www.carteleraturia.com

domingo, 19 de enero de 2014

FACTURAS


Que se conozcan no significa necesariamente que vayan a ponérsele remedio, pero es un primer y necesario paso para lograrlo. Hablo de las facturas impagadas por la Generalitat, de ese cajón sin fondo al que han ido a parar, durante años, muchas de las cargas que llegaban al Consell. Ahora conocemos la cuantía aproximada de ese agujero negro, de ese sumidero por el que corremos el riesgo de desaparecer como entidad política con un cierto nivel de autogobierno. Esa será la herencia ruinosa de lustros de gobiernos del PP, si no le ponemos remedio. Y lo digo en plural, ¡sí! No es un plural mayestático para diluir responsabilidades. ¡Cierto!, los responsables siguen ahí, comandando la nave, aunque ni ellos mismos sepan a dónde nos dirigen. Pero algo habrá qué hacer ante la ineptitud de quienes llevan el timón, incapaces de corregir el rumbo de una nave a la deriva. No es cuestión de esperar sentados hasta que lleguen las elecciones. ¡Ya está bien de que se escuden en nuestra pasividad para hacer sus tropelías!

NADA
                  Ni escuelas, ni hospitales. El teórico sacrificio de RTVV no ha servido para incrementar los servicios públicos. Lo dicho por el Molt Honorable para justificar el cierre de la radio televisión autonómica sólo era demagogia y populismo. Recursos que cotizan a la baja en las democracias que se precian, pero que Fabra, tan escaso de recursos él, no duda en aplicar como si fuera su bálsamo de Fierabrás. Ahora se queja de la infrafinanciación autonómica. ¡A buenas horas! Tarde y mal. Lo hace con espíritu mendicante. Implorando una limosna al tacaño de Montoro. Pero Rajoy no está por ponerle botafumeiros a quien en tan baja estima se tiene.      
                  Cuantifica Fabra, Alberto, en 1.500 millones de € el dinero necesario para tapar agujeros. Nada que ver con la deuda histórica. ¡Ni por esas!, ni con esa rebaja se apiada La Moncloa. “Fabra pide, pero no le hacen caso”, dice el otrora vindicativo Vicente Boluda. La Asociación Valenciana de Empresarios, cómplice de algunos de los desaguisados vistos por estas tierras, está a punto de perder la paciencia. Muchos dan por amortizado a Fabra. Otros prefieren que sea él quien abandere el batacazo del PP en las urnas. Si se cumplen las encuestas, ¡claro! Y eso que el trencadís trencat parece que lo pagará Calatrava, el responsable de la chapuza en el Palau de les Arts.   

BANQUILLOS
                  El caso Cooperación o caso Blasco, como figura en Wikipedia, sigue su curso en el TSJ. No es la primera vez que Don Rafael pasa por este trance. Ya se sentó en el banquillo en 1989 por un asunto de corrupción urbanística. Entonces logró la nulidad de las principales pruebas que le  incriminaban, las escuchas telefónicas. Ahora ha vuelto a intentarlo, pero no le ha salido bien. “No sé ni mandar un correo electrónico”, dijo ante el juez quien desde la Conselleria de Presidència puso a punto el proyecto de RTVV en tiempos de Joan Lerma. Blasco era el décimo diputado imputado de los 55 que componían la bancada del PP en les Corts Valencianes. Casi el 20%, una cifra digna de república bananera. Don Rafael ya no se sienta con los suyos, pero sigue con nómina de diputado.
                  El día que sale a la venta esta cartelera, el President de Les Corts, señor de los caquis, declara ante el juez Ruz en la instrucción de la Gürtel. Su sobrino, Vicente, está imputado en esta causa. Cotino adornó todas las salsas con las que se guisó la visita a Valencia del Papa de Roma en julio de 2006. Una visita de la que la trama dirigida por Correa y El Bigotes sacó una suculenta tajada. También figura en los papeles de Bárcenas como donante y receptor del PP de importantes sumas de dinero negro. Para redondear la faena, las empresas de los Cotino son unas de las más beneficiadas por el Consell. Como dice el refrán, a Dios rogando y con el mazo dando.  
URBANO GARCIA

