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miércoles, 26 de mayo de 2021

DIPLOMACIA

Se tumba una pieza en un extremo y van cayendo todas las demás. Es como poner las fichas de dominó una detrás de otra, verticales, separadas por la distancia justa para que cuando una caiga empuje a la siguiente. Algo parecido ocurrió hace unos días en los dos extremos del Mediterráneo. La primera pieza se tumbó en la costa más oriental, en Gaza, esa estrecha franja de tierra entre el mar y un Estado cada vez más sionista y militarizado. En Gaza se hacinan más de tres millones de palestinos gobernados por la facción más radical del espectro político de Palestina, por Hamás. El resto de palestinos, diseminados por Israel, la última vez que votaron lo hicieron mayoritariamente por la OLP, la organización que Arafat lideró hasta su muerte. Hay una lucha por la hegemonía en el seno de la Autoridad Nacional Palestina.

Al lado de los palestinos, engulléndolos territorialmente, un Estado -Israel- autoproclamado “pueblo elegido de Yahvé”, liderado por un político sin escrúpulos -Netanyahu- cuyo quinto mandato contó con el apoyo incondicional de un Trump dispuesto a dinamitar cualquier atisbo de paz. Netanyahu, acusado de corrupción, gobierna con el apoyo de los sectores más ortodoxos del judaísmo. Estaba a punto de perder el poder a manos de una coalición alternativa, hasta que lanzó una tempestad de fuego sobre el gueto de Gaza. Excusa: acabar con la dirección de Hamás. Resultado: 300 palestinos muertos, un centenar de ellos niños, y una docena de judíos. Algunos misiles lanzados por Israel destruyeron hospitales y medios de comunicación. El edificio de 12 plantas en donde estaba la sede de la agencia Associated Press y de la TV Al Jazeera saltó por los aires. Netanyahu no quiere testigos. Antes de dejar de caer bombas sobre Gaza, volvió la tensión a la explanada de las mezquitas y a las calles de Jerusalén. David y Goliat.    

CEUTA

                A 5000 kilómetros de Gaza, en el extremo occidental del Mediterráneo, en Ceuta, en la linde europea con el reino alauita, miles de marroquíes -muchos menores de edad- cruzaron la frontera ante la pasividad de la policía de Marruecos. Mohamed VI usó la emigración como válvula de escape a sus tensiones internas. En enero, el hijo de Hassan II fue condecorado por Trump, que bendijo la ocupación del Sahara a cambio del reconocimiento por Marruecos de Israel. Favor con favor se paga.

Los marroquís están indignados por la actitud de su monarca ante la masacre de Israel sobre Gaza. La teocracia alauita puso como excusa a la apertura de su frontera el ingreso en un hospital de Logroño del líder del Polisario Brahim Ghali, enfermo de Covid-19. Resultado: la mayor crisis de Marruecos con España desde el asalto a la isla Perejil. Pero la frontera sur española es la europea. El chantaje es a la Unión. A una UE que da millones de euros a Marruecos por controlar sus flujos migratorios y el terrorismo yihadista. Externalizar las fronteras no parece buena solución, tampoco devolver niños a Marruecos sin garantías legales, como han denunciado las ONG.    

CARA Y CRUZ

                Pocos días antes de que estallara la crisis humanitaria en Ceuta, el líder del PP se reunió con representantes del gobierno de Marruecos. Mohamed VI preparaba la caja de resonancia para el órdago que estaba a punto de montar. Casado no ha tenido inconveniente en usar la crisis humanitaria para sus fines torticeros, alimentando las pulsiones más infames y la mierda en donde medra el odio. No hay comparación posible con el exquisito comportamiento de Zapatero en 2002, en la crisis del islote Perejil.  

También en la antípoda, imágenes como las de Luna, cooperante de Cruz Roja, consolando a Abdou, un migrante senegalés que llegó a Ceuta tras cinco años de travesía. Un bálsamo en medio de la intolerancia. Luna ha cerrado sus cuentas en las redes sociales ante algunos comentarios más propios de hienas que de seres humanos. Por desgracia, no siempre la empatía es lo más visible en internet.

