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viernes, 26 de noviembre de 2021

NO, NO SON IGUALES

 

Claro que no lo son. Se ve a simple vista. Me refiero a los partidos políticos, y al empeño que tienen algunas personas, de esas que podríamos llamar “yo-no-me-meto-en-política”, de considerar que todos los partidos son iguales. Pues no, no lo son. No hay más que ver los presupuestos generales que elaboran los gobiernos en los que están, solos o en compañía. Tanto a derecha como a izquierda, dominan el panorama gobiernos de coalición. Normalidad democrática, le llaman en los países de nuestro entorno. En otras latitudes hace tiempo que se acabaron los gobiernos monocolores, a no ser que la ley electoral -la francesa, por ejemplo- prime la formación de gobiernos de un solo partido. No es nuestro caso.  

                No creo que haya nadie en su sano juicio que piense que el PP, por ejemplo, presentaría unos presupuestos generales como los que ha elaborado la coalición botánica. No hay más que comparar lo que quieren hacer unos -PSPV, Compromís y Unidas Podemos- tras una crisis pandémica, económica y social, y lo que hizo el otro -PP- tras la crisis de 2011. No quiero ni imaginarme qué presupuestos haría un PP aliado al neofascismo -su única alianza posible- si gobernara. Da vértigo. Eso es lo que quiere hacer el PP de aquí, liderado por Mazón y Catalá, su enviada al cap i casal, replicar lo que el PP hace ya en Madrid, Murcia o Andalucía. ¿Qué de malo hay en pactar con los neofranquistas? Se preguntan Mazón & Catalá. Apenas hay diferencias. Unos reivindican el franquismo a pecho descubierto, otros lo hacen a hurtadillas. No es anecdótico que Casado culminase la jornada del 20-N asistiendo a una misa por Franco, presidida por una corona de laurel y una bandera preconstitucional. ¿Equivocación? ¡Seguro! Por ir, por no salirse, y, lo más inexplicable, por no decir nada tras descubrirse su desliz. “Trato de imaginar qué pasaría si un líder de la oposición fuera a una misa en honor a Hitler en Alemania, o a Mussolini en Italia o a Videla en Argentina… ¿Qué estaría unánimemente diciendo la prensa?”, escribió en Twitter Juan Diego Botto.  

PRAGMATISMO

                Tampoco son iguales los partidos catalanes, por muy soberanistas que sean. El conseller de Hacienda, Jaume Giró (Junts), elaboró unos Presupuestos 2022 al gusto de ERC, pero menos queridos por sus colegas de Junts. Sin embargo, a la CUP le parecieron poco sociales y se negó a apoyarlos. ERC tocó a la puerta de los Comunes para conseguir los apoyos necesarios. A cambio, ERC apoyará los de Colau para Barcelona. Resultado: Catalunya tendrá los Presupuestos más sociales de todo el Estado. ERC no es Junts, ni la CUP es En Comú Podem, primó el pragmatismo de la gobernabilidad al soberanismo interclasista. Desde que ERC ganó las elecciones catalanas, las dinámicas políticas han cambiado. Atentos a la jugada.

                Tampoco son iguales los partidos valencianos, ni los que gobiernan coaligados, ni los que están en la oposición, por mucho que se manifiesten juntos por una financiación autonómica más justa. Salvo los neofranquistas, que, como Franco, sólo quieren un estado centralista, el resto está por un reparto más equitativo de los fondos públicos. La financiación no es un asunto menor. La mayoría de los servicios del Estado del bienestar son competencia autonómica, por eso es fundamental estar bien financiados. El País Valenciano no lo está. Recibimos menos por habitante de lo que reciben otras comunidades. Por tanto, disponemos de menos dinero para hacer escuelas, hospitales, ambulatorios, residencias, … la lista es interminable. Estábamos en inferioridad de condiciones para afrontar la pandemia, por ejemplo. A pesar de eso, aquí las cifras son relativamente buenas. Se hizo un buen trabajo. Pero la pandemia no ha terminado, y habrá que seguir haciéndolo. No parece la mejor solución rescindir los contratos al personal sanitario que llevó a cabo la magnífica vacunación contra la COVID-19. Tampoco lo es descargar en los infradotados ambulatorios la tarea de poner la tercera dosis contra la COVID-19, mientras siguen con la campaña de la gripe y el resto de atenciones ambulatorias. A más dinero, mejor sanidad.

