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jueves, 27 de enero de 2022

LAS CUESTAS DE ENERO

 

Se dice que las peores son las de febrero, por la resaca que dejan las rebajas. No estoy seguro. Al menos en el recién estrenado 2022. No hay más que asomarse al balcón del ruedo ibérico para darse cuenta de cómo está el patio, con unas fuerzas de la reacción encabritadas por no ser ellas las que mangoneen a su antojo los fondos europeos Next Generation. Ha sido anunciar el gobierno de coalición la distribución de una parte mínima de esos fondos entre algunas autonomías para que las derechas capitaneadas por la reina del chotis se lanzaran al degüello. No importa si cuatro de las comunidades más beneficiadas están administradas por el PP; por cierto, una de ellas es Madrid. No importa si el dinero a distribuir es una minúscula parte del total. Nada importa cuando de lo que se trata es de desgastar, marcar la diferencia, señalar con el dedo, sembrar la duda. Así es que, aprovechando que todas las instituciones europeas están en manos de la derecha, la cúpula del PP se fue a Bruselas a chivarse de lo que hacían los sociatas con el dinero europeo. Cómo si la UE no hubiera dado su visto bueno a las cuentas. Hay que ser mezquino para ciscarse en el país intentando boicotear que lleguen los fondos europeos.

Claro que el PP está de campaña electoral. A Díaz Ayuso le salió bien su maniobra de adelantar las elecciones en Madrid, se quitó de encima a C’s y dejó sin espacio a los neofranquistas asumiendo su discurso. Dicen que Castilla-León no es lo mismo. Veremos. En previsión de que no haya un Madrid bis, Casado anda subiéndose a todo cerdo, cochino o marrano que pasa por su vera, como se vio en la protesta montada por las grandes empresas ganaderas. Peridis lo ha fichado para sus viñetas. Casado hace guiños a la extrema derecha, para evitar la infidelidad de sus votantes. ¡Todo por la Patria! Casado y el PP saben que, si se desinfla C’s, sólo les queda la muleta del neofascismo. En Burgos o en Alicante, sin ir más lejos. 

CUIDADOS

                Aquí andamos liados con las residencias. En las de mayores, como en todo, algunos problemas se resolverían con más dinero. Muchas de ellas -hablo de las valencianas- son públicas de gestión privada. No sé si es el mejor sistema. Sigue siendo mayoritario. Revertir su privatización parece más difícil que en los hospitales. ¿O no? Hace unos días, el trágico accidente en una de Moncada dejó al descubierto sus carencias. Parece que la Conselleria está trabajado en un plan de choque para estos centros en los que se cebó la primera ola de la COVID-19. La atención a las personas mayores y dependientes es uno de los pilares del Estado del Bienestar, bien estaría dedicarle más financiación y recursos.

Y luego están las otras residencias, las de menores tutelados. Ambas dependen de la misma Consellera, de Mónica Oltra. Un completo informe entregado por la Conselleria al Síndic de Greuges destapó la vulnerabilidad de las y los jóvenes que llegan a estas residencias: de los 175 abusos sexuales detectados, 131 se produjeron antes de entrar en la residencia, y en ninguno de ellos estaba implicado personal del centro. Sin embargo, las derechas y algunos medios de comunicación aprovecharon que el Pisuerga pasa por Valladolid para poner la lupa sobre la vicepresidenta del gobierno y su situación personal, en lugar de fijarse en cómo llegan estas personas a las residencias. ¡Hay que ser carroñeros!

La mayoría, por no decir todas las personas que están en centros tutelados provienen de entornos familiares desestructurados y al borde de la marginalidad. Son personas cuya vulnerabilidad se incrementa exponencialmente cuando llegan a determinada edad. No hay más que ver la red de prostitución que anidaba en algunas residencias de Madrid, para entender la dimensión del problema.

ESCALADAS

                Si no teníamos poco con nuestro patio, llegó la escalada de la tensión al otro lado del Mediterráneo. Por si alguien aún no ha caído, parte del incremento del precio de la energía se debe a la subida del precio del gas. Nosotros tenemos garantizado el suministro desde Argelia, pero esa vía quedó reducida tras el cierre del oleoducto que pasa por Marruecos. Alemania depende del gas ruso como principal fuente de energía. Europa se la juega en su frontera oriental. No le queda otra que apostar por la diplomacia y no estaría mal que en vez de apelar a la OTAN se pusiera en manos de la ONU. Si quieres la paz, no prepares la guerra. ¿Y EEUU? Pues no es descabellado pensar que ande buscando alguna forma de colocar su superproducción de armamento. La retirada de Afganistán, dejando en manos de talibanes armas y material bélico para montar la guerra de Troya, fue una muestra de lo sobrado que está. ¿Y Gran Bretaña? Sabemos que, tras el Brexit, Europa le molesta. Ucrania puede ser nuestra peor cuesta de enero.  

