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viernes, 26 de noviembre de 2021

NO, NO SON IGUALES

 

Claro que no lo son. Se ve a simple vista. Me refiero a los partidos políticos, y al empeño que tienen algunas personas, de esas que podríamos llamar “yo-no-me-meto-en-política”, de considerar que todos los partidos son iguales. Pues no, no lo son. No hay más que ver los presupuestos generales que elaboran los gobiernos en los que están, solos o en compañía. Tanto a derecha como a izquierda, dominan el panorama gobiernos de coalición. Normalidad democrática, le llaman en los países de nuestro entorno. En otras latitudes hace tiempo que se acabaron los gobiernos monocolores, a no ser que la ley electoral -la francesa, por ejemplo- prime la formación de gobiernos de un solo partido. No es nuestro caso.  

                No creo que haya nadie en su sano juicio que piense que el PP, por ejemplo, presentaría unos presupuestos generales como los que ha elaborado la coalición botánica. No hay más que comparar lo que quieren hacer unos -PSPV, Compromís y Unidas Podemos- tras una crisis pandémica, económica y social, y lo que hizo el otro -PP- tras la crisis de 2011. No quiero ni imaginarme qué presupuestos haría un PP aliado al neofascismo -su única alianza posible- si gobernara. Da vértigo. Eso es lo que quiere hacer el PP de aquí, liderado por Mazón y Catalá, su enviada al cap i casal, replicar lo que el PP hace ya en Madrid, Murcia o Andalucía. ¿Qué de malo hay en pactar con los neofranquistas? Se preguntan Mazón & Catalá. Apenas hay diferencias. Unos reivindican el franquismo a pecho descubierto, otros lo hacen a hurtadillas. No es anecdótico que Casado culminase la jornada del 20-N asistiendo a una misa por Franco, presidida por una corona de laurel y una bandera preconstitucional. ¿Equivocación? ¡Seguro! Por ir, por no salirse, y, lo más inexplicable, por no decir nada tras descubrirse su desliz. “Trato de imaginar qué pasaría si un líder de la oposición fuera a una misa en honor a Hitler en Alemania, o a Mussolini en Italia o a Videla en Argentina… ¿Qué estaría unánimemente diciendo la prensa?”, escribió en Twitter Juan Diego Botto.  

PRAGMATISMO

                Tampoco son iguales los partidos catalanes, por muy soberanistas que sean. El conseller de Hacienda, Jaume Giró (Junts), elaboró unos Presupuestos 2022 al gusto de ERC, pero menos queridos por sus colegas de Junts. Sin embargo, a la CUP le parecieron poco sociales y se negó a apoyarlos. ERC tocó a la puerta de los Comunes para conseguir los apoyos necesarios. A cambio, ERC apoyará los de Colau para Barcelona. Resultado: Catalunya tendrá los Presupuestos más sociales de todo el Estado. ERC no es Junts, ni la CUP es En Comú Podem, primó el pragmatismo de la gobernabilidad al soberanismo interclasista. Desde que ERC ganó las elecciones catalanas, las dinámicas políticas han cambiado. Atentos a la jugada.

                Tampoco son iguales los partidos valencianos, ni los que gobiernan coaligados, ni los que están en la oposición, por mucho que se manifiesten juntos por una financiación autonómica más justa. Salvo los neofranquistas, que, como Franco, sólo quieren un estado centralista, el resto está por un reparto más equitativo de los fondos públicos. La financiación no es un asunto menor. La mayoría de los servicios del Estado del bienestar son competencia autonómica, por eso es fundamental estar bien financiados. El País Valenciano no lo está. Recibimos menos por habitante de lo que reciben otras comunidades. Por tanto, disponemos de menos dinero para hacer escuelas, hospitales, ambulatorios, residencias, … la lista es interminable. Estábamos en inferioridad de condiciones para afrontar la pandemia, por ejemplo. A pesar de eso, aquí las cifras son relativamente buenas. Se hizo un buen trabajo. Pero la pandemia no ha terminado, y habrá que seguir haciéndolo. No parece la mejor solución rescindir los contratos al personal sanitario que llevó a cabo la magnífica vacunación contra la COVID-19. Tampoco lo es descargar en los infradotados ambulatorios la tarea de poner la tercera dosis contra la COVID-19, mientras siguen con la campaña de la gripe y el resto de atenciones ambulatorias. A más dinero, mejor sanidad.

