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miércoles, 16 de octubre de 2019

1500 KILOS & 100 AÑOS

Tonelada y media dicen que pesa la pesada losa bajo la que yace -aún cuando escribo esta Plaza- el cadáver del dictador. La de la dictadura pesa bastante más. Esa losa no hay forma de quitárnosla de encima. Además, en Cuelgamuros, la de Franco no es la única que hay en el mausoleo que hizo el dictador -con el sudor y la pena de los vencidos- a la “eterna gloria” de su Régimen. A su vera está la del fundador de Falange, el partido fascista vampirizado por el General para dar un barniz ideológico a su golpe de Estado. El cadáver de José Antonio Primo de Rivera seguirá en Cuelgamuros para escarnio de los demócratas.
                  En el espacio de unos días, coincidieron en el calendario los más variados y contradictorios hechos y efemérides. El 12 de octubre, durante la fiesta de la Hispanidad -antes de la Raza- se filtró lo fundamental de la sentencia al Procés. En el desfile de la milicia, la enseña de un paracaidista abanderado se enganchó en una farola del Paseo de la Castellana. Poco antes, la Justicia declaró procedente el traslado del cadáver de Franco. En los cines de toda España sigue triunfando la visión de Amenábar sobre los primeros días del golpe militar contra la II República, centrada en Salamanca y en la contradictoria figura de Unamuno. Una lección de historia que empieza y termina con dos banderas ondeando, la tricolor y la rojigualda. El 15 de octubre, Catalunya recordó el 79 aniversario del fusilamiento por orden de Franco de Luis Companys, su Presidente durante la II República. Ese día llegó a Madrid la marcha de los pensionistas. Curiosas coincidencias.   

¡AY PENA, PENITA, PENA!  
                  Es curioso que el tomo de casi 500 páginas de la sentencia del Tribunal Supremo sea el único libro escrito desde Madrid sobre el Procés. En Catalunya ya van por la decena. Como crónica, la sentencia no está mal. En lo poco que he leído tiene todo lo que hay que tener: cronología, descripción de los hechos, tensión dramática, diferentes puntos de vista en función de los testimonios,… Como sentencia, la historia la juzgará, que decía aquel. Para muchos ciudadanos, no sólo catalanes, es una sentencia injusta. Aunque son por sedición, las penas –casi un siglo en total- son tan elevadas que parecen propias de un delito de rebelión. Ambos delitos están separados por una delgada línea roja: la violencia. Una diferencia que parece no existir para los miembros del tribunal. No hay más que revisar las condenas a los protagonistas del 23-F. 
                  La justicia ha agotado su camino, y ha demostrado su poca utilidad como método de resolución de conflictos políticos. Nunca debería haberse llevado la política a los tribunales, aunque busque justificarse en el delito de malversación o de desórdenes públicos. En el fondo, el Procés y sus derivadas son fruto de un conflicto largamente larvado. El pacto territorial gestado en la Transición funcionó mientras todo el mundo lo respetó, pero saltó hecho añicos nada más que el PP lo judicializó. Hubo un antes y un después de la famosa sentencia del Estatut (28 de junio de 2010), cuando ante el requerimiento del PP, el Tribunal Constitucional dictaminó que el Estatuto aprobado por las Cortes y refrendado por los catalanes no era conforme a la Constitución. De aquellos polvos, gran parte de los lodos en los que estamos empantanados.  

ANTE LAS URNAS
                  Después de la sentencia, las elecciones. La sentencia será combustible electoral. La búsqueda de salidas políticas a la crisis catalana queda aparcada hasta que pase el 10-N. Las cartas están sobre la mesa. El PP seguirá haciendo bandera de la aplicación de la Ley de Seguridad Nacional a Cataluña. C’s, con el 155 a piñón fijo. Ambos clamando contra un indulto, contra una amnistía, que como en la Transición será bandera de enganche de la oposición democrática. Y ambos clamando por una recentralización de competencias autonómicas, en sintonía total con los neofranquistas. Ley y orden, como en Polonia. Sánchez y su gobierno jugando a ser la Mayoría Cautelosa de la que habla Juliana. El nacionalismo catalán ganando puntos en la calle y en las urnas. Podemos y Ada Colau haciendo equilibrios para sobrevivir al tsunami demagógico. Lo mismo que el resto, convertidos en víctimas propiciatorias en el altar del bipartidismo y del voto útil. Al menos, eso piensan quienes creen que sacarán tajada de la repetición electoral. ¡Socorro!
URBANO GARCIA

