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martes, 28 de diciembre de 2021

BUENOS PROPÓSITOS

 

Ahora toca. Suelen tenerse al acabar un año y comenzar el siguiente. ¡Por desearlo que no quede! Luego viene enero con las rebajas. A Yolanda Díaz, los buenos propósitos le llegaron hace meses, cuando se planteó que su mejor contribución a la gobernabilidad del país era derogar la contrarreforma laboral de Rajoy -consensuada con su camisa y la de la patronal-, y levantar sobre el solar de la anterior legislación un nuevo edificio, que al menos diera techo a todo el mundo. O sea, que fuese fruto del consenso a tres bandas, patronal, sindicatos y gobierno. No era tarea fácil. Hace tiempo que perdimos la costumbre de llegar a acuerdos, de pactar, de negociar, sabiendo que acordar siempre deja pelos en la gatera.

                El PP hizo lo que le dio la gana gracias a una cómoda mayoría absoluta. No necesitó encomendarse a dios ni al diablo para poner todo patas arriba. Aunque Fátima Báñez, la ministra, no dudó en hacerlo a la virgen del Rocío, su hada madrina, por si surgía algún obstáculo en el desfile triunfal del PP por encima de los derechos laborales. Para eso están los partidos, para llevar a la práctica lo que le piden sus bases. ¿Seguro? ¿Eso pedían los votantes del PP? O, ¿es que el PP sólo representa a la patronal? El caso es que, para la contrarreforma laboral, el PP se plegó a los intereses de los sectores más conservadores del ya de por sí conservador empresariado español.

Que pedían los empresarios libertad para contratar a quien quisieran, pues ahí va una de libertad… para esclavizar. Que lo que necesitaban era poder rebajar los salarios -según ellos, para ser más competitivos-, pues marchando una de rebaja salarial. Si le pedían a don Mariano querer negociar empresa a empresa y nada de convenios colectivos que obligan a igualar condiciones de trabajo y salarios, pues ahí va una ración de dinamita para los pollos, es decir, la voladura de ese corsé que es la negociación colectiva para algunos empresarios nostálgicos del sindicato vertical franquista. Y qué hacer con los contratos de formación, pues más de lo mismo, convertirlos en una forma de contratación barata y precaria. Y así en todo. El paquete legislativo con el que el PP quiso dejar atadas y bien atadas las relaciones laborales no tuvo paragón en nuestra historia democrática reciente. Unos Pactos de la Moncloa a la medida de los deseos empresariales, sin contrarréplicas, sin contrapartidas. Todo a precio de saldo.

REFORMAR O DEROGAR

                Ese era el dilema, hasta que la percepción de la magnitud del embrollo hizo poner en barbecho las palabras. Los plazos impuestos desde la Unión Europea para redactar una nueva legislación laboral han acelerado las conversaciones. Los sindicatos mayoritarios, los únicos convocados a la mesa negociadora, comprendieron que había que establecer prioridades, y que estas situaban la precariedad y la negociación colectiva en el centro de los posibles acuerdos. Y en estas dos cuestiones parece que se han centrado los llamados agentes sociales. Desconozco el texto íntegro de lo acordado que ahora deberá pasar el trámite parlamentario. Todo el mundo está tomando posiciones. Desde los totalmente contrarios a cambiar ni una coma de la contrarreforma del PP, como si ésta fuera modelo de algo; hasta los que abogan por la derogación total. Entre estos últimos hay algunos de los socios de investidura de Pedro Sánchez. Seguiremos atentos a las pantallas. Algunos especialistas en Derecho Laboral ya han hecho estudios comparativos entre la vieja y la nueva legislación. Por ejemplo, Eduardo Rojo, de la Autónoma de Barcelona, http://www.eduardorojotorrecilla.es. Habrá que pegarle una mirada.

CASTILLA VACIADA

                Las dinámicas laborales y políticas se entrecruzan y condicionan. Las dos influyen en las dinámicas demográficas. La España vaciada no es un fenómeno nuevo. Ni siquiera el paso de la dictadura a la democracia logró frenarlo. Y eso que se primó el territorio sobre la población a la hora de establecer la financiación, o, de forma interesada, se diseñó el sistema electoral, dando más peso al voto rural -suele ser más conservador- frente al urbano. Ni las leyes electorales ni el llamado fondo de compensación aminoraron la emigración del campo a la ciudad. La irrupción en el escenario político de una fuerza como Teruel Existe demostró el potencial de este tipo de alternativas electorales. Ahora, con la convocatoria de elecciones autonómicas en Castilla-León, y a pesar de las urgencias del PP, han surgido nuevas siglas para defender los intereses de la Castilla vaciada: Palencia Existe, León Ruge, Burgos Enraíza, Soria ¡Ya!, … que se suman a la ya histórica Unión del Pueblo Leonés. Todo un reto democrático. ¡Feliz 2022!

URBANO GARCÍA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: Yolanda Díaz, Antonio Garamendi, Unai Sordo y Pepe Álvarez.


jueves, 23 de diciembre de 2021

¡QUÉ COÑO TIENE QUE PASAR!

 

¡Ya está bien! No es soportable que en un estado de incertidumbre y angustia como el que estamos viviendo, vengan los amargaos de siempre vendiéndonos más amargura y malestar, como quien vende la pócima de Fierabrás. No hay derecho a que políticos que se dicen responsables agiten el espantajo de su mala leche con la finalidad de amargarnos, más si cabe, la vida. ¡No!, no hay derecho. ¡Ya está bien! Debería haber un tribunal ético, pelético, pelambrético que velase por el bienestar de la ciudadanía, y que tuviera capacidad sancionadora para penalizar a quienes se dedican a propagar ansiedades y angustias. Ya está bien que nos traten como menores de edad y nos quieran tomar el pelo vendiéndonos motos sin ruedas o coches sin motor. Y luego van a sede parlamentaria para insultar, para llamarnos imbéciles a quienes no les votamos, para ciscarse en la democracia que les ha dado el escaño, para aplaudir eufóricos la regurgitación de exabruptos y no el buen uso de la palabra.

No, no les pagamos para eso. No les pagamos para que hagan de su capa un sayo. Es mala costumbre de la derecha en este país que, cuando no gobierna, se dedique al golpismo. Hace lo mismo cuando tiene el poder, pero guarda más las formas.

El pasado lunes 20, mientras arreciaba la enésima ola de la pandemia, ésta con el apellido “ómicron”; mientras se ponía un nuevo AVE en nuestras vidas, éste con destino a Galicia; el Partido Popular de Castilla-León y su líder, Fernández Mañueco, disolvían el parlamento autónomo y convocaban elecciones anticipadas. Espurias maniobras para conseguir objetivos inconfesables: fagocitar a sus socios de gobierno, digo a C’s; gobernar en solitario o con los neofranquistas; rebajar los humos a la chulapa de los madriles y reforzar al supremo timonel. ¡Ah!, y “dejar en pelotas” a los de la España vaciada, según significativa expresión de un dirigente del PP. Demasiado tentador, debió pensar Teodoro, areopagita del trovo y consejero áulico de Casado. Así fue como el PP embarcó a los castellano leoneses a una campaña electoral para seguir con la juerga por tierras del Mío Cid en la que llevan desde tiempos de doña Urraca.          

Ese es el PP de Casado y Teodoro, de Ayuso y Almeida, de Zaplana y de Camps, … Un PP que hace de las falacias, patrañas, mentiras y embustes… su programa de gobierno. Una máquina de fabricar fake news se ha instalado en la desahuciada sede de la calle Génova, preparada para demoler cualquier atisbo de verdad que les moleste. Hoy es una inventada moción de censura; mañana, cualquier conspiración izquierdista y bolivariana capaz de dar al traste con sus “inocentes” propósitos. ¡Poca vergüenza! 

