en la SER, al tiempo que Pedro Sánchez y Macron hablaban de crear “Plataformas de Desembarco” (sic) para “acoger” a los inmigrantes. Seguro que por la cabeza de Sánchez y de Ábalos pasó la idea de remozar los actuales Centros de Internamiento para Extranjeros (CIE) como la mejor oferta para alojar a los inmigrantes. Con una capa de pintura y un cambio de mobiliario, la prisión abulense de Brieva es una magnífica residencia para el ex duque de Palma, debieron pensar.  

NOTA: La Diputación de València vuelve a estar bajo la lupa de la Justicia. DIVALTERRA, la antigua IMELSA, la del yonki del dinero, de nuevo investigada por corrupción. ¿Herencia maldita?
URBANO GARCIA
Fotos:
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  1. Instalaciones de UNL en el Puerto de Valencia. Diario Levante
  2. Sábado 23 de junio de 2018. Marxa a La Punta. Per l’Horta

jueves, 21 de junio de 2018

LAS PERSONAS PRIMERO

La máxima del frontispicio del Acord del Botanic ha sido asumida por todos, incluso por el PP. Gobernar para las personas es la forma de gobierno que más cotiza en el mercado de los valores. No los de la Bolsa, esos ya los defiende el IBEX 35, hablo de valores humanos, esos que la Humanidad lleva en sus alforjas. Desde hace unos días, València está en el mapa de las buenas causas. No sólo por el ejemplo de solidaridad dado a Europa y al mundo entero, aunque también. Que València sea conocida como una ciudad abierta, acogedora,… ha roto de repente la imagen canalla con la que tantos dirigentes del PP nos habían manchado. València ya no es sólo observada como la ciudad del despilfarro y la corrupción, la de circuitos urbanos y hospitales privatizados, la del copago farmacéutico y los barracones,… No es que todo eso se haya acabado. Por desgracia no. Sigue existiendo. Falta mucho para erradicar tanta miseria como la dejada por décadas de quebranto. Nada se recupera de la noche a la mañana. Y menos cuando se arrastra, como nosotros arrastramos, el pesado lastre de una deuda generada por años de mala financiación. Esperemos que a Pedro Sánchez no se le olvide. Claro que tras la moción y el nuevo gobierno, parece que el PSOE anda ya de campaña. Habría que recordarle a Ábalos que en su mano está destinar los recursos de la ampliación de la V21 –obra que arrasa una parte de la huerta de Alboraia- a cubrir necesidades más urgentes, como el Plan de Transporte Metropolitano, por ejemplo. Sea lo que fuere, no está mal empezar a gobernar para las personas. Sin distinción de origen, sexo, color o creencias.

SAN JUAN 
                  Las desventuras vividas por los 630 inmigrantes del Aquarius no tienen nada que envidiar a las sufridas por Ulises. Ni a la tragedia del San Juan de Max Aub. Un mismo mar y parecidas penalidades. También ellos encontrarán su Ítaca tras sufrir infinitos infortunios. Los dramas vividos les han dejado cicatrices más profundas que los azotes de los traficantes de personas que pululan por países desestructurados. La culpa es nuestra. Nuestra debería ser la penitencia. 
                  Max Aub diseccionó el barco San Juan para su drama coral. Hablaba del éxodo judío, pero en realidad era el del 39, el de la España leal frente a los golpistas. Náufragos del Stanbrook. El éxodo republicano. El suyo propio, el que le llevó en la bodega del Sidi Aicha, de Francia al campo argelino de Djelfa. Dicen especialistas en Max Aub, como Juan Penalva, que “se inspiró en el segundo libro del Pentateuco, donde se relata la salida de Egipto del pueblo de Israel, guiado por Moisés”. Nada mejor para narrar un drama de dimensiones bíblicas. Max Aub escribió San Juan en 1942, pero no se representó hasta 1998. Fue en el Teatro Principal de València. En un espectacular montaje de Juan Carlos Pérez de la Fuente que permitía escenificar las diferentes cubiertas, los estratos de una acción compleja, como la vida misma. No estaría mal volver a representar el San Juan de Max Aub en el Palau Reina Sofía. Sería un buen complemento cultural al necesario cambio de las políticas europeas de inmigración. Esa es otra. La llegada del Aquarius a València ha tenido efectos colaterales. Mientras algunos países de la Unión cierran sus puertas a quienes huyen de guerras e injusticias, otros las abren a la solidaridad y la empatía. Hasta ahora, el único discurso que se oía en la Unión Europea era el del egoísmo nacional y la insolidaridad. Es el discurso dominante del ultra liberalismo con tufo neo colonial. Nos gustaría otra Europa. El ejemplo de València puede ayudar a cambiar actitudes con respecto a la migración. Así es como empiezan los grandes cambios. Macron dice ahora que seguirá nuestros pasos. Falta le hace a Francia cambiar de rumbo. Ahí tienen los campamentos de Pas de Calais como muestra de escarnio a los inmigrantes.

