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martes, 30 de marzo de 2021

EMBUDOS

 

Durante unos días cundió el pánico en los mercados financieros, especialmente en los unidos al comercio marítimo y al petrolífero. El encallamiento del mega buque Ever Given de la naviera taiwanesa Ever Green Marine, en el canal de Suez, destapó las flaquezas de la globalización. Gigante con pies de barro, que diría un maoísta del Mayo del 68. El buque, del tamaño de un Empire State tumbado, como repetían los altavoces mediáticos, encalló en el embudo egipcio cuando se dirigía desde China al puerto de Róterdam con más de 20.000 contenedores. Por el canal diseñado por Lesseps en tiempos de la Francia imperial, circula el 13% del comercio mundial. No es poco. La ruta alternativa bordea África, añade riesgos, una semana de navegación y eleva los costes. La crisis de 2008 tambaleó los pilares financieros del capitalismo, la sanitaria pone a prueba nuestra capacidad de resiliencia, y el accidente en el canal nos ha hecho conscientes de la fragilidad del mercado global. En medio, millones de personas se han incorporado a las filas de la exclusión.

CODICIA & CAPITALISMO

                “Greed & Capitalism”, a esa perversa ecuación atribuyó Boris Johnson el éxito de la vacunación en el Reino Unido. No sé si el premier británico es más cínico que sincero, o sólo ha sido transparente. Tanto que nada más darse cuenta de lo que había dicho, intentó borrarlo de las redes sociales. ¡Imposible! Es lo que tiene la información globalizada, corre por internet como la liebre delante del galgo. Codicia y capitalismo no son términos antagónicos. Más bien al contrario, se complementan. Una y otro se retroalimentan empujando la espiral del máximo lucro. En ese contexto, ¿pecó de ingenua la Unión Europea o cayó en la trampa del lobby farmacéutico? No está claro. Los contratos firmados por la UE con las empresas fabricantes de las vacunas, están plagados de cláusulas de confidencialidad y agujeros negros. La opacidad alimenta las teorías más paranoicas. El caso es que de las dos fábricas de AstraZeneca existentes en países de la Unión se han mandado 20 millones de dosis a Gran Bretaña, pero de la británica no ha llegado ni una dosis al continente. Los británicos venden como éxito del Brexit lo que sólo es el triunfo de la codicia capitalista.

Ricos entre los ricos. El 10% de la población mundial posee el 40% de las vacunas, el 70% de éstas lo acaparan 10 países. La cruda competencia capitalista se ha desatado cuando la lucha contra la Covid-19 ha llegado al gremio farmacéutico. La vacunación va lenta, entre otras cosas porque no hay vacunas. Y no las hay porque las empresas las venden al mejor postor. Sólo hay que ver lo que paga Israel por su inmunidad.   

CONCENTRACIÓN     

                El darwinismo social forma parte de la esencia del capitalismo. Hoy en día, unas pocas empresas farmacéuticas controlan la mayor parte de los medicamentos que circulan por el mundo. Ocurre en todos los sectores económicos. Una decena de grandes navieras dominan el mercado, por ejemplo. Muy lejos del centenar que había a principio del siglo XXI. La concentración empresarial afecta a todos.

El viernes 26 de marzo, Bankia pasó a la historia. Su absorción por CaixaBank ha dejado el cacareado poder financiero valenciano hecho unos zorros, por ser benévolo. Apenas sobrevive un pequeño recuerdo de lo que fue. Caixa Ontinyent es de las pocas entidades valencianas que sobrevivió al exterminio bancario. El rescate de Bankia costó 24 mil millones de €. Tan solo hemos recuperado una mínima parte. Le llaman socialización de pérdidas. Cientos de pueblos no tienen ninguna oficina bancaria. Muchos de ellos perdieron hasta su último cajero. Así se vacía, más si cabe, la España vaciada. ¡Embudos!

PARA LA LIBERTAD

                28 de marzo de 1942, domingo de Ramos, en una celda del penal de Alicante fallecía de tuberculosis Miguel Hernández. Tenía 31 años. “Para la libertad, sangro, lucho, pervivo. Para la libertad…”, escribió el poeta. La libertad fue un sueño apenas probado por una generación que salía de la dictadura de Primo de Rivera con ansias de ser libre. Sueño truncado. Es bueno recordarlo ahora, cuando quienes nunca se vieron privados de la libertad, no dejan de manosearla. La libertad es mucho más que poder ir a Madrid, a ese botellón europeo en que la derecha ha convertido la capital del reino. Ese es otro embudo.

