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miércoles, 19 de octubre de 2011

BIENVENIDA DIGNIDAD

Así decía una de las muchas pancartas que ilustraron la gran manifestación celebrada en Valencia el 15-O. A estas alturas, no creo que haya que recordar los motivos de la protesta. Sólo decir que se trataba de una convocatoria mundial, “planetaria”, según algunos titulares de prensa. La idea partió hace meses de una pequeña asamblea de barrio de las muchas a las que dio lugar el 15-M. De un rincón de la geografía madrileña se extendió a todo el mundo. Es lo que tiene la globalización de las comunicaciones, han diluido las fronteras. Además el terreno está abonado para la siembra. Ante las políticas agresivas contra los más débiles; ante recortes a la sanidad y la educación públicas, pilares básicos de las sociedades modernas; ante los ataques a la cohesión social; ante la permisividad con quienes causaron la crisis; ante el reparto del botín por algunos sinvergüenzas sin escrúpulos; ante el auge de la insolidaridad; ante la intolerancia; ante el ensanchamiento de la sima entre ricos y pobres,… la dignidad llama a la puerta. Una parte importante del éxito de la protesta está ahí. Pero sería nefasto encandilarse en el auto elogio. Como dice Zigmunt Bauman, filósofo y sociólogo polaco, entrevistado por Vicente Verdú para EL PAÍS: “el 15-M es emocional, le falta pensamiento” y “la emoción es inestable e inapropiada para configurar nada coherente y duradero”. El pensamiento se va haciendo poco a poco, a fuego lento. Por eso es tan importante no perder la perspectiva. No confundir molinos de viento con gigantes. No dejarse arrastrar por populismos demagógicos que ponen a todos en el mismo saco. No todas las políticas son iguales, no todos los políticos se comportan de la misma manera. Hay diferencias. Y hay que saber distinguirlas para poder elegir en libertad. Porque de eso se trata, de saber elegir lo más digno.   

AHORROS
                Hace unos días, la secretaria autonómica de Sanidad, Manuela García, anunciaba el ahorro de 2,6 millones de euros mensuales al erario reduciendo el número de camas en los hospitales públicos de la Comunidad. Camas que, según la Conselleria, no se habían ocupado en meses dada la buena salud de los habitantes del país. En total serían 262 camas las que se “compactarían”, es decir suprimirían temporalmente. La medida, a pesar de ser modesta, no ha durado ni una semana desbordada por la demanda. Y es que la sanidad pública valenciana está al límite de sus posibilidades. Figuramos a la cola de España en número de camas por mil habitantes y muy lejos de la media europea. Aquí los recortes hace tiempo que se aplicaron. Ahora se trata de rebanar bien la bandeja de la sanidad y la educación públicas. Tras la sanitaria no ha tardado en presentarse otra medida estrella para el supuesto ahorro educativo: facilitar la inversión y gestión privada de centros concertados o totalmente públicos. Como si los centros educativos fueran autopistas. Saqueo y no sólo económico. El deterioro democrático avanza, ahora con la excusa de que no hay dinero. Hace falta mucha dignidad para acabar con tanto latrocinio. 

MONAGUILLOS
                Los de Juan Cotino son los más aplicados. No hay más que ver cómo se las apaña su asesor en  Twiter mandando mensajes intimidatorios a Ana Pastor, la periodista de los Desayunos de TVE. Insultando además con cargo al presupuesto público. Y eso que el PP aún no ha ganado las elecciones. La chulería y el matonismo se enseñorean ya en el PP, y no sólo en las bases. Ángel Mínguez, el monaguillo de Cotino en les Corts, también es gerente de la Fundación Vives, creada por el propio Cotino para formar cuadros leales al sector católico del PP y que el Consell financia generosamente. No es ésta la única “obra de caridad” del actual President de les Corts. Siendo vicepresidente del Consell con Camps abrió las puertas a la red mafiosa Gürtel para que hiciera negocio con la visita del Papa. Y él mismo  tiró de presupuesto público para pagarse estancias y viajes particulares y hasta una limusina para pedir “agua para todos” en Bruselas. En ese clima de dispendio, no extraña que la ex subsecretaria de la Conselleria de Medio Ambiente -de la que era titular Cotino- cargara sus gastos privados a la caja de la Conselleria. ¿Quién dice que no necesitamos una buena dosis de dignidad con tanto mangante y chupóptero?
URBANO GARCÍA

