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jueves, 26 de septiembre de 2019

ABISMO OTOÑAL

Este otoño tampoco volverán las oscuras golondrinas, pero regresarán algunas angustias que nos quitan el sueño. Y no son las que algunos piensan. La indignación por la incapacidad para llegar a un acuerdo de investidura está en el ambiente. A veces las urnas las carga el diablo. Eso pasa con los cálculos cortoplacistas, las llenan de incertidumbre y hacen imprevisible su resultado. No hay más que ver el alborozo con que destacados portavoces del Ibex 35 han acogido la noticia. La banca siempre gana, que se decía en el juego del Monopoly. Los retos otoñales nos pillarán con las faenas sin hacer, sin presupuestos, sin nuevo sistema de financiación autonómica, sin derogar la mal llamada reforma laboral ni la ley mordaza, en medio de una breve campaña electoral –aunque hace meses que extraoficialmente estamos en ella-, con un gobierno alargando más si cabe su provisionalidad, y unas Cortes disueltas. Un país en standby

OTOÑO CATALÁN 
                  La sentencia del proceso al Procés está al caer. Otra gota fría otoñal, esta política. Sea cual sea lo que sentencie la Audiencia Nacional, será malo para nuestra democracia. Nunca es aconsejable judicializar los problemas políticos. Indica una gran incapacidad política para encontrar soluciones. Esa insolvencia debilita a la larga las instituciones y fomenta la antipolítica, el principal alimento de los fascismos. Catalunya calentó motores en su última Diada. Nada comparado con anteriores convocatorias. La próxima cita será en el aniversario del 1-O. En medio se produjo la detención de 9 miembros de un supuesto comando barretina (2 de ellos en libertad a las pocas horas), relacionados con los CDR (Comités de Defensa de la República). Fuentes de la Guardia Civil y de la Audiencia Nacional atribuyen a los detenidos intenciones terroristas. Lo que faltaba, por si estaba poco tenso el ambiente catalán. Hace tiempo que las cloacas del Estado mantienen una intensa actividad en tierras catalanas. El ambiente bulle com cassola al forn
                  Aunque las penas compartidas son un buen cemento, el bloque soberanista presenta síntomas de agotamiento. Mientras Puigdemont y su cohorte belga parecen dispuestos a seguir experimentando nuevas siglas, ERC va consolidando su papel en el catalanismo amb seny. A la espera de la nueva cita con las urnas autonómicas, las opciones políticas catalanas han dejado de ser determinantes en la gobernanza del Estado. ¿Renuncia o impotencia?, el caso es que ya no cuentan como cuando Aznar hablaba catalán en la intimidad. 

10-N
                  La crónica anunciada de la repetición electoral parece haber pillado a más de uno en pelotas. También a los catalanes que ahora no sabrán sobre qué gobierno volcar su indignación por la sentencia. A pesar de que todo parecía controlado, con una CEOE exultante por haber apartado el cáliz de Podemos, aún había sorpresas en la chistera. La irrupción de Errejón en la escena electoral de las generales no ha sido pequeña. De repente, el tablero se ha movido. Adelante Andalucía ha anunciado su independencia, y Compromís, en una extraña pirueta, se ha decantado por dar oxígeno a Iñigo, falto de apoyos territoriales. La decisión de Compromís no ha sido fácil. No lo es tener que optar entre el socio y aliado del Botànic II o experimentar novedades. Eligió lo segundo, aún a riesgo de tensar las relaciones con su socio preferente, ahora no tan preferido. Siempre hay quien prefiere ser cabeza de ratón, a cola de león. A veces, los agravios acumulados pesan demasiado. El tiempo apremia y las prisas no son buenas consejeras. Factor manejado con destreza por algunos estrategas, aún a riesgo de caer en el filibusterismo. No sé si alguien estará arrepentido por haber desencadenado esta tormenta de incertidumbres. La derecha ya se frota las manos viéndose volver a la Moncloa como la santísima trinidad y parando in-extremis la exhumación de Franco. 
                  Las certezas no alivian el desasosiego. La bancarrota de la agencia de viajes británica Thomas Cook, la primera y una de las grandes, es antesala del Brexit. La sentencia del Supremo británico contra el cierre del Parlamento ordenado por Boris Johnson es una muestra de que no todo vale en democracia. Su tocayo, Trump, también tendrá su abismo otoñal en forma de impeachment. Poco a poco, la realidad se acerca a la ficción. La magnífica serie Years&years plantea un mundo post Brexit. Un paso más hacia el abismo otoñal. 
URBANO GARCIA
Imagen:
1. Colau, Iglesias, Oltra y Errejón. CATI CLADERA (EFE)