URBANO GARCIA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: Mega buque Ever Given encallado en el canal de Suez. EFE

jueves, 25 de marzo de 2021

LA FOSA

14 de abril de 1931. Tras unas elecciones municipales ganadas por los partidos republicanos, Alfonso XIII se exilió en la Italia de su admirado Mussolini. Los españoles abrieron una ilusionante etapa democrática. Ocho años después, tras tres tristes años de cruel guerra, militares golpistas encabezados por Franco, apoyados por sectores conservadores, y con la valiosa ayuda de Hitler y Mussolini, se impusieron por la razón de las armas a una II República abandonada a su suerte. Así comenzó la longa noite de pedra.

Francisco Aparicio Albiñana (47 años), José Aparicio Pérez (35), Gerónimo Beneyto Monerris (37), Simón Carnicero Maza (30), Pascual Cantó Ureña (46), Luis Corbera Martínez (45), Francisco Chirivella Cifre (54), Ángel Cortina Giménez (34), Francisco Corzo Fernández (30), Emilio Costa Saperas (34), Enrique Doménech Beneyto (35), Antonio Ferrero Martí (38), Vicente Ferri Moya (50), Enrique Francés Soler (53), Vicente Herreros Montejano (36), Delfín Juanes Blasco (44), Aurelio Julián Hernaiz (31), Antonio López Hernández (42), Félix Nácher Ballester (62), José Reig Tormo (42), Francisco Sanz Calvo (43), Francisco Saporta Flores (32), Isidro Ubiedo Pio (25), Eliseo Arturo Vidal Gallego (34), Pedro Zanón García (39).

Son los nombres de las 25 personas cuyo ADN se desconoce y cuyos restos se supone que están en la fosa común número 63 del cementerio de Paterna. Se buscan familiares para poderlos identificar, para eso se ha creado el correo familiars63.paterna@gmail.com, para recoger información sobre ellos. Sus restos están junto con los de otros 22 republicanos cuyos familiares han aportado ADN para su identificación. Todos ellos fueron fusilados el 25 de noviembre de 1939 en el llamado “paredón de España”.

Desde su vil asesinato han pasado más de 81 años. Demasiado tiempo para que siga entero el recuerdo de la infamia. Durante esos años, el silencio y la pena se instalaron en las 47 familias truncadas por la cruel dictadura. El franquismo marcó con una huella indeleble su existencia. Solo son unas pocas de las muchas familias que sufrieron los crueles zarpazos de un Régimen que decía servir a Dios, pero en realidad servía al diablo. Han pasado demasiados años para que perdure el odio y la rabia. Hace tiempo que cualquier sentimiento de rencor se diluyó en las lágrimas que nos da el vivir día a día.

En esta larga lista de ejecutados por la dictadura hay jornaleros, comerciantes, pintores, carpinteros, albañiles, tipógrafos, … hasta un diputado, Manuel Molina. La vida no valía nada para un Régimen que hizo de la muerte su bandera y del asesinato su modus operandi. Segó vidas y truncó familias por el simple hecho de sembrar el pánico y cubrir con un manto de miedo y silencio la ignominia de su partida de nacimiento.

Hace tiempo que las instituciones democráticas deberían haber asumido la exhumación de los miles de cadáveres que siguen enterrados en fosas comunes o desaparecidos en cunetas. Los gobiernos de izquierdas y valencianistas de Generalitat y Diputación quieren recuperar el tiempo perdido. Las exhumaciones en el cementerio de Paterna han logrado devolver la identidad y el honor a cientos de víctimas de la dictadura. Pero este capítulo sigue lejos de estar cerrado. Queda mucho aún por exhumar.

Hasta 2015, cuando el PP fue desplazado de las instituciones por gobiernos progresistas, no se exhumaron de forma sistemática las fosas de Paterna. Rosa Pérez Garijo -desde la Diputación de València- impulsó, junto con otros políticos valencianos, la cura de estas heridas abiertas por el franquismo. Miguel Mezquida, al frente de ArqueoAntro, llevó a cabo las primeras exhumaciones. La identificación de los restos de la fosa 63 la lleva a cabo Paleolab, otra empresa dedicada a estas investigaciones forenses.  