DÍAS PATRIÓTICOS

La revolución los creó, los románticos los institucionalizaron. A veces, entre dos de las fechas patrióticas que festejamos los valencianos, el 9 y el 12 de octubre, se levanta un largo puente que pone broche de oro a la holganza estival. Este año no ha sido así. Esta vez, además de separadas por dos jornadas laborables -para quien tenga la dicha de tener trabajo-, ha habido otras novedades. La crisis que todo altera, tampoco ha perdonado las fiestas. En el primer 9 d'Octubre presidido por Alberto Fabra, la sombra de la tijera se deslizó entre sotanas y capotes -toreros y religiosos han copado parte de los galardones autonómicos- amenazando lo poco que queda por recortar. “Tindrem que fer grans sacrificis”, dijo el Molt Honorable, mientras el ectoplasma de Camps vagaba por el Palau de la Generalitat como alma en pena. Por lo demás, sin novedad en el frente. También se ha notado que este 9 d’Octubre estamos en vísperas electorales. Esta vez, las caras del PP se han hecho más visibles si cabe, buscando el loor de la multitud al lado de la senyera. La derecha valenciana se siente a gusto con este festejo y sigue apropiándose de los símbolos sin ningún tipo de rubor. Este año, los y las concejales de Compromís han hecho todo lo posible por contrarrestar este secuestro. Elogiosa iniciativa aunque un poco inútil. Y es que aquellos polvos de la Transición siguen embarrando la política valenciana. Vicent Flor lo tiene bien documentado en su “Per ofrenar noves glòries a Espanya”, un manual imprescindible para no perderse en el laberinto de quienes albergan sentimientos patrióticos en esta tierra de inquisidores y conversos.

MITOS FUNDACIONALES
                    Toda nación que se precie los tiene. Y quién no, se los inventa. O las dos cosas. Los mitos fundacionales de Valencia están más o menos claros. O eso creíamos. Hay constancia de cómo Jaume I conquistó Balansiya -así llamaban los árabes a Valencia- en el Llibre dels Feyts (s.XIII): “enviam a dir al rey e raiç Abulhamalet, per tal que sabessen los christians que nostra era València, e que negun mal no·ls faessen, que metessen nostra senyera en la torre que ara es del Temple, e els dixeren que·ls plaïa. E nos fom a la rambla, entre’l reyal e la torre, e quan vim nostra senyera sus en la torre descavalgam del caval, e endreçam-nos ves orient, e ploram de postres uils, e besam la terra per la gran mercé que Deus nos havia feyta.”. Al margen de milagrosas apariciones, hasta que llegó la Transición no se cayó en la tentación de adaptar los hechos a los intereses particulares de determinados grupos. O eso parece. Alfonso García nos descubrió en el diario Levante que la reproducción del retablo de Marçal de Sax que decora la capilla de San Jorge en el exterior de la Catedral valenciana presenta cambios respecto al original. Las cuatribarradas han sido sustituidas por cruces de San Jorge. Y hasta el rey conquistador aparece en segundo plano, detrás del santo. Una burda manipulación histórica y artística digna de mentes torticeras. O sea que cuidadito con los mitos fundacionales que están expuestos a todo tipo de maniobras.