SINERGIAS

                Hay cosas que se pueden hacer con poco dinero. Se ha visto con la nueva plataforma audiovisual Bon Dia TV, una oferta digital que permite ver contenidos producidos por À Punt, IB3 y TV3, ver programas en todos los dialectos de una misma lengua, así se optimiza la inversión pública y se fomenta el conocimiento mutuo. Nada más alejado de la exclusión y la intolerancia. La aldea global en la que estamos instalados permite desarrollar proyectos positivos, favorables a la convivencia y respetuosos con la diferencia. Desgraciadamente, todos los días vemos ejemplos de lo contrario. Como dice el recién premio Jaume I, el ecologista Fernando Valladares, “seamos felices y crezcamos en calidad de vida”. Pues eso.

URBANO GARCÍA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: Presentación de los PGE 2022. EFE


miércoles, 17 de noviembre de 2021

DE AQUELARRES Y GERIGONÇAS

 

Ni lo uno ni lo otro. Para las derechas, la reunión del sábado 13 de noviembre de cinco políticas en València (Yolanda Díaz, Mónica Oltra, Ada Colau, Mónica García y Fátima Hamed) fue un aquelarre feminista (Catalá, dixit), un aquelarre izquierdista (dijo Casado), un contubernio, comunistas con burka o fiesta del pijama, apuntaron otros aprendices de brujo. A las derechas no les gusta que cinco políticas en activo, todas ellas “rojas”, todas “violetas”, cada una a su manera, queden para hablar de cómo construir una nueva forma de hacer política, menos agresiva y más empática, con menos ruido y con más nueces.

El encuentro en València levantó expectativas. Tal vez demasiadas. Tejer una alianza que vaya más allá de tomar un café no es tarea fácil. La izquierda peca de purista a la hora de unirse. Siempre hay una coma mal puesta. Queda tiempo, pero no hay que dormirse. Si alguna importancia tuvo la cita en València, es que abrió un camino. No hay más que ver las reacciones que ha provocado. Se juega su futuro no sólo el espacio a la izquierda del PSOE, sino la propia supervivencia de un gobierno progresista. Así lo entendió Pedro Sánchez, que en la clausura del congreso del PSPV en Benidorm no dudó en apostar por la consolidación de ese espacio a su izquierda. Se necesitan mutuamente, nunca está de más recordarlo.

Podemos asume el desgaste de gobernar y se sumaría a un amplio acuerdo. Izquierda Unida y el PCE reman a favor. Más Madrid parece que también. ¿Y Compromís? Sus mejores resultados en unas elecciones generales los cosechó con la fórmula “A la valenciana”. ¿Qué impide repetirla? El valencianismo es el espacio político que más ha evolucionado en los últimos años. Ha logrado cotas de representación importantes a nivel local y autonómico, pero le falta trasladar todo su potencial electoral al Congreso. Para eso tiene que ser percibido como una fuerza política útil, que sus votos sirvan, que sus diputados sumen, que un grupo parlamentario le dé visibilidad, que nadie como ese grupo defienda los intereses valencianos. No es una taifa. Se trata de defender una igualdad que ahora no existe.

 FINANCIACION JUSTA

                De eso se trata. De que los ciudadanos de València, de Requena o del Rincón de Ademuz reciban del Estado lo mismo que los de Burgos, Pamplona o Madrid. De eso va la financiación autonómica. Sin un sistema justo que atienda la población es difícil tener una sanidad o unas escuelas equiparables en todos los territorios. ¿Y la España vaciada? Pues también habrá que atender sus necesidades. El País Valenciano tiene una parte vaciada. Que se lo digan a los habitantes dels Ports, o de Ademuz. Hay zonas en las que apenas tienen un médico para atender una población diseminada en muchos kilómetros a la redonda. Pueblos en los que ha cerrado la única escuela que había por falta de alumnos. Estaciones en las que hace años que no para el tren. Pueblos en los que cerró la única sucursal bancaria que había y ahora les toca a los vecinos, cada vez más viejos, recorrer decenas de kilómetros buscando una oficina para cobrar la pensión. Por eso, y viendo el ejemplo de “Teruel también existe”, la España vaciada va organizándose.         