Imagen:
Concentración en València en protesta por la sentencia contra el Procés. Europa Press. 

domingo, 6 de octubre de 2019

FENT PAÍS

El pasado miércoles volvimos a festejar la fiesta nacional de nuestro pequeño país, su acta de nacimiento a la civilización occidental, que diría un eurocentrista. Nuestra forma de mirarnos el mèlicesa vieja costumbre de pensar que el mundo gira a nuestro alrededor. “El novè dia d’octubre de 1238 el rei Jaume I entrà victoriós a València”, cuenta Vicent Flor en su muy recomendable libro Noves glòries a Espanya, donde también precisa que no fue hasta un siglo después, hasta 1338, que “amb una nova societat urbana, s’inicià la commemoració i la festivitat d’aquesta data”¿Qué país nació en 1238? Algo distinto a lo que había con anterioridad. Los reinos cristianos de la península conquistaban tierras, imponían su religión, sus lenguas, sus costumbres, su economía, sus instituciones… Con Jaume I vinieron caballeros y órdenes religiosas, mercenarios y nobles, soldados y plebeyos. Una nueva elite política medieval sustituyó a la anterior, a la de la Taifa. La conquista dio derecho a los vencedores a repartirse el botín. Y así lo hicieron, como figura en el Llibre del Repartiment. La fiesta llegó antes que la épica. Ésta vino mucho después para ennoblecer la guerra y construir mitos fundacionales.

NUEVOS TIEMPOS
                  A partir de 1976, muerto el dictadorla fiesta debería haber adquirido el valor cívico que corresponde a una celebración que recuerda el pasado y mira con esperanza al futuro. Pero herencias franquistas e impotencias democráticas no lo hicieron posible. La bronca fue el arma de los anti demócratas.
                  “Per cridar vull l’Estatut a Miquel assassinaren”cantó Al Tall en memoria de Miquel Grau, asesinado en Alicante, el 6 de octubre de 1977, por Miguel Ángel Panadero Sandoval, militante de Fuerza Nueva, indultado por UCD y hoy procurador en València. Aún no se habían celebrado elecciones municipales. Tardarían más de un año. En abril de 1979, por fin hubo ayuntamientos democráticos tras la larga noche de la dictadura. Fue otro momento de ilusión, “reventado” por intolerantes en la mal llamada Batalla de Valencia. ¿Qué queda de aquel neofranquismo? Como otros años por estas fechas, el que hay reaparece para boicotear la fiesta, ahora animado por su nuevo partido. Pero la sociedad valenciana no es la que era. Ahora es más madura que la que salió de la dictadura. Y ningún medio de comunicación juega a crispar, a diferencia de en la Transición. La democracia está más consolidada. Desde 2015, País Cap i casal están gobernados por coaliciones plurales de izquierdas. El fanatismo de extrema derecha ya no cuenta con tanta indulgencia en los poderes del Estado. La normalidad y la fiesta se imponen a la crispación y al miedo.