15-O, PROTESTA GLOBAL
¿Qué mitos fundacionales tiene Europa? Si pensamos en lo que ahora ocurre es fácil deducirlo: un pacto entre la banca y un reducido grupo de mandatarios. No hay más que estar atentos a la próxima jugada: una nueva inyección de dinero público para salvar a la banca privada de otro crac. Mientras, ¿qué pasa con los ciudadanos europeos? Lo sufrimos en nuestra patria: sacrificio, sacrificio y sacrificio. Y poco más. El cabreo va en aumento. No sólo aquí. Como el capitalismo, como la crisis, también la indignación es global. De la Puerta del Sol a Wall Street. El sábado 15 de octubre, un grito mundial de protesta se oyó en todo el planeta. Tres años después de iniciado el calvario de la crisis, los culpables no tienen escrúpulos en repartirse el dinero de las ayudas públicas –no hay más que ver qué hacen los ex consejeros de las cajas de ahorros españolas “salvadas” por el Estado-, mientras al resto de la ciudadanía se le corta la luz para que no vea la salida del túnel. Otro mundo es posible. Hay que iluminarlo y hacerlo realidad.
URBANO GARCÍA

SUMAR

“Més lluny, sempre anant més lluny”
Elia Serrano, in memoriam.

                No son tiempos fáciles. Todo el mundo lo sabe, es una verdad de Perogrullo. Para nadie. Pero para algunos son peores que para otros. Las crisis, como la riqueza y tantas y tantas cosas, van por barrios. Desde que estalló el escándalo de la entidad financiera Goldman Sachs –el pasado septiembre se cumplieron tres años-, no hay día en que no nos despertemos sin un nuevo sobresalto. La crisis es ya mucho más que una crisis. A la desregulación de la vida económica se ha sumado la de la política. Los palos de ciego de la Unión Europea no son una excepción en este mundo globalizado. No hay más que repasar cómo respondió EEUU en los primeros meses de la crisis. Y cómo sigue haciéndolo. Primero se acudió a Keynes para que papá Estado sacara a la banca de su shock. Pero pronto se olvidó que los que más sufrían seguían quedándose en la cuneta. Uno de los problemas que arrastra la actual situación es que quienes causaron la crisis son quienes pretenden administrar nuestra salvación. Tanto la gobernanza económica mundial (FMI), como la europea (Banco Central, Consejo Europeo,…) están en manos de gentes que parecen tener una visión un tanto egoísta de las cosas. Una visión alejada de valores como la solidaridad, la cooperación o la igualdad. No hay otra explicación cuando vemos cómo actúan. Parece no importarles el sufrimiento, el dolor que causan sus medidas de austeridad. Quienes rigen la economía del planeta, sin haber sido elegidos por nadie, parecen vivir alejados de los problemas del común de los mortales. Mientras, el resto de ciudadanos estamos desarmados ante sus alardes de prepotencia.      

ILUSIONAR
                Es difícil en un contexto tan deprimente insuflar algo de esperanza. Rubalcaba ha rescatado del olvido las recetas socialdemócratas de las que hablaba el historiador Tony Judt y el agitador Stéphane Hessel para animar un poco al decaído socialismo hispano. Y es que ZP aplicó, como buen alumno que es, las recetas nada socialdemócratas que le recomendó la UE y le dictó el FMI (no conocemos la carta que recibió Zapatero, pero su contenido no debe diferir mucho del de la remitida a Berlusconi), y una vez hecho el trabajo, se retiró. Ahora le toca a Alfredo intentar la remontada. No lo tiene fácil. Será su mérito.
                La izquierda del PSOE, además de cabreada, también está efervescente. Piensa que es su momento. Ahora o nunca. Izquierda Unida, tras relamerse las heridas y purgar sus esencias, confía en recuperar parte del terreno electoral perdido. Ya ocurrió en las autonómicas y municipales. Aunque los resultados fueron claramente insuficientes para frenar el tsunami de la derecha. Posiblemente Izquierda Unida tiene un techo de cristal difícil de romper. Y no sólo causado por una injusta Ley Electoral.  
                Por cierto, en enero de 2011, las Cortes, con el voto de PSOE, PP, CiU y PNV cambiaron a peor esa ley electoral. Una reforma que no mereció la atención debida. A partir de ahora, quienes se presenten a las elecciones y no tengan representación previa en las Cortes, deberán ser avalados por el 0,1% del censo del distrito electoral por el que se presenten. 35.000 firmas si concurren en toda España. ¡Viva el bipartidismo! Nada más alejado del clamor del 15M que pide una ley electoral más justa. Lo justificaron como una medida de austeridad, para combatir la sopa de letras y para evitar el tráfico de datos, pero es una forma de reducir la pluralidad. Sólo con unidad puede la izquierda responder a esta brutal agresión.