 FADO

                Vuelvo al acto del sábado en Valencia. Mientras aquí se visualizaba una gran sintonía, en las antípodas peninsulares, en Portugal, se oficiaba el desencuentro. En 2015, Portugal ensayó lo que llamaron la gerigonça, un gobierno de coalición del Partido Socialista (PSP), con Partido Comunista (PCP) y el BLOCO DE ESQUERDA (similar a Podemos), experiencia inédita en Europa. Cuatro años después, en 2019, las tres fuerzas no se pusieron de acuerdo para reeditar la gerigonça. El PSP, con 106 diputados de una cámara de 230 escaños, optó por gobernar en solitario con apoyos puntuales y externos del BLOCO (19 escaños) y del PCP (10). Tras controlar de forma ejemplar la COVID-19, la no aprobación de los presupuestos para 2022 ha llevado a la crisis. El presidente de la República, el conservador Rebelo de Sousa, disolvió la cámara y convocó elecciones. Aumentar las inversiones en sanidad, subir los salarios y la reforma laboral han sido tres motivos del desacuerdo. No hace falta señalar qué posición mantiene cada una de las izquierdas. Hay que saber estirar sin que la cuerda se rompa. Bien lo saben Yolanda, Mónica y Ada, las tres lideresas de tres gobiernos de coalición -estatal, autonómico y municipal-, obligadas en ocasiones a mantener difíciles equilibrios. Portugal es un magnífico espejo. Circunstancias históricas hicieron que el territorio luso construyera su propio Estado. Se habla gallego en ambos lados de la frontera norte. Antes que nosotros, fueron nuestros vecinos quienes exploraron las posibilidades de un gobierno de izquierdas, ahora se enfrentan al resultado incierto de las urnas. No somos iguales. Ni el país ni las izquierdas lo son. Atentos a lo que ocurra en Portugal y atentos a lo que ocurra aquí.

URBANO GARCÍA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: “Otras políticas”, sábado 13 de noviembre en el teatro Olympia de València. Ana Escobar/ EFE.   


jueves, 11 de noviembre de 2021

CLIMA DE ACUERDOS Y ACUERDOS DE CLIMA

 

Salió casi un palíndromo. La COP26 reunida en Glasgow, en la gaélica y europeísta Escocia -arrastrada al brexit por los sueños imperiales británicos-, consume sus últimas jornadas cuando escribo estas líneas. Últimos días y últimas horas para acordar lo que parece imposible: tomar medidas eficaces para frenar la crisis climática. ¡Ojo al dato! Hablo de “frenar”, ni por asomo se me ocurre mentar la palabra “revertir”. Y no es lo mismo, claro. ¡Ay, las palabras!, las carga el diablo. No hay más que ver cómo Nadia Calviño se lía con los términos “derogar” y “reformar”. Y no son lo mismo, todo el mundo lo sabe.

A estas alturas del desastre ecológico anunciado no parece fácil frenar las consecuencias que para la contaminación atmosférica ha tenido el desarrollo industrial basado en el consumo de combustibles fósiles. Bien lo saben en Naciones Unidas que siguen al día la temperatura de la cazuela. Ya nadie habla de volver a los valores ambientales anteriores a la revolución industrial. Ahora nos conformamos con no llegar a superar los 2o C de aumento de la temperatura respecto al siglo XIX. No parece mucho, sin embargo, las consecuencias de ese incremento pueden ser catastróficas para muchas regiones del planeta, por ejemplo, para las situadas cerca de la costa, las zonas más densamente pobladas. No hace falta recordar dónde estamos nosotros. Y no es cuestión de ir asustando al personal. Está más que demostrado que la letra entra leyendo y no con sangre.

 AL BORDE

                Hay terrenos del planeta situados al borde de la desertificación. Otros están por debajo del nivel del mar. Hay sitios en los que llueve demasiado y otros en los que no cae ni una gota durante años. Hay lugares con hielos permanentes -cada vez menos-, y zonas en las que no se sabe qué es un copo de nieve… Algunas islas han desaparecido tragadas por las aguas… Y todo depende del deshielo de los polos y de la circulación atmosférica, de cómo se comporten borrascas y anticiclones, de cómo se combinen masas de aire de diferente temperatura, de por dónde circulen las corrientes cálidas y frías en los océanos atemperando continentes y permitiendo la vida humana donde la vida humana parecía imposible. Los seres humanos somos bípedos y andarines, y nos hemos establecido dónde el clima era más bonancible. ¿Qué pasaría si cambiase el actual equilibrio climático? El planeta establecería otro equilibrio, pero, ¿y nosotros? Ese factor, la búsqueda de un mejor clima, huir de las sequías y las inundaciones, de los fríos glaciares y los calores abrasadores, de hambrunas y guerras, cada vez es más frecuente. Eso es la crisis climática, fenómenos meteorológicos extremos y más dificultades para vivir en zonas antes habitadas.       