Israel y Marruecos, dos terrenos en los que Trump sembró el odio con sus minas. En el primero dándole su nihil obstat para que siguiera con su expansiva política de asentamientos judíos, esquilmando tierras y casas a los palestinos, y abocando a la solución de un solo Estado, Israel, con políticas de apartheid. Al segundo, reconociendo su propiedad sobre el Sáhara, en contra de la decisión de Naciones Unidas de convocar un referéndum de autodeterminación, a cambio de que Marruecos estableciera relaciones diplomáticas con Israel. Ambos territorios a las puertas de Europa. Hará falta mucha diplomacia europea para deshacer estos dos nudos gordianos.  

URBANO GARCÍA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: La cooperante Luna consuela a Abdou tras llegar a la playa de Ceuta. REDUAN/ EFE.


jueves, 20 de mayo de 2021

DIGNIDAD

 “Somos el tiempo que nos queda”

Caballero Bonald (1926-2021)

 

                Las casualidades dibujan extrañas coincidencias que los augures de otro tiempo no hubieran dudado en calificar de sorprendentes. Una de esas casualidades hizo coincidir el décimo aniversario del 15-M con la segunda fase de la denominada operación Azud. Las primeras investigaciones de este caso destaparon una red corrupta que tenía el despacho de José María Corbín, cuñado de la difunta ex alcaldesa Rita Barberá, como centro de operaciones. Su hija y, por tanto, sobrina de Rita, Asunción Corbín, mediaba en los oscuros negocios. Por cierto, en las mimas fechas que se procedía a registros y detenciones, Asunción Corbín pasaba a ocupar su despacho como asesora municipal de María José Catalá, la recién catapultada a las altas esferas del PP valenciano. En el lado más político de la trama estaba Alfonso Grau, vicealcalde y mano derecha de Rita, además de responsable de urbanismo del Consistorio durante años. ¿Alguien puede creerse que Rita no estuviera al tanto? El mayor ciego es quien no quiere ver.

La parte contratante de la primera parte de la trama era para el sector empresarial. Empresarios sin escrúpulos son los más interesados en operaciones especulativas que tenían y tienen el urbanismo como campo de juego. Ese hilo llevó a la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil hasta el empresario Jaime Febrer, que anotaba en su agenda todos los movimientos de caja para asegurarse apoyos y silencios.

Tan necesarios son los políticos que firman como los que callan. Y el silencio tiene un precio. Es lo que le preguntará la juez que instruye el caso a Rafael Rubio, hasta hace poco subdelegado del gobierno, y, durante muchos años, artífice de la política urbanística socialista en el ayuntamiento de València. Ahora entendemos mejor determinados apoyos del PSPV a proyectos urbanísticos ruinosos para la ciudad.

El núcleo del caso Azud era el circuito de Fórmula 1. Capricho de Camps y Rita en tiempos de vino y rosas. Cuando la mayoría absoluta del PP tapaba todas las corruptelas. Y el dinero corría a raudales por redacciones y despachos a cambio de bendiciones. Con la Fórmula 1, el entonces dúo dinámico del PP valenciano se ganó el aplauso de Ecclestone, dueño de la franquicia automovilística, y de su socio Alejandro Agag, yerno de Aznar. La pareja valenciana no daba puntada sin hilo. Habría que revisar la hemeroteca para ver qué periodistas adaptaron sus opiniones a la calidad del unte.  

UNA ATE QUE ATA

                Los caminos del urbanismo, la política y el deporte se entrecruzan en València y no sólo en la Fórmula 1. El caso más escandaloso es el del Valencia C.F. Tenemos claro que el fútbol es más que un deporte. Alrededor de ese panal de rica miel revolotean miles de moscas. El nuevo Mestalla es otro de los proyectos urbanísticos herencia de la era Rita. Su inacabada estructura luce sus ruinas como un mega monumento a la burbuja inmobiliaria, mientras que el Valencia C.F. sigue sin cumplir sus compromisos con la ciudad, sin desarrollar la ATE, la Actuación Territorial Estratégica “Valencia Dinamiza”. Un plan que Peter Lim, dueño absoluto del equipo merengue, se comprometió ante Rita. Ahora, el empresario chino quiere otra prórroga de 5 años para retomar las obras. Pero al Consistorio encabezado por Ribó se le ha acabado la paciencia, al no ver en Lim la más mínima voluntad de cumplir su palabra. Ahora la pelota está sobre el tejado del propietario y de la Generalitat Valenciana, firmante del acuerdo.