DEPRESIONES Y EMERGENCIAS

No hay constancia de una peor “gota fría” desde hace 140 años. Esa vieja dama que nos visita con dramática regularidad, esta vez vino con ganas. La depresión aislada de hace unos días ha dejado un paisaje sembrado de destrucción y lodo. La masa de aire polar era más extensa que de costumbre, y el Mediterráneo está más cálido que hace unos años. Dicen los expertos que la corriente de borrascas que recorre el hemisferio norte de oeste a este, está variando su comportamiento. Que baja de latitud antes del otoño y que pilla al mar a temperatura más alta que en octubre. El fenómeno de la DANA se adelanta y llega con más fuerza. ¿A qué se debe este cambio de comportamiento? Todo apunta a que se trata de una manifestación más de la llamada crisis climática causada por la intervención humana. El antropoceno –la era de los humanos- muestra su peor cara. ¿Estamos preparados? Parece que no. Durante años hemos ocupado ramblas y antiguos cauces normalmente secos. Hemos cambiado el curso de los ríos. Construido en deltas y humedales desecados. Nos hemos burlado de la orografía y de la naturaleza. Pero las aguas buscan sus cauces o abren nuevos si encuentran los viejos ocupados. Por eso es urgente tomar medidas.

BARRANCOS
                  Es obligación de las Confederaciones Hidrográficas mantener cauces y barrancos libres de obstáculos. No hay más que asomarse al del Carraixet para ver un ejemplo de cómo están. El tema es polémico. La flora es la que fija la tierra cuando llueve torrencialmente. Pero también es un obstáculo que obstruye el desagüe de las ramblas. Los prolíficos canyares ocupan lo que deja libre el cemento. Todas las aguas caídas van al mar, pero antes atraviesan aldeas, pueblos, ciudades y tierras fértiles, y arrasan todo cuanto pillan. Los planes urbanísticos desaforados han ocupado el territorio del litoral con una avidez digna de una plaga de langostas bíblica. El paisaje dejado por la última gota fría es desolador. Hacer frente a estos fenómenos atmosféricos es urgente y necesario. La crisis climática, cuyas consecuencias ya han llegado al Mediterráneo, no se puede abordar con parches coyunturales. Hace falta desarrollar un Plan que convierta en efectiva la Declaración de Emergencia Climática. Las buenas palabras no paran riadas. Todos los planes urbanísticos deberían ser revisados bajo este prisma. Los geógrafos y meteorólogos llevan tiempo avisando. El País Valenciano corre un grave peligro de desertificación. Los largos periodos de sequía seguidos de intensas y torrenciales lluvias son la antesala del empobrecimiento del suelo, de la pérdida de cultivos, de su conversión en lo más parecido a un territorio árido. Si sumamos el efecto que tienen los incendios forestales veremos que el panorama no es muy halagüeño. Hagamos caso a los científicos y preparémonos.  