                El País Valenciano suma ambas variables, la zona más poblada está en el litoral, y una parte del territorio tiene índices pluviométricos anuales que la aproximan a terrenos situados al borde del desierto. Por mínima que sea, cualquier variación de estos parámetros tiene consecuencias. ¿Qué hacer?, que decía aquel. Pues parece claro que la mejor receta es la prevención. Prevenir las consecuencias que aquí puede tener la crisis climática, es decir, más sequía e inundaciones y la subida del nivel del mar. Pues eso.

 LIDERESAS

                Y ahora vamos al clima de los acuerdos. Hablo del acto del sábado de cinco lideresas buscando abrir un espacio a una nueva política baja en testosterona. ¿O habría que decir a una nueva izquierda? Cada una de las cinco matriarcas representa un perfil político distinto, incluso una pieza diferente del complejo puzle que compone el mosaico de las izquierdas hispanas. Si la cosa cuaja, seguro que se sumarán más voces al canto coral. Posiblemente Yolanda Díaz sea la necesaria amalgama para hacer posible la confluencia de visiones territoriales distintas, pero no distantes. La anfitriona del encuentro, Mónica Oltra, ha ampliado el debate en Compromís sobre futuras alianzas electorales más allá del acuerdo de la coalición valencianista con Más Madrid, que tan enjutos resultados dio en las últimas generales. La otra Mónica, García, aporta la experiencia madrileña que no logró tener continuidad en un territorio hostil como es la capital del Estado. Ada Colau es una pieza imprescindible en cualquier debate sobre los nuevos liderazgos del siglo XXI. Y Fátima Hamed, la diputada ceutí, aporta la pluralidad y tal vez una visión menos eurocéntrica que el resto. “Un encuentro de amigas”, han dicho. A nadie se le escapa que de este encuentro puede salir un embrión de eso que algunos llaman “matria”. Una nueva forma de ver y hacer política, alejada de valores hasta ahora dominantes, que priorice la colaboración sobre la competencia, los cuidados sobre las violencias, … ¿una nueva utopía para el siglo XXI? Sea bienvenida, falta nos hace.

URBANO GARCÍA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: Cartel del acto de 5 lideresas el sábado 13 de noviembre en València.


jueves, 4 de noviembre de 2021

TRUCO O TRATO



La negociación de los Presupuestos siempre es un momento crítico para los gobiernos, al margen de que gobierne un único partido o una coalición. Cuando se trata de repartir las inversiones, hasta los partidos más únicos tienen algo de coaliciones. Hay que priorizar, elegir dónde y cuánto dinero se pone en qué. Y cada ministerio tira para su casa. Lo que uno se lleva, al otro le falta. Encontrar el equilibrio suele ser un asunto complicado. Los Presupuestos Generales del Estado para 2022 vienen muy condicionados por dos cuestiones que en principio deberían marcar las prioridades: la COVID-19 y la lucha contra la crisis climática. Hasta el último momento, PNV y ERC amagaron con presentar enmiendas a la totalidad de los PGE. La sangre no llegó al rio. ¿Qué pedían? Los nacionalistas vascos querían la gestión integra del Ingreso Mínimo Vital (IMV). ¡Lógico!, son las autonomías las que gestionan la aplicación de este tipo de prestaciones. Por su parte, ERC quería que las plataformas de TV por streaming tuvieran un cupo de producción en las lenguas cooficiales. ¡Lógico, también!, las nuevas formas de producir y consumir TV están desplazando el mercado audiovisual hacia estas empresas. Como suele ocurrir, las leyes van por detrás del capital. El panorama televisivo está en ebullición - ¿cuándo no lo está? -, pero la pandemia ha empujado más, si cabe, los cambios. No hay más que ver las ganancias que han tenido estas empresas de TV durante ella. Y siguen sin pagar los impuestos que corresponderían a la cuantía de sus beneficios.

                Sin dejar el audiovisual, ¿para cuándo la reciprocidad de las TV autonómicas? Técnicamente es posible. Cuando Canal 9 empezó a emitir, había que evitar la competencia. Y ahora, ¿qué lo impide? Está claro que hay una gran diferencia de inversión y de audiencias entre TV3, IB3 y À Punt. ¿Es eso?