SOSPECHAS

                La Audiencia de València ha dado carpetazo a la causa del llamado pitufeo en el ayuntamiento regido por Rita Barberá. Los jueces no han visto indicios de delito en el comportamiento de algunos concejales y asesores que blanquearon billetes procedentes de la financiación ilegal del PP. Otro magistrado tampoco ha visto delito en la compra por Camps de las deudas de la empresa Valmor con dinero público. Tal vez, la justicia no haya encontrado suficientes pruebas de la existencia de malversación, ni de corrupción institucionalizada. Tal vez, los indicios fueron insuficientes para señalar el delito y condenar al delincuente. O tal vez algunos jueces y magistrados estén tan agradecidos que no les importe hacer la vista gorda ante determinados delitos y delincuentes. Que de todo hay en la viña del señor.

Maese Camps no tardó ni un segundo en reclamar su derecho a despacho oficial, café, copa y puro, y en proclamarse víctima de una vendetta. Al ex molt honorable aún le queda pendiente una causa derivada de la Gürtel, ese macro juicio por el que se ha demostrado la existencia de un sistema ilegal de financiación del PP, mediante la recepción de dinero y favores a cambio de contratos de obra pública.

Las sentencias judiciales no borran la sombra de sospecha sobre unos comportamientos que estaban lejos de la ejemplaridad. En aquella época, que duró más que muchas dictaduras, la opacidad fue absoluta, tanto como la impunidad con la que actuaron algunos dirigentes del PP. 

CHILE

                Escribo estas líneas mientras escucho El pueblo unido, jamás será vencido durante la transmisión de un acto protagonizado por Gabriel Boric, el joven nuevo presidente del país andino. Pienso sobre las dificultades del tránsito de una dictadura a una democracia. Pienso en una derecha -la chilena- que se lanzó al golpismo cuando vio que la senda democrática no le era favorable. Reflexiono sobre los procesos constituyentes. Chile está en medio del suyo, con el que dará carpetazo a la Constitución de Pinochet. Y no dejo de pensar, ¡qué hemos hecho nosotros para merecer una derecha tan cerril! Tendré que leer más.    

URBANO GARCÍA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: Gabriel Boric, nuevo presidente de Chile. CNN.


miércoles, 15 de diciembre de 2021

LA ROJA Y EL PAPA

 

                Sin duda, el encuentro privado de Yolanda Díaz, la vicepresidenta del Gobierno, y el Papa Francisco ha sido una de las buenas noticias de este diciembre tan colmatado de catástrofes. Una comunista hasta la médula hablando de cómo está el mundo con la máxima autoridad del Estado Vaticano, y máximo representante de la más inmensa comunidad de católicos creyentes, durante poco más de 40 minutos. Un tiempo precioso y preciso, ¿para cambiar la historia? No creo. Un encuentro que es síntoma de una normalidad que algunos se niegan a reconocer. El diálogo es lo normal, no la bronca y el desencuentro. ¿Qué hay diferencias entre Francisco y Yolanda? Pues claro, lo raro es que no las hubiera. Pero también hay puntos de encuentro. Y la lista de éstos es interminable. Empezando por los refugiados.

En el tema de la acogida están más de acuerdo la teoría y la práctica del Papa Francisco con las de Yolanda que con las de muchos gobernantes católicos y apostólicos, que utilizan a los refugiados como moneda de cambio para sus intereses. O con las de quienes difunden bulos y mentiras sobre menores acogidos para extender el virus del odio al diferente. Eso sí, luego mucho golpe en el pecho y misa diaria.

Pero la lista de temas en los que ambos mandatarios tienen opiniones parecidas no termina ahí. A nadie se le escapa que a ambos les preocupa y ocupa la gestión de la economía y el empleo. Aunque en esa cuestión, seguro que Yolanda tiene más que decir. Aunque el Papa también dejó por escrito en su encíclica Fratelli Tutti algunas reflexiones sobre la precarización del empleo que el capitalismo está fomentando. El precariado ya no es una anécdota en las relaciones laborales. Ha pasado a ser su forma más corriente, casi su norma. Y aunque afecta sobre todo al empleo de los más jóvenes, ningún tramo de edad ni ocupación está libre de esta perversa forma de contratación. Regular el trabajo precario forma parte de los objetivos de la ministra. Precarizar el trabajo fomenta la desigualdad. Lo dice el último informe de Cáritas, que seguro que el Papa de Roma y Yolanda conocen.

De la crisis pandémica salimos más precarios y más desiguales, más frágiles y más vulnerables. Pero no en todos los países se está saliendo igual. No en todos los países se está legislando para que la crisis no afecte más a los más débiles. Posiblemente, desde la cartera que gestiona comunista gallega es desde uno de los que más se está haciendo para que tengamos una salida más justa. Al menos es lo que pretende conseguir la ministra con la reforma de la reforma laboral que hizo el PP de Mariano Rajoy sin encomendarse a dios ni al diablo. Reformar, ampliar y derogar los aspectos más lesivos de una ley que hace que el 90% de los nuevos puestos de trabajo sean precarios.

Luego está la lucha contra la crisis climática. Más compleja que la compleja lucha contra el virus del SARS-Cov-2. Vemos y sufrimos las consecuencias del incremento de la temperatura del planeta. fenómenos meteorológicos como los huracanes o los temporales son más frecuentes y extremos. Las imágenes de algunas zonas del estado de Kentucky son una muestra de la devastación dejada por la última cadena de huracanes. O las inundaciones causadas por las lluvias extremas en el nordeste de la península ibérica. Tiene el Papa Francisco una encíclica sobre el medio ambiente y la crisis climática, Laudato Si, en la que radiografía la salud del planeta y habla de sus cuidados. Sí, también el planeta necesita cuidados. La lista de temas de los que podían hablar Yolanda y Bergoglio dan para mucho más de 40 minutos.

La reacción de la caverna mediática no tardó en llegar, tampoco la de quienes se sienten más guardianes de las esencias católicas que el propio Papa de Roma, como Macarena Puentes, responsable de comunicación del PP de Madrid, quien calificó de “cumbre comunista” el encuentro de la ministra con el Papa. A nadie sorprende ver la reacción de las derechas y sus voceros mediáticos ante un Papa que se preocupa por el estado del mundo. Esas derechas que ni se enteran de lo que se cocina en sus fogones.

LA COCINA DE MARIANO

                   Terminó sus sesiones la comisión parlamentaria del llamado caso “kitchen” con la comparecencia de Mariano Rajoy, presidente del Gobierno cuando se produjo el uso de medios de seguridad del Estado para destruir pruebas contra el PP en manos del ex tesorero del partido. Y don Mariano, como no podía ser de otro modo, lo negó todo. Hasta que hubiera una o varias cajas b en el PP, como han sentenciado tres tribunales diferentes.

                Mientras asistíamos a un capítulo de la “la cocina del PP”, nos llegó la noticia de que la cocina del emérito estaba más despejada, tras confesar el fiscal suizo que investigaba los 100 millones de dólares que cobró Juan Carlos de Arabia Saudí, la dificultad para obtener pruebas. La opacidad de Arabia y la ocultación del rastro de la operación ilícita salieron al auxilio de la corona. ¿Busca lo mismo el PP?

URBANO GARCÍA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: Yolanda Díaz y el Papa Francisco/ Blasting News


sábado, 4 de diciembre de 2021

EL SESGO DE LA PORRA

A la memoria de Almudena Grandes.

 

                Joan Cogollos tiene 75 años, es de Gandía y vive en Oliva. Hace 4 años, en 2018, antes de que se declarara la pandemia, Joan y su familia, en la que hay menores, fueron desahuciados de su hogar. No es plato de gusto para nadie ser sacado a la fuerza del techo bajo el que vive. Es humano resistirse, evitar por todos los medios llegar a ese momento, hacer todo lo posible para que el desahucio no ocurra nunca. Detrás de todo desahucio hay un drama humano, personas forzadas a bajarse de un tren en marcha, y a las que el Estado -ese Leviatán del que hablaba el filósofo inglés Thomas Hobbes en el siglo XVII-, aplica toda la fuerza coercitiva de que dispone. Las leyes del mercado, dicen. Es posible. Pero por encima de esas leyes, a veces injustas, están las leyes humanas, a las que todo Estado democrático debería someterse. Joan es una persona comprometida con el prójimo, solidaria con los que menos tienen, pacifista, … Tal vez por eso milita en la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. Él mismo es uno de los afectados. La PAH no tiene armas ni tanquetas, no tiene gases lacrimógenos ni pelotas de goma, la PAH sólo tiene la solidaridad de sus miembros, el calor de arropar y consolar en momentos difíciles. La plataforma gandiense nació en 2011, impulsada por el tsunami social que fue el 15M. Antes de que existiera la PAH, las personas desahuciadas tenían pocas alternativas, poco consuelo, pocos que las comprendieran, que las escucharan, que les facilitaran pan y techo sin nada a cambio… Si no existiera la PAH, habría que inventarla.