Prácticamente, todo el cementerio de Paterna es una gran fosa común. Su proximidad al paredón de fusilamiento lo convirtió en el lugar preferido por los matarifes para dar sepultura a sus víctimas. No sé si cuando terminen las exhumaciones, se hará del lugar un espacio para la memoria. Hacen falta lugares en los que poder reconstruir un pasado del que aún no nos hemos desprendido del todo. Aunque sólo sea por eso de que “un pueblo que olvida su pasado está condenado a repetirlo”. O, como se dijo en el encuentro de familiares, reunidos con motivo del ochenta aniversario de los fusilamiento, para sacar a la luz: “els secrets guardats per por durant anys, les històries compartides, les inevitables llàgrimes als ulls, … i per damunt de tot, la voluntat conjunta de retornar la dignitat als nostres”. Pues eso. Honor, memoria y dignidad.

URBANO GARCIA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: Exhumaciones en el cementerio de Paterna. Eva Máñez

 

martes, 16 de marzo de 2021

LA DEL DOS DE MAYO

 

Todo apuntaba a que Ayuso la iba a montar y la montó. Estaba deseándolo. El 2 de mayo acabará la campaña electoral madrileña. El 4 se vota en la capital del reino y en su taifa. Está asegurado un final de campaña patriótico. ¿Se vestirá Ayuso de Manuela Malasaña? No lo descartemos. Arrimadas quería una voladura controlada: Murcia es Murcia y Madrid, Madrid. ¿O era España? ¿Nacionalismo madrileñista?

El asesor de Ayuso, el maquiavélico Miguel Ángel Rodríguez -aprendiz de Steve Bannon en el PP- no dudó en lanzar a su jefa a la piscina. ¡A por todas! Ayuso se ve de jefa absoluta del cortijo. Tendrá que contar con los neofranquistas. Siempre ha contado con ellos. Le han hecho los trabajos sucios, son sus fieles cancerberos. Contraponer libertad a socialismo no deja de ser el eslogan de una reaccionaria liberticida. Una insensatez política tras la que se camufla el ansia desmesurada por convertir todo en negocio, hasta morir a causa de la pandemia. Mientras ardía la Cibeles, en la Audiencia se veía la causa de la “caja B” del PP. ¡Más madera! ¿No habrá sido todo una patraña para tapar las vergüenzas del PP? Acebes, Cospedal, Aznar, Rajoy, … la lista de líderes del PP que pasarán por el banquillo es larga. No todo es pasado.  

HABÍA UNA VEZ

Todo empezó el 11 de marzo, cuando PSOE y C’s registraron en la asamblea de Murcia una moción de censura contra el presidente de la comunidad del PP. La aprobación del llamado “pin parental”, entre otras exigencias de los neofranquistas, colmó la paciencia de C’s. La moción se produjo en la patria chica de Teodoro, secretario general del PP y hábil lanzador de huesos de aceituna. No tardó Teodoro en hallar el antídoto, había que comprar a 3 diputados de C’s. ¿Qué precio tiene la traición? Maruja de Benidorm le salió barata a Zaplana. ¡Mientras haya cargos para repartir! Sin olvidar las redes clientelares.

Antes de despejarse el enredo murciano y aprovechando que el Segura pasa por Murcia, Ayuso disolvió la asamblea madrileña y convocó elecciones. El epicentro del seísmo político se trasladó a la capital del reino. El órdago estaba montado. ¡O yo o el caos!, pensó. Su consejero áulico le recomendó algo más trumpista. Así surgió un lema digno de Franco. Arreció la ofensiva del PP. “Unir la gran derecha por la base”, pero fichando ilustres. Toni Cantó ya se ha puesto en la cola. ¡Hasta la derrota final y más allá!

                Para el PP, el adelanto electoral es el ensayo de su asalto a la Moncloa. Ayuso no pierde nada. Si gana, eso que ha ganado. Si pierde, el que pierde es Casado, que ha encadenado su futuro al de la lideresa. Hay golpes de Estado menos cruentos. Ante tamaño reto, Pablo Iglesias decidió ser candidato, si lo deciden las urnas de Podemos. Deja paso a la dialogante Yolanda Díaz. Todo por frenar el avance del neofascismo. Porque, puestos a dicotomías, podríamos decir que en las próximas elecciones madrileñas se optará entre democracia o barbarie. El final del invierno nos ha traído un importante temporal político, cuya causa no hay que buscar, únicamente, en la crispación por la pandemia. Adolecemos de mecanismos democráticos para afrontar situaciones tan complicadas como la polifacética crisis que vivimos. En la década que va del 15 de mayo de 2011 (15M) al 15 de marzo de 2021 han cambiado muchas cosas, pero no las suficientes.                    