ANEM FENT       
                  Nou Palaus de València abrieron de nuevo sus puertas al público para dar a conocer nuestro patrimonio. En el Museo de Bellas Artes aún puede verse la parte inferior de una de las obras que fijaron el mito fundacional, el retablo del Centenar de la Ploma, perteneciente al Victoria and Albert Museum de Londres y que se restaura actualmente en València. Uno de los cuadros que componen este retablo, representa la batalla del Puig (1237), antesala a la entrada de las tropas de Jaume I en Balansiya, nombre de la València musulmana. Bien está recuperar el pasado para conocerlo mejor, pero un País son sus gentes, sus instituciones, su proyecto de futuro. Y el futuro de nuestro País pende del hilo de una financiación deficiente, cuyo desfase respecto a los gastos que suponen las competencias transferidas, ha creado una deuda histórica que lastra cualquier proyecto. El adelanto del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) dará un pequeño respiro a las arcas públicas. Servirá para hacer frente a los pagos más urgentes y poco más. La solución definitiva tendrá que esperar. Como recordaba Ricard Pérez Casado en un artículo reciente: “el cambio de la financiación en el actual marco autonómico parece tan remoto como la misma reforma constitucional, y ambas son inaplazables.” Mientras no se resuelva esta situación, la construcción del País irá más lenta de lo que a muchos nos gustaría.  
URBANO GARCIA
Imagen:
1.     Retaule del Centenar de la Ploma obra de Marçal de SaxVictoria and Albert Museum.

jueves, 3 de octubre de 2019

ETAPAS Y PUERTOS

En el camino que va a la ermita del 10-N, hay etapas y puertos. Hay estaciones en el vía crucis electoral de parada obligada. El martes 1 de octubre subimos uno de esos puertos de montaña que tanto esfuerzo cuesta superar. ¿Logramos remontarlo? No lo tengo claro. Hasta que no termine el tour en el que estamos embarcados no sabremos si hemos superado la prueba histórica que nos está tocando vivir. 
                  Catalunya ya marca la agenda política. Todas las miradas están puestas en el microcosmos catalán. Y eso que aún no hemos llegado a la etapa reina, al día en que se conozca la sentencia del proceso al Procés. Ese día, arde París. Es una exageración, claro. Mejor no mentemos al diablo que luego pasa lo que pasa. No olvidemos que sigue vigente la conocida como “ley mordaza”, que tantos disgustos está dando a la libertad de expresión. Por si acaso, retiro lo dicho. No quiero buscarme la perdición. 
                  Pasó el segundo aniversario del 1-O sin Setmana Tràgica. A pesar de que Alberto “el pirómano” y Torra “el-peor-President-de-la-Generalitat”, según Enric Juliana, no ayudaron mucho a tener la fiesta en paz. Tampoco ayudó el otro Presidente (en funciones), al que se le calentó la boca con el 155. Y saltaron chispas.       

FORN DE BARRACA
                  Viernes 27 de septiembre, Huelga Mundial por el Clima. Al alba, como cantaba Aute, llegó la Guardia Civil para desalojar a los defensores del forn de Barraca. Mal día eligió la autoridad competente para derribar un símbolo de la defensa de la huerta. En eso se convirtió el forn de Barraca, y en apenas unos días. Un antiguo horno semi abandonado en medio de la huerta. Sus señas de identidad: una gran alcachofa atravesada por una flecha, pintada a modo de un corazón, y el lema “L’horta és vida”. Su desgracia, encontrarse en la ampliación de la V-21, carretera de acceso septentrional a València. El proyecto es de la época de Rita y Rajoy. De cuando la única emergencia que había era quitar del gobierno a un partido -el PP- sobre el que había fundadas sospechas –hoy confirmadas- de financiación ilegal. La idea ha sido asumida por los sucesores sin apenas retoques. Pero hoy en día hay más sensibilidad social. La crisis climática está asumida. Ahora toca tomar medidas serias para aminorar sus efectos medioambientales. La emergencia climática hay que llenarla de contenido para que sea eficaz. Reducir la contaminación pasa por cambiar hábitos y formas de transporte. No es fácil. Menos coches y más ferrocarril. ¿Por dónde empezar? Esa es la cuestión.  
                  Joan Ribó, el alcalde de la ciudad, tiene el corazón partío. Por un lado quiere proteger la huerta. Por otro le gustaría mejorar los accesos a la ciudad. ¿Son compatibles? Su propuesta es mejorar la entrada –es donde está el embudo-, y mantener la salida más o menos como está. Eso reduciría considerablemente el mordisco que se le está dando a la huerta. No es mala solución, pero me temo que la suerte ya esté echada. 