                Dice un policía local que Joan y otros activistas de la PAH le agredieron en el momento del desahucio. No hay más prueba que la palabra del agente. Bueno, sí, hay otra prueba. Un vídeo grabado por la Guardia Civil que desmiente la versión del policía municipal. En el vídeo no se ve ninguna agresión, sólo la respuesta pacífica de Joan y el resto de miembros de la PAH. El miércoles se celebró la vista oral.

MORDAZAS

                Hay un Madrid de Pérez Galdós como lo hay de Almudena Grandes. ¡Qué dos grandes cronistas! Almudena nos dejó pocas horas antes de que la policía gritara por las calles de sus madriles “¡viva las tanquetas!”, como los fans de Fernando VII le gritaron “¡vivan las cadenas!”, cuando adjuró de la Constitución de 1812, para volver a la tiranía absolutista. Hace falta ser masoca.

                Los sindicatos de la policía, Justicia Salarial Policial (Jusapol), Justicia Policial (Jupol) y Justicia Guardia Civil (Jucil) convocaron una protesta en defensa de la llamada ley mordaza. Como argumento un cúmulo de mentiras y manipulaciones, de fake news de esas que tanto gustan a la extrema derecha. Una protesta ideológica, política, en defensa de una ley que el PP de Rajoy y Casado aprobó sin diálogo ni consenso, que otorga presunción de inocencia a las actuaciones policiales, mientras que culpabiliza a quienes defienden sus derechos acogiéndose al derecho constitucional de hacerlo. No sólo Amnistía Internacional considera que la ley mordaza va contra los derechos humanos, hasta la Unión Europea ha dicho que abre la puerta a los abusos policiales.

                Sobran ejemplos parecidos a los de Joan Cogollos. Hace tan solo unas semanas, Alberto Rodríguez, diputado de Unidas Podemos, dejó el escaño tras ser condenado por una denuncia de un policía que argumentó haber sido agredido por Alberto. No hubo pruebas, ni parte médico. Fue la palabra de un policía simpatizante de la extrema derecha contra la de un político de izquierdas. Y la inestimable ayuda de la ley mordaza, convertida en tapadera para los abusos. Esa ley fue el único aval del agente. Mientras que la misma norma hizo culpable al diputado. Esa es la ley que el PP redactó y votó en solitario, aprovechando que tenía mayoría absoluta, y por la que ahora claman algunos sindicatos policiales, más preocupados por tapar sus errores que por garantizar las libertades democráticas.

SENTENCIAS

                Algunas pocas sentencias están sesgadas, y vienen condicionadas por una instrucción que, a pesar de los códigos deontológicos y los procedimientos establecidos para garantizar la imparcialidad del instructor, están influidas, consciente o inconscientemente, por unas circunstancias determinadas, por el color del cristal a través del cual vemos las cosas. Por eso nunca hay suficientes mecanismos que garanticen la máxima imparcialidad posible. Salvo los ciegos, nadie está libre de ver el mundo a través de sus ojos, de sus percepciones, de sus experiencias… También el uso de la porra puede estar sesgado.

URBANO GARCÍA

urbanogarciaperez@gmail.com

 Imagen: Entierro de Almudena Grandes en el cementerio civil de Madrid. EFE

 

viernes, 26 de noviembre de 2021

NO, NO SON IGUALES

 

Claro que no lo son. Se ve a simple vista. Me refiero a los partidos políticos, y al empeño que tienen algunas personas, de esas que podríamos llamar “yo-no-me-meto-en-política”, de considerar que todos los partidos son iguales. Pues no, no lo son. No hay más que ver los presupuestos generales que elaboran los gobiernos en los que están, solos o en compañía. Tanto a derecha como a izquierda, dominan el panorama gobiernos de coalición. Normalidad democrática, le llaman en los países de nuestro entorno. En otras latitudes hace tiempo que se acabaron los gobiernos monocolores, a no ser que la ley electoral -la francesa, por ejemplo- prime la formación de gobiernos de un solo partido. No es nuestro caso.  

                No creo que haya nadie en su sano juicio que piense que el PP, por ejemplo, presentaría unos presupuestos generales como los que ha elaborado la coalición botánica. No hay más que comparar lo que quieren hacer unos -PSPV, Compromís y Unidas Podemos- tras una crisis pandémica, económica y social, y lo que hizo el otro -PP- tras la crisis de 2011. No quiero ni imaginarme qué presupuestos haría un PP aliado al neofascismo -su única alianza posible- si gobernara. Da vértigo. Eso es lo que quiere hacer el PP de aquí, liderado por Mazón y Catalá, su enviada al cap i casal, replicar lo que el PP hace ya en Madrid, Murcia o Andalucía. ¿Qué de malo hay en pactar con los neofranquistas? Se preguntan Mazón & Catalá. Apenas hay diferencias. Unos reivindican el franquismo a pecho descubierto, otros lo hacen a hurtadillas. No es anecdótico que Casado culminase la jornada del 20-N asistiendo a una misa por Franco, presidida por una corona de laurel y una bandera preconstitucional. ¿Equivocación? ¡Seguro! Por ir, por no salirse, y, lo más inexplicable, por no decir nada tras descubrirse su desliz. “Trato de imaginar qué pasaría si un líder de la oposición fuera a una misa en honor a Hitler en Alemania, o a Mussolini en Italia o a Videla en Argentina… ¿Qué estaría unánimemente diciendo la prensa?”, escribió en Twitter Juan Diego Botto.  

PRAGMATISMO

                Tampoco son iguales los partidos catalanes, por muy soberanistas que sean. El conseller de Hacienda, Jaume Giró (Junts), elaboró unos Presupuestos 2022 al gusto de ERC, pero menos queridos por sus colegas de Junts. Sin embargo, a la CUP le parecieron poco sociales y se negó a apoyarlos. ERC tocó a la puerta de los Comunes para conseguir los apoyos necesarios. A cambio, ERC apoyará los de Colau para Barcelona. Resultado: Catalunya tendrá los Presupuestos más sociales de todo el Estado. ERC no es Junts, ni la CUP es En Comú Podem, primó el pragmatismo de la gobernabilidad al soberanismo interclasista. Desde que ERC ganó las elecciones catalanas, las dinámicas políticas han cambiado. Atentos a la jugada.

                Tampoco son iguales los partidos valencianos, ni los que gobiernan coaligados, ni los que están en la oposición, por mucho que se manifiesten juntos por una financiación autonómica más justa. Salvo los neofranquistas, que, como Franco, sólo quieren un estado centralista, el resto está por un reparto más equitativo de los fondos públicos. La financiación no es un asunto menor. La mayoría de los servicios del Estado del bienestar son competencia autonómica, por eso es fundamental estar bien financiados. El País Valenciano no lo está. Recibimos menos por habitante de lo que reciben otras comunidades. Por tanto, disponemos de menos dinero para hacer escuelas, hospitales, ambulatorios, residencias, … la lista es interminable. Estábamos en inferioridad de condiciones para afrontar la pandemia, por ejemplo. A pesar de eso, aquí las cifras son relativamente buenas. Se hizo un buen trabajo. Pero la pandemia no ha terminado, y habrá que seguir haciéndolo. No parece la mejor solución rescindir los contratos al personal sanitario que llevó a cabo la magnífica vacunación contra la COVID-19. Tampoco lo es descargar en los infradotados ambulatorios la tarea de poner la tercera dosis contra la COVID-19, mientras siguen con la campaña de la gripe y el resto de atenciones ambulatorias. A más dinero, mejor sanidad.