                La ATE del Mestalla también incluyó, por deseo de Rita y Grau, los terrenos donde se levantaba el edificio del llamado nuevo Ayuntamiento -construido durante la alcaldía de Clementina Ródenas- y que fueron permutados para que el promotor Antonio Mestre hiciera el hotel que quería edificar en el solar de Jesuitas. Un logro tras años de resistencia de Salvem el Botànic, recuperem ciutat. Su heredero, Jordi Mestre, dueño también de Expo Hotel y de la cadena Selenta Group, tampoco parece dispuesto a cumplir la ley. Al Ayuntamiento de Ribó le tocó la ingrata tarea de derribar el edificio municipal y dejar libre el terreno para no ser obligado a pagar el lucro cesante que exigían los herederos de Mestre. ¿Qué hacer ahora?, cuando ni Lim ni Mestre cumplen sus compromisos.

EL MONOLITO

                Recuperada la plaza del ayuntamiento para el peatón, el Consistorio ha querido recordar el décimo aniversario del 15-M y rendir un homenaje a la sociedad civil organizada. Un monolito recuerda esas luchas que hicieron de València lo que es hoy en día. Tal vez se queda pequeño para la dimensión que supuso durante la Transición la lucha por un Saler per al poble y un Llit del Túria, nostre i verd. A veces es necesario recordar el pasado para recuperar un poco de nuestra maltratada dignidad.

URBANO GARCÍA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: Monolito homenaje a los movimientos sociales en la plaza del Ayuntamiento de Valencia. EFE 

 


miércoles, 12 de mayo de 2021

CHURROS Y MENINAS

Alguien tenía que inventar el recreo. La idea se la tomo prestada a Peridis. Madrid es España, pero España no es sólo Madrid. Por suerte. Madrid es una excepción en un Estado más plural de lo que algunos dicen y quieren pensar. Por cierto, suelen ser los mismos que vacían la palabra libertad de su verdadero sentido. Y rellenan su cáscara hueca con falsas libertades. Ir de botellón, por ejemplo.

Todo el mundo está agotado tras año largo de pandemia. A todos nos afecta la fatiga pandémica, salvo a quienes el virus arrebató su bien más preciado: la vida. Políticos sin escrúpulos hacen de la lucha contra la Covid-19 su caballo de Trolla para asaltar las instituciones. Como no es tiempo electoral, lo pintan. Eso hizo el PP, aprovechar que el Segura pasa por Murcia para poner las urnas en Madrid. Había que sacarle jugo al cansancio, a las ansias de salir a la calle a tomar unas cañas. O unos churros con chocolate. Era cuestión de llamarle libertad, y vendernos la moto. Y hacerlo antes de que avanzase la vacunación.  

A veces las palabras no dicen lo que deberían decir. A veces las palabras camuflan lo que significan de verdad, su verdadero sentido. Ni el dos de mayo de 1808 los madrileños gritaron en la Plaza Mayor “¡viva la libertad!”, ni el franquismo trajo la democracia. Tampoco los ejecutados por los golpistas fueron quienes se rebelaron contra la República. Cuando el programa se diluye y las vísceras se desparraman por la mesa, ganan el populismo y la demagogia. Lecciones de la historia. Con esas cartas, la derecha tiene todas las bazas para ganar la partida. Ya sé que es fácil hablar a posteriori. ¡Qué le vamos a hacer!

Pocas veces hay una única razón para explicar el comportamiento humano. La complejidad de la vida no suele caber en una caja de cerillas. Aunque hay vidas tan poco complejas que caben en un dedal del dedo meñique. Todo empezó con una chapucera moción de censura en Murcia. ¿De quién sería la idea? Y, ¿si fue un montaje para desencadenar la operación de desmonte de C’s? Todo es posible.    

IDENTIDADES

                Madrid, ciudad de aluvión. Su identidad es la suma de las identidades de quienes van a vivir en ella. Ciudad abierta, los churros y el chotis, eso era Madrid. Digo bien, era. Franco la hizo capital de su fantasioso imperio, y el IBEX35, capital del capital. Décadas de gobiernos del PP la han convertido en una especie de sobrefinanciado paraíso fiscal. Capital por partida doble: del Estado y de su comunidad. ¿Quién da más? Algunos madrileños se identifican con un nacionalismo de charanga y pandereta, de pestiños y chulerías, de juergas y toros, de rojigualdas y paradas militares. Frente a nacionalismos periféricos, el de Madrid se considera el único. “Hay gente que vota en contra de sus intereses, pensando que vota a favor de sus principios”, dice el gallego Antón Gómez-Reino, impulsor de Las Mareas. No le falta razón.  