¿Y EL PUERTO?
                  También se quiere ampliar hacia el norte. Otro proyecto que se arrastra de tiempos pasados. Otra obra polémica que choca con los criterios actuales, más estrictos con la preservación del medio ambiente. 
                  El puerto de València ya ocupa todo el litoral de la ciudad, de sur a norte, condicionando su futuro. Y sin que la ciudadanía haya sido invitada a pronunciarse. No parece muy democrático. Para acallar las críticas se argumentan sus supuestos beneficios y la creación de puestos de trabajo. Humo a cambio de una inversión millonaria en una obra irreversible que hipoteca el futuro de la ciudad. ¿Y el acceso? Esa es otra. ¿Un túnel? ¿Un puente sobre el mar? Ribó se ha pronunciado a favor del ferrocarril. Toda Europa apuesta por él. Es el transporte que menos contamina. Una buena forma de luchar contra la crisis climática. También se ha pronunciado la Conselleria de Medi Ambient pidiendo una nueva Declaración de Impacto Ambiental. La que se hizo hace más de una década ya no sirve. Las cumbres del Clima han puesto el listón más alto. Y es beneficioso cumplir sus recomendaciones. Nadie duda que la ampliación sur del Puerto, realizada hace años, hoy no pasaría ni la más ligera declaración de impacto. Sólo hay que visitar el barrio de Natzaret para ver las consecuencias de esa gigantesca obra. Aquella ampliación sur sigue hipotecando la calidad de vida de quienes residen en la zona y cualquier proyecto que València se plantee en su parte meridional. Érase una vez un puerto adosado a una ciudad. ¿O era al revés? El tema merece una reflexión.  
URBANO GARCIA
Imagen:
1. Forn de Barraca en l’horta d’Alboraia. À Punt.

jueves, 26 de septiembre de 2019

ABISMO OTOÑAL

Este otoño tampoco volverán las oscuras golondrinas, pero regresarán algunas angustias que nos quitan el sueño. Y no son las que algunos piensan. La indignación por la incapacidad para llegar a un acuerdo de investidura está en el ambiente. A veces las urnas las carga el diablo. Eso pasa con los cálculos cortoplacistas, las llenan de incertidumbre y hacen imprevisible su resultado. No hay más que ver el alborozo con que destacados portavoces del Ibex 35 han acogido la noticia. La banca siempre gana, que se decía en el juego del Monopoly. Los retos otoñales nos pillarán con las faenas sin hacer, sin presupuestos, sin nuevo sistema de financiación autonómica, sin derogar la mal llamada reforma laboral ni la ley mordaza, en medio de una breve campaña electoral –aunque hace meses que extraoficialmente estamos en ella-, con un gobierno alargando más si cabe su provisionalidad, y unas Cortes disueltas. Un país en standby

OTOÑO CATALÁN 
                  La sentencia del proceso al Procés está al caer. Otra gota fría otoñal, esta política. Sea cual sea lo que sentencie la Audiencia Nacional, será malo para nuestra democracia. Nunca es aconsejable judicializar los problemas políticos. Indica una gran incapacidad política para encontrar soluciones. Esa insolvencia debilita a la larga las instituciones y fomenta la antipolítica, el principal alimento de los fascismos. Catalunya calentó motores en su última Diada. Nada comparado con anteriores convocatorias. La próxima cita será en el aniversario del 1-O. En medio se produjo la detención de 9 miembros de un supuesto comando barretina (2 de ellos en libertad a las pocas horas), relacionados con los CDR (Comités de Defensa de la República). Fuentes de la Guardia Civil y de la Audiencia Nacional atribuyen a los detenidos intenciones terroristas. Lo que faltaba, por si estaba poco tenso el ambiente catalán. Hace tiempo que las cloacas del Estado mantienen una intensa actividad en tierras catalanas. El ambiente bulle com cassola al forn
                  Aunque las penas compartidas son un buen cemento, el bloque soberanista presenta síntomas de agotamiento. Mientras Puigdemont y su cohorte belga parecen dispuestos a seguir experimentando nuevas siglas, ERC va consolidando su papel en el catalanismo amb seny. A la espera de la nueva cita con las urnas autonómicas, las opciones políticas catalanas han dejado de ser determinantes en la gobernanza del Estado. ¿Renuncia o impotencia?, el caso es que ya no cuentan como cuando Aznar hablaba catalán en la intimidad. 