EL PATIO

                Mientras seguimos esperando un sistema de financiación autonómico más justo y que dé a cada persona lo que le corresponde, la Generalitat ha estado a punto de no cumplir los plazos para la presentación de sus presupuestos. Dicen que serán los de la recuperación económica. Lo cierto es que lo primero que se ha recuperado es la emisión de CO2 -lo dice la ONU-, contaminamos más que antes de la COVID. Quien más contamina es China. También es el país más habitado. Si medimos la contaminación por habitante, resulta que son los países petrolíferos del Golfo los más contaminantes. Paradojas.

El dinosaurio virtual Frankie que irrumpió en la COP26, reunida en Glasgow, tiene claro que la crisis climática lleva a la extinción de las especies, y él sabe mucho de eso. Hace tiempo que el ecologismo alerta contra el uso de combustibles fósiles, causantes del incremento de gases de efecto invernadero en la atmósfera. También lo tienen claro Greta Thunberg y Extinction Rebellion, la organización dispuesta a sacar los colores a los mandatarios reunidos en la cumbre climática. Y es que los compromisos adoptados en Paris en 2015 no se han cumplido. El objetivo era no superar en 1,5oC la temperatura del planeta previa a la industrialización, y según los datos aportados en la cumbre no parece que se logre.

A diferencia de la crisis vírica, la climática no irrumpe de un día para otro. Va poco a poco. Sus efectos son a medio y largo plazo, aunque cada vez los tiempos sean más cortos. Fenómenos meteorológicos extraordinarios que antes se daban cada 50 años, ahora se producen cada década. Los períodos de sequía son más frecuentes y más intensos, lo mismo que las lluvias torrenciales, … el catálogo ex extenso. ¿Qué hacer ante tal reto? Algo podemos a nivel individual, y mucho, como colectivo.

LA SOMBRA

      Estaría bien que esta cuestión -la crisis climática- nos ocupara y preocupara, pero seguimos bregando con el pasado. Su alargada sombra llega hasta el presente. Hace unos días, la justicia volvió a dictaminar que el PP valenciano se financió de forma ilegal y acudió dopado a las elecciones. El llamado caso Taula es de manual. Se pergeñó en la última legislatura de Rita Barberá, y hay varios ex concejales, ahora asesores, y ex asesores, ahora en su casa, que blanquearon dinero negro del PP con sus óbolos particulares. El PP de ayer está en el de hoy, por mucho que digan sus actuales gestores. Algo más tendrán que hacer que cambiar de sede, si quieren limpiar su imagen. Hasta Zuckerberg lo ha entendido. El dueño de Facebook, para mejorar la mala fama de su red social -sus datos sirvieron para el Brexit y para Trump-, ha decidido cambiar continente y contenido. Tapará sus vergüenzas con el trampantojo del metaverso, un nuevo negocio a costa de la realidad virtual. El PP debería tomar nota. ¿No es un buen truco?

URBANO GARCÍA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: El dinosaurio virtual Frankie irrumpe en la ONU. COP26

 


martes, 26 de octubre de 2021

REFLEXIONES PORTUARIAS

 

Viernes 22, una manifestación convocada por la Comissió Ciutat-Port recorrió las calles de València, hasta que la lluvia puso fin a la fiesta. La oposición a la ampliación norte del Puerto crece día a día. València se juega su futuro, y el PSOE no lo tiene claro. A todos nos gusta llegar a buen puerto. Pero, ¿a qué puerto queremos llegar? A pocos les quedan dudas de que en el PSOE conviven dos almas, y cada una busca su puerto. Una es neoliberal, o socioliberal, para ser más exactos. Alma camuflada, lobo con piel de cordero en casa de Caperucita Roja. Camuflaje necesario ante la previsible indignación de unos votantes mayoritariamente socialdemócratas, rojos como caperucita, la otra alma del PSOE.

Estos días vemos ambas almas batirse en cabeza ajena. No son diferencias entre socios de y en gobiernos de coalición, ¡no! Al menos no es sólo eso. Uno de los debates de la coalición botánica está en la mega ampliación del puerto al norte de la ciudad. A más puerto, más contaminación. No parece buena idea luchar contra la crisis climática ampliando el puerto para albergar más contenedores que van de paso. Al margen de a la naviera MSC y a la Autoridad Portuaria, ¿a quién más le interesa? Los estibadores no parecen entusiasmados. Su trabajo estará totalmente automatizado en las nuevas instalaciones. Se lo dijeron al alcalde y Ribó tomó buena nota. La apuesta de futuro es el tren. Ya estaría bien que tuviéramos doble vía de ancho europeo por el eje mediterráneo. Esa sí que es una inversión rentable para la economía valenciana. Está llegando, pero lo hace de forma lenta e insuficiente. ¡Hasta cuándo!