DIEZ NEGRITOS 
                  ¿Quién pensaba hace unas semanas que el PP haría unas primarias para sustituir a su amado líder? ¿Quién que Rajoy volvería al puesto que tiene allí, en Santa Pola, como registrador de la propiedad? ¿Quién que Núñez Feijóo se retiraría de la sucesión antes de que volaran por Génova las dagas de su relación con narcotraficantes de la peor calaña? ¿Quién hubiera pensado que Margallo jugaría la carta de abuelito liberal para liberar al PP de la deriva populista? ¿Quién apostaría por Casado como joven regenerador con master en Nuevas Generaciones? ¿Quién hubiera imaginado que el PP valenciano se inspiraría en “los diez negritos” de Agatha Christie para acabar con su mala fama de partido corrupto? Les pasa por no creer en que las personas son lo primero. 
URBANO GARCIA
urbanogarciaperez@gmail.com

Imágenes:
1.     20180617 Llegada del AQUARIUS a València. Juan Carlos Cárdenas
2.     San Juan de Max Aub. Centro Dramático Nacional
3.     Soraya y Cospedal. EFE


jueves, 14 de junio de 2018

AQUARIUS vs. GÜRTEL

Me hubiera gustado hablar esta semana del nuevo gobierno de Pedro Sánchez. Me hubiera gustado decir algo de esas 11 mujeres y 1 astronauta que tanto han dado que hablar en los primeros días de junio. Me hubiera gustado afear ese periodismo cutre y decimonónico del que hace gala el diario ABC, resaltando el ropero de las ministras en vez de hablar de su vestuario intelectual. Hubiera preferido comentar cómo lo que hoy es realidad, ayer era imposible. Hay tanto de lo que hablar estos días, con la política de nuevo en el puesto de mando, que resulta difícil escoger. 
            Las circunstancias suelen jugar extrañas partidas con la actualidad. El lunes 11 de junio, el mismo día en que el PP celebraba su hasta ahora última cumbre/funeral, la Audiencia Nacional hacía pública la sentencia de la llamada Gürtel valenciana. Los vericuetos de esta red mafiosa están íntimamente ligados al último cuarto de siglo de historia del PP. Cuando la trama dirigida por Correa vio que flojeaban sus negocios en Madrid, reforzó sus vínculos con Camps y con el PP valenciano, otro granero de votos del partido de Rajoy. Y a la València de Rita y Camps, a la de las mayorías absolutísimas del PP, al régimen instaurado en 1995 por el tándem Rita-Zaplana, acudió raudo su mejor escudero, hablo de Álvaro Pérez, más conocido como “El Bigotes” por los mostachos que lucía en los saraos del PP. Desde que el Bigotes se puso a las órdenes de Camps fue un personaje fijo en el paisanaje del PP de la CV, todos los festejos pasaban por sus manos. Ahora, muchos años después, corruptores y corrompidos han sido condenados. Un selecto grupo de hombres de negocios –como se decía antes-, algunos con la enseña de los Cotino, sacaron buen provecho de un PP fácil de engatusar. La ayuda fue mutua. A cambio de contratos públicos, alimentaban la caldera “B” con la que el PP calentaba sus campañas electorales. Seguro que ayudó a conseguir sus mayorías de las que tanto presumía. Ahora ha quedado judicialmente demostrado que el PP se financió de forma ilegal, y que el PP valenciano, además, lo hizo en campaña electoral. Un delito difícil de cuantificar por las consecuencias que tiene. ¿Además del dinero, quién nos devolverá el tiempo perdido?