UNIR
                Cada cual suma a su manera. Izquierda Unida/ Esquerra Unida lo ha hecho con un proceso de refundación y haciendo suyos algunos de los postulados defendidos en las plazas del 15M. Otros como Compromís y EQUO lo intentan con un complejo proceso de convergencia en el que no faltan las tensiones. Es lo que tiene la democracia participativa y desde abajo, que sus resultados no siempre son los previstos. La apuesta no deja de ser novedosa. Si consiguen los avales necesarios, la candidatura resultante de esta heterogénea suma de voluntades podría ser una de las sorpresas del 20N.    
URBANO GARCÍA

HACIENDO CIUDAD

Ahora que “Salvem el Botànic, recuperem ciutat” ha pasado página, cerrando un capítulo de la infamia urbana de Valencia, las y los ciudadanos de “Salvem el Cabanyal” toman el relevo. Nacieron tras la estela abierta por los del Botànic. No en balde adoptaron el nombre de Salvem como enseña de su épica resistencia. Resistir es vencer, dijo Negrín en 1939. Él resistió todo lo que pudo, pero no fue suficiente para frenar un fascismo en auge y a punto de romper la espina dorsal de las democracias europeas. Aquí y ahora, no ocurrirá lo mismo. Aquí y ahora, resistir es vencer. Ellos y ellas -los de Salvem el Cabanyal- entienden la construcción de la ciudad como un proceso democrático, participativo, alejado de maniobras y políticas despóticas que sólo rinden pleitesía al negocio especulativo. Es el urbanismo del siglo XXI.

PORTES OBERTES
Un año más, y van 13, numerosas vecinas y vecinos han abierto sus puertas -y en muchos casos sus corazones- para que empaticemos con su noble causa. Que no es otra que la de preservar el barrio, rehabilitándolo, adecentándolo y recuperando un encanto que nunca debió disminuir en todo su conjunto.
Carmen vive en el Cabanyal. Su casa está en esa zona 0 en la que Rita, la alcaldesa, quiere convertir una parte del barrio. Para Carmen no hay consuelo. Cuenta que un día, en la peluquería, una vecina arremetió contra quienes no quieren irse de sus casas para permitir que las excavadoras las arrasen. Carmen no pudo aguantar las lágrimas. El dolor por la incomprensión, por la virulencia con que su vecina y conocida defendía la cirugía mayor como única forma de recuperar la zona, venció sus resistencias. Carmen encontró consuelo en quienes como ella se aferran a sus viviendas, a sus recuerdos. Desde entonces, nunca falta a las reuniones de los miércoles en el antiguo matadero.
El Escorxador es la sede de Salvem el Cabanyal. A pesar del deterioro del entorno, el viejo edificio sigue guardando su encanto. Es más, Salvem el Cabanyal ha acondicionado el interior. Lo último que han hecho ha sido ponerle un toldo al patio. Allí hacen las asambleas, y “en verano, es la única forma de poder soportar el calor”, dice Maota,  profesora y activa miembro de la organización vecinal.
La edición de este año que abrió sus puertas el sábado 24, ha contado con importantes colaboraciones. La editorial Media Vaca, ubicada en el barrio, ha publicado un hermoso catálogo con los 99 relatos ilustrados que pueden verse en las viviendas “abiertas” en el Cabanyal-Canyamelar. Son historias del barrio, de sus gentes, de sus casas, de un tejido urbano y humano que aún les hace sentirse como un pueblo, como el viejo Poble Nou de la Mar que empezaron siendo. Nada se hubiera podido hacer sin la complicidad de un grupo importante de artistas, ni sin una ciudadanía activa y solidaria.   