EMERGENCIAS
                  La meteorología también es una inagotable fuente de metáforas. Depresión, gota fría, tormenta perfecta,… La climática no es la única crisis que nos acecha. Ni la única que debe ser tratada con la emergencia que merece. Ahí está la crisis institucional que arrastramos, al menos desde que el capitalismo decidió suicidarnos para poder seguir sobreviviendo. En 2011 el 15M se enfrentó a la decadencia del sistema político español. Nueve años después, esa reacción está casi agotada. Su expresión política –hablo de Podemos, las mareas y sus confluencias- se ha mostrado incapaz de levantar un dique para contener las aguas desbordadas de la vieja política. Tampoco en eso somos la excepción. Atascos similares se viven en Italia, en Grecia, en Alemania,… por no hablar del Reino Unido, perdido en el laberinto de un Brexit del que nadie sabe cómo saldrá. Lo único que se sabe es que saldrá mal. Mucho peor que cuando se embarcaron en ese viaje a ninguna parte. Aquí, la larga provisionalidad gubernamental se ha saldado con una repetición electoral que nadie quería, pero que nadie ha hecho lo suficiente por evitar. Habría que preguntar a Iván Redondo, el augur de Pedro Sánchez, en qué está pensando. De verdad, ¿todos son igual de responsables?
URBANO GARCIA
Imagen:
1. Efectos de lagota fríaen Alicante. AVAMET / EFE

FINANCIACION

Cuando el sábado 17 de noviembre de 2017, una impresionante manifestación recorrió València tras una pancarta en la que se leía Per un finançament just, nadie pensaba que el tema se arreglaría pronto, pero había una cierta esperanza. Han pasado dos años y no sólo no hemos mejorado, estamos peor. Lo que no avanza, retrocede. Es lo que ha pasado con la financiación autonómica. La larga parálisis institucional que arrastramos afecta especialmente a un Estado autonómico que nos está mostrando sus muchas debilidades. La principal es que se descentralizaron competencias sin prever adecuadamente cómo financiarlas. El resultado salta a la vista. Competencias tan básicas como la sanidad, la educación, la dependencia o gran parte de la política de vivienda dependen de los gobiernos autonómicos. Sin embargo, las autonomías carecen de mecanismos fiscales que puedan suplir la falta de transferencias económicas por parte del gobierno central. Todo está en manos de los Presupuestos Generales del Estado. Y no podemos olvidar que aún vivimos con los de Montoro, aprobados en la última legislatura de Rajoy. Y de eso hace un montón de años. De Montoro a Montero, la espada de la austeridad sigue amenazante sobre el tejado de la ciudadanía.

FENT PAÍS 
                  Aquella manifestación de noviembre contó con el visto bueno de un empresariado poco dado a los guiños a la izquierda. El Botànic I  (PSPV+Compromís+Podem) consiguió lo que parecía imposible. Un amplio consenso social y político en torno a la financiación. Un magnífico camino para anar fent País, que diría cualquier valencianista, por poca conciencia nacional que tuviera. Dos años después, y cuando un nuevo 9 d’Octubre se otea en el horizonte, aquella esperanza de cohesión nacional suscitada en torno a un objetivo justo, lleva camino de frustrarse. Un magnífico abono para que florezca el desencanto, advierte Compromís.  
                  Y en eso dimitió Soler como diputado autonómico. Soler quiere dedicarse en cuerpo y alma a conseguir una mejor financiación para los valencianos. Harán falta muchas energías. Soler no es nuevo en estas lides, y tiene pedigrí. La llegada de Soler a la política vino de la mano del valencianismo. Fue a finales de los 60 y bajo la influencia del gran maestro Fuster. Formó parte del núcleo fundacional de aquel PSPV valencianista anterior a ser fagocitado por el PSOE. Su posterior retiro académico le llevó hasta el Decanato de la Facultad de Económicas. Un magnífico currículum para aspirar a más altas esferas, tanto universitarias como políticas. En esta legislatura, su segunda al frente de la Conselleria de Hisendasu reto es acabar con la maldición que arrastramos los valencianos de ser los peor financiados del Estado. Esperemos que lo consiga cuanto antes. La pesada carga que arrastramos amenaza la supervivencia de nuestra autonomía.
                  Dicen que los valencianos tenemos sangre de horchata, que nos cuesta pedir lo nuestro, que lo vivimos casi como una traición. Pero o nos ponemos a la faena o nadie lo hará por nosotros. Son demasiados olvidos, dilaciones y aplazamientos los que venimos sufriendo. El último hace apenas unos días. La suspensión de la entrevista del President Ximo Puig con la ministra Montero, por muy justificada que esté, no deja de ser un nuevo revés ante una situación angustiosa. La sanidad, la educación o la dependencia no pueden esperar una investidura que se resiste, dijo Mónica Oltra en un tono más subido que de costumbre.