PARÓN

                Nunca hay dos sin tres. El lunes 15, justo al año del confinamiento a causa de la Covid-19, se paralizó la vacunación con AstraZeneca -la rebautizada vacuna Oxford, desarrollada en los laboratorios de esta Universidad británica-, a la espera de descartar posibles secuelas negativas. Ese día, la comunidad educativa valenciana comenzaba su vacunación masiva. ¡Todos quietos! El parón de 15 días tan solo retrasará dos semanas la administración de esta vacuna. El resto seguirá inyectándose como hasta ahora. En unos días tendremos la vacuna Jansen, la de los laboratorios Johnson & Johnson, que sólo necesita una dosis. La incorporación de nuevos fármacos facilitará la inmunidad de rebaño que tanto anhelamos. A pesar del incómodo parón, la vacunación avanza. Es la gran esperanza para terminar con la pesadilla.

Lo que no tiene vacuna es el virus de la demagogia y el populismo. Instalados en el puesto del mando de un PP desnortado, se han lanzado a vampirizar un centro que nunca dejó de ser una creación del IVEX 35. Dime cómo me captas y te diré quién eres. No hay más que asomarse a los espejos de UCD, CDS o UPyD, entre otros, para ver cómo acabaron. Si desaparece C’s, ¿quién ocupará ese espacio? El PSOE lo sueña. Sin duda, Gabilondo es su mejor candidato para ese objetivo. El 2 de mayo se armó en marzo.  

URBANO GARCIA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: Grabado del Dos de Mayo de 1808. Siglo XIX. Museo de Historia de Madrid. 





lunes, 8 de marzo de 2021

FATIGA PANDÉMICA

Todo apunta a que ya hemos llegado a ella. O tal vez, no. La verdad es que hay síntomas de sobra. Posiblemente, en donde más se note sea en el incremento de la impaciencia y en la menor tolerancia de los jóvenes ante la frustración. Ver tan cerca el final, aumenta la ansiedad. Aunque seamos conscientes de que la pesadilla no terminará hasta que lleguemos a la meta. A esa inmunidad de rebaño que tanto anhelamos, y a la que tardaremos en llegar más de lo previsto, a tenor de la lentitud con la que avanza la vacunación. La fatiga pandémica es como la fatiga de los materiales. A fuerza de doblarlos en un sentido y en el contrario, hasta el más resistente termina por quebrarse. Es fácil imaginar el cansancio -físico y psicológico- de quienes están en primera línea de la lucha contra el SARS-Cov-2 y sus secuelas. Y es agotador ver cómo algunas fuerzas políticas se saltan los consensos científicos para imponer sus criterios, más o menos ocurrentes, para salvar todo lo salvable menos la vida de las personas. Agotador e indigno. Cabrea ver como la comunidad madrileña prohibió -por tierra, mar y aire- las concentraciones con motivo del 8-M, mientras que reclamaba abrir de par en par las puertas para Semana Santa. No sé si había intencionalidad política en la prohibición, pero el olor a censura apestaba.   

Trascurrido más de un año desde que se encendieran las primeras alarmas en la ciudad china de Wuhan, hoy todo el planeta sigue sumido en la pesadilla de la primera peste del siglo XXI. Es verdad que todo está ocurriendo a una velocidad de vértigo, impensable en otros tiempos. Pero también es cierto que nunca había tenido la humanidad una visión en tiempo real de la evolución mundial de la pandemia. Todos los días se actualizan los datos. Hemos incorporado gráficos y mapas de la COVID-19 a nuestro menú mediático diario. Y vamos camino de la saturación. Nuestra morbosa tendencia a comparar nos lleva a fijarnos en Alemania, y admirar la buena marcha de los länder, o consolarnos mirando a Brasil, viendo como el negacionista de Bolsonaro precipita al país amazónico a las cifras más terribles del mundo.