PORTES TANCADES
                La lucha de Salvem el Cabanyal por su barrio titánica. David contra Goliat en versión urbana. A un lado unos vecinos sin apenas recursos. Al otro, el autismo de un Ayuntamiento que sólo abre sus puertas de par en par a súbditos dóciles y aduladores. Leviatán contra los ciudadanos. “La prolongación de Blasco Ibáñez estaba en el programa del PP, y la mayoría de valencianos me vota”, dice una ufana Rita desde su mayoría menguante. Pero gobernar es algo más. Aplicar el rodillo nunca soluciona los conflictos de intereses. Y de eso se trata, de lucha de intereses. Los de los vecinos del Cabanyal están claros: rehabilitar su barrio, mejorar sus condiciones de vida. Pero, ¿qué intereses defiende la mayoría municipal? Dicen que los mismos. Sin embargo surge la duda cuando se fomenta, por activa o pasiva, la ocupación por sectores marginales de viviendas compradas por el ayuntamiento. O niegan permisos de obras para reparar bajantes o arreglar goteras. Así se deteriora un barrio. Así se descubre el engaño. Surge la duda cuando no se respeta nada, ni el patrimonio. Un ejemplo, la antigua Lonja de Pescadores, edificio ecléctico centenario original y único, será arrasado para hacer una rotonda que facilite el acceso de coches a la playa, si nadie lo impide. Por no hablar de la trama urbana. O de sus casas, de un modernismo popular digno de admiración por arquitectos de las más lejanas latitudes. Además, no hay dinero.  
                Ahora, durante los primeros días del cálido otoño tenemos una magnífica excusa para andar sus calles, para entrar en algunas de sus casas y hablar con sus gentes. La mejor forma de amar lo nuestro es conocerlo. ¡Ánimo! El Cabanyal nos espera con las puertas abiertas.               
URBANO GARCÍA

EDUCAR / APRENDER

Para aprender siempre se está a tiempo. Yo, con una larga vida vivida, aún aprendo de los jóvenes del 15M que se movilizan indignados contra las injusticias que nos acosan. Me/nos  enseñan una forma de rebelión pacífica, festiva, alegre, pero a la vez contundente. No es fácil asimilarlo para quienes venimos de tiempos menos participativos y más sectarios. Muchos indignados del 15M son hijos de la democracia y se mueven en ella como pez en el agua. Nos recuerdan su esencia. Además se comportan como sabios de la aldea. Nunca pierden la calma ni la paciencia. Hace unos días volvieron a salir a las calles de numerosas ciudades para expresar su indignación por cómo quieren –los “mercados”, los bancos, la Unión Europea, el FMI,…- que salgamos de la crisis: pagando la factura quienes menos tienen. En el frontispicio de sus reivindicaciones, la defensa del estado del bienestar. Y en primer lugar la sanidad y la educación públicas. Coinciden con sindicatos y partidos de izquierda en la urgencia de la protesta.