NÓOS ERAN ELLOS
                  Martes 12, el Tribunal Supremo hace pública la sentencia del llamado caso Nóos, más conocido como caso Urdangarín. Cinco años y 10 meses de pena, penita, pena para el cuñado de Felipe VI. Otro garbanzo negro -este colateral- en la casa de los Borbones. Más allá del protocolo, las autoridades valencianas de entonces -todas del PP- no dudaron en agasajar con las mejores viandas del reino a los entonces duques de Palma. Y es que esa corruptela también pasó por tierras valencianas, demostrando el “efecto llamada” que tiene la corrupción. Rita se llevó a la tumba los entresijos de aquellas negociaciones con el cuñadísimo, entonces yernísimo del ahora rey emérito. Con su muerte, se decretó la ley del silencio. Alfonso Grau, escudero de Rita, pagó con disgustos su fidelidad a la jefa. El resto de conmilitones abonaron las multas y se libraron de la trena. Al que todos señalan como manifasseren la sombra, hablo de Camps, se libró de nuevo por los pelos de ser imputado en esta trama. Claro que aún tiene asuntos pendientes de los que dar cumplida cuenta.  

NUEVA ERA
                  Mientras los tribunales sentenciaban nuestro pasado de vino y rosas, un barco con nombre de new agedibujaba con rumbo incierto las líneas de su deriva. La causa de su zozobra no era la meteorología, si no que Salvini, dirigente de la ultraconservadora Liga Norte y nuevo ministro italiano de Interior, émulo de Trump, había dicho que “Italia para los italianos” y había ordenado el cierre de sus puertos a los inmigrantes. Hay gobiernos europeos que compiten en el ranking de la infamia. Aquí, en otra orilla del mismo mar Mediterráneo, prendió la llama de la solidaridad. El Ayuntamiento de València, el Conselly el nuevo Gobierno salieron al rescate de los 629 pasajeros (entre ellos, 123 menores y 7 embarazadas) cuyo destino dependía de una decisión política. La negativa del gobierno italiano a permitir el atraque del AQUARIUS es una muestra de la incapacidad de la Unión Europea para resolver conflictos humanitarios que afectan a sus países miembros. ¿Qué hacer, mientras la UE se preocupa más de rescatar bancos que de rescatar personas? La opción está clara. Otra Europa es posible y necesaria. València está en el mapa y dando un buen ejemplo. También así se construyen las hegemonías. Bienvenidas y bienvenidos.
URBANO GARCIA
urbanogarciaperez@gmail.com

Imágenes:

1.    Balcón Ayuntamiento de València con pancarta de bienvenida a refugiados. AJUNTAMENT 
2.    Camps, Rita y Urdangarin en València en 2006. FERRAN MONTENEGRO
3.    A bordo del Aquarius. OSCAR CORRAL
   

jueves, 7 de junio de 2018

¿Y AHORA QUÉ?, AHORA POLÍTICA

No es que antes no la hubiera. ¡Vamos sí la hubo! El PP hizo política y mucha. Mala política, eso sí. Política contra la mayoría. Gobernar es hacer política. El PP –como Franco- siempre negó que la hiciera. Displicente con quienes la reivindicaban. Política es decidir, priorizar, negociar,… Política es llegar a consensos para concitar más apoyos. Pero política -mala-  también es gobernar para unos pocos. Hacer políticas para que tengan más los que más tienen y menos los que tienen poco. Hacer buena política es repartir la riqueza, o la pobreza, que de todo hay. Todo es política. 
                  Decíamos ayer… Antes de terminar la frase ya se ha quedado vieja. La sentencia de la Gürtel precipitó todo. La moción de censura –la cuarta de nuestra reciente democracia- ha puesto fin a una etapa que parecía eterna. En apenas unos días, otro Presidente, otro gobierno. La Constitución del 78 ha funcionado con precisión de relojería. Con precisión germánica, habría que decir. No en balde, la Constitución alemana la inspiró. Al menos en esto, los constitucionalistas diseñaron un procedimiento rápido. Tan veloz que la derecha viejuna y la renovada apenas han tenido tiempo para adaptarse. Rajoy ya es pasado. El PP, en la oposición, compite con C’s en “patriotismo”.

PRESUPUESTOS
                  Más que morriña, el PP tiene ganas de venganza. Grita traición. No sólo por el PNV. El partido de Fraga, Aznar y M.Rajoy se considera dueño del Estado, la bandera y el himno. Quien osa arrebatárselo sólo puede ser un usurpador. La moción de censura –constructiva- figura en la Constitución. “Es la democracia”, dijo la ex vice de todo, asumiendo el resultado de la moción. 
                  Tenemos una democracia parlamentaria, no presidencialista, aunque el carisma de Suárez, González o Aznar lo camuflaran. Con la moción de censura, el Congreso recupera su papel en el juego democrático. Resucita el legislativo. Los 84 diputados del PSOE obligarán al Presidente, a Pedro Sánchez, a buscar alianzas y pactos para sacar adelante las leyes, por pocas que sean. El PP sigue en shock emocional, tras anunciar M.Rajoy su abandono como “lo mejor para el PP y para mi” y después de 40 años en la cúpula de su partido. El PP afila navajas para la sucesión y para laminar en el Senado, con su mayoría absoluta, unos PGE que hace tan solo unos días calificaba “como los mejores de la democracia”. Ahora, gestionados por el PSOE, le parecen “mejorables”. El PP ha perdido cualquier atisbo ético que pudiera quedarle. C’s le va a la zaga. Rivera sigue empeñado en reclamar elecciones tras oler el pastel a la puerta de la sede del PP. C’s tampoco se ha recuperado. Ni gobierna ni es líder de la oposición. Su voto contra la moción ha colocado a C’s en su lugar: muleta necesaria para un PP en horas bajas. Y Aznar, rey del fake news, ofreciéndose como salvapatrias.   