8 DE MARZO

                Las derechas demonizaron las manifestaciones de hace un año, y han vuelto a hacerlo en 2021. Esta vez se sirvieron como excusa de la pandemia, a la que se sumó el delegado del Gobierno en Madrid, escaldado por los pleitos que tuvo en 2020 y por las cifras de la pandemia en la capital del Estado. La extrema derecha neofranquista marca la agenda del resto de derechas, van de la mano. Eso hizo con el mural feminista de Ciudad Lineal. Señaló el objetivo, intentaron borrarlo desde las instituciones en las que gobiernan, y, ante la oposición vecinal, lo taparon con nocturnidad y alevosía. ¿No actúa así el fascismo?

                El continuo ataque a todo avance social también crispa. Y más en medio de la pandemia. El Madrid gobernado por las derechas es el epicentro de la crispación. Su negativa a sumarse a los consensos con el resto de comunidades, argumentando “salvar la economía”, “salvar la Semana Santa” o el Cristo de Medinaceli, han hecho de la capital del reino el destino “turístico” de media Europa. Turismo de fin de semana, botellón, fiesta, melopea y vuelta al avión. “Hay que mover la maltrecha economía”, dice Ayuso, convertida en portavoz de la gran patronal. Como si lo de “salvar vidas” no fuera con ella. Todo apunta a una nueva ola de la pandemia antes de llegar el verano y antes de que alcancemos inmunidad de grupo.

LA MANTA

                El lunes 8 de marzo, Bárcenas reanudó su cita en la Audiencia Nacional para hablar de la caja B del PP. Prometió tirar de la manta y de ella comenzó a tirar. Tres horas de declaración que dejaron numerosas perlas: “Me ofrecieron 500.000 € para quitar nombres de la contabilidad del partido” o “dividí por la mitad los últimos 50.000 € en dos sobres iguales, y se los di a Rajoy y a Cospedal”. No creo que Casado logre deprenderse del lastre de corrupción que arrastra su partido. De poco le servirá vender la sede central del PP si su ex tesorero sigue largando. Algunas de las redes mafiosas que han carcomido las estructuras de nuestra frágil democracia pasaban por Génova 13. La financiera tenía su epicentro. Otras iban por allí como Pedro por su casa. Es lo que ha empezado a contar el ex comisario Villarejo, especialista en alcantarillas. “Las cloacas no generan mierda, la limpian”, dijo al salir en libertad provisional a la espera de juicio. Villarejo también promete declaraciones explosivas. Está en todas las salsas, hasta en las más picantes. Por ejemplo, en la que adoba el pollo a la Corinna. ¿Fatiga pandémica? ¡Ojalá sólo fuera eso¡

URBANO GARCIA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: Mural feminista en Ciudad Lineal (Madrid) antes de ser tapado. AFP.

 

miércoles, 3 de marzo de 2021

DESHIELO

Pasó el 40 aniversario del 23-F y los principales documentos de aquella aciaga jornada siguen clasificados, congelados, encerrados bajo siete llaves en la caja fuerte en la que se guardan los secretos oficiales de nuestra historia reciente, para vergüenza de todos los demócratas. Aunque los papeles reservados del 23-F no aportaran nada nuevo, el solo hecho de que permanezcan ocultos extiende la sombra de la sospecha sobre el relato oficial de los hechos. Necesitamos su deshielo para empezar a construir la verdadera historia de la transición a la democracia. Ahora mismo lo que cunde es el desconcierto, cuando no la indignación, ante el comportamiento del emérito y entonces héroe de la Zarzuela. Del Palacio, claro. No de La Revoltosa. Mientras el resto de ciudadanos estamos pasando la pandemia como podemos, a golpe de cierre perimetral y distanciamiento físico, don Juan Carlos lleva un año bajo las palmeras datileras del oasis teocrático de los Emiratos Árabes. Su última “hazaña”: regularizar parte de sus deudas con Hacienda, mediante el pago de 4,4 millones de €, que, sumados a los 700.000 abonados anteriormente, asciende a más de 5 millones de €. ¡Un Potosí!, que decía mi abuela.

TÚNEL DE LAVADO

                Vergüenza debería darles a los meapilas que aplaudieron a rabiar la rememoración juancarlista del 23-F. Su rey de reyes les dejó con el culo al aire al hacer, poco después, la susodicha regularización. ¿Cuántas le quedan? Dicen los cronistas del emérito que la deuda fue pagada gracias a un préstamo de empresarios “amigos de la corona” que, a través de la fundación Zagatka -gestionada por un primo de Juan Carlos-, se hicieron cargo del marrón. Cada vez es más difícil separar las responsabilidades del rey puesto en el trono por Franco y la institución por él representada. Coinciden en la misma persona. En febrero de 1981, Juan Carlos ganó una legitimidad que no tenía: paró los pies al golpismo y mereció el aplauso popular. Cuatro décadas después, nada queda de aquella gloria. Efímera, como todas las glorias.