SINERGIAS

                Hay cosas que se pueden hacer con poco dinero. Se ha visto con la nueva plataforma audiovisual Bon Dia TV, una oferta digital que permite ver contenidos producidos por À Punt, IB3 y TV3, ver programas en todos los dialectos de una misma lengua, así se optimiza la inversión pública y se fomenta el conocimiento mutuo. Nada más alejado de la exclusión y la intolerancia. La aldea global en la que estamos instalados permite desarrollar proyectos positivos, favorables a la convivencia y respetuosos con la diferencia. Desgraciadamente, todos los días vemos ejemplos de lo contrario. Como dice el recién premio Jaume I, el ecologista Fernando Valladares, “seamos felices y crezcamos en calidad de vida”. Pues eso.

URBANO GARCÍA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: Presentación de los PGE 2022. EFE


miércoles, 17 de noviembre de 2021

DE AQUELARRES Y GERIGONÇAS

 

Ni lo uno ni lo otro. Para las derechas, la reunión del sábado 13 de noviembre de cinco políticas en València (Yolanda Díaz, Mónica Oltra, Ada Colau, Mónica García y Fátima Hamed) fue un aquelarre feminista (Catalá, dixit), un aquelarre izquierdista (dijo Casado), un contubernio, comunistas con burka o fiesta del pijama, apuntaron otros aprendices de brujo. A las derechas no les gusta que cinco políticas en activo, todas ellas “rojas”, todas “violetas”, cada una a su manera, queden para hablar de cómo construir una nueva forma de hacer política, menos agresiva y más empática, con menos ruido y con más nueces.

El encuentro en València levantó expectativas. Tal vez demasiadas. Tejer una alianza que vaya más allá de tomar un café no es tarea fácil. La izquierda peca de purista a la hora de unirse. Siempre hay una coma mal puesta. Queda tiempo, pero no hay que dormirse. Si alguna importancia tuvo la cita en València, es que abrió un camino. No hay más que ver las reacciones que ha provocado. Se juega su futuro no sólo el espacio a la izquierda del PSOE, sino la propia supervivencia de un gobierno progresista. Así lo entendió Pedro Sánchez, que en la clausura del congreso del PSPV en Benidorm no dudó en apostar por la consolidación de ese espacio a su izquierda. Se necesitan mutuamente, nunca está de más recordarlo.

Podemos asume el desgaste de gobernar y se sumaría a un amplio acuerdo. Izquierda Unida y el PCE reman a favor. Más Madrid parece que también. ¿Y Compromís? Sus mejores resultados en unas elecciones generales los cosechó con la fórmula “A la valenciana”. ¿Qué impide repetirla? El valencianismo es el espacio político que más ha evolucionado en los últimos años. Ha logrado cotas de representación importantes a nivel local y autonómico, pero le falta trasladar todo su potencial electoral al Congreso. Para eso tiene que ser percibido como una fuerza política útil, que sus votos sirvan, que sus diputados sumen, que un grupo parlamentario le dé visibilidad, que nadie como ese grupo defienda los intereses valencianos. No es una taifa. Se trata de defender una igualdad que ahora no existe.

 FINANCIACION JUSTA

                De eso se trata. De que los ciudadanos de València, de Requena o del Rincón de Ademuz reciban del Estado lo mismo que los de Burgos, Pamplona o Madrid. De eso va la financiación autonómica. Sin un sistema justo que atienda la población es difícil tener una sanidad o unas escuelas equiparables en todos los territorios. ¿Y la España vaciada? Pues también habrá que atender sus necesidades. El País Valenciano tiene una parte vaciada. Que se lo digan a los habitantes dels Ports, o de Ademuz. Hay zonas en las que apenas tienen un médico para atender una población diseminada en muchos kilómetros a la redonda. Pueblos en los que ha cerrado la única escuela que había por falta de alumnos. Estaciones en las que hace años que no para el tren. Pueblos en los que cerró la única sucursal bancaria que había y ahora les toca a los vecinos, cada vez más viejos, recorrer decenas de kilómetros buscando una oficina para cobrar la pensión. Por eso, y viendo el ejemplo de “Teruel también existe”, la España vaciada va organizándose.         

 FADO

                Vuelvo al acto del sábado en Valencia. Mientras aquí se visualizaba una gran sintonía, en las antípodas peninsulares, en Portugal, se oficiaba el desencuentro. En 2015, Portugal ensayó lo que llamaron la gerigonça, un gobierno de coalición del Partido Socialista (PSP), con Partido Comunista (PCP) y el BLOCO DE ESQUERDA (similar a Podemos), experiencia inédita en Europa. Cuatro años después, en 2019, las tres fuerzas no se pusieron de acuerdo para reeditar la gerigonça. El PSP, con 106 diputados de una cámara de 230 escaños, optó por gobernar en solitario con apoyos puntuales y externos del BLOCO (19 escaños) y del PCP (10). Tras controlar de forma ejemplar la COVID-19, la no aprobación de los presupuestos para 2022 ha llevado a la crisis. El presidente de la República, el conservador Rebelo de Sousa, disolvió la cámara y convocó elecciones. Aumentar las inversiones en sanidad, subir los salarios y la reforma laboral han sido tres motivos del desacuerdo. No hace falta señalar qué posición mantiene cada una de las izquierdas. Hay que saber estirar sin que la cuerda se rompa. Bien lo saben Yolanda, Mónica y Ada, las tres lideresas de tres gobiernos de coalición -estatal, autonómico y municipal-, obligadas en ocasiones a mantener difíciles equilibrios. Portugal es un magnífico espejo. Circunstancias históricas hicieron que el territorio luso construyera su propio Estado. Se habla gallego en ambos lados de la frontera norte. Antes que nosotros, fueron nuestros vecinos quienes exploraron las posibilidades de un gobierno de izquierdas, ahora se enfrentan al resultado incierto de las urnas. No somos iguales. Ni el país ni las izquierdas lo son. Atentos a lo que ocurra en Portugal y atentos a lo que ocurra aquí.

URBANO GARCÍA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: “Otras políticas”, sábado 13 de noviembre en el teatro Olympia de València. Ana Escobar/ EFE.   


jueves, 11 de noviembre de 2021

CLIMA DE ACUERDOS Y ACUERDOS DE CLIMA

 

Salió casi un palíndromo. La COP26 reunida en Glasgow, en la gaélica y europeísta Escocia -arrastrada al brexit por los sueños imperiales británicos-, consume sus últimas jornadas cuando escribo estas líneas. Últimos días y últimas horas para acordar lo que parece imposible: tomar medidas eficaces para frenar la crisis climática. ¡Ojo al dato! Hablo de “frenar”, ni por asomo se me ocurre mentar la palabra “revertir”. Y no es lo mismo, claro. ¡Ay, las palabras!, las carga el diablo. No hay más que ver cómo Nadia Calviño se lía con los términos “derogar” y “reformar”. Y no son lo mismo, todo el mundo lo sabe.

A estas alturas del desastre ecológico anunciado no parece fácil frenar las consecuencias que para la contaminación atmosférica ha tenido el desarrollo industrial basado en el consumo de combustibles fósiles. Bien lo saben en Naciones Unidas que siguen al día la temperatura de la cazuela. Ya nadie habla de volver a los valores ambientales anteriores a la revolución industrial. Ahora nos conformamos con no llegar a superar los 2o C de aumento de la temperatura respecto al siglo XIX. No parece mucho, sin embargo, las consecuencias de ese incremento pueden ser catastróficas para muchas regiones del planeta, por ejemplo, para las situadas cerca de la costa, las zonas más densamente pobladas. No hace falta recordar dónde estamos nosotros. Y no es cuestión de ir asustando al personal. Está más que demostrado que la letra entra leyendo y no con sangre.