SINERGIAS

                Hay cosas que se pueden hacer con poco dinero. Se ha visto con la nueva plataforma audiovisual Bon Dia TV, una oferta digital que permite ver contenidos producidos por À Punt, IB3 y TV3, ver programas en todos los dialectos de una misma lengua, así se optimiza la inversión pública y se fomenta el conocimiento mutuo. Nada más alejado de la exclusión y la intolerancia. La aldea global en la que estamos instalados permite desarrollar proyectos positivos, favorables a la convivencia y respetuosos con la diferencia. Desgraciadamente, todos los días vemos ejemplos de lo contrario. Como dice el recién premio Jaume I, el ecologista Fernando Valladares, “seamos felices y crezcamos en calidad de vida”. Pues eso.

URBANO GARCÍA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: Presentación de los PGE 2022. EFE


miércoles, 17 de noviembre de 2021

DE AQUELARRES Y GERIGONÇAS

 

Ni lo uno ni lo otro. Para las derechas, la reunión del sábado 13 de noviembre de cinco políticas en València (Yolanda Díaz, Mónica Oltra, Ada Colau, Mónica García y Fátima Hamed) fue un aquelarre feminista (Catalá, dixit), un aquelarre izquierdista (dijo Casado), un contubernio, comunistas con burka o fiesta del pijama, apuntaron otros aprendices de brujo. A las derechas no les gusta que cinco políticas en activo, todas ellas “rojas”, todas “violetas”, cada una a su manera, queden para hablar de cómo construir una nueva forma de hacer política, menos agresiva y más empática, con menos ruido y con más nueces.

El encuentro en València levantó expectativas. Tal vez demasiadas. Tejer una alianza que vaya más allá de tomar un café no es tarea fácil. La izquierda peca de purista a la hora de unirse. Siempre hay una coma mal puesta. Queda tiempo, pero no hay que dormirse. Si alguna importancia tuvo la cita en València, es que abrió un camino. No hay más que ver las reacciones que ha provocado. Se juega su futuro no sólo el espacio a la izquierda del PSOE, sino la propia supervivencia de un gobierno progresista. Así lo entendió Pedro Sánchez, que en la clausura del congreso del PSPV en Benidorm no dudó en apostar por la consolidación de ese espacio a su izquierda. Se necesitan mutuamente, nunca está de más recordarlo.

Podemos asume el desgaste de gobernar y se sumaría a un amplio acuerdo. Izquierda Unida y el PCE reman a favor. Más Madrid parece que también. ¿Y Compromís? Sus mejores resultados en unas elecciones generales los cosechó con la fórmula “A la valenciana”. ¿Qué impide repetirla? El valencianismo es el espacio político que más ha evolucionado en los últimos años. Ha logrado cotas de representación importantes a nivel local y autonómico, pero le falta trasladar todo su potencial electoral al Congreso. Para eso tiene que ser percibido como una fuerza política útil, que sus votos sirvan, que sus diputados sumen, que un grupo parlamentario le dé visibilidad, que nadie como ese grupo defienda los intereses valencianos. No es una taifa. Se trata de defender una igualdad que ahora no existe.

 FINANCIACION JUSTA

                De eso se trata. De que los ciudadanos de València, de Requena o del Rincón de Ademuz reciban del Estado lo mismo que los de Burgos, Pamplona o Madrid. De eso va la financiación autonómica. Sin un sistema justo que atienda la población es difícil tener una sanidad o unas escuelas equiparables en todos los territorios. ¿Y la España vaciada? Pues también habrá que atender sus necesidades. El País Valenciano tiene una parte vaciada. Que se lo digan a los habitantes dels Ports, o de Ademuz. Hay zonas en las que apenas tienen un médico para atender una población diseminada en muchos kilómetros a la redonda. Pueblos en los que ha cerrado la única escuela que había por falta de alumnos. Estaciones en las que hace años que no para el tren. Pueblos en los que cerró la única sucursal bancaria que había y ahora les toca a los vecinos, cada vez más viejos, recorrer decenas de kilómetros buscando una oficina para cobrar la pensión. Por eso, y viendo el ejemplo de “Teruel también existe”, la España vaciada va organizándose.         