                Los Borbones hispanos tienen siete vidas, como los gatos. Alternan exilios con restauraciones sonadas. La última la hizo Franco con Juan Carlos, saltándose a la torera el orden sucesorio y dejando claro quién mandaba en el ruedo ibérico. Pesada herencia la del campechano: haber sido investido por un dictador y acercarse a la edad crepuscular lejos de familia y amigos. ¡Ay pena, penita, pena!    

BLOQUEO

                El deshielo tan solo ha llegado por ahora a RTVE. Y limitado a las relaciones PP-PSOE. Eso sí, a costa de dinamitar los esfuerzos para despolitizar la rediotelevisión pública estatal. Y vuelta a empezar. Como todo consenso, éste también tiene un precio. Al Consejo de Informativos le toca ahora comulgar con ruedas de molino. De eso se trata, de tragarse a personajes tan impresentables como Jenaro Castro -0 puntos en el descartado concurso público-, o Carmen Sastre, inquisidora mayor del reino. Ambos del PP.

Donde sigue el bloqueo es en el Poder Judicial. “El PP quiere que en los jueces no meta mano Podemos”, Maroto, dixit. Más claro agua. El máximo órgano de los jueces es demasiado importante como para soltarlo, piensa el partido de Casado. Durante los dos años que lleva en funciones -tras haber caducado su mandato-, el CGPJ ha hecho medio centenar de nombramientos. Así amarra el PP la Justicia: vetando a jueces incómodos -como De Prada, juez de la Gürtel; o Victoria Rosell, jueza y candidata de Podemos-, mientras nombra a jueces de su cuerda para que vayan haciendo carrera. Nunca sabe el PP cuándo los necesitará. El rey de los michirones, digo de Federico Trillo, ya se encargó en tiempos de Aznar, de dejar atado y bien atado el poder judicial. Desde entonces el PP ha gozado de una gran capacidad de bloqueo institucional, asegurándose la mayoría conservadora en los máximos órganos judiciales, incluido el CGPJ, o el Tribunal Constitucional, verdadero ariete contra cualquier intento de reforma.

El descalabro en Catalunya hizo presagiar que el PP, tras la terapia de shock aplicada por las urnas, moderaría su discurso, templaría su ímpetu y se avendría a llegar a acuerdos. El propósito de enmienda le duró un plis-plas. Los altercados tras la detención de Pablo Hasél le han venido bien para escudarse tras ellos, para sacar a flote su intolerancia y volver a las andadas. “El CGPJ ni se toca”, sigue diciendo el PP.

POSDATA: Del otro deshielo ya hablaremos. Hace unos días, una profunda y kilométrica grieta separó un inmenso iceberg de la Antártida. En Siberia, no paran de aparecer grandes cráteres en el permafrost, a causa de las explosiones del metano liberado de sus entrañas. Hay deshielos que no presagian nada bueno.

URBANO GARCIA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: Grieta en el hielo de la Antártida. Polar Science.   

 

martes, 23 de febrero de 2021

MUDANZA

Corregir con un golpe simbólico lo que dicta la dura realidad. Eso es lo que ha hecho el PP: responder a su desastre electoral en Catalunya con la venta de su sede en Génova 13, rue Percebe.

Pablo Casado debería seguir el consejo místico de “en tiempo de desolación nunca hacer mudanza”. Pero no. El líder del PP quiere con el cambio de sede exorcizar las cuitas de su partido. Le duele la espinita de nombre Bárcenas clavada en su píe. No hay consuelo para la pérdida de la gracia de dios que sufre. Vive emparedado entre la llamada al banquillo judicial y las mordidas a su base electoral a cargo de la excrecencia neofranquista de su partido.