Debajo del cachondeo que da la falsa libertad etílica, bulle el Deep State, un estado profundo lleno de corruptelas y amenazas, de fondos de reptiles y de reptiles sin fondo, poblado de cavernas mediáticas y de mediáticos charlatanes listos para derribar prestigios y honras. También eso es Madrid.     

DEL 15M AL 4M

                Sólo ha pasado una década desde aquella primavera de 2011 en que las plazas se llenaron de indignación. Entonces, una nueva generación se asomó a la política con ganas de cambiarlo todo. ¡Y vamos si lo cambió! El 15M sacó a flote el malestar. Una década después, ¿qué queda de aquel grito pidiendo libertad? Fue un grito generacional, sí, pero no sólo. La crisis financiera de 2008 se saldó mal y de forma injusta. Pagaron los menos responsables de crearla, mientras sus verdaderos artífices se fueron de rositas.

La crisis actual, causada por la pandemia, es distinta. Su origen no está en la avaricia del capital. Por eso resiste ser analizada y es más fácil su manipulación. La crisis sanitaria aún no ha terminado. Sigue muriendo gente a causa de la Covid-19 y no sabemos qué secuelas deja. Aún así, el estado de alarma ha terminado. Ahora entre los jueces anda el juego. Del Superior al Supremo y tiro porque me toca. Sentencias diferentes ante medidas similares. Lo que en el País Vasco no le vale a un juez, aquí sí. Lo que allí es limitación de derechos, aquí es defensa del derecho a la salud. ¿En qué quedamos?

Pero volvamos a Madrid. Aunque sus cifras de la pandemia doblen la media nacional, el caso es acusar al gobierno de lo que haga y de lo que no. Todo sea por reverdecer viejas glorias, y de paso, como quien no quiere la cosa, ver si se puede tapar un poco el tema de la caja B del PP, que esa es otra. A veces, no es suficiente limpiar con zotal para que se vaya el mal olor.

URBANO GARCÍA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: Juerga en las calles de Madrid tras decaer el estado de alarma. OLMO CALVO. 

 

martes, 4 de mayo de 2021

POSPANDEMIA

Tras más de un año viéndonos arrasados por la primera gran peste del siglo XXI, comenzamos a vislumbrar la salida del túnel. Tenemos vacunas y un sistema sanitario digno que está lleno de buenos profesionales, a pesar de las brutales mutilaciones de todo lo público sufridas en las últimas décadas. No estaría mal que cuando esto pase -o antes, si es posible-, prestemos la atención que se merece a nuestra sanidad pública, tan maltratada y minusvalorada por tantas y tantos.

A pesar de los pesares, somos unos privilegiados. Tendemos a olvidarlo con frecuencia. No tenemos más que asomarnos al balcón catódico para percatarnos de cómo está el panorama en el mundo pandémico. Hablo de India, pero también de Brasil, por poner dos ejemplos suficientemente conocidos. La vacunación va a diferentes velocidades según países. Incluso hay diferencias internas. La más sangrante es la de Israel, donde la exitosa vacunación ha sido selectiva, dejando fuera de ella a los palestinos, una parte importante de su población. Una segregación por razón inconfesable que debería provocar la rápida intervención de las organizaciones internacionales. El panorama pospandemia tiene múltiples paisajes.

Mientras la vacunación avanza, el SARS-Cov-2, como todo virus, muestra su capacidad mutante. Su gen egoísta le lleva a adaptarse lo mejor que puede a las circunstancias, para sobrevivir y seguir reproduciéndose colonizando seres vivos. Eso son las cepas con apellido que no han parado de surgir desde que se declaró la pandemia. Una de las últimas detectadas ha sido la cepa india, su mayor capacidad de transmisión no significa que sea más mortífera. En cierta forma, es como si la vacuna y el coronavirus disputaran una carrera a ver quien llega antes a la meta. Por eso la velocidad de vacunación es tan importante, y el debate sobre la liberación de la patente de las vacunas tan oportuno y urgente. 

BRECHAS

                Escribo estas líneas al borde del acantilado. Sin conocer el resultado de las urnas madrileñas, e ignorando cómo funcionará la gestión de la pandemia sin el eficaz instrumento del estado de alarma.