URBANO GARCÍA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: Residencia de ancianos. Alex García.


miércoles, 19 de enero de 2022

SALUD, TAMBIÉN MENTAL

 

Toda crisis deja secuelas. Tal vez, las peores son las que menos vemos. Hablo de la salud mental. Cuando todo pase, que algún día pasará. O sea, cuando las noticias de la evolución de la pandemia de la COVID-19 dejen de abrir los informativos, entonces llegará el momento de hacer balance. Pero ese tiempo aún no ha llegado. En el cómputo habrá que poner, necesariamente, las secuelas que la pandemia está dejando sobre la salud mental de las personas. Ansiedades, angustias, insomnios, depresiones, … y suicidios, expresión máxima del estado del malestar. Estamos sometidos a una especie de síndrome postraumático, tras haber visto nuestras vidas alteradas por el impacto de la pandemia. No pienso sólo en quienes han sido golpeados directamente por el virus, para los que la vida, posiblemente, no volverá a ser igual. Ni en quienes arrastran una COVID persistente. Ni en el personal sanitario -primer frente de lucha contra el virus- que después de un bienio negro sigue haciendo frente a la pandemia, en mejores condiciones que al principio, pero lejos de la deseable normalidad… Pienso en todos, incluso en quienes como avestruces australianas -la isla está de moda- esconden la cabeza en el agujero del negacionismo.

Por cierto, su nuevo apóstol, Novak Djokovic (No-vac Yo-Covid, en libre transcripción fonética), se retiró en silencio del máster australiano, con la raqueta entre las piernas y alicaído tras retar a quienes cumplen las normas sanitarias, las únicas útiles para combatir la pandemia. La justicia australiana optó por la salud frente a los privilegios. Y Francia no permitirá la participación del serbio en el Roland Garros si no se vacuna. Ser libre para no vacunarse tiene sus costes. No hay libertad cuando se pone en riesgo la salud y la sanidad de los demás. El dinero no inmuniza. A la insumisa de los Madriles y a su alcalde les faltó tiempo para invitar a Novak a tomar unos callos en la Puerta del Sol. ¡Viva el virus!

El SARS-CoV-2 sigue causando estragos -muchos menos entre personas vacunadas, hay que decirlo alto y claro-, y estamos lejos de conseguir la ansiada inmunidad de rebaño. Tal vez nunca la alcancemos. Al menos, mientras haya países con tasas de vacunación ridículas. Esas grandes bolsas de seres humanos sin vacunar son reservorios en los que el virus se hace resistente, muta y busca estrategias de supervivencia buenas para él, pero fatales para nosotros. Y ese reparto justo de las vacunas estamos lejos de alcanzarlo. Lo denuncia casi a diario la Organización Mundial de la Salud, pero como si nada. El egoísmo prevalece hasta en tiempos de pandemia. ¿O es el negocio?  

LA BRECHA

                Dice el último informe de Oxfam –“Las desigualdades matan”, es su título- que los 23 milmillonarios que hay en España, ¡sí, 23 milmillonarios!, hoy son más ricos que ayer pero menos que mañana. La pandemia ha multiplicado su patrimonio. Por contra, en nuestro país, más de un millón de personas se han incorporado a quienes malviven al borde de la pobreza. En tiempos de crisis la desigualdad se dispara. La causada por la pandemia no ha sido una excepción. La llamada revolución neoliberal de Thatcher y Reagan consolidó una serie de valores individualistas y ultraconservadores que desmontaban la sociedad del bienestar. A partir de ahí, la desigualdad volvió a crecer exponencialmente. Y sigue haciéndolo. Lo dijo en Madrid el economista Thomas Piketty que acaba de publicar Una breve historia de la igualdad, “no es imposible para los Estados encontrar políticas que reviertan las condiciones que se han dado en el mundo occidental desde los años ochenta”, dijo. En ese terreno deberían jugar las izquierdas y quienes apuestan por la igualdad. Pobreza y mala salud suelen ir unidas.