UN PAÍS DE DISSENY
                  En medio de los malos augurios, saltó la noticia de que València será capital mundial del diseño en 2022. Made in València lleva camino de convertirse en nuestra mejor marca. Hace poco el Cap i casal fue capital mundial de la alimentación, ahora le toca al mundo del diseño. Alimentación y diseñadores hacen buena pareja. Bien lo saben quienes viven de la exportación. Tener buena marca es el mejor pasaporte para ir por un mundo cada vez más competitivo. Y eso pasa también por cuidar el diseño. Dicen que a los valencianos nos pierde la estética. A veces un tanto barroca, eso sí. Del crisol valenciano han salido ilustres diseñadores. No hay más que pensar en Mariscal o Montesinos, en Paco Roca o en Sento Llobell, entre otros. Por eso, ante tanto desficaci que nos rodea, siempre nos quedará el consuelo de un buen diseño.            
URBANO GARCIA
Imagen:
1. Manifestación en València "Per un Finançament Just". mediterraneopress.com

SENSACIÓN TÉRMICA

En los días de “ponentà”, los termómetros marcaban por encima de los 37 oC, sin embargo, la sensación térmica era de más de 40. La realidad del mercurio era desmentida por los sentidos. ¿Cuál es más cierta? ¿A cuál hacer caso? La diferencia no era mucha, pero lo suficiente como para causar más de un “yuyu” a alguna de las personas en situación de riesgo. En otro orden de cosas, en un mundo en que la verdad es atacada a diario por las fake news, lo científicamente demostrable aparece devaluado a ojos de la gente. ¿Son más fiables las percepciones? No creo. Hacen falta muchos y variados medidores para abarcar realidades complejas. Por eso, si es complicado resumir en un titular la complejidad de la vida, no hace falta mucha imaginación para saber qué pasa cuando la reducimos a un tuit. Reducir la compleja realidad a un centenar de caracteres no ayuda a entenderla. Para más inri, cuanto menos “pesa” la información, su difusión es más rápida y tiene mayor alcance. Tal vez por eso, las mentiras llegan tan lejos y sus efectos son tan devastadores. Pero a veces, la percepción no nos engaña y se adelanta a lo que está por venir.    

SUMA Y SIGUE
                  Ha pasado con el auto del juez García Castellón. Todo el mundo lo esperaba y se ha hecho de rogar. No era normal que las ranas de la charca de Aguirre estuvieran imputadas en casos de corrupción y la dueña del lodazal siguiera libre a ojos de la Justicia. La imputación le ha llegado tras años de investigar el caso Púnica/Fundescam, la punta de un iceberg de corrupción sistémica. Ella, Cifuentes y otras 38 ranas más de su charca son las imputadas en este auto. El juez también habla de 6 millones de € de dinero público desviado a la charca. “Esperanza Aguirre ideó, supervisó y dio el visto bueno a la financiación ilegal de las campañas electorales del PP madrileño de 2007 y 2011”, dice la imputación. “La reina de las ranas también criaba cuervos”, dice Juan Carlos Escudier. Loba o zorra capitolina, en sus ubres amamantó a la crème de la crème de la corrupción de su partido. Díaz Ayuso era la community manager de Pecas, el perro de Aguirre. ¿Sólo hacía los tuits de la mascota? Una pestilente charca plagada de ponzoñosos sapos, ese es el balance tras 15 años de gobierno del PP en la comunidad de Madrid. La identidad política de la ahora imputada hay que buscarla en sus orígenes como lideresa. No hay que olvidar que Aguirre llegó a presidir la Comunidad tras el escándalo del “tamayazo” -la compra de dos tránsfugas del PSOE-, y el hurto de la victoria a la mayoría de PSOE+IU. Hay sumas que a las élites financieras de este país les dan pánico y hacen todo lo posible para evitarlas. En tres lustros no han cambiado tanto sus hábitos. 
                  Otras sumas, como la de la derecha “trifáchica” -la santa alianza de PP y C’s con los neofranquistas- es más tolerada por el establishment. Hay afinidades que delatan. Aunque al PP se le ve cómodo con sus antiguos camaradas, C’s no sabe dónde meterse para no tener que justificar sus amistades peligrosas. Claro que C’s conoce bien el camino. Uno de los fichajes estrella de Rivera, Marcos de Quinto (de Flandes), podría militar en cualquiera de las tres formaciones del trifachito. ¿Qué queda del programa con el que el joven Albert, hoy Alberto, dijo que combatiría la corrupción? Probablemente nada tras el escándalo de Madrid. 