 FADO

                Vuelvo al acto del sábado en Valencia. Mientras aquí se visualizaba una gran sintonía, en las antípodas peninsulares, en Portugal, se oficiaba el desencuentro. En 2015, Portugal ensayó lo que llamaron la gerigonça, un gobierno de coalición del Partido Socialista (PSP), con Partido Comunista (PCP) y el BLOCO DE ESQUERDA (similar a Podemos), experiencia inédita en Europa. Cuatro años después, en 2019, las tres fuerzas no se pusieron de acuerdo para reeditar la gerigonça. El PSP, con 106 diputados de una cámara de 230 escaños, optó por gobernar en solitario con apoyos puntuales y externos del BLOCO (19 escaños) y del PCP (10). Tras controlar de forma ejemplar la COVID-19, la no aprobación de los presupuestos para 2022 ha llevado a la crisis. El presidente de la República, el conservador Rebelo de Sousa, disolvió la cámara y convocó elecciones. Aumentar las inversiones en sanidad, subir los salarios y la reforma laboral han sido tres motivos del desacuerdo. No hace falta señalar qué posición mantiene cada una de las izquierdas. Hay que saber estirar sin que la cuerda se rompa. Bien lo saben Yolanda, Mónica y Ada, las tres lideresas de tres gobiernos de coalición -estatal, autonómico y municipal-, obligadas en ocasiones a mantener difíciles equilibrios. Portugal es un magnífico espejo. Circunstancias históricas hicieron que el territorio luso construyera su propio Estado. Se habla gallego en ambos lados de la frontera norte. Antes que nosotros, fueron nuestros vecinos quienes exploraron las posibilidades de un gobierno de izquierdas, ahora se enfrentan al resultado incierto de las urnas. No somos iguales. Ni el país ni las izquierdas lo son. Atentos a lo que ocurra en Portugal y atentos a lo que ocurra aquí.

URBANO GARCÍA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: “Otras políticas”, sábado 13 de noviembre en el teatro Olympia de València. Ana Escobar/ EFE.   


jueves, 11 de noviembre de 2021

CLIMA DE ACUERDOS Y ACUERDOS DE CLIMA

 

Salió casi un palíndromo. La COP26 reunida en Glasgow, en la gaélica y europeísta Escocia -arrastrada al brexit por los sueños imperiales británicos-, consume sus últimas jornadas cuando escribo estas líneas. Últimos días y últimas horas para acordar lo que parece imposible: tomar medidas eficaces para frenar la crisis climática. ¡Ojo al dato! Hablo de “frenar”, ni por asomo se me ocurre mentar la palabra “revertir”. Y no es lo mismo, claro. ¡Ay, las palabras!, las carga el diablo. No hay más que ver cómo Nadia Calviño se lía con los términos “derogar” y “reformar”. Y no son lo mismo, todo el mundo lo sabe.

A estas alturas del desastre ecológico anunciado no parece fácil frenar las consecuencias que para la contaminación atmosférica ha tenido el desarrollo industrial basado en el consumo de combustibles fósiles. Bien lo saben en Naciones Unidas que siguen al día la temperatura de la cazuela. Ya nadie habla de volver a los valores ambientales anteriores a la revolución industrial. Ahora nos conformamos con no llegar a superar los 2o C de aumento de la temperatura respecto al siglo XIX. No parece mucho, sin embargo, las consecuencias de ese incremento pueden ser catastróficas para muchas regiones del planeta, por ejemplo, para las situadas cerca de la costa, las zonas más densamente pobladas. No hace falta recordar dónde estamos nosotros. Y no es cuestión de ir asustando al personal. Está más que demostrado que la letra entra leyendo y no con sangre.