A partir del sábado 8 de mayo, las autonomías tienen que bregar con el virus sin salvavidas estatal. Cuando anteriormente han tenido que hacerlo, siempre ha habido algún juez dispuesto a limitar las competencias autonómicas, veremos qué ocurre ahora. Cada gobierno autonómico tendrá que apechugar con sus responsabilidades. Las medidas que se tomen sobre cómo gestionar la economía y la pandemia, serán responsabilidad única y casi exclusiva de los ejecutivos autonómicos, y a ellos, única y casi exclusivamente, habrá que pedir responsabilidades. Se acabó jugar con la pandemia para ganar votos.

                Una de las peores brechas que dejará la pandemia será la económica. No nos hemos librado del virus, y algunos espabilados ya ocupan la pole, la mejor posición de salida para la segura recuperación. Es lo que está intentando hacer la Banca. Quienes viven del crédito y la confianza no iban a desaprovechar la oportunidad para remodelar su negocio. En apenas unos días, tres grandes bancos han anunciado importantes ajustes de sus plantillas. En total, cerrarán más de 4.000 sucursales y despedirán a casi 20.000 trabajadores. CaixaBank, tras haber fagocitado a Bankia y sin haber devuelto el dinero público prestado a ésta para evitar su ruina, despedirá al 18% de su plantilla y cerrará una de cada cuatro sucursales. No hay que ser un lince para adivinar que la mayor parte de este ajuste recaerá en la antigua Bancaja/Bankia (la niña de los ojos del PP valenciano con Zaplana y maese Camps). El BBVA se desprenderá de casi 4.000 trabajadores y cerrará el 22% de sus sucursales. Mientras que el Santander, cerrará más de mil sucursales y despedirá a 3.500 empleados/as. La Banca volverá a personal y sucursales similares a las de los años 70.

                Casi al mismo tiempo que las entidades hicieron público este hachazo sobre plantillas y servicios, conocimos la nómina de algunos de sus ejecutivos. Por ejemplo, Goirigolzarri, ahora presidente de CaixaBank, cobrará nada menos que 1,65 millones de euros, más un plus de 200 mil si el banco cumple sus objetivos. Esta propuesta de remuneración se votará el 14 de mayo en la próxima junta de accionistas.

MAYOS

                Ya estamos en mayo. El mes empezó con la reivindicación anual de los sindicatos de una salida social para una crisis de la que temen ser los principales perjudicados. Siguió con una traca final de campaña madrileña digna de un esperpento valleinclanesco, con una castiza presidenta saltándose a la torera cualquier normativa electoral. Luego llegó lo de la banca y sus escandalosos agravios. Aún no hemos llegado al ecuador del mes. Sólo falta que nos digan que los dinosaurios tenían plumas. Todo es posible.

    URBANO GARCIA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: Piras funerarias en Nueva Delhi víctimas Covid-19. ADNAN ABIDI (REUTERS)


 

viernes, 30 de abril de 2021

DE LA SUPERLIGA AL FASCISMO

 

Hay ocurrencias que nada más plantearlas se convierten en metáforas de la actualidad. La SuperLiga de los millonarios fue flor de un día, se marchitó en cuanto los equipos que no forman parte de la reducida élite de los superricos, levantaron la voz contra una segregación impulsada por especuladores. La SuperLiga no era más que una Liguilla de los más poderosos, los que, según el manifasser de la ocurrencia -digo de Florentino Pérez-, manejan el “negocio”. Los directivos de estos equipos tienen una visión elitista de la vida. El asunto que se traen entre manos mueve miles de millones de euros, y millones de voluntades. No hay estadio lo bastante grande para su ego. Los partidos entre los equipos que presiden son verdaderos partidos de masas. Desconozco la razón, pero todos los dictadores anhelan sentarse con ellos. Para el ocio y para el negocio. Franco y Santiago Bernabéu formaron una extraña pareja, había química, dicen los cursis. A las dictaduras “castrenses” de las que habla Isabel Bonig les encantan los espectáculos de masas, y ningún espectáculo más masivo por estos lares que el futbolístico. La SuperLiga parece sacada del magnífico análisis que hicieron Ariño y Romero en La secesión de los ricos.    