10-N
                  La crónica anunciada de la repetición electoral parece haber pillado a más de uno en pelotas. También a los catalanes que ahora no sabrán sobre qué gobierno volcar su indignación por la sentencia. A pesar de que todo parecía controlado, con una CEOE exultante por haber apartado el cáliz de Podemos, aún había sorpresas en la chistera. La irrupción de Errejón en la escena electoral de las generales no ha sido pequeña. De repente, el tablero se ha movido. Adelante Andalucía ha anunciado su independencia, y Compromís, en una extraña pirueta, se ha decantado por dar oxígeno a Iñigo, falto de apoyos territoriales. La decisión de Compromís no ha sido fácil. No lo es tener que optar entre el socio y aliado del Botànic II o experimentar novedades. Eligió lo segundo, aún a riesgo de tensar las relaciones con su socio preferente, ahora no tan preferido. Siempre hay quien prefiere ser cabeza de ratón, a cola de león. A veces, los agravios acumulados pesan demasiado. El tiempo apremia y las prisas no son buenas consejeras. Factor manejado con destreza por algunos estrategas, aún a riesgo de caer en el filibusterismo. No sé si alguien estará arrepentido por haber desencadenado esta tormenta de incertidumbres. La derecha ya se frota las manos viéndose volver a la Moncloa como la santísima trinidad y parando in-extremis la exhumación de Franco. 
                  Las certezas no alivian el desasosiego. La bancarrota de la agencia de viajes británica Thomas Cook, la primera y una de las grandes, es antesala del Brexit. La sentencia del Supremo británico contra el cierre del Parlamento ordenado por Boris Johnson es una muestra de que no todo vale en democracia. Su tocayo, Trump, también tendrá su abismo otoñal en forma de impeachment. Poco a poco, la realidad se acerca a la ficción. La magnífica serie Years&years plantea un mundo post Brexit. Un paso más hacia el abismo otoñal. 
URBANO GARCIA
Imagen:
1. Colau, Iglesias, Oltra y Errejón. CATI CLADERA (EFE)

DEPRESIONES Y EMERGENCIAS

No hay constancia de una peor “gota fría” desde hace 140 años. Esa vieja dama que nos visita con dramática regularidad, esta vez vino con ganas. La depresión aislada de hace unos días ha dejado un paisaje sembrado de destrucción y lodo. La masa de aire polar era más extensa que de costumbre, y el Mediterráneo está más cálido que hace unos años. Dicen los expertos que la corriente de borrascas que recorre el hemisferio norte de oeste a este, está variando su comportamiento. Que baja de latitud antes del otoño y que pilla al mar a temperatura más alta que en octubre. El fenómeno de la DANA se adelanta y llega con más fuerza. ¿A qué se debe este cambio de comportamiento? Todo apunta a que se trata de una manifestación más de la llamada crisis climática causada por la intervención humana. El antropoceno –la era de los humanos- muestra su peor cara. ¿Estamos preparados? Parece que no. Durante años hemos ocupado ramblas y antiguos cauces normalmente secos. Hemos cambiado el curso de los ríos. Construido en deltas y humedales desecados. Nos hemos burlado de la orografía y de la naturaleza. Pero las aguas buscan sus cauces o abren nuevos si encuentran los viejos ocupados. Por eso es urgente tomar medidas.