 AL BORDE

                Hay terrenos del planeta situados al borde de la desertificación. Otros están por debajo del nivel del mar. Hay sitios en los que llueve demasiado y otros en los que no cae ni una gota durante años. Hay lugares con hielos permanentes -cada vez menos-, y zonas en las que no se sabe qué es un copo de nieve… Algunas islas han desaparecido tragadas por las aguas… Y todo depende del deshielo de los polos y de la circulación atmosférica, de cómo se comporten borrascas y anticiclones, de cómo se combinen masas de aire de diferente temperatura, de por dónde circulen las corrientes cálidas y frías en los océanos atemperando continentes y permitiendo la vida humana donde la vida humana parecía imposible. Los seres humanos somos bípedos y andarines, y nos hemos establecido dónde el clima era más bonancible. ¿Qué pasaría si cambiase el actual equilibrio climático? El planeta establecería otro equilibrio, pero, ¿y nosotros? Ese factor, la búsqueda de un mejor clima, huir de las sequías y las inundaciones, de los fríos glaciares y los calores abrasadores, de hambrunas y guerras, cada vez es más frecuente. Eso es la crisis climática, fenómenos meteorológicos extremos y más dificultades para vivir en zonas antes habitadas.       

                El País Valenciano suma ambas variables, la zona más poblada está en el litoral, y una parte del territorio tiene índices pluviométricos anuales que la aproximan a terrenos situados al borde del desierto. Por mínima que sea, cualquier variación de estos parámetros tiene consecuencias. ¿Qué hacer?, que decía aquel. Pues parece claro que la mejor receta es la prevención. Prevenir las consecuencias que aquí puede tener la crisis climática, es decir, más sequía e inundaciones y la subida del nivel del mar. Pues eso.

 LIDERESAS

                Y ahora vamos al clima de los acuerdos. Hablo del acto del sábado de cinco lideresas buscando abrir un espacio a una nueva política baja en testosterona. ¿O habría que decir a una nueva izquierda? Cada una de las cinco matriarcas representa un perfil político distinto, incluso una pieza diferente del complejo puzle que compone el mosaico de las izquierdas hispanas. Si la cosa cuaja, seguro que se sumarán más voces al canto coral. Posiblemente Yolanda Díaz sea la necesaria amalgama para hacer posible la confluencia de visiones territoriales distintas, pero no distantes. La anfitriona del encuentro, Mónica Oltra, ha ampliado el debate en Compromís sobre futuras alianzas electorales más allá del acuerdo de la coalición valencianista con Más Madrid, que tan enjutos resultados dio en las últimas generales. La otra Mónica, García, aporta la experiencia madrileña que no logró tener continuidad en un territorio hostil como es la capital del Estado. Ada Colau es una pieza imprescindible en cualquier debate sobre los nuevos liderazgos del siglo XXI. Y Fátima Hamed, la diputada ceutí, aporta la pluralidad y tal vez una visión menos eurocéntrica que el resto. “Un encuentro de amigas”, han dicho. A nadie se le escapa que de este encuentro puede salir un embrión de eso que algunos llaman “matria”. Una nueva forma de ver y hacer política, alejada de valores hasta ahora dominantes, que priorice la colaboración sobre la competencia, los cuidados sobre las violencias, … ¿una nueva utopía para el siglo XXI? Sea bienvenida, falta nos hace.

URBANO GARCÍA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: Cartel del acto de 5 lideresas el sábado 13 de noviembre en València.


jueves, 4 de noviembre de 2021

TRUCO O TRATO



La negociación de los Presupuestos siempre es un momento crítico para los gobiernos, al margen de que gobierne un único partido o una coalición. Cuando se trata de repartir las inversiones, hasta los partidos más únicos tienen algo de coaliciones. Hay que priorizar, elegir dónde y cuánto dinero se pone en qué. Y cada ministerio tira para su casa. Lo que uno se lleva, al otro le falta. Encontrar el equilibrio suele ser un asunto complicado. Los Presupuestos Generales del Estado para 2022 vienen muy condicionados por dos cuestiones que en principio deberían marcar las prioridades: la COVID-19 y la lucha contra la crisis climática. Hasta el último momento, PNV y ERC amagaron con presentar enmiendas a la totalidad de los PGE. La sangre no llegó al rio. ¿Qué pedían? Los nacionalistas vascos querían la gestión integra del Ingreso Mínimo Vital (IMV). ¡Lógico!, son las autonomías las que gestionan la aplicación de este tipo de prestaciones. Por su parte, ERC quería que las plataformas de TV por streaming tuvieran un cupo de producción en las lenguas cooficiales. ¡Lógico, también!, las nuevas formas de producir y consumir TV están desplazando el mercado audiovisual hacia estas empresas. Como suele ocurrir, las leyes van por detrás del capital. El panorama televisivo está en ebullición - ¿cuándo no lo está? -, pero la pandemia ha empujado más, si cabe, los cambios. No hay más que ver las ganancias que han tenido estas empresas de TV durante ella. Y siguen sin pagar los impuestos que corresponderían a la cuantía de sus beneficios.

                Sin dejar el audiovisual, ¿para cuándo la reciprocidad de las TV autonómicas? Técnicamente es posible. Cuando Canal 9 empezó a emitir, había que evitar la competencia. Y ahora, ¿qué lo impide? Está claro que hay una gran diferencia de inversión y de audiencias entre TV3, IB3 y À Punt. ¿Es eso?

EL PATIO

                Mientras seguimos esperando un sistema de financiación autonómico más justo y que dé a cada persona lo que le corresponde, la Generalitat ha estado a punto de no cumplir los plazos para la presentación de sus presupuestos. Dicen que serán los de la recuperación económica. Lo cierto es que lo primero que se ha recuperado es la emisión de CO2 -lo dice la ONU-, contaminamos más que antes de la COVID. Quien más contamina es China. También es el país más habitado. Si medimos la contaminación por habitante, resulta que son los países petrolíferos del Golfo los más contaminantes. Paradojas.

El dinosaurio virtual Frankie que irrumpió en la COP26, reunida en Glasgow, tiene claro que la crisis climática lleva a la extinción de las especies, y él sabe mucho de eso. Hace tiempo que el ecologismo alerta contra el uso de combustibles fósiles, causantes del incremento de gases de efecto invernadero en la atmósfera. También lo tienen claro Greta Thunberg y Extinction Rebellion, la organización dispuesta a sacar los colores a los mandatarios reunidos en la cumbre climática. Y es que los compromisos adoptados en Paris en 2015 no se han cumplido. El objetivo era no superar en 1,5oC la temperatura del planeta previa a la industrialización, y según los datos aportados en la cumbre no parece que se logre.

A diferencia de la crisis vírica, la climática no irrumpe de un día para otro. Va poco a poco. Sus efectos son a medio y largo plazo, aunque cada vez los tiempos sean más cortos. Fenómenos meteorológicos extraordinarios que antes se daban cada 50 años, ahora se producen cada década. Los períodos de sequía son más frecuentes y más intensos, lo mismo que las lluvias torrenciales, … el catálogo ex extenso. ¿Qué hacer ante tal reto? Algo podemos a nivel individual, y mucho, como colectivo.

LA SOMBRA

      Estaría bien que esta cuestión -la crisis climática- nos ocupara y preocupara, pero seguimos bregando con el pasado. Su alargada sombra llega hasta el presente. Hace unos días, la justicia volvió a dictaminar que el PP valenciano se financió de forma ilegal y acudió dopado a las elecciones. El llamado caso Taula es de manual. Se pergeñó en la última legislatura de Rita Barberá, y hay varios ex concejales, ahora asesores, y ex asesores, ahora en su casa, que blanquearon dinero negro del PP con sus óbolos particulares. El PP de ayer está en el de hoy, por mucho que digan sus actuales gestores. Algo más tendrán que hacer que cambiar de sede, si quieren limpiar su imagen. Hasta Zuckerberg lo ha entendido. El dueño de Facebook, para mejorar la mala fama de su red social -sus datos sirvieron para el Brexit y para Trump-, ha decidido cambiar continente y contenido. Tapará sus vergüenzas con el trampantojo del metaverso, un nuevo negocio a costa de la realidad virtual. El PP debería tomar nota. ¿No es un buen truco?