MADRID ALEXANDERPLATZ

                Una secesión que parece inspirar también el programa del PP para Madrid. Últimamente, huele más a la novela de Alfred Döblin -Berlín Alexanderplatz (1928)- que a churros. El tufo no es nuevo, cuando lo del “tamallazo” la pestilencia obligó a cerrar puertas y ventanas. Desde entonces la fetidez reaccionaria ha ido en aumento. El ruido ha subido tantos decibelios que es insoportable. Madrid me mata, y más en una campaña parida con fórceps. Antes que los neofranquistas boicotearan el que se convirtió en frustrado último debate, la cabeza de lista del PP ya lo había boicoteado negándose a debatir con sus contrincantes. Ambas derechas se realimentaron en su intención de acabar con los debates. Y lo consiguieron. No le interesa debatir a quien no tiene programa, o a quien tiene un programa tan reaccionario que no soporta ni la más mínima confrontación de ideas. ¿Qué ocurre cuando la antipolítica sabotea los cauces para el debate civilizado? Pues que nos retrotraemos a momentos predemocráticos poco tranquilizadores. Roto el marco democrático, ¿qué queda? Los neofascistas saben qué puentes dinamitar para dinamitarlo todo. Sin debates, con unos medios hablando día y noche de la presidenta candidata, y el resto de candidaturas casi excluidas del minutado de los informativos, ¿a quién le interesa la campaña? Desde luego, al PP no.    

Las elecciones madrileñas contaminan todo. La polarización en bloques ha sustituido al oxidado bipartidismo. La reducción de los programas a consignas anuncia la jibarización de las mentes. La desaparición de los debates, fruto de una estrategia calculada, deja a la ciudadanía inmune frente al virus de la intolerancia. La democracia está indefensa ante quienes quieren destruirla. Así acabaron con la experiencia democrática de la II República. Casi 85 años después de que un grupo de militares diera un golpe de Estado contra el gobierno legítimo, sigue habiendo nostálgicos de la dictadura de Franco. Algo no habremos hecho bien para que siga supurando ese mal. Habrá que aprender cómo lo hicieron otros.  

ABRIL

                 Otros países superaron la peor página de sus historias haciendo del pasado memoria. Aquí se decretó el olvido. El 25 de abril de 1974, la llamada Revoluçao dos Cravos (la Revolución de los Claveles), puso fin a la larga dictadura portuguesa (1925-1974). Ni hubo restauración monárquica ni se decretó el olvido. El 28 de abril de 1945, el ajusticiamiento de Mussolini y Clara Petacci puso fin al fascismo italiano (1922-1945). Ni hubo restauración monárquica ni se decretó el olvido. No son los únicos ejemplos. Aquí, ocurrió lo contrario, se restauró la monarquía y se decretó el olvido. Nuestra transición de la dictadura a la democracia fue como fue. A lo mejor no pudo ser de otra forma. De poco sirve lamentarse. Claro que de aquellos polvos vienen muchos de los lodos en los que ahora estamos enfangados. Y no sólo en Madrid.

En el nicho de la desmemoria democrática anidan los nostálgicos del franquismo. Saben que la ignorancia es el mejor caldo de cultivo para sus recetas de regreso al pasado. A pesar de la pandemia, ningún pasado fue mejor. Pero a nadie se le escapa que vivimos tiempos difíciles. Tiempos en que el dolor por las pérdidas y la angustia ante la incertidumbre causada por un virus aún imprevisible, son sustituidos por las certezas de unas vacunas eficaces y una respuesta internacional que evita caer en antiguos errores.

Termina abril, llega mayo. Los resultados de Madrid condicionarán la agenda política de los próximos meses. Cuando escribo estas líneas todo está abierto. El futuro es un país extraño, decía Fontana.

    URBANO GARCIA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: Franco en el estadio Santiago Bernabéu. EFE


jueves, 22 de abril de 2021

PLAN

 

No es necesario haber superado la crisis para plantear la recuperación. Es lo que se hizo antes de terminar la Guerra Mundial, la segunda acometida de esa larga y terrible guerra civil del siglo XX que arrasó Europa, según el historiador Tony Judt. El Plan Marshall se diseñó antes que las tropas aliadas llegaran al “nido de águila” de Hitler. Lo mismo está ocurriendo ahora con la crisis de la Covid-19. Antes que la vacunación nos lleve a la tan deseada inmunidad de rebaño, ya están los planes de recuperación encima de la mesa. Como debe ser. Volver a la situación anterior, no volveremos. Mejor quitárnoslo de la cabeza. Ahora bien, según qué medidas se apliquen, la salida será más o menos bonancible, como decía el tango. Es lo que más les jode a las derechas hispanas, que no serán ellas quienes comiencen a aplicar el bálsamo. 