PROGRAMA
                  Entretenidos con la charca madrileña, apenas prestamos atención a otros asuntos. Por ejemplo, a lo que se cuece en la Pérfida Albión, tras el “golpe de Estado al británico modo”, como Owen Jones ha calificado el cierre del Parlamento decretado por Boris Johnson. Igual que a Salvini, a este clon de Trump, le está saliendo el tiro por la culata. La mayoría –incluidos algunos diputados del partido Conservador- se han alineado con las tesis del Partido Laborista para evitar un brexit sin acuerdo. Un diputado tory, Philip Lee, se ha pasado al Partido Liberal –contrario al brexit-, dejando en minoría a los partidarios de salir por las bravas de la UE. Un melodrama digno de Oscar Wide. Los británicos se asoman de nuevo al borde del abismo.    
                  Aquí, Sánchez presentó las 370 medidas de un programa progresista. Condición necesaria pero no suficiente, según Unidas Podemos. ¿Nos acercamos al abismo de otra investidura fallida? Esperemos que no.
URBANO GARCIA

Imagen:
1. La élite de las ranas de la charca de Esperanza Aguirre. look.okdiario.com

martes, 27 de agosto de 2019

RONDA DE AGOSTO


                Con una Depresión Aislada en Niveles Altos (DANA) –más conocida como “gota fría”- finiquitamos agosto antes de tiempo. La lluvia nos predispone a levantarnos de la tumbona y a abandonar las playeras; cambiar la sombrilla por el paraguas y ponernos en modo “ON”. Y eso que este agosto no ha sido ni mucho menos un mes prescindible. Comenzó con el anual recuerdo del Holocausto, también el español, que diría Paul Preston. Fueron 4427 los españoles asesinados en el campo nazi de Mauthausen-Gusen. Esa es la cifra que figura en el BOE del viernes 8 de agosto de 2019. Es el listado más completo realizado hasta la fecha. El abrasante mes de agosto empezó con el recuerdo de esta infamia. ¡Sí!, infame fue el régimen nazi, y más infame fue el de Franco que condenó al exilio a miles de compatriotas, a los que negó la Patria y arrojó a los campos de exterminio. En los años 50, el gobierno francés envió a Franco un primer listado. El dictador ordenó archivarlo bajo siete llaves. Y allí, oculto a quienes querían conocer esa página negra de la dictadura, permaneció hasta 2009. Fue entonces cuando el Ministerio de Cultura editó un libro con la mayoría de los nombres ahora vueltos a publicar. Demasiado tiempo, demasiado dolor, demasiado olvido. 