Imagen: URBANO GARCIA


DEL TRECE AL CATORCE


El tiempo histórico no siempre coincide con el cronológico. Ocurrió con el paso del siglo XIX al XX. Para historiadores como Hobsbawm, el siglo XX comenzó en las trincheras de Verdún y del Somme. La guerra del 14 –hace un siglo- marcó un antes y un después en la capacidad autodestructiva de la humanidad. De ahí su papel como símbolo del tránsito. Lo mismo ocurrió con el final de ese siglo corto, en opinión del historiador inglés. La caída del muro de Berlín, y el posterior desmoronamiento del socialismo de Estado en los países del este de Europa, marcó con su simbolismo el punto final del pasado siglo. La caída del muro también marcó un antes y un después. O eso nos gustaría creer. Pero desde 1989 hasta la fecha lo único que hemos visto ha sido resurgir un nuevo/viejo capitalismo. Ultramoderno en las formas, rancio hasta la médula en el fondo.
                  Muchos quisiéramos ver en la larga crisis que nació financiera en 2007 y aún no sabemos muy bien qué es, los estertores de un sistema injusto. ¿Cambio de era? Tal vez. Sin embargo, aunque el final sigue sin estar escrito, todo apunta a que el capitalismo se está reinventando volviendo a sus orígenes. No hay más que repasar las fórmulas aplicadas por Rajoy y sus mariachis. De algunas de ellas ya habló Dickens, sin ir más lejos. La caspa, como los hongos milagrosos que todo lo curan, vuelve a estar de moda. El caso es que inauguramos el año del centenario –de la Gran Guerra, se entiende- con la devaluación del país y su paisanaje. En el 14 seremos más pobres que en el 13, pero casi seguro menos que en el 15. No todos, también hay que decirlo. Para una selecta minoría, la crisis ha sido un gran negocio. Ahora son más ricos que ayer, pero menos que mañana.

IDEÓLOGOS
                  No es la crisis, ¡estúpido! Es la ideología. Con esa frase podríamos resumir muchas de las medidas del ejecutivo. A qué santo viene cercenar el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo. Semejante intervencionismo sólo se comprende desde la cerrazón de una ideología autoritaria y fuertemente machista. Un regreso al pasado con el que solo comulgan la Conferencia Episcopal y la FAES, verdaderos ideólogos del PP. No todo el partido en el gobierno parece comulgar con esas ruedas de molino. Entre los más firmes valedores de esa ley tridentina destacan algunos mandamases del PP valenciano. El primero en decir la suya fue el President de les Corts. Cotino llamó Herodes a quienes defienden los derechos de las mujeres. Y él, soltero y sin novia que se le conozca, se erigió en protector del segundo sexo. Luego fue Fabra, Alberto, quien le echó un capote a Mariano en el incómodo trance. Lo dicho, el PP valenciano a la vanguardia de la carcunda. 

TRIBUNALES
                  El martes 8, Vicent Mauri, secretario de la Intersindical, era absuelto, por falta de pruebas, del delito del que le acusaba la Delegación de Gobierno. Una muestra más de que es posible vencer la ley del miedo que quiere imponer el PP. Dos días después, declaraba en la Audiencia, como imputado, Rafael Blasco. Todo apunta a que el ex Conseller y ex casi todo fue cómplice necesario del saqueo de los fondos públicos destinados a la cooperación para el desarrollo. Un delito feo de verdad. Y eso que por estos lares estamos curados de espanto, pero nunca habíamos llegado tan bajo. Si al final la Justicia lo declara culpable pondrá un negro epitafio a una vida dedicada a la política. Blasco manejó con argucias de Maquiavelo los hilos del poder autonómico. Con destreza y sigilo se deslizó por los albañales de ese poder, hasta que perdió el GPS y equivocó el rumbo.
URBANO GARCIA

Imagen: URBANO GARCÍA