AGENDA VALENCIANA       
                  Dos ministros valencianos, Ábalos y Montón, aseguran a priori una mejor relación entre la Moncloa y la Generalitat. La lista de reivindicaciones valencianas es larga. Aunque aquí se reclama con poco ruido mediático, la agenda valenciana ha conseguido un gran consenso al pedir una financiación justa e inversiones adecuadas a nuestra población y a nuestro peso económico. 
                  Los PGE 2018 –vamos con un año de retraso- acordados entre PP, C’s, PNV y Nueva Canarias y cuyas enmiendas están viéndose en el Senado, no son buenos para los intereses valencianos. Olvidan inversiones fundamentales, como la mejora de las comunicaciones, las Cercanías o el Plan de Transporte Metropolitano de Valencia. Y no se hacen cargo de la cuantiosa deuda contraída con motivo de la Copa del América y la Fórmula 1 que hipoteca el futuro de La Marina de València, entre otras cuestiones. Por cierto, la deuda de 300 millones de € que arrastra La Marina acaba de ser vendida por el Santander a Taconic Capital Advisors Global Credit (TCAGC), el mismo fondo buitre que se ha hecho con las autopistas radiales de Madrid. Negocios especulativos del capital financiero a cargo del erario gracias a la política económica del PP. 
                  El PSPV ha anunciado que retira su apoyo a las enmiendas de los PGE. ¡Lástima! Compromís y Podemos serán los que defiendan los intereses valencianos. Una oportunidad para que Compromís consolide lo que dicen las encuestas, un lugar hegemónico en el ecosistema político valenciano. La actitud del PSPV es comprensible, aunque no se comparta. Forma parte del gobierno y por tanto se debe a Pedro Sánchez, pero olvidarse ahora de lo que reivindicaba ayer no le hace ningún favor. ¡Cómo ha cambiado el panorama en una semana! Todo por una moción de censura.   
URBANO GARCIA
Imágenes:
1.    Pedro Sánchez y Rajoy tras la moción de censura. EFE
2.    Montoro presenta los PGE-2018. RTVE
3.    Marina de Valencia.  

jueves, 31 de mayo de 2018

HACE TANTO TIEMPO

“No es una trama del PP, es una trama contra el PP”. ¿Recuerdan? ¡Felicidades!, tienen buena memoria. “De todo hace ya 20 años”, decía Gil de Biedma. Ha pasado mucho tiempo, pero no tanto como escribió el poeta. Hace sólo una década –no es poco- desde que el entonces secretario general del PP, M. Rajoy, dijo las palabras del inicio rodeado por la crème de la crème de su partido. Diez años después, la actual cúpula del PP sigue diciendo lo mismo, aunque hayan caído sobre sus antecesoras condenas, redadas y detenciones. Es la actualidad en el partido de gobierno, aderezada con un rosario de mociones de censura. La primera, exprés, presentada por el PSOE, y cuyo triunfo no parece lo más importante. O sí. Después vendrá, si falla la primera, la de Podemos para adelantar la cita electoral. Escribo estas líneas antes de esa primera moción. Moción jugada en doble jornada en la que se ventiló la credibilidad de un partido que ha hecho de la corrupción su modus operandi. Podría ser que el primer fin de semana de junio M. Rajoy ya no fuera presidente del gobierno. Es una probabilidad. Por higiene democrática estaría bien que así fuera. Pero hoy, miércoles 30 de mayo, sigue la duda sobre qué hará cada uno de los diputados y diputadas convocados a pronunciarse. 
                  La sentencia de una de las piezas de la causa Gürtel es contundente. El PP fue beneficiario a título lucrativo de las trapacerías de Correa y sus conmilitones. Si la sentencia no ha sido más contundente es porque hace una década la legislación estaba peor. Otra cosa es la realidad paralela que se han montado M. Rajoy y Alicia de Cospedal en su país de Maravillas. Es amarga la verdad. 