Luego está la erosión de la costa, y el peligro para el futuro de la Albufera. Las playas del sur de València han ido perdiendo arena a medida que crecía el puerto. Nos jugamos demasiado para fiarnos de un plan viejuno, caro e insostenible, un proyecto pensado cuando combatir la crisis climática era asunto de ecologistas iluminados, y con un informe de impacto ambiental caducado. Ahora que la cumbre del clima se reúne en el Reino Unido, ¿irá Aurelio Martínez, presidente de la Autoridad Portuaria, a Glasgow, a la COP26, a vender las bondades para el clima de la ampliación portuaria? ¿O a venderles la ZAL? 

REFORMAR LA REFORMA

Otro ejemplo de manual de la esquizofrenia del PSOE lo tenemos en cómo aborda la derogación de la contrarreforma laboral impuesta por el PP. Una contrarreforma que creó empleo, ¡sí!, pero un empleo más precario y temporal que el que había, que ya es decir. Una contrarreforma que rompió la negociación colectiva, anulando la capacidad negociadora de los trabajadores. Para el alma socioliberal del PSOE, con quitar lo más lesivo de la contrarreforma del PP es suficiente. Para la socialdemócrata -y ese alma tienen los sindicalistas de UGT-, hay que reformar toda la contrarreforma, o “modernizar” el mercado laboral, por usar un término al gusto de Pedro Sánchez. ¿Es el mismo puerto? No está claro.

La Unión Europea condiciona las ayudas a reducir el paro estructural y la precariedad (tenemos un 26% de empleo precario, una de las tasas más altas del continente). Algo habrá que hacer, digo yo. ¿Hay celos en algunos líderes del PSOE a la creciente popularidad de Yolanda Díaz? No es descartable.     

 SENTENCIA

                No quiero terminar estas reflexiones que empezaron siendo portuarias, sin mencionar una de las mayores anomalías parlamentarias de los últimos años. Hablo del pulso entre el poder judicial y el legislativo a costa del escaño de un diputado. Hace unos días, la presidenta del Congreso, Maritxell Batet, le quitó el escaño a Alberto Rodríguez, de Unidas Podemos. El diputado canario había sido condenado a una multa de 500€ y 45 días sin poder presentarse a unas elecciones. El juez Manuel Marchena, presidente de la Sala Segunda de la Audiencia Nacional -sí, ese juez que el PP promocionó para que controlase “la Sala Segunda desde detrás”-, juzgó y dictó sentencia contra el diputado, acusado por un policía ligado a la extrema derecha de haberle dado una patada en 2014 durante un desahucio. Marchena condenó al diputado, sin más prueba que la palabra del policía, a una multa y 45 días sin sufragio pasivo. Batet, ante la amenaza de los poderes judiciales, optó por quitarle el acta a Alberto. Quién será el siguiente.

Y esto sucede poco después de que PSOE y PP acordaran que el PP levantara parcialmente su bloqueo institucional, y el PSOE aceptara las ruedas de molino de Espejel y Arnaldo, piezas clave del PP en el puerto de la Justicia. El acuerdo dejó fuera el Consejo Superior del Poder Judicial, madre de todos los corderos, puerto de todos los puertos. El PP no quiere perder ese amarre. Su futuro está en juego.  

 

URBANO GARCÍA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: Manifestación contra la ampliación norte del puerto de València. F. Calabuig


jueves, 21 de octubre de 2021

FASCISMOS

Sí, así, en plural. No hubo uno sólo en los años 30, ni lo hay ahora, que se reedita esta perversa ideología. Sorprende la capacidad de mutación del totalitarismo de derechas, en el fondo y en la forma todos lo son. De ahí su peligro. Entran en el cuerpo social por el lado más débil, y son capaces de contaminar hasta las sociedades aparentemente más sanas. Por eso es tan acertado comparar el fascismo con un virus. Es como una infección vírica. “Ya no están activadas las vacunas que nos dejaron la II Guerra Mundial y la guerra civil”, dice Josep Ramoneda, asumiendo la validez de la metáfora.