URBANO GARCÍA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: El dinosaurio virtual Frankie irrumpe en la ONU. COP26

 


martes, 26 de octubre de 2021

REFLEXIONES PORTUARIAS

 

Viernes 22, una manifestación convocada por la Comissió Ciutat-Port recorrió las calles de València, hasta que la lluvia puso fin a la fiesta. La oposición a la ampliación norte del Puerto crece día a día. València se juega su futuro, y el PSOE no lo tiene claro. A todos nos gusta llegar a buen puerto. Pero, ¿a qué puerto queremos llegar? A pocos les quedan dudas de que en el PSOE conviven dos almas, y cada una busca su puerto. Una es neoliberal, o socioliberal, para ser más exactos. Alma camuflada, lobo con piel de cordero en casa de Caperucita Roja. Camuflaje necesario ante la previsible indignación de unos votantes mayoritariamente socialdemócratas, rojos como caperucita, la otra alma del PSOE.

Estos días vemos ambas almas batirse en cabeza ajena. No son diferencias entre socios de y en gobiernos de coalición, ¡no! Al menos no es sólo eso. Uno de los debates de la coalición botánica está en la mega ampliación del puerto al norte de la ciudad. A más puerto, más contaminación. No parece buena idea luchar contra la crisis climática ampliando el puerto para albergar más contenedores que van de paso. Al margen de a la naviera MSC y a la Autoridad Portuaria, ¿a quién más le interesa? Los estibadores no parecen entusiasmados. Su trabajo estará totalmente automatizado en las nuevas instalaciones. Se lo dijeron al alcalde y Ribó tomó buena nota. La apuesta de futuro es el tren. Ya estaría bien que tuviéramos doble vía de ancho europeo por el eje mediterráneo. Esa sí que es una inversión rentable para la economía valenciana. Está llegando, pero lo hace de forma lenta e insuficiente. ¡Hasta cuándo!

Luego está la erosión de la costa, y el peligro para el futuro de la Albufera. Las playas del sur de València han ido perdiendo arena a medida que crecía el puerto. Nos jugamos demasiado para fiarnos de un plan viejuno, caro e insostenible, un proyecto pensado cuando combatir la crisis climática era asunto de ecologistas iluminados, y con un informe de impacto ambiental caducado. Ahora que la cumbre del clima se reúne en el Reino Unido, ¿irá Aurelio Martínez, presidente de la Autoridad Portuaria, a Glasgow, a la COP26, a vender las bondades para el clima de la ampliación portuaria? ¿O a venderles la ZAL? 

REFORMAR LA REFORMA

Otro ejemplo de manual de la esquizofrenia del PSOE lo tenemos en cómo aborda la derogación de la contrarreforma laboral impuesta por el PP. Una contrarreforma que creó empleo, ¡sí!, pero un empleo más precario y temporal que el que había, que ya es decir. Una contrarreforma que rompió la negociación colectiva, anulando la capacidad negociadora de los trabajadores. Para el alma socioliberal del PSOE, con quitar lo más lesivo de la contrarreforma del PP es suficiente. Para la socialdemócrata -y ese alma tienen los sindicalistas de UGT-, hay que reformar toda la contrarreforma, o “modernizar” el mercado laboral, por usar un término al gusto de Pedro Sánchez. ¿Es el mismo puerto? No está claro.

La Unión Europea condiciona las ayudas a reducir el paro estructural y la precariedad (tenemos un 26% de empleo precario, una de las tasas más altas del continente). Algo habrá que hacer, digo yo. ¿Hay celos en algunos líderes del PSOE a la creciente popularidad de Yolanda Díaz? No es descartable.     

 SENTENCIA

                No quiero terminar estas reflexiones que empezaron siendo portuarias, sin mencionar una de las mayores anomalías parlamentarias de los últimos años. Hablo del pulso entre el poder judicial y el legislativo a costa del escaño de un diputado. Hace unos días, la presidenta del Congreso, Maritxell Batet, le quitó el escaño a Alberto Rodríguez, de Unidas Podemos. El diputado canario había sido condenado a una multa de 500€ y 45 días sin poder presentarse a unas elecciones. El juez Manuel Marchena, presidente de la Sala Segunda de la Audiencia Nacional -sí, ese juez que el PP promocionó para que controlase “la Sala Segunda desde detrás”-, juzgó y dictó sentencia contra el diputado, acusado por un policía ligado a la extrema derecha de haberle dado una patada en 2014 durante un desahucio. Marchena condenó al diputado, sin más prueba que la palabra del policía, a una multa y 45 días sin sufragio pasivo. Batet, ante la amenaza de los poderes judiciales, optó por quitarle el acta a Alberto. Quién será el siguiente.

Y esto sucede poco después de que PSOE y PP acordaran que el PP levantara parcialmente su bloqueo institucional, y el PSOE aceptara las ruedas de molino de Espejel y Arnaldo, piezas clave del PP en el puerto de la Justicia. El acuerdo dejó fuera el Consejo Superior del Poder Judicial, madre de todos los corderos, puerto de todos los puertos. El PP no quiere perder ese amarre. Su futuro está en juego.  

 

URBANO GARCÍA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: Manifestación contra la ampliación norte del puerto de València. F. Calabuig


jueves, 21 de octubre de 2021

FASCISMOS

Sí, así, en plural. No hubo uno sólo en los años 30, ni lo hay ahora, que se reedita esta perversa ideología. Sorprende la capacidad de mutación del totalitarismo de derechas, en el fondo y en la forma todos lo son. De ahí su peligro. Entran en el cuerpo social por el lado más débil, y son capaces de contaminar hasta las sociedades aparentemente más sanas. Por eso es tan acertado comparar el fascismo con un virus. Es como una infección vírica. “Ya no están activadas las vacunas que nos dejaron la II Guerra Mundial y la guerra civil”, dice Josep Ramoneda, asumiendo la validez de la metáfora.

El incremento de los discursos de odio, de los ataques a la diversidad ideológica, religiosa, étnica o sexual muestran que en tiempos de crisis aumenta la intolerancia. No es consuelo que también pase en otras latitudes. Cada país arrastra su propia mochila. Y la nuestra es un pesado lastre. Paul Preston acaba de publicar Arquitectos del terror. Franco y los artífices del odio, de lectura muy recomendable. Aquí se impuso el fascismo después de un golpe de Estado, una cruel guerra y cuatro décadas de dictadura. Un fascismo que arrasó con todo lo anterior, que creó una estructura económica, política y social nueva, que hizo suyo lo más viejo de lo ya viejo, los restos de la debacle imperial.

CONSTITUCIONALISTAS

                Hace unos días, la jueza Carola Soria, titular del Juzgado n.o 1 de Castellón, ordenó la medida cautelarísima de retirar 11 lotes de 32 libros cada uno, de temática LGTBI, donados por el Ayuntamiento a 11 institutos y al centro Pi Gros de la capital de La Plana. La medida responde a la denuncia de una asociación ultracatólica ligada a la extrema derecha. La donación del Consistorio castellonense se hace con la voluntad de “fomentar la convivencia en igualdad, la tolerancia y el respeto a la diversidad”. Está claro que la asociación de abogados cristianos no comulga con estos valores. Además, el gobierno municipal de Castellón está formado por PSPV y Compromís, una coalición de izquierdas y valencianista que tampoco gusta a los carcamales. ¡Vaya cristianos! Por cierto, la misma jueza autorizó que un enfermo de COVID fuera tratado con ozonoterapia, contra el criterio médico, en un centro público.

                Otra. El juez del Constitucional Ricardo Enríquez ha redactado una ponencia, a solicitud de la extrema derecha, para que el Estado financie la educación segregada por sexos. El mundo al revés. Jueces y juezas dictan lo que deben leer nuestros hijos, y quieren que financiemos los centros del OPUS.