 PICASSENT
                  ¿Qué habrá pensado Rafael Blasco al ver entrar en el trullo a su padrino? ¡Sí!, Zaplana (EZ para los plumillas) apadrinó en el PP al condottiero alcireño. Fue su valedor entre las huestes derechistas que miraban con recelo al que fue candidato de Convención Republicana de los Pueblos de España (última apuesta electoral del FRAP) y durante años miembro del triunvirato socialista valenciano. La troika que dirigió el PSPV en los primeros años plenamente autonómicos. Su defenestración por Lerma, tras un oscuro caso de corrupción, lanzó a un ambicioso Blasco a los brazos de Zaplana. El enemigo de mi enemigo…, Blasco debió pensar en la cita de Mao. Lo que Dios unió lo ha vuelto a juntar la Justicia. No sé si comparten celda, pero seguro que coinciden en el patio de Picassent. Aunque Blasco anda muy ocupado preparando a unos funcionarios para presentarlos a oposiciones. En la cárcel conviene tener padrinos y Blasco ya tiene los suyos. ¿Los compartirá con Zaplana?
                  La cárcel de Picassent va camino de convertirse en sede B del ex PP valenciano. Ese PP que sembró de faraónicos proyectos y ruinosos eventos el calendario autonómico y 3 de cuyos 4 ex Molt Honorables están en prisión o bajo sospecha judicial. Nadie hizo más que el PP por arruinar nuestra frágil autoestima. Nadie hizo más que el PP por hipotecar nuestro futuro. Ahí están, entre otros, el agujero negro de la Fórmula 1 o las deudas contraídas con “ciudades” apagadas por mucha Luz que lleven en su apellido. 
 VÍSPERAS Y ANIVERSARIOS
                  El reloj electoral está a punto de ponerse en marcha. Para las generales, claro. Para las otras, también. Hace tres años de unas autonómicas y municipales que marcaron el principio del fin del PP. Lenta agonía. Hace unos días, COMPROMÍS celebró los gobiernos valencianos del cambio en un Alicante otra vez en manos del PP gracias a una tránsfuga. ¡Ay!, Alicante. Cuanto dolor, cuanta pena. Otra vez los bueyes de Miguel Hernández vencidos por el yugo. Un país desarticulado es un país sometido. Con una tránsfuga en Benidorm empezó la meteórica carrera política de un ambicioso Zaplana. EZ lo fue todo en el PP. Saboreó las mieles del éxito y engordó su fortuna siseando concesiones y obras públicas. Como su discípulo Blasco no reparó en los daños colaterales que causaban sus fechorías. Hasta que llegó su San Martín. Con EZ la manipulación informativa en las RTV públicas alcanzó niveles de paroxismo. Plataforma publicitaria, oficina de colocación,… todo menos cerrarla. Dejó esa faena para sus sucesores, tras ordeñar bien la vaca. En unos días volverá de nuevo la tele autonómica a ser “sintonizada”. à Punt llega en vísperas electorales. Todo el mundo espera que sea lo suficientemente profesional, plural e independiente para mostrar la realidad tal como es. Con todos sus colores, con todos sus matices, con sus mieles y sus hieles. El PP nos ha enseñado que con sus gafas azules sólo se ve el país de Alicia Cospedal. En los almacenes de la democracia se van acumulando los restos de un naufragio anunciado. Por cierto, ¿dónde ponemos los otros cuadros?, ¿al lado del de “la Perla”?  
URBANO GARCIA
Imágenes:
1.     Rueda de prensa de Rajoy sobre la Gürtel. Febrero 2009. CRISTOBAL MANUEL
2.     Zaplana y Rafael Blasco. EFE
3.     Tres años de gobiernos del cambio. MÓNICA TORRES 