OPEN ARMS
                  La ronda agosteña sigue por alta mar. En medio del Mediterráneo, el Open Arms, con su capitán Oscar Camps al frente, salvó a 160 personas de morir ahogadas. A estas alturas todo el mundo conoce la película de los hechos. El desenlace sigue pendiente de que la corbeta “Audaz” de la Armada amarre en el puerto de Algeciras con 15 de los migrantes rescatados por la ONG Proactiva. Con ese telón de fondo, el neo fascista Salvini inició su asalto al Estado italiano, un tiro a sus aliados –los 5 Stelle- que puede salirle por la culata. La Unión Europea demostró su incapacidad para rescatar personas, en contraste con la que tiene para rescatar bancos. El gobierno en funciones argumentó su provisionalidad para justificar su rumbo zigzagueante, mientras sacaba a relucir una posible sanción a la ONG que encendió todas las redes sociales. ¿Qué ha cambiado para que el trato sea tan diferente al que hace un año se dio al Aquarius?   
                  Así transcurría la parte central de agosto, hasta que saltó la intoxicación alimentaria del mes. Un brote de listeria con foco en Sevilla y tentáculos en media España. Debajo de la bacteria se descubrió todo un submundo -casi como los de Dostoievski-, con controles sanitarios que no son tales, empresas blancas que ocultan la procedencia de los productos que venden, una Junta de Andalucía perdida en justificaciones, o unos responsables que no asumen ninguna responsabilidad. Nada nuevo bajo el sol. No hay más que recordar cómo gestionó la derecha otras crisis. Desde aquel “bichito que si se cae se mata”, con que la UCD zanjó el escándalo del envenenamiento por aceite de colza adulterado, a los “hilillos de plastilina” con que Rajoy describió la fuga de petróleo del Prestigeen la mayor marea negra ocurrida en las costas gallegas.         

EL ÓRDAGO Y LA TRÁGALA. 
                  Y llegamos a las “no negociaciones” para la investidura de Pedro Sánchez. “Esa propuesta es un órdago”, así zanjó la vicepresidenta del gobierno la oferta de agosto de Unidas-Podemos de formar un ejecutivo de coalición. ¿Y qué alternativa propone el PSOE por boca de  Carmen Calvo? Por lo que sabemos, tampoco nada nuevo: un acuerdo programático para un gobierno en solitario del PSOE. Una alternativa calificada por Podemos como “trágala”. El caso es que no ha habido movimientos negociadores durante un mes de agosto en que se han batido varios records: día más cálido, mes más seco, cantidad de agua caída en 1 hora, número de incendios,… Y con un gobierno en funciones. Sánchez se reincorporó a su despacho en la Moncloa siguiendo con su agenda de entrevistas con la sociedad civil. Ninguna vota en el Congreso. Tal vez por eso, parece más una ronda para elaborar un programa electoral que la negociación de una investidura. Los sindicatos y la mayoría de la gente lo tienen claro. En abril se votó por un gobierno plural y progresista. Nada justifica una repetición de las elecciones. Si no se ponen de acuerdo, habrá que buscar mediadores. Es lo que hacen las democracias consolidadas. Negociar sin prisas, sin líneas rojas y con un poco de empatía.  
URBANO GARCIA

Imagen:
1. El barco OPEN ARMS amarra en Lampedusa. ELIO DESIDERIO (EFE)

miércoles, 31 de julio de 2019

GESTIONAR LA INDIGNACION

No es fácil gestionar las emociones. El aprendizaje dura toda la vida, y a muchos se les pasa sin haberlo conseguido. Tras la ansiedad de las tres jornadas de la frustrada investidura, a la resaca ha sucedido la indignación. Nada más humano que estar indignado después de asistir al espectáculo del desencuentro, la manipulación y el teatrillo mediático. Todo puede empeorar, claro, y aún estamos lejos del desenlace final. La tensión dramática mal resuelta deriva en desánimo y frustración, en malestar y ganas de tirar la toalla. Sin embargo, como decía Vázquez Montalbán, un lejano 6 de febrero de 1979, desde las páginas de la revista La Calle: “Hay tantas cosas por hacer que casi podríamos decir que está todo por hacer. Desde esta óptica quedan pocas motivaciones para la desgana y el pasotismo”. La recomendación sigue siendo válida 40 años después. También ahora y aquí todo está por hacer. Desde derogar una nefasta y mal llamada reforma laboral (la del PP) que nos ha consagrado como el paraíso del precariado y el subempleo, hasta acabar con esa lacra en forma de desahucio que tanta amargura está sembrando entre los que menos tienen. 