Por eso es tan importante financiar de forma adecuada los servicios públicos, especialmente sanidad y educación. Ese debería ser el objetivo prioritario de quienes buscan una sociedad más justa. Ese debería ser el camino para frenar el escandaloso crecimiento de la desigualdad. “Las grandes crisis son oportunidades excelentes para alterar las estructuras básicas del poder económico”, afirmó Piketty, consciente de que tras esa afirmación suelen ir las revoluciones. El economista lo dijo delante de la vicepresidenta del Gobierno, Yolanda Díaz, quien seguramente tomó nota para el programa de su posible convergencia electoral.

Bien estaría que ahora, cuando la Unión Europea tiene claro que reforzar la salud y la educación es la mejor forma de afrontar próximas pandemias, se invierta en ambos servicios. Los fondos Next Generation deberían servir para aumentar la financiación de ambas, ampliando personal y medios. Habrá que estar atentos, para que no ocurra lo que pasó en otros tiempos, en los que las ayudas del Estado sirvieron para hacer rotondas inútiles. Por cierto, también la salud mental necesita más inversiones.

URBANO GARCÍA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: Enfermo de COVID en la UCI del Hospital de Torrevieja. EFE.


jueves, 13 de enero de 2022

LOS PURINES DEL PP

 

El ministro de Consumo, Alberto Garzón, hizo unas declaraciones, publicadas el 26 de diciembre en The Guardian, en defensa de la ganadería sostenible, tradicional, familiar, de pequeñas y medianas granjas, extensiva, frente a las macrogranjas, de producción intensiva. Una semana después, las derechas -y algún socialista de pacotilla- se lanzaron al degüello acusando al miembro del gobierno de coalición y líder de Izquierda Unida de traidor a la patria. ¡Ay, señor! Líbranos de los defensores de la patria. De quienes dicen defenderla y acusan de antipatriotas a los que no opinan como ellos.

Pues sí, resulta que tiene razón el ministro, las macrogranjas son bombas nucleares biológicas, arrasan las tierras en las que se instalan, acaban con los recursos naturales, contaminan mucho, producen más cantidad de menor calidad y venden más barato, arruinan la ganadería tradicional. Todo eso son las macrogranjas. ¿Es el modelo que defiende el PP? Si es así, dígalo claro señor Casado, señor Mazón, señora Catalá. Díganselo a esos ganaderos que protestan contra la instalación de macrogranjas en su pueblo, en su autonomía, porque acaban con las granjas familiares. Digan que están contra la Agenda 2030.

Las macrogranjas son grandes empresas de producción de carne animal de forma industrializada, automatizada, con muchos animales y poca mano de obra. Cotizan en Bolsa y en sus Consejos de administración se sientan desde fondos capital riesgo a entidades financieras. Es la ganadería del nuevo capitalismo financiero, cuyos productos inundan el mercado low cost y los frigoríficos de las economías menos pudientes que compran chopped en lugar de chuletón de Ávila, por ejemplo. 

EL MARCO

                También en el consumo cárnico hay diferencias sociales. Ocultar esa realidad es el gran éxito de la batalla cultural emprendida por las derechas. Tiene mérito hacer creer a quienes comen chopped que comen solomillo de cerdo de pata negra criado con bellota de la dehesa extremeña. Hay que tener cara dura para vender esa moto gripada. No hay nada como unas elecciones en el horizonte para sacar la máquina de fake news a ver si alguna cuela. ¡Y vamos si han colado! Las elecciones en Castilla-León bien valen una misa en la catedral de Burgos, piensan los hacedores de encuestas. Al PP no le salen los números, pero da igual. Lo importante es cambiar de socio a mitad de la carrera -neofranquistas por postliberales-, y abrir un ciclo electoral que barruntan favorable. Ya veremos en qué queda tanto purín en medio de la pandemia. Por lo pronto, el supuesto ataque a nuestra ganadería ha movilizado a algunos ganaderos que como actores de una charlotada se creen maestros de lidia por actuar en una plaza de toros.

                Desde que el lingüista Lakoff puso de moda eso de los marcos, es lo primero que buscamos. ¿En qué marco colocamos los ataques a Garzón? Yo los situaría en el mismo saco que “el virus SARS-Cov-2 no existe”, “la vacuna no sirve para nada” o “nadie ha llegado a la Luna”. Allí colocaría las palabras que dicen que dijo el ministro y que nunca salieron de su boca. Claro que nos hacen dudar cuando todos dicen que dijo lo que nunca fue dicho. En eso andan algunos medios de comunicación, haciendo de altavoz de falacias y mentiras, en lugar de contribuir a la inteligencia del lector, desmontándolas. Así nos va.   