miércoles, 23 de mayo de 2018

CARABELA PORTUGUESA

Su nombre científico es Physalia physalis. Parece una medusa, pero no lo es. En realidad es un organismo simbiótico formado por varios seres vivos (varios animales que parecen plantas). Nada en la physalia es lo que parece. Todo en ella es simulación. Salvo los efectos producidos por el veneno que inyecta. Ese veneno sí que es de verdad. Lo segregan los dactilozoides, tentáculos encargados de detectar y capturar a las presas que le sirven de alimento, también defienden la colonia de las agresiones externas. Los dactilozoides son largos filamentos de hasta 50 metros de longitud encargados, en la compleja división del trabajo de la colonia, de procurar el alimento. Más tarde, los gastrozoides darán buena cuenta de las presas capturadas. Los dactilozoides son los inquilinos más agresivos de la colonia, junto con sus otros compañeros de viaje les encanta dejarse llevar por las corrientes. De hecho, viajar es lo que más le gusta a la colonia. La physalia es culo de mal asiento. No para en torreta. La physalia es como una UTE viajera. Le gusta nadar por aguas cálidas. Las zonas tropicales y subtropicales de los océanos Índico y Pacífico son sus preferidas, pero a veces se deja llevar por el viento y por la corriente del Golfo que cruza el Atlántico desde el golfo de México hasta la costa occidental de Europa. El neumatóforo es la parte más visible y vistosa de la Physalia physalis. Una gelatinosa vejiga que le sirve de flotador y vela al mismo tiempo. El buque insignia de la colonia. Los gonozoides se ocupan del sexo y la reproducción. Así el resto de pasajeros puede dedicarse a otros quehaceres mientras que los gonozoides aseguran la supervivencia de la especie. La psysalia se ha convertido en la enemiga a batir nada más se atisba su azulada vela. Su llegada a las costas alicantinas ha encendido todas las alarmas y ha obligado a izar las banderas rojas en las playas. ¡Fuera del agua, llegan los corsarios en sus amenazantes carabelas!

 LA PESTE
                  La naturaleza construye asombrosas y sorprendentes metáforas. Hay agrupaciones humanas que parecen partidos, pero no lo son. En realidad son asociaciones mafiosas creadas con ánimo de delinquir, organismos simbióticos formados por varios seres vivos (animales que parecen plantas, que vegetan, medran, extraen el máximo provecho que pueden de su entorno y todo eso lo hacen sin que nadie se dé cuenta, sin levantar sospechas). Nada en estos agrupamientos es lo que parece. Todo en ellos es simulación, salvo los efectos causados por el veneno que inyectan. Una verdadera ponzoña para la democracia. La segregan unos largos tentáculos, encargados de detectar y capturar a las presas más ingenuas o desprevenidas. De ellas se alimentan. También son su defensa frente a las agresiones externas, procedan de la justicia o de la opinión pública. A todos los miembros de la colonia les gusta dejarse llevar por las corrientes de sondeos y encuestas. Esa es su verdadera bitácora. Aunque gustan nadar por tranquilas aguas tropicales, no siempre lo consiguen. A veces, la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO) detecta movimientos sospechosos de capitales. Trasiegos y blanqueos ocultos de miradas indiscretas y fuera del campo de las cámaras de vigilancia. Vidas de lujo, rutilantes y caros vehículos de alta gama, preciosas villas en paraísos de ensueño, forman su gelatinosa vejiga que les sirve de flotador y refugio. Su llegada a las costas valencianas no encendió ninguna alarma ni izó banderas rojas para avisar del peligro de darse un baño en las ponzoñosas aguas. No vinieron de ninguna parte, estaban aquí. Durante décadas convivimos con la corrupción sin escandalizarnos. Mirando hacia otra parte. Dejándonos seducir por una propaganda machacona y colorista. Camus describió el universo apocalíptico que acompaña a una gran epidemia de peste. Nuestra realidad, la que hemos sufrido con resignación y mansedumbre durante más de 20 años, supera a cualquier ficción. Cuando te enteras de que el que fue tu presidente saqueó las arcas públicas para su provecho, te entran unas terribles náuseas.   
     
 RAMIRO
                  El mismo día en que Zaplana, los Cotino, y una larga lista de presuntos malhechores eran detenidos por la UCO, acusados de tráfico de influencias, blanqueo de capitales y malversación, entre otros delitos, en la neobizantina iglesia del antiguo colegio de Jesuitas se daba el último adiós a un hombre bueno, a Ramiro Reig. Un jesuita gramsciano que vivió como predicaba, que se apuntó a todas las causas justas, que enseñó economía e historia como se enseña la vida, que se implicó en política y ayudó a fundar hace medio siglo el nuevo sindicalismo de CC.OO. ¡Gracias, Ramiro!