La sede central del PP se asocia a noches de vino y rosas, pero también al bálsamo de la corrupción, ahora transformado en cilicio. La pérdida de apoyos electorales mengua las arcas de un partido acostumbrado a vivir dopado gracias a financiarse ilegalmente. Ahora, la hipoteca aprieta. Es duro hacer frente a unos gastos millonarios, por encima de sus posibilidades. Esa es la verdadera razón de la mudanza: evitar el desahucio por impago. Sobra sede para un PP menguante. Que se mire en el espejo valenciano. En 2015, tras perder las tres instituciones: Generalitat, Diputación y Ayuntamiento de València, el PP se desprendió rápido de su sede post-neo-clásica de la calle Quart. Emblemático lugar de peregrinación para sacarle los colores por sus múltiples corruptelas. Quitado el símbolo, se acabó la rabia, debe pensar la cúpula del partido fundado por Fraga.       

ANTIDISTURBIOS

                Le viene bien al PP la bronca montada a cuenta del encarcelamiento del rapero Pablo Hasél. Nada mejor que un buen jaleo para reclamar ley y orden. Y tapar con una cortina de humo sus vergüenzas. ¿Cuán gritan esos malditos?, dice don Juan Tenorio. ¿Qué piden? Está claro que no sólo la libertad de Hasél. Eso ha sido el detonante, la gota que ha colmado el vaso. Hace tiempo que los psicólogos apuntan al cansancio, a la fatiga pandémica, el aumento de la crispación. La juventud se está llevando una parte. Pagó cara la crisis de 2011. Y la actual vuelve a golpearla. Su futuro parece incierto y su presente no tiene mejor pinta. Mientras la vacuna llega a toda la población, algo habrá que hacer. Son tantos los frentes abiertos por la Covid-19 que no hay parche para tanta fuga. Aún no se han evaluado los estragos causados en la salud mental por la pandemia. Habrá que esperar a que la vacunación nos permita tomar aire.

                Mientras tanto, bien estaría que las fuerzas de orden público fueran escrupulosas en el cumplimiento de su deber y no echaran más leña al fuego. A nadie se le escapa la desproporción de algunas cargas policiales. El golpe por la espalda a Carles Esteve, diputado autonómico de Compromís, lleva la marca del odio y la inquina. El neofranquismo tiene una cierta querencia por los cuarteles. Para eso tiene su sindicato, para pedir dimisiones de políticos electos, sin asumir ninguna responsabilidad propia. Hace 40 años, en víspera del 23-F, se oía ruido de sables en los cuarteles de la milicia. Hoy son ruidos de porras en los de la policía. Tal vez ha llegado la hora de que entre en ellos la cultura democrática.

INMATRICULACIONES

                Con la porra dando y a dios rogando. También parece llegada la hora de que la cúpula de la Iglesia católica dé cuenta de sus bienes. Por fin hemos conocido la lista de propiedades puestas a nombre de la jerarquía eclesiástica entre 1998 y 2015: casi 35.000 inmuebles gracias a la reforma que Aznar hizo de la ley Hipotecaria franquista. El PP mejoró lo legislado por la dictadura. Hizo lo contrario de una desamortización, como corresponde a su ideología fuertemente reaccionaria. ¿Qué pasó con el espíritu liberal? En el País Valenciano, la cúpula eclesial puso a su nombre en estos años casi un millar de bienes. De ellos, 726 son templos y edificios anexos y 186 corresponden a otros edificios, pisos, solares, garajes…

Sobra decir que por ninguno de estos bienes paga la Iglesia impuestos, aunque obtenga suculentos beneficios de su explotación. No se trata de desenterrar viejas fobias anticlericales. Pero bien estaría que atendiéramos a la máxima de dar al César, lo que es del César. Ya está bien de estirar la cuerda de un nacional catolicismo nunca derogado. ¿O así entienden eso de que “dios está en todas partes”?    

NOTA: Andrés Goerlich, sobrino nieto del arquitecto que rediseñó la plaza en los años 30, ha pedido un concurso internacional para decidir el diseño de la plaza del Ayuntamiento. No estaría mal tomar nota.   

URBANO GARCIA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: Sede del PP en la calle Génova, 13, de Madrid. 20 Minutos.

lunes, 15 de febrero de 2021

FRACTURAS Y ENCAJES

 

Sin duda hubo efecto Illa. Sin embargo, y a pesar de los buenos resultados cosechados por el PSC, Catalunya volvió a demostrar que tiene un ecosistema político propio bastante consolidado. Hubo transferencia de voto dentro de cada uno de los grandes bloques en que, desde hace tiempo, se divide la política catalana: soberanistas (léase “independentistas”) y constitucionalistas (léase “estatalistas”). Sobre esa ecuación influyó la situación de pandemia. Como se ha visto en otras citas con las urnas, habidas en estos “tiempos de cólera”, la participación se resintió ante las medidas de emergencia y el temor al contagio. Y cuando la abstención aprieta, los más movilizados son los que se llevan el gato al agua.