El periodista Antonio Maestre ha indagado para saber quién está detrás de las macrogranjas. Por lo pronto ha descubierto a una de las grandes fortunas de España, al heredero de Fuertes Fernández, fundador de embutidos El Pozo, que es titular de CEFUSA, empresa que cría 651 mil cochinos en algunas de las macrogranjas que hay en nuestro país. Por el olor de los purines se llega al cerdo.  

Cuatro autonomías prohíben o limitan la construcción de granjas de cría intensiva de ganado: Castilla-La Mancha, Aragón, Cataluña y Navarra. Por contra, Castilla-León ha aligerado la normativa para estas instalaciones. Tal vez sea la propuesta del PP a la Castilla vaciada: llenarla de macrogranjas. La Unión Europea está en contra de estas explotaciones ganaderas, y ha multado a España por no limitar la contaminación de los acuíferos que estas granjas producen. Y no olvidemos la agenda verde europea. 

EL RELATO

                Tan importante como el marco es construir un relato que parezca creíble, aunque no lo sea. No importa si hay que recortar la verdad para encajarla en una caja de cerillas. Eso hace el PP, llevar hasta el límite de su fantasía los casos de menores que han sufrido algún tipo de abuso -sexual, generalmente- en centros de acogida de autonomías no gobernadas por la derecha, mientras pone sordina a la red de prostitución de menores descubierta en los centros de acogida de Madrid. Huelen mejor los purines.

URBANO GARCÍA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: Macrogranja porcina.

martes, 4 de enero de 2022

2021+1

 

Todos los años tienen sus aniversarios. En el recién acabado 2021 se cumplió un siglo del nacimiento de Luis García-Berlanga. Una parte de las celebraciones berlanguianas se aplazaron por la mutante pandemia que nos acogota. No hay mal que por bien no venga. Así que València cerrará el año Berlanga acogiendo en febrero de 2022 parte de la gala de la 36 edición de los Premios Goya. Desde la Academia del Cine garantizan que habrá sorpresas. Estaremos atentos a las pantallas. Como aperitivo, Miguel Ángel Villena nos sirvió una muy completa biografía del cineasta, para ir abriendo boca.

Con la que está cayendo, echamos de menos el humor del tándem Berlanga-Azcona. Sobran argumentos para hacer una nueva escopeta nacional. No hay más que imaginar la Nochevieja del emérito en compañía de un traficante de armas, y unos camellos ambientando la escena. Su hijo, y la Casa de su hijo que es su propia casa, no saben dónde ubicar el incómodo jarrón chino en que se ha convertido el patriarca de la dinastía. Cuantos más capítulos judiciales se cierran, más se extiende la sospecha sobre el comportamiento del Borbón instaurado por Franco. ¡Desagradecidos! Hay que serlo para no reconocer los méritos del emérito en el tránsito de la dictadura a la democracia. Ha llovido tanto y la memoria es tan frágil, que los recuerdos se han perdido como lágrimas en la lluvia, que diría un aprendiz de ciborg.   

NUCLEARS, FORA!

                Casi nos atragantamos con las uvas de Nochevieja. Mientras gozábamos de un fin de año de invierno primaveral, y nos daba la risa nerviosa al ver cómo los terrícolas asistían, entre incrédulos y negacionistas, a la extinción del planeta -geniales Meryl Streep y Leonardo DiCaprio en No mires arriba-, la Unión Europea propone etiquetar como energía verde la nuclear y el gas, como si la primera no dejase residuos nucleares activos durante miles de años y la segunda no fuese un combustible fósil. Francia pro nuclear y Alemania gasista marcan la agenda europea. Y ¿España? Aquí la ministra propuso para ambas energías la etiqueta verde-sepia. El etiquetaje repercute en las ayudas europeas. Y de ese manantial también quieren beber las grandes empresas eléctricas. No están siendo fáciles los primeros pasos de la transición energética, lo estamos viendo. Como toda transición está llena de vaivenes y claroscuros. 