ESCUELAS
Educación y sanidad son la piedra angular de toda democracia que se precie. Públicas y gratuitas, naturalmente. En eso, hasta ahora, había un gran consenso. Pero llegó la crisis, y con ella las rebajas. De derechos, ¡claro! Y los partidos conservadores han visto la oportunidad de hincar el diente en una tarta –la de los servicios públicos- que hasta ahora se les ha resistido. En ello están. Lo hacen a golpe de declaración y de presupuestos. Rajoy y sus mariachis gobiernan casi todo el mapa autonómico. A él están transferidas las competencias sanitarias y educativas. Por los divertículos de esas taifas se dilapida una parte importante de nuestro erario. El bueno del ministro Gabilondo sólo administra su palabra. No es poco. Los recortes en educación le parecen mal. Lógico. El mañana se cultiva en las aulas de hoy. Por eso los del PP no ahorran en insultos. Hasta colocan al Ministro detrás de la protesta. Hay que ser mezquinos.
La lideresa del madroño se pronunció ante la huelga del 20-S convocada por los enseñantes en su comunidad: “a lo mejor (la educación) no tiene que ser obligatoria y gratuita en todas sus fases". Acabar con la enseñanza de todos y para todos es el primer paso para apuntillar la igualdad. Vuelta al feudalismo.
El control del déficit público –ahora consagrado en la Constitución- se ha convertido en la excusa perfecta para justificar los más injustos recortes. Lo peor es que amenazan con la tijera cuando queda mucho por hacer. Por ejemplo, extender la gratuidad a la enseñanza de 0 a 6 años. A esa temprana edad despuntan las desigualdades que luego se harán sangrantes. O terminar de una vez con los barracones, por poner un ejemplo próximo. Claro que aquí, en tierras valencianas, aún no se han anunciado más recortes que los ya emprendidos. Será por la pausa pre electoral, o por el stand by del President, el caso es que aquí no hay más agravios que los sembrados por el ex conseller Font de Mora. No son pocos. Eso sí, somos vanguardia en la cesión de suelo público para la construcción de centros privados. Sobre todo, si llevan la vitola de católicos.
Hay toda una variedad de mecanismos para degradar la enseñanza pública. Amortizar las jubilaciones, no renovar a los interinos, recortar líneas o reducir la oferta educativa. Mientras se hace esto, se incentiva fiscalmente a quienes optan por centros concertados. Se relajan los controles sobre ellos y se publicita con dinero público sus resultados académicos. El asalto a la escuela pública está servido.

PRIORIDADES
                No termina la afrenta en la enseñanza reglada. Hace más de un lustro, un cartel de la Generalitat anuncia el solar sobre el que se levantará la nueva Escuela Oficial de Idiomas. Ni hubo dinero en tiempos de bonanza ni ahora con la crisis. Resultado: el colapso de la oferta pública de enseñanza de idiomas. Pero el episodio más grotesco lo vimos en el Centro Príncipe Felipe, cuando el Consell rescindió el contrato a los investigadores. En tres años, se pasó de casi 10 millones de euros de presupuesto a poco más de dos. Todo un record. Una austeridad que provocó la dimisión del comité y la dirección científica del centro, el que era escaparate de la investigación valenciana. ¿Son estas las prioridades del PP?
URBANO GARCÍA

GOBERNAR

“Si queremos reciclar hay que pagarlo. Reciclar es caro”, dijo Rita a los periodistas como único argumento en defensa de la brutal subida de la tasa de basuras. La mierda valenciana cotiza en bolsa. Es cara, muy cara, tal vez la más cara de España. Vale como oro. Al menos así pagamos por ella los valencianos. También somos los ciudadanos que más pagamos de Impuesto de Bienes Inmuebles. Aquí, además de en esquilmar el territorio, nos hemos especializado en tratamiento de basuras. Es bien conocida, aunque no juzgada, la trama Brugal construida en comarcas alicantinas alrededor de los vertederos. Dicen los expertos que aquí, como en Italia, la mafia se ha hecho con el negocio. Impuestos y mafias parecen gozar de incentivos en tierras gobernadas por el PP. Así parecen atestiguarlo las prácticas de los barones varones y las baronesas varonas del PP que por aquí pululan.
                Por cierto, parece que desde que su pupilo Camps dimitió, Rita no se siente querida por su jefe. Seguro que los psiquiatras han puesto nombre a esta dolencia. Es más, Rita dice que Rajoy “no tiene en consideración a los valencianos”. Victimistas sin fronteras la tiene en nómina. Rita quiere ir al Congreso. Y hasta se postula para encabezar la lista. Rita se aburre en Valencia. Quisiera ser presidenta, aunque fuera del Senado. Está tan atenta a su futuro que a veces olvida gobernar su presente.   