BARRANCOS
                  Es obligación de las Confederaciones Hidrográficas mantener cauces y barrancos libres de obstáculos. No hay más que asomarse al del Carraixet para ver un ejemplo de cómo están. El tema es polémico. La flora es la que fija la tierra cuando llueve torrencialmente. Pero también es un obstáculo que obstruye el desagüe de las ramblas. Los prolíficos canyares ocupan lo que deja libre el cemento. Todas las aguas caídas van al mar, pero antes atraviesan aldeas, pueblos, ciudades y tierras fértiles, y arrasan todo cuanto pillan. Los planes urbanísticos desaforados han ocupado el territorio del litoral con una avidez digna de una plaga de langostas bíblica. El paisaje dejado por la última gota fría es desolador. Hacer frente a estos fenómenos atmosféricos es urgente y necesario. La crisis climática, cuyas consecuencias ya han llegado al Mediterráneo, no se puede abordar con parches coyunturales. Hace falta desarrollar un Plan que convierta en efectiva la Declaración de Emergencia Climática. Las buenas palabras no paran riadas. Todos los planes urbanísticos deberían ser revisados bajo este prisma. Los geógrafos y meteorólogos llevan tiempo avisando. El País Valenciano corre un grave peligro de desertificación. Los largos periodos de sequía seguidos de intensas y torrenciales lluvias son la antesala del empobrecimiento del suelo, de la pérdida de cultivos, de su conversión en lo más parecido a un territorio árido. Si sumamos el efecto que tienen los incendios forestales veremos que el panorama no es muy halagüeño. Hagamos caso a los científicos y preparémonos.  

EMERGENCIAS
                  La meteorología también es una inagotable fuente de metáforas. Depresión, gota fría, tormenta perfecta,… La climática no es la única crisis que nos acecha. Ni la única que debe ser tratada con la emergencia que merece. Ahí está la crisis institucional que arrastramos, al menos desde que el capitalismo decidió suicidarnos para poder seguir sobreviviendo. En 2011 el 15M se enfrentó a la decadencia del sistema político español. Nueve años después, esa reacción está casi agotada. Su expresión política –hablo de Podemos, las mareas y sus confluencias- se ha mostrado incapaz de levantar un dique para contener las aguas desbordadas de la vieja política. Tampoco en eso somos la excepción. Atascos similares se viven en Italia, en Grecia, en Alemania,… por no hablar del Reino Unido, perdido en el laberinto de un Brexit del que nadie sabe cómo saldrá. Lo único que se sabe es que saldrá mal. Mucho peor que cuando se embarcaron en ese viaje a ninguna parte. Aquí, la larga provisionalidad gubernamental se ha saldado con una repetición electoral que nadie quería, pero que nadie ha hecho lo suficiente por evitar. Habría que preguntar a Iván Redondo, el augur de Pedro Sánchez, en qué está pensando. De verdad, ¿todos son igual de responsables?
URBANO GARCIA
Imagen:
1. Efectos de lagota fríaen Alicante. AVAMET / EFE

FINANCIACION

Cuando el sábado 17 de noviembre de 2017, una impresionante manifestación recorrió València tras una pancarta en la que se leía Per un finançament just, nadie pensaba que el tema se arreglaría pronto, pero había una cierta esperanza. Han pasado dos años y no sólo no hemos mejorado, estamos peor. Lo que no avanza, retrocede. Es lo que ha pasado con la financiación autonómica. La larga parálisis institucional que arrastramos afecta especialmente a un Estado autonómico que nos está mostrando sus muchas debilidades. La principal es que se descentralizaron competencias sin prever adecuadamente cómo financiarlas. El resultado salta a la vista. Competencias tan básicas como la sanidad, la educación, la dependencia o gran parte de la política de vivienda dependen de los gobiernos autonómicos. Sin embargo, las autonomías carecen de mecanismos fiscales que puedan suplir la falta de transferencias económicas por parte del gobierno central. Todo está en manos de los Presupuestos Generales del Estado. Y no podemos olvidar que aún vivimos con los de Montoro, aprobados en la última legislatura de Rajoy. Y de eso hace un montón de años. De Montoro a Montero, la espada de la austeridad sigue amenazante sobre el tejado de la ciudadanía.