El incremento de los discursos de odio, de los ataques a la diversidad ideológica, religiosa, étnica o sexual muestran que en tiempos de crisis aumenta la intolerancia. No es consuelo que también pase en otras latitudes. Cada país arrastra su propia mochila. Y la nuestra es un pesado lastre. Paul Preston acaba de publicar Arquitectos del terror. Franco y los artífices del odio, de lectura muy recomendable. Aquí se impuso el fascismo después de un golpe de Estado, una cruel guerra y cuatro décadas de dictadura. Un fascismo que arrasó con todo lo anterior, que creó una estructura económica, política y social nueva, que hizo suyo lo más viejo de lo ya viejo, los restos de la debacle imperial.

CONSTITUCIONALISTAS

                Hace unos días, la jueza Carola Soria, titular del Juzgado n.o 1 de Castellón, ordenó la medida cautelarísima de retirar 11 lotes de 32 libros cada uno, de temática LGTBI, donados por el Ayuntamiento a 11 institutos y al centro Pi Gros de la capital de La Plana. La medida responde a la denuncia de una asociación ultracatólica ligada a la extrema derecha. La donación del Consistorio castellonense se hace con la voluntad de “fomentar la convivencia en igualdad, la tolerancia y el respeto a la diversidad”. Está claro que la asociación de abogados cristianos no comulga con estos valores. Además, el gobierno municipal de Castellón está formado por PSPV y Compromís, una coalición de izquierdas y valencianista que tampoco gusta a los carcamales. ¡Vaya cristianos! Por cierto, la misma jueza autorizó que un enfermo de COVID fuera tratado con ozonoterapia, contra el criterio médico, en un centro público.

                Otra. El juez del Constitucional Ricardo Enríquez ha redactado una ponencia, a solicitud de la extrema derecha, para que el Estado financie la educación segregada por sexos. El mundo al revés. Jueces y juezas dictan lo que deben leer nuestros hijos, y quieren que financiemos los centros del OPUS.

                Una más, el TC, a petición del partido neofranquista, declaró ilegal el primer confinamiento (14 de marzo de 2020). Por cierto, los neofranquistas pidieron el cierre del Congreso tras detectar un contagio masivo en un acto que organizaron. Y el TC suspendió sus reuniones ante la pandemia.

                Algunos magistrados añoran tiempos pasados. Como en Polonia, donde su TC, atendiendo la petición de su gobierno de extrema derecha, ha dictado que las leyes polacas prevalecen sobre las europeas. ¡Viva la mazurca! Y que conste que me gustan las danzas polacas. No hace falta recordar que el PP de aquí apoyó en el Europarlamento las medidas de restricción de libertades llevadas a cabo por los gobiernos polaco y húngaro, desmarcándose del Grupo Popular Europeo. El líder del PP de aquí, dice que el TC es un órgano político, mientras brama por despolitizar la justicia. ¡Un poco de coherencia!

                Luego están los que les importa un bledo las formas. Son los fascistas más peligrosos. Lo hemos visto hace unos días en Roma. Allí, unas escuadras de Forza Nuova mezcladas con una manifestación de negacionistas -los hay que niegan la historia y también las vacunas- asaltaron la sede del CGIL, el principal sindicato italiano. Con prácticas parecidas empezó Mussolini a construir el fascismo.      

ANTECEDENTES

                Aquí tenemos experiencia en saraos de la extrema derecha. Durante la Transición lograron mediante la violencia y los escraches a los demócratas imponer su agenda, que no era otra que frenar los avances democráticos y autonomistas. El miedo es muy convincente. Y siguen con esas -sembrando el miedo, digo- confiando en que la inercia les garantice la supervivencia.

Ahora, desde que tienen una plataforma electoral, los neofascistas de aquí parece que andan entretenidos en ver cómo entran en el arca de Noé neofranquista. No hay espacio para tanto facha. Siempre les quedará el recurso de llamar a la puerta del PP. Aunque algún diputado de esta camada ha andado el camino inverso. Es el caso de Gil Lázaro que transitó de Falange a AP, de ahí al PP, y luego vuelta a las esencias, para no perder el escaño que calienta desde hace 4 décadas. ¡Todo por la pasta!

URBANO GARCÍA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: Quema de libros en la Alemania nazi.


miércoles, 13 de octubre de 2021

JUEGOS

 

Squid game (El juego del calamar), se podría haber titulado sambori, o rayuela, o cualquier otro nombre de gincana o yincana, como dicen algunos. Es el nombre de la mini serie que triunfa en la globosfera. Es coreana -dosis de gore y sadismo garantizados-, con un guión lo suficientemente simple como para ser entendido por todo el mundo, y a la vez complejo para que tenga múltiples lecturas, desde la friki a la anticapitalista. Minimalismo, trazo limpio y homenaje a las escaleras imposibles de Escher. Leo en redes sociales que las zapatillas de los forzosos esforzados y ludópatas concursantes se han agotado en el mercado. Algunas series, como algunas películas, suelen abrir espacios para el negocio que van más allá del consumo del producto audiovisual. Le llaman merchandising. Hasta Sergi Pàmies se ha sumado en La Vanguardia al río de tinta de calamar vertido con la serie. ¿Se habrá comprado Pàmies las zapatillas?