EXPORTACIONES
                A los pocos días de que la edila valenciana defendiera con tanto ardor la subida de las basuras, el diario Levante dio a conocer que en un puerto de Brasil, en el de Itajaí, “se habían inmovilizado 6 contenedores con 60 toneladas de residuos plásticos procedentes del puerto de Valencia”.  Esta claro que la de cítricos ha dejado de ser nuestra única exportación. El cargamento de envases compactados de PET (tereftalato de polietileno) –ese plástico reciclable que tanto impacto ha tenido en la industria envasadora- recaló en al menos 9 puertos antes de llegar a su destino. A decir verdad, la investigación abierta por ECOEMBES, la empresa estatal responsable del Sistema Integrado de Gestión de envases y residuos, aún no ha aclarado este ilegal negocio transoceánico, pero ya ha amenazado con sanciones a los responsables.
                Lo que está claro es que la vigilancia de la Autoridad portuaria valenciana sobre el tráfico en sus dominios deja bastante que desear. Es lo que tiene ser una potencia en contenedores. El continente oculta en ocasiones un mercadeo ilegal. Tampoco Rita parece preocupada por saber qué circula por Valencia.

IMPUESTOS
                Lo que le importa a Rita es recaudar más. De ahí su defensa de la subida de la tasa de basuras en contraste con la actitud del PP ante otros impuestos. Por ejemplo el de Patrimonio. Mientras los millonarios franceses piden pagar más, los de aquí se esconden esperando pasar desapercibidos...y que el PP les saque las castañas del fuego. Según Rajoy y su cohorte, la reactivación del impuesto de Patrimonio “castiga a quien ahorra”. Como si tener varios millones de euros de patrimonio pudiera ser sólo fruto de  la capacidad ahorradora de cualquiera. Porque de eso se trata, de marcar los límites a partir de los que se fijará el impuesto. No es lo mismo tener un piso que ser dueño de una urbanización entera, por ejemplo.
                La crisis económica afecta a todos, pero a unos más que a otros. Para la mayoría es una maldición, aumenta la infelicidad y el malestar. Para unos pocos, la crisis abre nuevas oportunidades para incrementar sus fortunas. No es demagogia. No hay más que ver qué tipo de vehículos han aumentado sus ventas en los últimos años: los de lujo y gama alta. La crisis no ha hecho más que hacer mayor la brecha entre ricos y pobres. No es demagogia. Por eso es tan importante cómo salir de ella. No es lo mismo ahorrar reduciendo gastos y recortando servicios públicos, que hacerlo aumentando los impuestos directos sobre quienes más tienen, sobre la banca y sobre las operaciones especulativas. Esa sigue siendo la gran diferencia entre gobernar con políticas de izquierdas o de derechas. Adivinan quién hace qué.                    
URBANO GARCÍA

TINTO DE VERANO

Aunque no ha terminado el verano y la canícula aún aprieta, septiembre es buen mes para hacer balance de temporada. Los comercios hacen caja después de las rebajas, y los ciudadanos nos tentamos el bolsillo tras los excesos veraniegos. Los de 2011 pasarán a la historia. No tanto por lo que hicimos, sino por lo que hicieron por nosotros. Es lo que tiene delegar el poder de decisión, nunca está claro qué se puede hacer y qué no sin contar con la opinión de la ciudadanía. Viene a cuento esta reflexión por el epílogo con el que terminó agosto: una reforma constitucional exprés pactada entre los dos partidos con mayor representación parlamentaria para poner tope al endeudamiento público. Es posible que la medida fuera conveniente, incluso necesaria, para poner fin al excesivo derroche de algunos en los años de bonanza inmobiliaria. Pero suena a despotismo ilustrado que se intente hacer sin consultarnos. La percepción ciudadana es que perdemos capacidad de decisión a raudales. La crisis económica ha dejado al aire las vergüenzas del capitalismo de inicios del siglo XXI. Casi las mismas que las de finales del XIX.