ALGO SE MUEVE
                  Mientras los protagonistas políticos parecen paralizados ante un desenlace que estaba anunciado, los agentes sociales ya se han puesto manos a la obra. Y es que “entre bloqueo y bloqueo, pasa la vida”, se lamenta Unai Sordo, secretario de CC.OO. “Las reformas del mercado laboral son urgentes y no pueden esperar”, se quejan a dúo los líderes sindicales de CC.OO. y de UGT. Las emergencias de ayer siguen siendo las de hoy, y si nadie se pone a la faena, seguirán siendo las de mañana. La agenda social hace tiempo que está trabajándose. El diagnóstico sindical se confirma con cada EPA (Encuesta de Población Activa): crece el empleo precario, temporal y mal pagado. Trabajar ya no es sinónimo de salir de la pobreza. ¡Porca miseria! Para quienes tienen poco, las seguridades perdidas se han convertido en terreno pantanoso en el que es fácil naufragar. El capitalismo ha cambiado las reglas del juego mientras andábamos distraídos con la crisis que el mismo había causado. Preocupados por seguir a flote, no nos dimos cuenta de que rebajaban la densidad del agua y ahora es más fácil ahogarse. Truco de truhanes. El peso de las rentas del trabajo disminuye mientras aumenta las del capital en la economía de este país de países que se llama España. Y nadie quiere responder del desaguisado. Las élites parecen confiar en el poder soporífero de conciencias que tiene la televisión. No es esta su única cualidad. La tele también es el campo de la batalla por el relato. 

RELATOS
                  Hay palabras que se ponen de moda sin que nadie sepa cómo. Relato es una de ellas. Adueñarse del relato, ganar la batalla del relato se ha convertido en objetivo político. En un mundo condicionado por los mass-media y la informática, el relato es el rey de la acción política. Vivimos en un mundo de percepciones. Más importante que “el qué” es el “cómo” y el “dónde” se diga. La batalla por el relato de las negociaciones para la votación de investidura comenzó antes que las propias negociaciones, siguió durante ellas y aumentó tras su fracaso. Después de meses de silencio mediático, las apariciones de Pedro Sánchez en TV se multiplicaron tras la frustrante votación en la que no salió investido. También ha habido intervenciones de Pablo Iglesias, claro, pero es que el líder de Podemos nunca ha estado callado. Detrás de la compulsión televisiva de Pedro Sánchez es fácil barruntar la estrategia de Iván Redondo, su jefe de gabinete, para ganar en las pantallas lo que no ganó en las urnas. Es decir, el derecho a gobernar en solitario. Cambiar la percepción de la gente es lo más complicado, necesita un sobreesfuerzo, una sobreactuación. Después del 28-A, una gran mayoría de votantes de izquierda respiró aliviada. Sólo era posible un gobierno PSOE-Podemos, al que había que sumar algunos votos del nacionalismo periférico. Una oportunidad para salir del laberinto en el que andamos metidos desde que el PP envenenó la convivencia con Catalunya. A partir del recurso al Tribunal Constitucional del Estatuto catalán, todo ha ido a peor. Un pecado que, como el original, mancha todo cuanto toca. Y así nos va el nivel de indignación, como un tobogán.  
URBANO GARCIA
Imagen:
1. Ilustración del blog:Desde mis lentes!

