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jueves, 26 de diciembre de 2013

LUCES

            

             Oligopolio energético más gobierno al servicio del capital financiero da como resultado un arma de destrucción masiva. Lo hemos visto hace unos días. El juego del ratón y el gato entre las energéticas y el ejecutivo de Mariano Rajoy lleva camino de sacudir una vez más el adelgazado bolsillo de la ciudadanía. No es la primera vez, ni será la última. Y nadie le pone remedio.
                  Desde que Rodrigo Rato estableció como sistema de valoración del precio de la electricidad el déficit tarifario (la diferencia entre lo que en teoría cuesta producir la energía y su valor en el mercado), la subjetividad vive instalada en la factura eléctrica. A ningún gobierno, sea del color que sea, le gusta asumir una factura que se calcula que asciende ya a casi 30 mil millones de €. Una deuda que tocaría pagarla a los consumidores, con el consiguiente cabreo y justa indignación que, como mínimo, se vería reflejada en las urnas. Por eso, los gobiernos demoran el pago de la astronómica deuda, incrementando sus intereses. Una bola de nieve de la que son beneficiadas las 5 grandes compañías eléctricas y los bancos que cobran los intereses de la deuda.
                  Para la descodificación del recibo de la luz haría falta disponer de una moderna Piedra de Rosetta. Una mínima parte de ese recibo corresponde al consumo real. El resto son tasas, impuestos y conceptos que se escapan a la comprensión del común de los mortales. El caso es que 5 grandes empresas eléctricas producen y a la vez comercializan más del 90% de la energía que se consume en nuestro país. Marcan precios de venta y compra casi en función de sus intereses particulares y muy lejos de los que realmente corresponderían. Por si este control no fuera suficiente, el valor de mercado de la electricidad lo marca una subasta en la que oferta y demanda están en manos de los mismos actores: las 5 grandes empresas eléctricas. Un mecanismo perverso de fijar precios en un sector estratégico para el país. El Kilowatio/ORO es la nueva medida de consumo eléctrico.
                  Para que este estado de cosas sea tolerado por el poder político, las compañías eléctricas colocan en sus Consejos de Administración a ex ministros y ex presidentes. La perversión es total.
                  Tras el fracaso del ministro del ramo luminoso en negociar un nuevo plan energético y la avidez recaudatoria del ministro de Hacienda, las compañías se han vengado pasteleando en la subasta. El anuncio de una subida en el recibo de más de un 11% hizo saltar todas las alarmas. Y el gobierno se ha visto obligado a intervenir. ¿Qué dirán los ex ministros y ex presidentes colocados en sus Consejos de Administración? ¿Cómo justificarán la ruptura de esa entente cordiale?         

SOMBRAS
                  Si algo puede ir a peor, lo irá. La negada, anunciada y al final impugnada subida del recibo de la luz amenaza con ser la gota que desborde el vaso de la paciencia ciudadana saturada ya de sufrir sobre sus espaldas el peso de una crisis en cuya gestación poco ha tenido que ver. Las encuestas indican una caída en picado en los apoyos al PP. Tal vez por eso, desde el gobierno de Rajoy se cuida con especial cariño a la extrema derecha, su último nicho de votos. La ideología impregna las decisiones del ejecutivo. Valga como muestra la ley de Gallardón contra el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo. “¿Para qué quieren las mujeres el derecho a decidir?, se pregunta el director de La Razón. La ley contra el aborto va contra la mitad de la población, contra su libertad. Nos pone a la cola de Europa. Por delante de Irlanda y el Vaticano. Como hace 30 años.
                  Sectarismo, intolerancia y opacidad así piensa Rajoy aguantar hasta las elecciones. El paciente juez Ruz ha tenido que ordenar el registro de la sede PP para que el partido de gobierno colaborara con la justicia. El registro y escaneo de documentos duró 14 horas. Dos jornadas laborales para que la instrucción judicial pueda avanzar. Si eso es colaborar, qué será no hacerlo.    
URBANO GARCIA