FENT PAÍS 
                  Aquella manifestación de noviembre contó con el visto bueno de un empresariado poco dado a los guiños a la izquierda. El Botànic I  (PSPV+Compromís+Podem) consiguió lo que parecía imposible. Un amplio consenso social y político en torno a la financiación. Un magnífico camino para anar fent País, que diría cualquier valencianista, por poca conciencia nacional que tuviera. Dos años después, y cuando un nuevo 9 d’Octubre se otea en el horizonte, aquella esperanza de cohesión nacional suscitada en torno a un objetivo justo, lleva camino de frustrarse. Un magnífico abono para que florezca el desencanto, advierte Compromís.  
                  Y en eso dimitió Soler como diputado autonómico. Soler quiere dedicarse en cuerpo y alma a conseguir una mejor financiación para los valencianos. Harán falta muchas energías. Soler no es nuevo en estas lides, y tiene pedigrí. La llegada de Soler a la política vino de la mano del valencianismo. Fue a finales de los 60 y bajo la influencia del gran maestro Fuster. Formó parte del núcleo fundacional de aquel PSPV valencianista anterior a ser fagocitado por el PSOE. Su posterior retiro académico le llevó hasta el Decanato de la Facultad de Económicas. Un magnífico currículum para aspirar a más altas esferas, tanto universitarias como políticas. En esta legislatura, su segunda al frente de la Conselleria de Hisendasu reto es acabar con la maldición que arrastramos los valencianos de ser los peor financiados del Estado. Esperemos que lo consiga cuanto antes. La pesada carga que arrastramos amenaza la supervivencia de nuestra autonomía.
                  Dicen que los valencianos tenemos sangre de horchata, que nos cuesta pedir lo nuestro, que lo vivimos casi como una traición. Pero o nos ponemos a la faena o nadie lo hará por nosotros. Son demasiados olvidos, dilaciones y aplazamientos los que venimos sufriendo. El último hace apenas unos días. La suspensión de la entrevista del President Ximo Puig con la ministra Montero, por muy justificada que esté, no deja de ser un nuevo revés ante una situación angustiosa. La sanidad, la educación o la dependencia no pueden esperar una investidura que se resiste, dijo Mónica Oltra en un tono más subido que de costumbre.

UN PAÍS DE DISSENY
                  En medio de los malos augurios, saltó la noticia de que València será capital mundial del diseño en 2022. Made in València lleva camino de convertirse en nuestra mejor marca. Hace poco el Cap i casal fue capital mundial de la alimentación, ahora le toca al mundo del diseño. Alimentación y diseñadores hacen buena pareja. Bien lo saben quienes viven de la exportación. Tener buena marca es el mejor pasaporte para ir por un mundo cada vez más competitivo. Y eso pasa también por cuidar el diseño. Dicen que a los valencianos nos pierde la estética. A veces un tanto barroca, eso sí. Del crisol valenciano han salido ilustres diseñadores. No hay más que pensar en Mariscal o Montesinos, en Paco Roca o en Sento Llobell, entre otros. Por eso, ante tanto desficaci que nos rodea, siempre nos quedará el consuelo de un buen diseño.            
URBANO GARCIA
Imagen:
1. Manifestación en València "Per un Finançament Just". mediterraneopress.com

SENSACIÓN TÉRMICA

En los días de “ponentà”, los termómetros marcaban por encima de los 37 oC, sin embargo, la sensación térmica era de más de 40. La realidad del mercurio era desmentida por los sentidos. ¿Cuál es más cierta? ¿A cuál hacer caso? La diferencia no era mucha, pero lo suficiente como para causar más de un “yuyu” a alguna de las personas en situación de riesgo. En otro orden de cosas, en un mundo en que la verdad es atacada a diario por las fake news, lo científicamente demostrable aparece devaluado a ojos de la gente. ¿Son más fiables las percepciones? No creo. Hacen falta muchos y variados medidores para abarcar realidades complejas. Por eso, si es complicado resumir en un titular la complejidad de la vida, no hace falta mucha imaginación para saber qué pasa cuando la reducimos a un tuit. Reducir la compleja realidad a un centenar de caracteres no ayuda a entenderla. Para más inri, cuanto menos “pesa” la información, su difusión es más rápida y tiene mayor alcance. Tal vez por eso, las mentiras llegan tan lejos y sus efectos son tan devastadores. Pero a veces, la percepción no nos engaña y se adelanta a lo que está por venir.    