PRIORIDADES

Todo plan tiene dos caras, como Jano, el dios romano. Una es la de las inversiones. No es lo mismo invertir en hacer aeropuertos para peatones, que mejorar y ampliar las redes viarias existentes. No es lo mismo perdonar las deudas bancarias, que las de los hogares. No es lo mismo ayudar a los grandes consorcios transnacionales, que al pequeño y mediano comercio. No es lo mismo reducir las emisiones de CO2, que promover industrias contaminantes. Eso es la política: optar, ordenar las prioridades.

La Unión Europea -dueña de la fábrica de euros- parece que, sobre el papel, lo tiene claro. La crisis sanitaria ha dejado al aire las debilidades europeas: hace un año no teníamos ni mascarillas. La deslocalización neoliberal vació el tejido industrial europeo de empresas básicas, pero poco rentables en tiempos de paz. Durante décadas, la privatización de la sanidad dejó el sistema público de salud hecho añicos. ¿Qué decir de las residencias para personas mayores? ¿Y la educación? Estamos a la cola de la Unión en casi todo. Debería ser prioritario reducir nuestras flaquezas y reforzar las fortalezas, como diría un coaching, uno de esos entrenadores personales que ayudan a superar crisis. El monocultivo del turismo, por ejemplo, nos convierte en un pequeño gigante con pies de barro. Todo salta por los aires ante el primer obstáculo. No hay que ser adivino para saber qué está pasando con la pandemia.  

Y, ¿quién paga todo eso? Esa es la otra cara: la financiación. Un tema sangrante para los valencianos. Aún con ser mucho, ni el dinero puesto en circulación por la Unión Europea, ni las medidas fiscales implementadas llegan a la altura de las propuestas por Biden. El casi octogenario demócrata parece dispuesto a terminar con el ultra liberalismo de Trump. La Reserva Federal -la fábrica del dólar- va a poner en circulación nada menos que 1,9 billones de dólares en ayudas, casi el doble que la Unión Europea. Para evitar que la inflación se dispare, Biden quiere poner en píe una nueva fiscalidad para que las empresas digitales coticen en función de sus ganancias. Esas empresas han sido las grandes beneficiarias durante la pandemia. Lógico es que paguen impuestos en donde obtienen los beneficios. La llamada tasa Google que quiere la Unión Europea ha encontrado, hasta ahora, la oposición del gobierno USA, que ha amenazado con imponer aranceles a los productos europeos. ¿Capitalismo antiglobalizador?

¿MUNDO NUEVO?

Donde coinciden EEUU y la UE es en los objetivos del plan: investigación e innovación; transiciones climática y digital justas; preparación y recuperación del sistema público de salud; lucha contra la crisis climática; modernización industrias tradicionales; protección biodiversidad y políticas de igualdad, … De todos ellos, quiero destacar los que van dirigidos a evitar la crisis y el previsible colapso climático. Los datos científicos, tanto en esta cuestión como en la lucha contra el SARS-Cov-2, son contundentes. Desde 1990, la Antártida ha perdido casi 7 billones de toneladas de hielo y su superficie se ha reducido en más de 2 millones de kilómetros cuadrados. El deshielo es la principal causa del incremento de fenómenos meteorológicos extremos, además de la subida del nivel de las aguas de mares y océanos. Según Naciones Unidas, el calentamiento global ya es la principal causa de las crisis humanitarias, y está detrás de la mayoría de conflictos bélicos que salpican el planeta. La reaparecida Greta Thunberg no duda en afirmar que detrás de la actual pandemia está la crisis climática y el deterioro del ecosistema.

Quienes parecen no enterarse son el ministro de Obras públicas y la Autoridad portuaria, empeñados en seguir con la ampliación norte del puerto de València diseñada hace dos décadas, por un gobierno de derechas y con criterios que no corresponden a los actuales. Un plan que apenas crea empleo, de cuestionable rentabilidad económica y fuerte e irreversible impacto ambiental. ¿Por qué ese empeño?

    URBANO GARCIA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: El Puerto de València. La Vanguardia



lunes, 12 de abril de 2021

¡ARDE MADRID!