Imagen: EL JUEVES

GRIETAS

http://youtu.be/SUw5I2rgkPM

A veces el edificio está aparentemente bien, pero las vigas están horadadas por la carcoma. Las grietas aparecen poco antes del derrumbe. Hasta ese momento, nadie había visto el mal estado de la construcción. Pero ya es tarde para ponerle remedio. El edificio se desploma y todo el mundo se pregunta el porqué. Aquí, y hablo de esta tierra antaño de oportunidades, no han faltado las alarmas. Pero se tildaba a quienes las señalaban de antipatriotas y aguafiestas. La mayoría prefería mirar hacia otra parte y seguir votando a los mismos, a los que nos hundían más en la miseria. Los miserables eran ellos, aunque utilizaran toda la artillería de sus aparatos de propaganda para satanizar al discrepante. Así nos va tras casi dos décadas de mal gobierno. No ha habido sorpresa. En todo caso, con la crisis se ha acelerado el deterioro. Ahora se ve mejor la fragilidad del andamio construido por la derecha. Ahora vemos cómo una forma de entender la política ha ido carcomiendo todos los mecanismos sobre los que se levantó el autogobierno. Todo el edificio está podrido.  

VOLVER
                  Nunca se había ido. Cuando la cesaron como cancerbera del PP en RTVV se ofreció, gratis total, al servicio de Serafín. Eso es confiar en los poderes taumatúrgicos de Fabra, Alberto. Aunque antes profesó fe ciega en Camps y en Zaplana. Lo suyo con el PP es visceral, de corazón, vamos. No sé si, desde su nuevo cargo al lado del Molt Honorable, Lola Johnson solucionará algo más que su desmedida ambición. Por lo pronto tendrá que responder en sede parlamentaria por algunas de las peores tropelías, manipulaciones y saqueos vistos por estos lares. Digo de los que se hicieron cuando la nueva/vieja portavoz se encargaba de aplicar las órdenes del Palau de la Generalitat en los informativos de Canal 9, por ejemplo. Además de Johnson, Fabra ha recuperado otras piezas fieles al régimen del desguace de RTVV. Otra prueba de que para el PP, RTVV tan solo era un negociado más del gobierno autonómico. Una perversión que los valencianos estamos pagando cara. Como dijo Císcar refiriéndose a Johnson, "es una persona que se cree este proyecto (el del PP), está involucrada y ahora desde otro puesto va a colaborar en el buen fin del gobierno de la Generalitat". No hace falta decir más. Eso sí, a Johnson & Johnson la persigue hasta la sombra de la F1.  

FIN DE REGIMEN
                  Después de casi cuatro lustros de hegemonía del PP, más que de gobierno podemos hablar de Régimen. La derecha ha tejido una tupida red de complicidades. Ha dictado la agenda y la dieta mediática en función de su interés partidista. Ha moldeado a su antojo la administración. Ha trufado de fieles servidores todos los recovecos de la vida política y civil valencianas. Hasta el TSJ de la CV está bajo sospecha. Se ha ciscado en Montesquieu y su división de poderes. Apenas hay resquicios no contaminados por su sesgo ideológico. Sin embargo, por las grietas de ese edificio que la derecha ha construido a su medida, se cuelan aires de libertad. Tal vez no hayamos llegado aún a ese momento en que las ratas abandonan en masa el barco que se hunde, pero todo se andará.  
                  Hace unos días Joan Romero, catedrático de geografía humana y ex secretario general del PSPV, escribía en las páginas de EL PAÍS sobre El poder de la estupidez. Partiendo del texto Allegro ma non troppo del historiador Carlo M. Cipolla y de sus cuatro categorías de seres humanos: incautos, inteligentes, malvados y estúpidos, Romero destacaba la estupidez como la cualidad más repetida en los casi 20 años de gobiernos conservadores que nos han llevado a la ruina actual. Yendo un poco más allá, hasta podríamos concluir que incautos, malvados y estúpidos han formado el tripartito que durante estos años nos han gobernado. ¿Cuándo nos gobernarán los inteligentes?
URBANO GARCIA