URBANO GARCIA
urbanogarciaperez@gmail.com


Imágenes:
1.     Grabado de medusas. Art&Biology
2.     Rajoy con Zaplana y Acebes. EFE
3.     Ramiro Reig. Jesús Císcar


lunes, 21 de mayo de 2018

LA CIUTAT, UN ESPAI COMPARTIT

L’espai urbà és limitat. Al llarg del temps, el seu ús ha anat variant, però sempre –des del mateix origen de les ciutats- s’ha distingit entre l’anomenat domini públic i privat del sol urbà, una qüestió que no ha anat necessàriament lligada a la seua propietat. Este factor ha sigut històricament una font de conflictes. Delimitar l’espai privat del públic és el primer repte al que té que fer front qualsevol opció política. El tema no és baladí. De vegades, l’espai públic es privatitza en nom d’una modernitat sempre mal entesa. Durant molt de temps, les ciutats han vist modificada la seua fisonomia en funció d’una invasió, la dels cotxes, que ha alterat l’ús de l’espai urbà i ha elevat els nivells de contaminació fins a límits incompatibles amb una vida saludable. Recuperar la ciutat per als vianants i per a un transport més ecològic i sostenible és el repte de tota formació política que mire cap el futur.    

                  Les ciutats -València és un bon exemple- es dissenyen normalment per fer front a les necessitats del moment present. S’adapten els edificis, però el traçat de carrers i places persisteix al llarg del temps. Això i la quasi miraculosa supervivència de restes -encara que siguen mínims- de les muralles de la València islàmica (Balansinya) i de la cristiana, ens permet encara gaudir d’una visió aproximada de com era aquella ciutat, tan igual i tan distinta a l’actual. Clar que este encavalcament històric i urbà tan sols es pot vore allà on les capes d’humanitat han anat superposant-se com els sediments d’un riu. La ciutat és un teixit viu i com tal creix o es redueix en funció de la seua població. L’enderroc en 1865 de les muralles, justificat com una mesura per higienitzar els carrers intramurs i permetre el creixement de la ciutat, va obrir el pas a un urbanisme d’alberedes i grans avingudes. La revolució industrial tocava a les portes i els cotxes, encara de cavalls, ja demanaven el seu espai. 
L’espill on es mirava la València del segle XIX, com en tantes altres coses, era París. La gran reforma urbana que Haussmann dissenyà per a la capital de França, era el model. A una escala molt més reduïda, clar. El París de Haussmann era una ciutat utòpica del segle XIX, capital d’un Imperi, epicentre de revoltes i revolucions durant tot el segle. Les grans avingudes de Paris també tenien una funció militar, facilitar l’accés de l’exercit per sufocar les rebel·lions. Darrere de la gran reforma urbana de París també hi ha una burgesia que vol fer de la capital de França el principal aparador de la seua revolució industrial i de la seua grandeur.

                  Res semblant a París en la València llauradora i artesanal que va descriure Blasco Ibáñez en les seues novel·les. El creixement urbà de València es va fer sobre l’horta i absorbint xicotets nuclis urbans del seu voltant. Així es com es va anar construint una ciutat en xarxa, unint els diferents centres dels antics pobles d’un fèrtil hinterland densament poblat: Patraix, Benimàmet, Benimaclet, Russafa... Enderrocades les muralles, ja no hi havia cap problema per a l’expansió urbana de València. 
                   A final del segle XIX i principi del XX, València també mirava cap a Barcelona. El Pla Cerdà va fer de la capital del Principat una ciutat moderna, amb un urbanisme reticular, avingudes rectes, places en els encreuaments i jardins tancats en els interiors dels grups de vivendes. Eixe va ser el model adaptat a l’Eixample valencià. A la part noble, entre la primera i la segona ronda, i a la part més popular, ja entrant en l’antic poblament de Russafa. També al Cabanyal, als poblats marítims, arribà este urbanisme reticular i afavoridor d’una vida més saludable.