ANIVERSARIOS         

Este año, Joan Fuster cumpliría cien. Hace un siglo del nacimiento del intelectual de Sueca. Sesenta años desde que publicó Nosaltres, els valencians. Cuarenta del Estatut d’Autonomia. ¡Cómo pasa el tiempo! Antoni Furió ha seleccionado la correspondencia de Fuster y ahora el Levante publica las cartas por entregas dominicales. Seguro que desmontarán algún mito sobre uno de los intelectuales más activos del nuevo valencianismo político. Fuster fue ensalzado y vilipendiado, idealizado y demonizado, sacralizado y excomulgado … y, seguramente, ambos extremos fueron erróneos.

Fuster nunca militó en ningún partido, aunque muchos partidos lo consideraron su brújula. Siempre se dijo que lo peor de Fuster fueron sus seguidores. Amplificaron aciertos y errores hasta hacer irreconocibles muchos de sus pensamientos. Nadie como él concitó tanta inquina de los sectores más reaccionarios de la sociedad valenciana. Entonces el odio estaba en el puesto de mando. El franquismo usó la burla y la mofa para atacar a los intelectuales. Fuster tuvo el dudoso privilegio de ver su figura de cartón piedra arder en la plaza pública, a modo de auto inquisitorial. Acababa de publicar el Nosaltres, pero el libro que más escandalizó a la caverna fue El País Valenciano, escrito en castellano, y donde desmontaba la imagen de arcadia feliz -tierra de las flores, de la luz y del color- con que la dictadura maquilló la realidad valenciana. Parte del mundo fallero, instigado por el Ayuntamiento del falangista Rincón de Arellano, ideó la hoguera ceremonial. ¡Viva la muerte!

En 1982, las Cortes -Congreso y Senado- dieron carpetazo al accidentado proceso constituyente autonómico valenciano. ¡Ja tenim Estatut! El acuerdo estatutario se cerró en los despachos, en donde se estuvo negociando tras el refrendo de la Constitución. Sin debate público, sin consulta a la ciudadanía, con el ruido y la violencia de la extrema derecha marcando la agenda. Con un Emilio Attard actuando de manifasser y bombero, apagando los fuegos blaveros que él ayudó a encender e inventándose nombres para llamar al País. A partir de cierto momento, todo el proceso en pro de l’Estatut se convirtió en un despropósito, en la lucha por la supervivencia de una UCD en extinción. ¡Felices aniversarios!  

URBANO GARCÍA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: Joan Fuster y Vicent Andrés Estellés en la Societat Borrianenca de Cultura. SBC.


martes, 28 de diciembre de 2021

BUENOS PROPÓSITOS

 

Ahora toca. Suelen tenerse al acabar un año y comenzar el siguiente. ¡Por desearlo que no quede! Luego viene enero con las rebajas. A Yolanda Díaz, los buenos propósitos le llegaron hace meses, cuando se planteó que su mejor contribución a la gobernabilidad del país era derogar la contrarreforma laboral de Rajoy -consensuada con su camisa y la de la patronal-, y levantar sobre el solar de la anterior legislación un nuevo edificio, que al menos diera techo a todo el mundo. O sea, que fuese fruto del consenso a tres bandas, patronal, sindicatos y gobierno. No era tarea fácil. Hace tiempo que perdimos la costumbre de llegar a acuerdos, de pactar, de negociar, sabiendo que acordar siempre deja pelos en la gatera.

                El PP hizo lo que le dio la gana gracias a una cómoda mayoría absoluta. No necesitó encomendarse a dios ni al diablo para poner todo patas arriba. Aunque Fátima Báñez, la ministra, no dudó en hacerlo a la virgen del Rocío, su hada madrina, por si surgía algún obstáculo en el desfile triunfal del PP por encima de los derechos laborales. Para eso están los partidos, para llevar a la práctica lo que le piden sus bases. ¿Seguro? ¿Eso pedían los votantes del PP? O, ¿es que el PP sólo representa a la patronal? El caso es que, para la contrarreforma laboral, el PP se plegó a los intereses de los sectores más conservadores del ya de por sí conservador empresariado español.