Imagen: EFE 

CONCERTINAS

No sé si nombre tan musical se debe al sonido que producen al rasgar la carne o hay alguna explicación etimológica que desconozco además de ser un tipo de bandoneón. El caso es que las alambradas de cuchillas –eso son las concertinas- están de plena actualidad. El gobierno de Rajoy las ha vuelto a implantar en la frontera con Melilla. Hasta la iglesia católica ha repudiado su uso por ser contrario a la caridad cristiana y causar dolor innecesario. No opina lo mismo el ministro del ramo de espinas. Jorge Fernández Díaz defiende el carácter disuasorio de las concertinas. La medida está en sintonía con otras adoptadas por el ejecutivo del que forma parte. Medidas todas ellas cuyo único objetivo es disuadir a la población, sea inmigrante o local, de que el mejor remedio contra el dolor es la inmovilidad y el cilicio. La parálisis como bálsamo. No moverse, no hacer nada, no pensar, no protestar,… El silencio como terapia. La resignación como pócima. “También las puso el anterior gobierno”, se defiende el ministro. Las puso y las quitó, le falta decir a Jorge Fernández, en cuanto comprobó su poca eficacia y el plus de dolor que causaban. Desde luego ZP mostró más empatía que él con las personas que se ven obligadas a salir de su país y buscar cómo sobrevivir en otras geografías. Eso a pesar de mantener esa vergüenza que son los Centros de Internamiento (CIE), verdaderos campos de concentración en los que no se respeta ningún derecho humano.   

DISENTIR
                  Es curioso que el mismo ministro del Interior, supernumerario del Opus, sea el responsable de las concertinas y de la mal llamada ley de seguridad ciudadana. Con las primeras pretende, según él, poner coto a la “invasión de inmigrantes”. Con la segunda, poner concertinas a las mentes. Ambas medidas van en la misma dirección: blindar al gobierno de Rajoy de incómodas protestas. Ese parece el objetivo que persigue Mariano y sus mariachis en lo que queda de legislatura. Terminado el periodo de ajustes, ahora tiene que implantar la mordaza, la censura y el discurso único, para que nadie contradiga lo que se dice desde el púlpito de La Moncloa. No lo va a tener fácil. En los próximos meses, sobre el PP va a caer una catarata de imputaciones por diversos delitos de los que tendrá que responder ante la Justicia. Bárcenas, Gürtel, Brugal,… son algunos de los asuntos pendientes. A todos ellos, el PP pretende imponer sordina. Claro que en pleno siglo XXI, nadie ni nada puede poner puertas al campo de la información. Previniendo el incremento de la indignación ciudadana ante tanto desmán, el ejecutivo está desplegando toda una batería de políticas represoras. Cualquier protesta sin autorización gubernativa será sancionada con elevadas multas. No importa que la vindicación sea justa y pacífica, o que se hayan agotado todos los cauces para expresar la indignación. La máxima del PP: primero reprimir, luego multar. Preguntar nunca.

PERSEGUIR
                  No conforme con ciscarse en la libertad de expresión, el ejecutivo de Rajoy pretende invadir  hasta el último rincón de la administración. “Hacienda está llena de socialistas”, así justifica Montoro la caza de brujas emprendida en la Agencia Tributaria, un nido de rojos, según él. En pocas semanas, numerosos inspectores del Fisco han presentado su dimisión. Todo empezó cuando por orden superior se rebajó considerablemente la sanción impuesta por fraude fiscal a la cementera CEMEX, propietaria, entre otras, de las instalaciones de Buñol. La purga ideológica aún no ha terminado, poniendo en solfa la supuesta independencia política de la Agencia Tributaria. Una gota más, tras el trato a favor dado a la hija del Rey y otros episodios de similar enjundia.
                  Las persecuciones no se limitan a Hacienda. Hace unos días, en Xàtiva, al paso de la comitiva del Molt Honorable, unos niños en horario de recreo protestaron porque les habían quitado sus dibus preferidos al clausurar Canal 9. La Consellera del ramo de bendecir, digo de Educación, amenaza con expedientes y no descarta aplicar sanciones a profesores, padres, incluso a los alumnos. No sé si saldremos de la crisis, pero el PP ya nos ha puesto a las puertas del infierno.   
URBANO GARCIA