                Una más, el TC, a petición del partido neofranquista, declaró ilegal el primer confinamiento (14 de marzo de 2020). Por cierto, los neofranquistas pidieron el cierre del Congreso tras detectar un contagio masivo en un acto que organizaron. Y el TC suspendió sus reuniones ante la pandemia.

                Algunos magistrados añoran tiempos pasados. Como en Polonia, donde su TC, atendiendo la petición de su gobierno de extrema derecha, ha dictado que las leyes polacas prevalecen sobre las europeas. ¡Viva la mazurca! Y que conste que me gustan las danzas polacas. No hace falta recordar que el PP de aquí apoyó en el Europarlamento las medidas de restricción de libertades llevadas a cabo por los gobiernos polaco y húngaro, desmarcándose del Grupo Popular Europeo. El líder del PP de aquí, dice que el TC es un órgano político, mientras brama por despolitizar la justicia. ¡Un poco de coherencia!

                Luego están los que les importa un bledo las formas. Son los fascistas más peligrosos. Lo hemos visto hace unos días en Roma. Allí, unas escuadras de Forza Nuova mezcladas con una manifestación de negacionistas -los hay que niegan la historia y también las vacunas- asaltaron la sede del CGIL, el principal sindicato italiano. Con prácticas parecidas empezó Mussolini a construir el fascismo.      

ANTECEDENTES

                Aquí tenemos experiencia en saraos de la extrema derecha. Durante la Transición lograron mediante la violencia y los escraches a los demócratas imponer su agenda, que no era otra que frenar los avances democráticos y autonomistas. El miedo es muy convincente. Y siguen con esas -sembrando el miedo, digo- confiando en que la inercia les garantice la supervivencia.

Ahora, desde que tienen una plataforma electoral, los neofascistas de aquí parece que andan entretenidos en ver cómo entran en el arca de Noé neofranquista. No hay espacio para tanto facha. Siempre les quedará el recurso de llamar a la puerta del PP. Aunque algún diputado de esta camada ha andado el camino inverso. Es el caso de Gil Lázaro que transitó de Falange a AP, de ahí al PP, y luego vuelta a las esencias, para no perder el escaño que calienta desde hace 4 décadas. ¡Todo por la pasta!

URBANO GARCÍA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: Quema de libros en la Alemania nazi.


miércoles, 13 de octubre de 2021

JUEGOS

 

Squid game (El juego del calamar), se podría haber titulado sambori, o rayuela, o cualquier otro nombre de gincana o yincana, como dicen algunos. Es el nombre de la mini serie que triunfa en la globosfera. Es coreana -dosis de gore y sadismo garantizados-, con un guión lo suficientemente simple como para ser entendido por todo el mundo, y a la vez complejo para que tenga múltiples lecturas, desde la friki a la anticapitalista. Minimalismo, trazo limpio y homenaje a las escaleras imposibles de Escher. Leo en redes sociales que las zapatillas de los forzosos esforzados y ludópatas concursantes se han agotado en el mercado. Algunas series, como algunas películas, suelen abrir espacios para el negocio que van más allá del consumo del producto audiovisual. Le llaman merchandising. Hasta Sergi Pàmies se ha sumado en La Vanguardia al río de tinta de calamar vertido con la serie. ¿Se habrá comprado Pàmies las zapatillas?

JUEGOS OTOÑALES

Podemos acercarnos a la política como si fuera un juego, una serie. No le falta sadismo. Con su puesta en escena, con sus capítulos. En otoño y lejos de citas electorales, llega la temporada de los congresos. Terminada la convención volante del PP, ahora le toca al PSOE. Mientras Compromís calienta motores, y busca cómo ayudar a redefinir ese espacio a la izquierda del PSOE que tantos anhelan.

València es la sede del cónclave socialista. Lugar y momento oportunos para reclamar una financiación justa. Pedro Sánchez intenta restañar heridas dando acomodo a antiguos rivales. El actual secretario junto a los ex, foto segura de la cita. Sánchez respaldado por Zapatero y González, buscando sumar apoyos para afrontar los retos futuros, que no son pocos. En la agenda, a medio plazo, está la cumbre de la OTAN en Madrid el próximo año, y el mandato de turno de la Unión Europea. Ambos espacios necesitan ser redefinidos.

La Alianza Atlántica, tras la debacle afgana y la reorientación de la política exterior USA, tiene menos sentido que nunca. Ni la seguridad mundial, ni mucho menos la europea, pueden seguir en las únicas manos del amigo americano. Las prioridades, ni económicas ni militares, de Estados Unidos no son las nuestras, sobran los ejemplos.

Por otra parte, Europa, tras la pandemia, el brexit y el órdago de Polonia, requiere un inaplazable rearme ideológico. Aclarar competencias y soberanías. Redefinir estrategias y aliados. Poner límites a la propagación de nuevos fascismos. Primar la solidaridad frente a la exclusión. La tolerancia frente al odio. La amenaza de la crisis climática está ahí, y se acaba el tiempo para impedir sus dramáticas consecuencias. Ese es el principal objetivo del ambicioso plan de recuperación y resiliencia tras la Covid-19.   

Pero aquí y ahora lo más urgente para nosotros son los presupuestos de 2022. Al PSOE no le basta con Podemos, necesita sumar más que la derecha extrema y la extrema derecha para sacarlos adelante. Y ahí entran en juego los socios de investidura. Nadie da nada a cambio. Las deudas con el País Valenciano son muchas y fáciles de satisfacer. Si hay voluntad política, claro. Reformar la financiación, sin ir más lejos. “El derecho a la diferencia, sin diferencia de derechos”, que dijo el President en el acto oficial del 9 d’Octubre. O esa otra, también de Ximo Puig en el mismo acto: “Espanya ha d’ofrenar allò que li correspon a la nostra comunitat”. Es de justicia y evita broncas.

TÁNGANA

                Sí, así con tilde, significa eso, jaleo o follón, también un juego de origen medieval. Para tángana la que se montó con el último vídeo clip de C Tangana -sin acento- y Nathy Peluso. Se grabó en la catedral de Toledo. Es una historia de amor, una conversión, como la caída de Saulo del caballo. “Yo era ateo, pero ahora creo. Porque un milagro como tú ha tenido que bajar del cielo”, dice el estribillo de la canción. Una bachata, un canto al poder curativo del amor terrenal. Casi como un poema místico de Teresa de Ávila. Así lo entendió el deán de la catedral que autorizó la grabación. El arzobispo está indignado. Obispos tiene la iglesia. Un grupo de beatos corrió a rezar el rosario a la puerta del templo. Léanse La Regenta de Clarín. ¡Hace más de 130 años que la escribió Leopoldo Alas! Para algunas cosas, estamos como en el XIX.  

Aunque para escándalo las inmatriculaciones de la Iglesia. Su mundo no será de este mundo, pero bien que aprovechó la jerarquía católica la oportunidad que le dio Aznar y el PP de poner a su nombre miles de propiedades que pertenecían al pueblo. ¡Hasta de la mezquita de Córdoba se han adueñado! En València, la Iglesia sigue sin pagar el IBI de muchos de sus negocios inmobiliarios. Y no es un juego.

URBANO GARCÍA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: Jugando al sambori o rayuela/ Alamy.

jueves, 7 de octubre de 2021

PATRIAS

                Octubre -mes patriótico donde lo haya- fue el elegido por un PP bicéfalo para definir su patria, digo su perfil político, y deshojar la margarita de su futuro. Un PP que bascula entre el liberalismo sui géneris de Vargas Llosa, libre de lastres electorales, y el neofranquismo que Aznar predica con aires de talibán. Mientras Casado esquivaba el fuego amigo disparado desde sus propias filas, la lideresa de los madriles hacía las américas anunciando una hispanidad libre de nativos y patrias indigenistas. Las dos patrióticas giras confluyeron en el coso de València. Escenario de días de vino y rosas. De exaltaciones mitineras y corrupciones varias. Compromís recordó con un cartel luminoso frente a la plaza, las deudas que el PP mantiene con València. Por si alguien las ha olvidado. A veces cuesta entender las amnesias.