PÁNICO
                “Lo único a lo que debemos tener miedo es al propio miedo”, dijo Roosevelt en 1932, en su discurso de toma de posesión como presidente de unos Estados Unidos paralizados por el pánico ante la gran depresión. No hemos oído aún a ningún mandatario de ningún país pronunciarse con tanta rotundidad en los tres años que llevamos de la actual. Y mira que sobran los motivos. Los insaciables mercados, esos desalmados piratas que esquilman nuestros ahorros y nuestras esperanzas, no han parado de especular ni en agosto. El objeto de su codicia no es otro que el políticamente frágil euro. Una moneda de gran valor, pero sin un soporte adecuado. La moneda única europea es una buena presa. Al menos, mientras la todopoderosa Alemania no esté convencida de que sólo saldremos de la crisis con más y mejor Europa. Claro que el miedo tiene sus cómplices. No hay más que ver a quién beneficia.
                El principal efecto del pánico es que aturde los sentidos e impide la reflexión. En ese estado comatoso es difícil votar con libertad. Un ideal para quienes aborrecen de las consultas populares. Y ya se sabe que quienes manejan los hilos de los mercados huyen de las urnas como gato del agua.
                Poner un corsé al gasto público es lo contrario de lo que hizo Roosevelt. La gran apuesta del político demócrata para revitalizar la economía fue aumentar las inversiones y garantizar los salarios. Única forma de mantener el consumo y por tanto el crecimiento económico. El New Deal –el nuevo pacto con la ciudadanía- no le dio mal resultado. Salvó al país y de paso a la democracia. Ahora, tras haber gastado millones de euros en salvar a la banca, la derecha europea ha decidido hacer lo contrario. No podemos decir que contener el gasto y frenar las inversiones esté dando buenos resultados. Ni ha frenado el crecimiento del paro ni ha parado la especulación. Y el FMI azuzando el asalto neoliberal. 
                Eso sí, quienes están al acecho para hincarle el diente al Estado del Bienestar se frotan las manos. Las restricciones de gasto afectan directamente a los servicios públicos, esos que benefician a toda la sociedad. Dejar de prestarlos abre un nicho de negocio a la iniciativa privada. A pesar de que Rajoy ha dado orden a sus barones y baronesas territoriales para que no muevan ficha antes de las elecciones generales, en algunas autonomías ya se ve hacia dónde van los movimientos de la derecha. Educación y sanidad son el principal objeto de su tijera. En Madrid y en Murcia, en Santiago y en Valencia.     

TALANTE  
                Agosto también trajo cambio de President. Del nuevo, Fabra, intuimos otro talante. Al menos por sus palabras. Los hechos siguen siendo inciertos. Manda la economía, y esa deja poco respiro. La valenciana es la autonomía más endeudada. Y ha sido el PP quien la ha llevado a la ruina. A Camps, ahora becario en el Consell Jurídic Consultiu presidido por su director de tesis, habría que pedirle cuentas por su gestión. Alberto Fabra estuvo en la reentré de los Desayunos de TVE. “Todos hemos jugado a ser mini estados”, respondió Fabra a Ana Pastor cuando ésta le preguntó por las Diputaciones. Si hay que adelgazar la administración bien estaría empezar por estos entes decimonónicos. El PP no está por la labor. Qué se lo pregunten al otro Fabra, a Carlos, ex presidente de la de Castellón y símbolo del clientelismo caciquil que instauró en el XIX el régimen de la Restauración. Claro que una cosa es ahorrar y otra que la derecha renuncie a esa covachuela de poder, por muy buen talante que luzca.
URBANO GARCÍA