Que pedían los empresarios libertad para contratar a quien quisieran, pues ahí va una de libertad… para esclavizar. Que lo que necesitaban era poder rebajar los salarios -según ellos, para ser más competitivos-, pues marchando una de rebaja salarial. Si le pedían a don Mariano querer negociar empresa a empresa y nada de convenios colectivos que obligan a igualar condiciones de trabajo y salarios, pues ahí va una ración de dinamita para los pollos, es decir, la voladura de ese corsé que es la negociación colectiva para algunos empresarios nostálgicos del sindicato vertical franquista. Y qué hacer con los contratos de formación, pues más de lo mismo, convertirlos en una forma de contratación barata y precaria. Y así en todo. El paquete legislativo con el que el PP quiso dejar atadas y bien atadas las relaciones laborales no tuvo paragón en nuestra historia democrática reciente. Unos Pactos de la Moncloa a la medida de los deseos empresariales, sin contrarréplicas, sin contrapartidas. Todo a precio de saldo.

REFORMAR O DEROGAR

                Ese era el dilema, hasta que la percepción de la magnitud del embrollo hizo poner en barbecho las palabras. Los plazos impuestos desde la Unión Europea para redactar una nueva legislación laboral han acelerado las conversaciones. Los sindicatos mayoritarios, los únicos convocados a la mesa negociadora, comprendieron que había que establecer prioridades, y que estas situaban la precariedad y la negociación colectiva en el centro de los posibles acuerdos. Y en estas dos cuestiones parece que se han centrado los llamados agentes sociales. Desconozco el texto íntegro de lo acordado que ahora deberá pasar el trámite parlamentario. Todo el mundo está tomando posiciones. Desde los totalmente contrarios a cambiar ni una coma de la contrarreforma del PP, como si ésta fuera modelo de algo; hasta los que abogan por la derogación total. Entre estos últimos hay algunos de los socios de investidura de Pedro Sánchez. Seguiremos atentos a las pantallas. Algunos especialistas en Derecho Laboral ya han hecho estudios comparativos entre la vieja y la nueva legislación. Por ejemplo, Eduardo Rojo, de la Autónoma de Barcelona, http://www.eduardorojotorrecilla.es. Habrá que pegarle una mirada.

CASTILLA VACIADA

                Las dinámicas laborales y políticas se entrecruzan y condicionan. Las dos influyen en las dinámicas demográficas. La España vaciada no es un fenómeno nuevo. Ni siquiera el paso de la dictadura a la democracia logró frenarlo. Y eso que se primó el territorio sobre la población a la hora de establecer la financiación, o, de forma interesada, se diseñó el sistema electoral, dando más peso al voto rural -suele ser más conservador- frente al urbano. Ni las leyes electorales ni el llamado fondo de compensación aminoraron la emigración del campo a la ciudad. La irrupción en el escenario político de una fuerza como Teruel Existe demostró el potencial de este tipo de alternativas electorales. Ahora, con la convocatoria de elecciones autonómicas en Castilla-León, y a pesar de las urgencias del PP, han surgido nuevas siglas para defender los intereses de la Castilla vaciada: Palencia Existe, León Ruge, Burgos Enraíza, Soria ¡Ya!, … que se suman a la ya histórica Unión del Pueblo Leonés. Todo un reto democrático. ¡Feliz 2022!

URBANO GARCÍA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: Yolanda Díaz, Antonio Garamendi, Unai Sordo y Pepe Álvarez.


jueves, 23 de diciembre de 2021

¡QUÉ COÑO TIENE QUE PASAR!

 

¡Ya está bien! No es soportable que en un estado de incertidumbre y angustia como el que estamos viviendo, vengan los amargaos de siempre vendiéndonos más amargura y malestar, como quien vende la pócima de Fierabrás. No hay derecho a que políticos que se dicen responsables agiten el espantajo de su mala leche con la finalidad de amargarnos, más si cabe, la vida. ¡No!, no hay derecho. ¡Ya está bien! Debería haber un tribunal ético, pelético, pelambrético que velase por el bienestar de la ciudadanía, y que tuviera capacidad sancionadora para penalizar a quienes se dedican a propagar ansiedades y angustias. Ya está bien que nos traten como menores de edad y nos quieran tomar el pelo vendiéndonos motos sin ruedas o coches sin motor. Y luego van a sede parlamentaria para insultar, para llamarnos imbéciles a quienes no les votamos, para ciscarse en la democracia que les ha dado el escaño, para aplaudir eufóricos la regurgitación de exabruptos y no el buen uso de la palabra.

No, no les pagamos para eso. No les pagamos para que hagan de su capa un sayo. Es mala costumbre de la derecha en este país que, cuando no gobierna, se dedique al golpismo. Hace lo mismo cuando tiene el poder, pero guarda más las formas.