JUEGOS OTOÑALES

Podemos acercarnos a la política como si fuera un juego, una serie. No le falta sadismo. Con su puesta en escena, con sus capítulos. En otoño y lejos de citas electorales, llega la temporada de los congresos. Terminada la convención volante del PP, ahora le toca al PSOE. Mientras Compromís calienta motores, y busca cómo ayudar a redefinir ese espacio a la izquierda del PSOE que tantos anhelan.

València es la sede del cónclave socialista. Lugar y momento oportunos para reclamar una financiación justa. Pedro Sánchez intenta restañar heridas dando acomodo a antiguos rivales. El actual secretario junto a los ex, foto segura de la cita. Sánchez respaldado por Zapatero y González, buscando sumar apoyos para afrontar los retos futuros, que no son pocos. En la agenda, a medio plazo, está la cumbre de la OTAN en Madrid el próximo año, y el mandato de turno de la Unión Europea. Ambos espacios necesitan ser redefinidos.

La Alianza Atlántica, tras la debacle afgana y la reorientación de la política exterior USA, tiene menos sentido que nunca. Ni la seguridad mundial, ni mucho menos la europea, pueden seguir en las únicas manos del amigo americano. Las prioridades, ni económicas ni militares, de Estados Unidos no son las nuestras, sobran los ejemplos.

Por otra parte, Europa, tras la pandemia, el brexit y el órdago de Polonia, requiere un inaplazable rearme ideológico. Aclarar competencias y soberanías. Redefinir estrategias y aliados. Poner límites a la propagación de nuevos fascismos. Primar la solidaridad frente a la exclusión. La tolerancia frente al odio. La amenaza de la crisis climática está ahí, y se acaba el tiempo para impedir sus dramáticas consecuencias. Ese es el principal objetivo del ambicioso plan de recuperación y resiliencia tras la Covid-19.   

Pero aquí y ahora lo más urgente para nosotros son los presupuestos de 2022. Al PSOE no le basta con Podemos, necesita sumar más que la derecha extrema y la extrema derecha para sacarlos adelante. Y ahí entran en juego los socios de investidura. Nadie da nada a cambio. Las deudas con el País Valenciano son muchas y fáciles de satisfacer. Si hay voluntad política, claro. Reformar la financiación, sin ir más lejos. “El derecho a la diferencia, sin diferencia de derechos”, que dijo el President en el acto oficial del 9 d’Octubre. O esa otra, también de Ximo Puig en el mismo acto: “Espanya ha d’ofrenar allò que li correspon a la nostra comunitat”. Es de justicia y evita broncas.

TÁNGANA

                Sí, así con tilde, significa eso, jaleo o follón, también un juego de origen medieval. Para tángana la que se montó con el último vídeo clip de C Tangana -sin acento- y Nathy Peluso. Se grabó en la catedral de Toledo. Es una historia de amor, una conversión, como la caída de Saulo del caballo. “Yo era ateo, pero ahora creo. Porque un milagro como tú ha tenido que bajar del cielo”, dice el estribillo de la canción. Una bachata, un canto al poder curativo del amor terrenal. Casi como un poema místico de Teresa de Ávila. Así lo entendió el deán de la catedral que autorizó la grabación. El arzobispo está indignado. Obispos tiene la iglesia. Un grupo de beatos corrió a rezar el rosario a la puerta del templo. Léanse La Regenta de Clarín. ¡Hace más de 130 años que la escribió Leopoldo Alas! Para algunas cosas, estamos como en el XIX.  

Aunque para escándalo las inmatriculaciones de la Iglesia. Su mundo no será de este mundo, pero bien que aprovechó la jerarquía católica la oportunidad que le dio Aznar y el PP de poner a su nombre miles de propiedades que pertenecían al pueblo. ¡Hasta de la mezquita de Córdoba se han adueñado! En València, la Iglesia sigue sin pagar el IBI de muchos de sus negocios inmobiliarios. Y no es un juego.

URBANO GARCÍA

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Imagen: Jugando al sambori o rayuela/ Alamy.