SUMA Y SIGUE
                  Ha pasado con el auto del juez García Castellón. Todo el mundo lo esperaba y se ha hecho de rogar. No era normal que las ranas de la charca de Aguirre estuvieran imputadas en casos de corrupción y la dueña del lodazal siguiera libre a ojos de la Justicia. La imputación le ha llegado tras años de investigar el caso Púnica/Fundescam, la punta de un iceberg de corrupción sistémica. Ella, Cifuentes y otras 38 ranas más de su charca son las imputadas en este auto. El juez también habla de 6 millones de € de dinero público desviado a la charca. “Esperanza Aguirre ideó, supervisó y dio el visto bueno a la financiación ilegal de las campañas electorales del PP madrileño de 2007 y 2011”, dice la imputación. “La reina de las ranas también criaba cuervos”, dice Juan Carlos Escudier. Loba o zorra capitolina, en sus ubres amamantó a la crème de la crème de la corrupción de su partido. Díaz Ayuso era la community manager de Pecas, el perro de Aguirre. ¿Sólo hacía los tuits de la mascota? Una pestilente charca plagada de ponzoñosos sapos, ese es el balance tras 15 años de gobierno del PP en la comunidad de Madrid. La identidad política de la ahora imputada hay que buscarla en sus orígenes como lideresa. No hay que olvidar que Aguirre llegó a presidir la Comunidad tras el escándalo del “tamayazo” -la compra de dos tránsfugas del PSOE-, y el hurto de la victoria a la mayoría de PSOE+IU. Hay sumas que a las élites financieras de este país les dan pánico y hacen todo lo posible para evitarlas. En tres lustros no han cambiado tanto sus hábitos. 
                  Otras sumas, como la de la derecha “trifáchica” -la santa alianza de PP y C’s con los neofranquistas- es más tolerada por el establishment. Hay afinidades que delatan. Aunque al PP se le ve cómodo con sus antiguos camaradas, C’s no sabe dónde meterse para no tener que justificar sus amistades peligrosas. Claro que C’s conoce bien el camino. Uno de los fichajes estrella de Rivera, Marcos de Quinto (de Flandes), podría militar en cualquiera de las tres formaciones del trifachito. ¿Qué queda del programa con el que el joven Albert, hoy Alberto, dijo que combatiría la corrupción? Probablemente nada tras el escándalo de Madrid. 

PROGRAMA
                  Entretenidos con la charca madrileña, apenas prestamos atención a otros asuntos. Por ejemplo, a lo que se cuece en la Pérfida Albión, tras el “golpe de Estado al británico modo”, como Owen Jones ha calificado el cierre del Parlamento decretado por Boris Johnson. Igual que a Salvini, a este clon de Trump, le está saliendo el tiro por la culata. La mayoría –incluidos algunos diputados del partido Conservador- se han alineado con las tesis del Partido Laborista para evitar un brexit sin acuerdo. Un diputado tory, Philip Lee, se ha pasado al Partido Liberal –contrario al brexit-, dejando en minoría a los partidarios de salir por las bravas de la UE. Un melodrama digno de Oscar Wide. Los británicos se asoman de nuevo al borde del abismo.    
                  Aquí, Sánchez presentó las 370 medidas de un programa progresista. Condición necesaria pero no suficiente, según Unidas Podemos. ¿Nos acercamos al abismo de otra investidura fallida? Esperemos que no.
URBANO GARCIA

Imagen:
1. La élite de las ranas de la charca de Esperanza Aguirre. look.okdiario.com