 AL BORDE

                Hay terrenos del planeta situados al borde de la desertificación. Otros están por debajo del nivel del mar. Hay sitios en los que llueve demasiado y otros en los que no cae ni una gota durante años. Hay lugares con hielos permanentes -cada vez menos-, y zonas en las que no se sabe qué es un copo de nieve… Algunas islas han desaparecido tragadas por las aguas… Y todo depende del deshielo de los polos y de la circulación atmosférica, de cómo se comporten borrascas y anticiclones, de cómo se combinen masas de aire de diferente temperatura, de por dónde circulen las corrientes cálidas y frías en los océanos atemperando continentes y permitiendo la vida humana donde la vida humana parecía imposible. Los seres humanos somos bípedos y andarines, y nos hemos establecido dónde el clima era más bonancible. ¿Qué pasaría si cambiase el actual equilibrio climático? El planeta establecería otro equilibrio, pero, ¿y nosotros? Ese factor, la búsqueda de un mejor clima, huir de las sequías y las inundaciones, de los fríos glaciares y los calores abrasadores, de hambrunas y guerras, cada vez es más frecuente. Eso es la crisis climática, fenómenos meteorológicos extremos y más dificultades para vivir en zonas antes habitadas.       

                El País Valenciano suma ambas variables, la zona más poblada está en el litoral, y una parte del territorio tiene índices pluviométricos anuales que la aproximan a terrenos situados al borde del desierto. Por mínima que sea, cualquier variación de estos parámetros tiene consecuencias. ¿Qué hacer?, que decía aquel. Pues parece claro que la mejor receta es la prevención. Prevenir las consecuencias que aquí puede tener la crisis climática, es decir, más sequía e inundaciones y la subida del nivel del mar. Pues eso.

 LIDERESAS

                Y ahora vamos al clima de los acuerdos. Hablo del acto del sábado de cinco lideresas buscando abrir un espacio a una nueva política baja en testosterona. ¿O habría que decir a una nueva izquierda? Cada una de las cinco matriarcas representa un perfil político distinto, incluso una pieza diferente del complejo puzle que compone el mosaico de las izquierdas hispanas. Si la cosa cuaja, seguro que se sumarán más voces al canto coral. Posiblemente Yolanda Díaz sea la necesaria amalgama para hacer posible la confluencia de visiones territoriales distintas, pero no distantes. La anfitriona del encuentro, Mónica Oltra, ha ampliado el debate en Compromís sobre futuras alianzas electorales más allá del acuerdo de la coalición valencianista con Más Madrid, que tan enjutos resultados dio en las últimas generales. La otra Mónica, García, aporta la experiencia madrileña que no logró tener continuidad en un territorio hostil como es la capital del Estado. Ada Colau es una pieza imprescindible en cualquier debate sobre los nuevos liderazgos del siglo XXI. Y Fátima Hamed, la diputada ceutí, aporta la pluralidad y tal vez una visión menos eurocéntrica que el resto. “Un encuentro de amigas”, han dicho. A nadie se le escapa que de este encuentro puede salir un embrión de eso que algunos llaman “matria”. Una nueva forma de ver y hacer política, alejada de valores hasta ahora dominantes, que priorice la colaboración sobre la competencia, los cuidados sobre las violencias, … ¿una nueva utopía para el siglo XXI? Sea bienvenida, falta nos hace.

URBANO GARCÍA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: Cartel del acto de 5 lideresas el sábado 13 de noviembre en València.


jueves, 4 de noviembre de 2021

TRUCO O TRATO



La negociación de los Presupuestos siempre es un momento crítico para los gobiernos, al margen de que gobierne un único partido o una coalición. Cuando se trata de repartir las inversiones, hasta los partidos más únicos tienen algo de coaliciones. Hay que priorizar, elegir dónde y cuánto dinero se pone en qué. Y cada ministerio tira para su casa. Lo que uno se lleva, al otro le falta. Encontrar el equilibrio suele ser un asunto complicado. Los Presupuestos Generales del Estado para 2022 vienen muy condicionados por dos cuestiones que en principio deberían marcar las prioridades: la COVID-19 y la lucha contra la crisis climática. Hasta el último momento, PNV y ERC amagaron con presentar enmiendas a la totalidad de los PGE. La sangre no llegó al rio. ¿Qué pedían? Los nacionalistas vascos querían la gestión integra del Ingreso Mínimo Vital (IMV). ¡Lógico!, son las autonomías las que gestionan la aplicación de este tipo de prestaciones. Por su parte, ERC quería que las plataformas de TV por streaming tuvieran un cupo de producción en las lenguas cooficiales. ¡Lógico, también!, las nuevas formas de producir y consumir TV están desplazando el mercado audiovisual hacia estas empresas. Como suele ocurrir, las leyes van por detrás del capital. El panorama televisivo está en ebullición - ¿cuándo no lo está? -, pero la pandemia ha empujado más, si cabe, los cambios. No hay más que ver las ganancias que han tenido estas empresas de TV durante ella. Y siguen sin pagar los impuestos que corresponderían a la cuantía de sus beneficios.