Imagen: ESD

viernes, 6 de diciembre de 2013

ENTERRADORES

¡Qué fácil es destruir!, ¡qué barato! ¿Verdad?, Sr Fabra. ¿Verdad?, Sras. y Sres. diputados del PP. Desde luego mucho más fácil que construir. Duele, eso sí. Pero sarna con gusto no pica y si es por interés, menos. Que mejor que hacerlo para quedar bien con quienes le han puesto a uno en la poltrona. Usted no necesitó pasar por las urnas. Ni sufrir la angustia del escrutinio ciudadano. Lo suyo fue una designación a dedo en toda regla. Sí, ya sé que forma parte de la tradición de su partido. También sé que luego sus camaradas le dieron el visto bueno. Pero quedará en la historia que lo suyo fue una unción decidida por Rajoy y su guardia pretoriana, en la que Cospedal del Toboso tuvo un papel relevante. Llegó la hora de devolver los favores. Es posible que éste no sea el único factor para el cierre de RTVV, pero algo habrá tenido que ver, ¡seguro! Luego está el tema de las prisas. Ya sabe que son malas consejeras. ¿Tanto le molesta oír voces discrepantes con su gestión y la de su partido? ¿Es que no soporta la libertad de expresión? ¿O hay otras causas que obligan a acelerar el proceso de enterrar en cal viva la memoria audiovisual valenciana de los últimos 24 años? Por cierto, durante la mayoría de ellos el PP ha hecho y deshecho a su antojo en RTVV.    

MEMORIA
                  Es bien sabido que la nuestra es frágil. No tanto como la de los peces, ¡cierto!, pero los pueblos mediterráneos tienen fama de olvidadizos. Las nuevas tecnologías facilitan mucho la tarea de almacenar documentos. Tal vez por eso, vivimos de forma tan dramática la pérdida del disco duro de nuestro ordenador personal. En él volcamos una parte importante de nuestras vidas. También la memoria de los 24 años de RTVV está almacenada en discos duros. La memoria audiovisual y la administrativa, tal vez la más interesante para la investigación judicial. Muchos de los caminos de la Gürtel pasaban por Canal 9. A buen seguro que allí se guardan –confiemos en que aún estén- huellas de regalos, compras y  contratos, como los que se hicieron para la visita del Papa en julio de 2006, o algo de la correspondencia entre Pedro García (director de RTVV en aquella época) y sus amigos de la Gürtel. Tras la noche de los micros cerrados y el apagón de RTVV es posible que el fundido a negro vaya más allá de las emisiones. Hay antecedentes. Lo recordaba el diario LEVANTE. En 1980, un incendio en el Centro de TVE en Valencia hizo desparecer una parte importante de la memoria audiovisual de la Transición valenciana. Una pérdida irreparable. Por eso resulta chocante que la policía judicial no se haya hecho cargo de la custodia de los edificios de RTVV, teniendo en cuenta el material sensible que alberga. Parece que la celeridad de la justicia tan solo afectaba a cortar la señal y no a aspectos mucho más inquietantes. Cuando escribo estas líneas, la única policía que vigila las instalaciones es la autonómica, a las órdenes de Serafín Castellano, senyor dels paranys y Conseller de Justicia. Es como si se pone al zorro a cuidar el gallinero.

ANTIVALENCIANOS
                  Tanto tiempo ofrendando nuevas glorias a España y a los del PP de la CV se les ha olvidado defender los intereses de los valencianos, a los que en teoría se deben. No lo digo solo por el cerrojazo a RTVV, también por la extinción del sistema financiero, por la asfixia a la cultura, por el desmantelamiento del tejido industrial, por su tibia defensa del eje mediterráneo, por el abandono de sus obligaciones con los dependientes,… La lista es interminable. Ante ella, Fabra ha optado por plegarse a los intereses de su partido. Por ser el primero en la construcción de esa Una, Grande y Libre que tanto parecen añorar algunos de sus camaradas. Eso y la crisis están despertando a muchos valencianos que a buen seguro no dudarán en escupir sobre la tumba de sus sepultureros.
NOTA: Federico López, luchador antifranquista y dirigente vecinal de Valencia, nos dejó hace poco, antes de ver cómo el Consell escribía esta nueva página en la historia de la infamia. Descanse en paz.  

URBANO GARCIA


FOTO: Mikel Ponce