viernes, 26 de julio de 2019

EL PAÍS VACIADO

Cuando en 1978, la élite política se planteó dotar al Estado español de una Constitución democrática homologable con las que había en países de nuestro entorno, también se planteó hacer de ella una herramienta para frenar algunas de las tendencias más negativas que amenazaban nuestro futuro. La descentralización no sólo era una asignatura histórica pendiente, también era una necesidad para conseguir un mayor equilibrio territorial. Se trataba de distribuir mejor la riqueza, y con ella la población. La gente va donde barrunta que encontrará más oportunidades. Por eso, entre otras cosas, es tan importante que se repartan los recursos de un modo más equilibrado. La igualdad de oportunidades depende de dónde se viva.
                  Los avatares de la historia, cómo se reparte la propiedad de las tierras,… incidieron sobre una orografía y una población diezmada por guerras, limpiezas étnicas e ideológicas. Al lado o por encima de esos condicionantes, siempre está la política. A partir de un momento, el centralismo imperial de los últimos Austrias y de todos los Borbones se impuso. Creando una centralidad artificial que condicionó las comunicaciones del Reino y dándoles una estructura radial. Fuera del centro, nada. El liberalismo y la revolución industrial trajo sus propias dinámicas. Criterios económicos se añadieron a los políticos. Nuevos centros industriales agrandaron antiguas ciudades o crearon nuevas. Industria, desarrollo y urbanismo fueron de la mano. Las ciudades son un polo de atracción, para comprar, vender, para trabajar, para vivir…
                  Acaba de reeditarse Cacereño, la novela de Raúl Guerra Garrido que habla de cómo se industrializó Euskadi a golpe de mano de obra procedente de Extremadura y de otros lugares de la España que se vaciaba. Una recomendable lectura de verano.  

DEL CAMPO A LA CIUDAD
                  El País Valenciano es un país de ciudades medianas. La mayoría de ellas situadas cerca de la franja litoral, la zona más densamente poblada. Pero el valenciano continúa siendo un territorio desarticulado, con unas comunicaciones internas muy deficientes que dificultan la interconexión. Hay como dos países en uno, separados longitudinalmente. Herencia, en parte, de cómo fue la conquista catalana y aragonesa. Fuster, dixit. Las comarcas del interior se han ido vaciando de su población más joven, como ha ocurrido en las regiones vecinas de Teruel, Cuenca, Albacete o Murcia. Emigrar a la ciudad, cuando no al extranjero, fue una forma de huir del hambre en la España del franquismo. El campo se despobló y dejó de ser rentable. O al revés. Es difícil saber qué fue primero si el huevo o la gallina. El éxodo rural fue el motor de la industrialización franquista, como las Enclosure Acts lo fueron en la Inglaterra del XVII. Aquí la dictadura y no el Parlamento marcó la intensidad y el ritmo de la proletarización a golpe de hambre y Plan de Desarrollo. 
                  Pero la huida del campo a la ciudad es anterior al franquismo y ha continuado con la democracia restaurada. Ocurre en otras latitudes. Dicen los expertos que el XXI es el siglo de las ciudades. Gran parte de la población del planeta vive ya en una gran urbe. Hay un País Valenciano vaciado, como hay una España, una Europa, y un mundo cuya población abandona el campo y se va a vivir a las ciudades. 
                  La reordenación del sector bancario ha dejado sin bancos ni cajeros a muchos pueblos del interior. No es lo peor que le ocurre al País vaciado. Antes perdió, si alguna vez la tuvo, la atención sanitaria. La caída de la tasa demográfica se refleja en que hay menos niños. Con ellos también se han ido las escuelas. El País vaciado es un país envejecido. Un país sin niños. Sin mujeres, añadiría María Such, de l’Institut Valencià de les Dones. 
                  El Consell del Botànic II, en sus ejercicios espirituales en Montanejos –por cierto, localidad en riesgo de vaciarse-, se planteó entre sus objetivos la lucha contra el País vaciado. Hacen falta políticas valientes, dinero y medidas transversales. Las dinámicas económicas son muy fuertes y cada vez están más condicionadas por la globalización. ¿Alguien piensa que acuerdos como el de la UE-Mercosur no afectan también al vaciamiento del país? No todo el mundo se lo plantea así. Javier Maroto, por ejemplo, se ha empadronado en un pueblo de 100 habitantes de Segovia para poder ser Senador del PP por Castilla-León. Así entiende el PP la lucha contra la España vaciada. 
URBANO GARCIA
Imagen:
1. El país vaciado. Diario MEDITERRANEO