El pasado lunes 20, mientras arreciaba la enésima ola de la pandemia, ésta con el apellido “ómicron”; mientras se ponía un nuevo AVE en nuestras vidas, éste con destino a Galicia; el Partido Popular de Castilla-León y su líder, Fernández Mañueco, disolvían el parlamento autónomo y convocaban elecciones anticipadas. Espurias maniobras para conseguir objetivos inconfesables: fagocitar a sus socios de gobierno, digo a C’s; gobernar en solitario o con los neofranquistas; rebajar los humos a la chulapa de los madriles y reforzar al supremo timonel. ¡Ah!, y “dejar en pelotas” a los de la España vaciada, según significativa expresión de un dirigente del PP. Demasiado tentador, debió pensar Teodoro, areopagita del trovo y consejero áulico de Casado. Así fue como el PP embarcó a los castellano leoneses a una campaña electoral para seguir con la juerga por tierras del Mío Cid en la que llevan desde tiempos de doña Urraca.          

Ese es el PP de Casado y Teodoro, de Ayuso y Almeida, de Zaplana y de Camps, … Un PP que hace de las falacias, patrañas, mentiras y embustes… su programa de gobierno. Una máquina de fabricar fake news se ha instalado en la desahuciada sede de la calle Génova, preparada para demoler cualquier atisbo de verdad que les moleste. Hoy es una inventada moción de censura; mañana, cualquier conspiración izquierdista y bolivariana capaz de dar al traste con sus “inocentes” propósitos. ¡Poca vergüenza! 

SOSPECHAS

                La Audiencia de València ha dado carpetazo a la causa del llamado pitufeo en el ayuntamiento regido por Rita Barberá. Los jueces no han visto indicios de delito en el comportamiento de algunos concejales y asesores que blanquearon billetes procedentes de la financiación ilegal del PP. Otro magistrado tampoco ha visto delito en la compra por Camps de las deudas de la empresa Valmor con dinero público. Tal vez, la justicia no haya encontrado suficientes pruebas de la existencia de malversación, ni de corrupción institucionalizada. Tal vez, los indicios fueron insuficientes para señalar el delito y condenar al delincuente. O tal vez algunos jueces y magistrados estén tan agradecidos que no les importe hacer la vista gorda ante determinados delitos y delincuentes. Que de todo hay en la viña del señor.

Maese Camps no tardó ni un segundo en reclamar su derecho a despacho oficial, café, copa y puro, y en proclamarse víctima de una vendetta. Al ex molt honorable aún le queda pendiente una causa derivada de la Gürtel, ese macro juicio por el que se ha demostrado la existencia de un sistema ilegal de financiación del PP, mediante la recepción de dinero y favores a cambio de contratos de obra pública.

Las sentencias judiciales no borran la sombra de sospecha sobre unos comportamientos que estaban lejos de la ejemplaridad. En aquella época, que duró más que muchas dictaduras, la opacidad fue absoluta, tanto como la impunidad con la que actuaron algunos dirigentes del PP. 

CHILE

                Escribo estas líneas mientras escucho El pueblo unido, jamás será vencido durante la transmisión de un acto protagonizado por Gabriel Boric, el joven nuevo presidente del país andino. Pienso sobre las dificultades del tránsito de una dictadura a una democracia. Pienso en una derecha -la chilena- que se lanzó al golpismo cuando vio que la senda democrática no le era favorable. Reflexiono sobre los procesos constituyentes. Chile está en medio del suyo, con el que dará carpetazo a la Constitución de Pinochet. Y no dejo de pensar, ¡qué hemos hecho nosotros para merecer una derecha tan cerril! Tendré que leer más.    

URBANO GARCÍA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: Gabriel Boric, nuevo presidente de Chile. CNN.


miércoles, 15 de diciembre de 2021

LA ROJA Y EL PAPA

 

                Sin duda, el encuentro privado de Yolanda Díaz, la vicepresidenta del Gobierno, y el Papa Francisco ha sido una de las buenas noticias de este diciembre tan colmatado de catástrofes. Una comunista hasta la médula hablando de cómo está el mundo con la máxima autoridad del Estado Vaticano, y máximo representante de la más inmensa comunidad de católicos creyentes, durante poco más de 40 minutos. Un tiempo precioso y preciso, ¿para cambiar la historia? No creo. Un encuentro que es síntoma de una normalidad que algunos se niegan a reconocer. El diálogo es lo normal, no la bronca y el desencuentro. ¿Qué hay diferencias entre Francisco y Yolanda? Pues claro, lo raro es que no las hubiera. Pero también hay puntos de encuentro. Y la lista de éstos es interminable. Empezando por los refugiados.