                Sin dejar el audiovisual, ¿para cuándo la reciprocidad de las TV autonómicas? Técnicamente es posible. Cuando Canal 9 empezó a emitir, había que evitar la competencia. Y ahora, ¿qué lo impide? Está claro que hay una gran diferencia de inversión y de audiencias entre TV3, IB3 y À Punt. ¿Es eso?

EL PATIO

                Mientras seguimos esperando un sistema de financiación autonómico más justo y que dé a cada persona lo que le corresponde, la Generalitat ha estado a punto de no cumplir los plazos para la presentación de sus presupuestos. Dicen que serán los de la recuperación económica. Lo cierto es que lo primero que se ha recuperado es la emisión de CO2 -lo dice la ONU-, contaminamos más que antes de la COVID. Quien más contamina es China. También es el país más habitado. Si medimos la contaminación por habitante, resulta que son los países petrolíferos del Golfo los más contaminantes. Paradojas.

El dinosaurio virtual Frankie que irrumpió en la COP26, reunida en Glasgow, tiene claro que la crisis climática lleva a la extinción de las especies, y él sabe mucho de eso. Hace tiempo que el ecologismo alerta contra el uso de combustibles fósiles, causantes del incremento de gases de efecto invernadero en la atmósfera. También lo tienen claro Greta Thunberg y Extinction Rebellion, la organización dispuesta a sacar los colores a los mandatarios reunidos en la cumbre climática. Y es que los compromisos adoptados en Paris en 2015 no se han cumplido. El objetivo era no superar en 1,5oC la temperatura del planeta previa a la industrialización, y según los datos aportados en la cumbre no parece que se logre.

A diferencia de la crisis vírica, la climática no irrumpe de un día para otro. Va poco a poco. Sus efectos son a medio y largo plazo, aunque cada vez los tiempos sean más cortos. Fenómenos meteorológicos extraordinarios que antes se daban cada 50 años, ahora se producen cada década. Los períodos de sequía son más frecuentes y más intensos, lo mismo que las lluvias torrenciales, … el catálogo ex extenso. ¿Qué hacer ante tal reto? Algo podemos a nivel individual, y mucho, como colectivo.

LA SOMBRA

      Estaría bien que esta cuestión -la crisis climática- nos ocupara y preocupara, pero seguimos bregando con el pasado. Su alargada sombra llega hasta el presente. Hace unos días, la justicia volvió a dictaminar que el PP valenciano se financió de forma ilegal y acudió dopado a las elecciones. El llamado caso Taula es de manual. Se pergeñó en la última legislatura de Rita Barberá, y hay varios ex concejales, ahora asesores, y ex asesores, ahora en su casa, que blanquearon dinero negro del PP con sus óbolos particulares. El PP de ayer está en el de hoy, por mucho que digan sus actuales gestores. Algo más tendrán que hacer que cambiar de sede, si quieren limpiar su imagen. Hasta Zuckerberg lo ha entendido. El dueño de Facebook, para mejorar la mala fama de su red social -sus datos sirvieron para el Brexit y para Trump-, ha decidido cambiar continente y contenido. Tapará sus vergüenzas con el trampantojo del metaverso, un nuevo negocio a costa de la realidad virtual. El PP debería tomar nota. ¿No es un buen truco?

URBANO GARCÍA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: El dinosaurio virtual Frankie irrumpe en la ONU. COP26