No podemos dejar al margen el sistema electoral catalán, una copia casi exacta del español, y que CiU nunca tuvo interés en cambiar, a pesar de sus muchos años de gobierno. Un sistema que prima el voto rural frente al urbano; las zonas más despobladas, frente a las de mayor densidad…

Dentro del bloque soberanista se produjo el sorpaso largamente anunciado: Esquerra Republicana recuperó la hegemonía que tuvo en los años 30, frente a una derecha soberanista, mutante, errante y descabezada. Ahora le tocará a ERC gestionar la transición de la utopía al posibilismo sin perecer en el intento. No lo tendrá fácil. Doy por descontado que gobernará este bloque. Las cifras lo permiten. Tal vez Esquerra busque en Els Comuns el aliado necesario para tender puentes con la Moncloa. El pacto de sangre soberanista dificultará cualquier otra aproximación. Sobre la mesa estará la amnistía para los “presos políticos” o los “políticos presos”, como gustéis, y la autodeterminación en forma de consulta popular. El caso es superar la actual fractura que sólo conduce a la parálisis y al auge de la antipolítica. 

INSIGNIFICANCIA

                Claro que para parálisis la demostrada por C’s, incapaz de sacar provecho de ser la fuerza más votada en las anteriores elecciones catalanas. Insignificancia que ha pagado en las urnas. ¿Ha llegado su momento crepuscular? No es descartable. En Catalunya nació y en Catalunya se extingue. Lo curioso es que el PP ha sido incapaz de fagocitar ese voto en tocata y fuga. Y es que no por conocido resulta menos temible: cuando la derecha hace políticas extremas, le hace el caldo gordo a la extrema derecha. Ese ha sido el otro sorpaso, PP y C’s arrasados por la derecha más extrema, por el neofascismo neofranquista o neofranquismo neofascista, tanto monta, monta tanto.  

Una de las fases judiciales del extenso caso Bárcenas coincidió con el final de la campaña catalana. A esa circunstancia se acoge el PP para eludir su responsabilidad en Catalunya. ¿Hasta cuándo buscará excusas? El PP va camino de la inoperancia acosado por su pasado y espoleado por su extremo más extremo. La llamada derecha españolista muda de nicho en Catalunya y anida en lo más extremo del arco parlamentario, tal vez buscando hacer más ruido, ya que no puede ser más inútil. 

BAJA CALIDAD

                Entre fracturas y la búsqueda de encaje se mueve la compleja política catalana. Como ocurrió en la Transición, Catalunya -más que el País Vasco, a pesar de ETA- marca la pauta del encaje territorial. La deriva del soberanismo burgués acuciado por la corrupción, que diría Vázquez Montalbán, nos llevó a un atzucac, a un cul de sac, a un callejón sin salida. Es urgente y necesario romper ese nudo gordiano. ¿Lo conseguirá ERC? ¿O será el PSC el que lo rompa?

Mientras tanto, y en medio de la pandemia, se resiente la calidad de nuestra frágil democracia. Víspera de la cita de Catalunya con las urnas, el rapero Pablo Hasél debía entrar en la cárcel por la letra de sus canciones, mientras que Rato salía de ella en libertad condicional por “buen comportamiento”. Luis Ángel Garrido, juez del TSJ del País Vasco y tertuliano habitual en la COPE de Bilbao, anuló la orden del gobierno vasco cerrando la hostelería. Un juez cuestionando los criterios sanitarios. El derecho al ocio frente a la salud. Y algunos jueces haciendo sentencia y bandera de su negacionismo.

La calidad democrática ha sido uno de los últimos debates en las redes sociales. Yo me pregunto, ¿es que los jueces no tienen ideología?, ¿no tienen sesgo algunas de sus sentencias? La profesionalidad de un juez está en aplicar las leyes que aprueba el poder legislativo. Y la llamada ley mordaza sigue vigente. Eso permite que un rapero vaya al trullo y un chorizo a la calle. ¿Qué esperan para derogarla? 

URBANO GARCIA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: Elecciones en Catalunya el 14 de febrero de 2021. www.eitb.eus