 

Ardió durante el franquismo, en el acertado título de la serie con la que Paco León fabuló la larga estancia de Ava Gardner en la capital de la dictadura. Y está volviendo a arder con una campaña electoral a la que nos arrastran todos los días, aunque sólo voten los residentes en la comunidad madrileña. Día sí, día también, somos llamados a rebato por cualquier ocurrencia de quienes dirigen las campañas. O por cualquier noticia procedente de los juzgados que altere el sensible tablero electoral. Es lo que pasó el domingo 11, cuando el Juzgado n.o 5 de Madrid anuló las candidaturas de Toni Cantó y Agustín Conde (ex alcalde de Toledo), por no residir en esa comunidad en el plazo marcado por la ley. No cabe recurso contra la sentencia, pero el PP la ha recurrido al Constitucional. ¡Vaya libertad!, … para delinquir. ¿Es la que quiere el PP? ¿Será el fin de la carrera política de Cantó? O, ¿seguirá en ese gran teatro bufo que para él es la política? ¿Volverá a C’s con el acta entre las piernas?, o ¿será nombrado gestor de los teatros del Canal, si Ayuso gana las elecciones con el apoyo de los neofranquistas? ¿Nos queda por ver algún acto más de este émulo de don Perlimplín, adicto a los polvos mágicos de perlimpinplín? La cita madrileña nos está dando una buena dosis de entretenimiento y enseñanzas en medio de la terrible pandemia. Cantó canta.

ESTRATEGIAS

                Lejos de calmar a las fieras, la crisis sanitaria tensa más si cabe un panorama ya de por sí bastante agitado. De nuevo vemos la polarización de la política en la configuración de los bloques madrileños. El PP sabe que la mayoría de sus posibilidades de gobernar pasa por el apoyo de los neofranquistas. Y éstos intentan por todos los medios no ser fagocitados por un PP que vuelve a la identidad de sus esencias franquistas. En el otro margen ocurre algo parecido. Sólo sumando todos los votos progresistas darán una mayoría de progreso. Así están las cosas, poco antes de que empiece la campaña electoral madrileña.

En función de esos objetivos, cada cual desarrolla sus estrategias. Unos y otros, fichando en ese espacio en descomposición, o en venta, autodenominado de “centro”. Y los de más allá, intentando pescar en el terreno de las esencias, de derechas y de izquierdas. Del tarro de las esencias de la derecha queda poco por rascar. La competencia por hacerse con los despojos ideológicos del dictador es brutal, como brutal es el sesgo con que tiñen sus propuestas los principales aspirantes: PP y neofranquistas. Ambos siguen tácticas similares, para ganar Madrid queman Cataluña, para ganar votos en el barrio de Salamanca montan bronca en Vallecas. Si de paso consiguen algún voto obrero despistado, miel sobre hojuelas.

                Más incógnitas hay en la rama izquierda del madroño. La presentación de Pablo Iglesias como candidato sacudió la campaña. Unidas Podemos también juega esa partida, mientras que Más Madrid ve desinflarse sus expectativas. Por su parte, el PSOE de Gabilondo, asesorado por Iván Redondo, juega la baza de la moderación y la sensatez. Pero la imprevista entrada en el juego de Pedro Sánchez, poniendo en duda -desde Angola- las cifras de la Covid-19 en Madrid, ha desplazado el foco de atención del candidato al presidente. Duelo buscado por Ayuso. Del socialismo al comunismo y de ahí a Pedro Sánchez, el caso es fijar bien el enemigo. Las izquierdas deberán movilizar todos sus votos posibles si quieren vencer.

VACUNACIONES

                Diez días después del Viernes de Dolores, el aumento de contagios, ingresos y UCI fue el precio por “salvar la Semana Santa”. Mientras, la vacunación se adapta a la recepción de vacunas. La Janssen, con su dosis única y su fácil transporte, acelerará el ritmo. Como se ha demostrado con la radical disminución de muertes en residencias, la vacuna es el mejor freno de la pandemia. Y eso que, en estos tiempos de angustias, también las vacunas aumentan la incertidumbre. Nunca habíamos seguido en directo los ensayos clínicos de un medicamento. Con las vacunas conocemos al minuto y por streaming cualquier incidente. Y eso no tranquiliza, precisamente. No siempre es bueno el exceso de información.

NOTA: Nadie duda que tras la pandemia el mundo cambiará. Habrá que revisar muchas cosas. Entre ellas, la actual globalización. Mercados más próximos, más inversión en sanidad y educación, y recuperar industrias básicas. Por eso, es inexplicable el visto bueno ministerial a la ampliación del Puerto de València. Una inversión insostenible que no resuelve el retraso de nuestra conexión por tren con el resto de Europa.                

    URBANO GARCIA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: Cartel de la serie ¡Arde Madrid!