                  Altres projectes urbanístics de reforma interior de València, com l’apertura de l’avinguda de l’Oest –travessant la ciutat de part a part-, es quedaren sense concloure, al xocar amb l’os de la trama medieval i amb alguns palaus del centre històric de la ciutat. L’avinguda de l’Oest va convertir-se en un cèntric i comercial cul de sac. La terminació d’esta avinguda interruptaha donat molts mals de cap als urbanistes. Poc a poc, la Plaça de la Ciutat de Bruixes ha anat obrint-se pas i definint el seu espai. La construcció d’un mastodòntic aparcament de cotxes i al mateix temps accés a una futura estació de metro, ha hipotecat durant molt de temps la solució d’este important espai urbà. Sembla que ara va de bo. El projecte “Confluència” de l’equip dels arquitectes Quintana-Peñín, guanyador del concurs públic, recuperarà per a l’ús ciutadà esta part de València. Un valor afegit al conjunt monumental que la envolta, amb la Llotja, el Mercat Central i l’església dels Sants Joans, entre altres atractius.  
També està a punt d’abordar-se per part de l’Ajuntament de València altra remodelació important. Es tracta de la plaça de la Reina. La seua configuració actual es deu a l’existència d’un gran aparcament soterrani. ¡De nou els cotxes com element determinant en la configuració de la ciutat! La remodelació d’esta cèntrica i transitada plaça obligarà a redissenyar la circulació de vehicles pel centre de València. L’eix format pel carrer La Pau, Sant Vicent i fins la plaça de l’Ajuntament també es veurà afectat, amb la seua peatonalització damunt la taula. La ciutat està en portes d’una de les majors transformacions en l’ús del seu espai públic de les últimes dècades. Una transformació que no es dóna en un espai urbà nou, furtat a l’horta, sinó que te lloc cap endins. En el vell mig. En un espai que ha estat contínuament ocupat des de que les legions romanes s’instal·laren en ell, allà pel 138 abans de la nostra Era.

La peatonalització de més espai urbà és un dels reptes que València té per als propers anys. Un aspecte en el que anem molt endarrerits respecte a altres ciutats europees. Però el major repte de tots continua sent la relació de València amb el seu entorn, un àrea  densament poblada i amb la que manté una gran interdependència. La conurbació formada pel cap i casal i els nombrosos pobles que l’envolten congrega a més de milió i mig de persones, dels que tan sols la meitat viu a la capital. Esta realitat configura una xarxa supramunicipal amb diversos centres, diferents en la seua estructura i en la seua importància. Així és com es conforma la tercera concentració de població més gran de tot l’Estat.      
               Este fet no va passar desapercebut pels urbanistes que, ja en 1946-47, es plantejaren crear un gran ens local que agrupara a València i a tots els nuclis poblacionals que la envolten. Era la Gran València que jugà un paper molt important en les transformacions ocasionades pel trasllat del llit del Túria a la part sud de la gran ciutat. També va ser l’origen del Consell Metropolità de l’Horta, ens supramunicipal que va romandre actiu fins el final del segle passat, i que servia, entre altres coses, per gestionar de forma més eficaç tota una sèrie de serveis comuns al milió i mig d’habitants de la zona. 

                  En desembre de 1999, el Consell de la Generalitat i l’Ajuntament de València (aleshores, les dos institucions en mans del PP) decidiren tancar este orgue administratiu que tan bons resultats estava donant en la gestió del transport metropolità, per exemple. La inexistència d’este instrument de gestió ens ha deixat fora de les subvencions estatals al transport metropolità. Tampoc ha servit la creació de l’Agència Metropolitana del Transport per gestionar estes subvencions, tal com va demanar el Ministeri. El Govern de Mariano Rajoy es nega a reconèixer una realitat que li resulta incòmoda. El transport metropolità interurbà dins de la gran conurbació valenciana (metro i bus, fonamentalment) necessita les subvencions per poder ser competitiu i sobreviure. Les comparacions sempre són odioses. Segons els Pressupostos Generals de l’Estat, Madrid rebrà enguany 126 milions d’€; 108, Barcelona i 25 Canàries. Segons estos percentatges, “a València, com a mínim, li correspondrien 40 milions. Però no rep cap”, s’ha queixat l’alcalde, Joan Ribó.
                  A poc menys d’un any de que termine la legislatura, sens dubte la intervenció més visible –per a molts la més important- del Consistori presidit per Joan Ribó ha sigut l’ampliació dels carrils destinats a la circulació de bicis i altres vehicles alternatius al cotxe. El carril bici que envolta València pel seu primer cinturó de ronda ha sigut tot un èxit, a pesar de les incomoditats que sempre porta la introducció de novetats en el transport. Traure fora de les voreres –espai destinat als vianants- les vies per on circulen les bicis encara és una tasca inacabada. La convivència entre els diferents usos que es donen a l’espai públic necessita una intervenció decidida de l’administració municipal. El respecte a les normes d’urbanisme corresponen a cadascú, però les instal·lacions i el disseny de la ciutat són tasques del govern municipal, sempre contant amb la participació d’una ciutadania orgullosa de la ciutat en la que viu.

Imatges:
1.     Panoràmica de València (1858) de Alfred Guesdon
2.     París de Haussmann
3.     Enderroc muralla de València. J.Martínez Aloy
4.     Plaça de la Ciutat de Bruixes. EFE
5.     Carrer Serrans peatonalitzat per Raquel Andrés
6.     Àrea Metropolitana de València