En el tema de la acogida están más de acuerdo la teoría y la práctica del Papa Francisco con las de Yolanda que con las de muchos gobernantes católicos y apostólicos, que utilizan a los refugiados como moneda de cambio para sus intereses. O con las de quienes difunden bulos y mentiras sobre menores acogidos para extender el virus del odio al diferente. Eso sí, luego mucho golpe en el pecho y misa diaria.

Pero la lista de temas en los que ambos mandatarios tienen opiniones parecidas no termina ahí. A nadie se le escapa que a ambos les preocupa y ocupa la gestión de la economía y el empleo. Aunque en esa cuestión, seguro que Yolanda tiene más que decir. Aunque el Papa también dejó por escrito en su encíclica Fratelli Tutti algunas reflexiones sobre la precarización del empleo que el capitalismo está fomentando. El precariado ya no es una anécdota en las relaciones laborales. Ha pasado a ser su forma más corriente, casi su norma. Y aunque afecta sobre todo al empleo de los más jóvenes, ningún tramo de edad ni ocupación está libre de esta perversa forma de contratación. Regular el trabajo precario forma parte de los objetivos de la ministra. Precarizar el trabajo fomenta la desigualdad. Lo dice el último informe de Cáritas, que seguro que el Papa de Roma y Yolanda conocen.

De la crisis pandémica salimos más precarios y más desiguales, más frágiles y más vulnerables. Pero no en todos los países se está saliendo igual. No en todos los países se está legislando para que la crisis no afecte más a los más débiles. Posiblemente, desde la cartera que gestiona comunista gallega es desde uno de los que más se está haciendo para que tengamos una salida más justa. Al menos es lo que pretende conseguir la ministra con la reforma de la reforma laboral que hizo el PP de Mariano Rajoy sin encomendarse a dios ni al diablo. Reformar, ampliar y derogar los aspectos más lesivos de una ley que hace que el 90% de los nuevos puestos de trabajo sean precarios.

Luego está la lucha contra la crisis climática. Más compleja que la compleja lucha contra el virus del SARS-Cov-2. Vemos y sufrimos las consecuencias del incremento de la temperatura del planeta. fenómenos meteorológicos como los huracanes o los temporales son más frecuentes y extremos. Las imágenes de algunas zonas del estado de Kentucky son una muestra de la devastación dejada por la última cadena de huracanes. O las inundaciones causadas por las lluvias extremas en el nordeste de la península ibérica. Tiene el Papa Francisco una encíclica sobre el medio ambiente y la crisis climática, Laudato Si, en la que radiografía la salud del planeta y habla de sus cuidados. Sí, también el planeta necesita cuidados. La lista de temas de los que podían hablar Yolanda y Bergoglio dan para mucho más de 40 minutos.

La reacción de la caverna mediática no tardó en llegar, tampoco la de quienes se sienten más guardianes de las esencias católicas que el propio Papa de Roma, como Macarena Puentes, responsable de comunicación del PP de Madrid, quien calificó de “cumbre comunista” el encuentro de la ministra con el Papa. A nadie sorprende ver la reacción de las derechas y sus voceros mediáticos ante un Papa que se preocupa por el estado del mundo. Esas derechas que ni se enteran de lo que se cocina en sus fogones.

LA COCINA DE MARIANO

                   Terminó sus sesiones la comisión parlamentaria del llamado caso “kitchen” con la comparecencia de Mariano Rajoy, presidente del Gobierno cuando se produjo el uso de medios de seguridad del Estado para destruir pruebas contra el PP en manos del ex tesorero del partido. Y don Mariano, como no podía ser de otro modo, lo negó todo. Hasta que hubiera una o varias cajas b en el PP, como han sentenciado tres tribunales diferentes.

                Mientras asistíamos a un capítulo de la “la cocina del PP”, nos llegó la noticia de que la cocina del emérito estaba más despejada, tras confesar el fiscal suizo que investigaba los 100 millones de dólares que cobró Juan Carlos de Arabia Saudí, la dificultad para obtener pruebas. La opacidad de Arabia y la ocultación del rastro de la operación ilícita salieron al auxilio de la corona. ¿Busca lo mismo el PP?

URBANO GARCÍA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: Yolanda Díaz y el Papa Francisco/ Blasting News