                Resumen: plaza llena, líder aclamado en loor de multitud como caudillo redentor, recuerdo emocionado a la alcaldesa de España que murió repudiada por su propio partido, víctima del “caloret”. Y el ectoplasma del ex molt honorable maese Camps paseándose por el ruedo, contento de verse fuera del redil. Faltaban Rafael Blasco, Correa y el Bigotes para que la escena hubiera sido memorable.  

Al discurso final de Casado no le faltó detalle. Ninguno de los avances democráticos de los últimos años le parece bien. Ni los acuerdos con los agentes sociales, ni cerrar las heridas aún abiertas de la interminable represión franquista, ni recomponer los puentes del diálogo y la negociación territorial, … nada le parece bien. Sólo conjuga el verbo derogar. Derogar la ley de la memoria democrática, derogar el salario mínimo, derogar saldar las cuentas con el pasado, derogar el diálogo para la resolución de conflictos, derogar la escuela pública, … por derogar que no quede. ¿Patriota?

 NOU DE NOU

                Como quien no quiere la cosa, ya está aquí otro 9 d’Octubre. Éste con la pandemia más o menos embridada, aunque toda precaución es poca contra un virus que sigue campando a sus anchas. La vacuna limita mucho sus secuelas, pero no evita su propagación. 9 d’Octubre, día patriótico donde los haya. Cada cual con su bandera, siempre que a nadie le dé por atizar al prójimo con su mástil. ¿Volverán los neofascistas con su intolerante patriotismo? La lista de vindicaciones valencianas sigue igual que antes de la pandemia. No se atisba un cambio en la injusta financiación autonómica, que nos hace menos iguales. Ni se aprecian mejoras en la red de comunicaciones del país. Tampoco se ve el final de las obras del eje ferroviario mediterráneo … En fin, otro 9 d’Octubre con la mochila cargada de promesas incumplidas.

                En 2022 será el 40 aniversario del Estatut, Ley Orgánica 5/1982, de 1 de julio, publicado en el BOE n.o 164, 10-7-1982. Estatut cocido en los despachos, que nunca pasó por las urnas. ¡Ay, la patria! No estaría mal ir preparando una reflexión, sobre lo hecho y sobre lo mucho que queda por hacer. Aquel día se institucionalizó una unidad política con pasado, con historia, y con un futuro por delante.  ¿Una patria?     

 LUCES Y PAPELES

                Mientras la factura de la electricidad se disparaba a niveles estratosféricos, Antonio Miguel Carmona, economista y tertuliano, ex portavoz socialista en el ayuntamiento de Madrid, cruzó una puerta giratoria buscando una nueva patria para finiquitar su vida política. Y vamos si la encontró. Nada menos que la vicepresidencia de Iberdrola, una de las patas del oligopolio energético. ¿Qué vale una patria?

Luz y taquígrafos. Nos hacen falta, aunque nos arruinemos con la factura eléctrica. Lo está haciendo el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, coordinando a más de 600 profesionales de 150 medios de todo el mundo, para poner negro sobre blanco quienes son los top ten del fraude. El colectivo está desmenuzando los “papeles de Pandora”, una extensísima documentación de 14 asesorías, con 29.000 titulares de compañías offshore domiciliadas en paraísos fiscales. Medio millar son españoles. Entre los defraudadores está Corinna Larsen y sus ingresos procedentes del Fondo de Inversiones Hispano Saudí, con mención expresa a un tal Juan Carlos I y sus herederos, a los que hace beneficiarios del 30% del valor de la offshore, en caso de fallecimiento de la titular. ¿Patriotas?

                Mientras escribía estas patrióticas líneas, Facebook, WhatsApp, Instagram… se eclipsaron. ¡Horror!, el mundo sin redes sociales. Estas son algunas de las 20 empresas transnacionales que apenas pagan el 5% de los beneficios que obtienen en nuestro país. ¿Cuándo se jodió el Perú?, que decía Vargas Llosa antes de encontrar su patria en una offshore. ¿De qué patria hablamos?

URBANO GARCÍA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: Processó Cívica del 9 d’Octubre. EFE


jueves, 30 de septiembre de 2021

BRUJAS

“Quien no se mueve, no siente sus cadenas”

ROSA LUXEMBURGO (1871-1919)

 

                Ni la ciudad belga ni las de Zugarramurdi, aunque estas últimas son reivindicadas por un feminismo que destapa prejuicios y deconstruye relatos antropológicos, quitándoles la caspa patriarcal con la que se construyeron. Hablo del empoderamiento de ese segundo sexo que se atrevió a diseccionar Simone de Beauvoir en un lejano 1949, cuando todo estaba por hacer y no todo era posible en aquel momento. Las mujeres no tuvieron derecho a voto en Francia hasta 1944, por ejemplo.

Entrado el siglo XXI, hay descendientes del australopiteco que siguen subidos a la garrofera. Hace poco, uno de esos bípedos que se considera humano, lanzó un “¡bruja!”, como si fuera un escupitajo. Fue en el Congreso, lugar de culto al debate civilizado. En teoría, claro. El mastuerzo regurgitó “¡bruja!”, como preámbulo a quemarla en la hoguera de su odio. Dice el currículo de este pitecántropo que es juez en excedencia, en excrecencia habría que decir. Un colega suyo ha dictado un auto, por el cual no considera atentado a la intimidad colgar imágenes -en una web porno y captadas con cámara oculta- de un centenar de mujeres miccionando en un callejón lejos de miradas indiscretas. Eran las fiestas patronales, no había servicios públicos y los hombres meaban en el mismo rincón. ¡Vaya criterio de selección el de los jueces!

Posiblemente, cuando tengamos la suficiente perspectiva temporal para hacer balance, llegaremos a la conclusión de que el feminismo fue la revolución más profunda y duradera del siglo XX. Su labor igualitaria no ha terminado. En comparación, todas las demás revoluciones han sido efímeras y reversibles. ¡Qué el burka y los imbéciles no nos impidan ver la realidad!

 LIDERESAS

                Unas se despiden, otras llegan. Ángela Merkel cierra su era al frente de Alemania. Fue la primera mujer que presidió el gobierno alemán. Ha dejado huella, en Alemania y en Europa. No será la última. En los recientes comicios, Annalena Baerbock, lideresa de los Verdes, cosechó un nada despreciable 14,8% de los votos. Los Verdes están presentes en todas las posibles combinaciones para formar gobierno. Un valor en alza, y no sólo en la patria de Goethe. En Francia, Anne Hidalgo, la alcaldesa de París, anuncia su candidatura con una agenda verde y encabezando un PSF en horas bajas. Antes que ella, otra mujer y socialista, Ségolène Royal, intentó romper el techo de cristal de las urnas francesas. Entonces, no pudo ser.

                Donde posiblemente más se note el empoderamiento femenino sea en las jóvenes generaciones. Greta Thunberg es el modelo y Friday Future la organización con la que muchas se sienten identificadas. Aunque son una selecta minoría, están zarandeando el carcomido edificio patriarcal, que diría cualquier mente sensata. Frente al impulso civilizatorio, la sinrazón de la barbarie.

Toda acción causa una reacción, cuya intensidad depende del grado de estulticia del reaccionario. Ley física que me acabo de inventar. Los reaccionarios proliferan como setas, cultivados por el compost que circula por redes sociales y medios de comunicación que venden escatología buscando audiencia. Habrá que ponerles coto, o al menos cuota para que paguen por todo lo que rompen.

 SORORIDAD

                Dícese de la solidaridad entre mujeres. Podría ser compañerismo, camaradería, … la sororidad es algo más. Es una solidaridad especial, unos lazos que tienen que ver con el apoyo mutuo, con sentir como propio el sentir ajeno. Va más allá de la empatía. ¿Existe la sororidad política? Es posible.

                Hace unas semanas, en su visita a València, Yolanda Díaz, la eficaz vicepresidenta del Gobierno, se entrevistó con Mónica Oltra, otra eficaz vicepresidenta. Hay buena sintonía entre ambas. A nadie se le escapa que la izquierda del PSOE busca construir y dar lustre a un espacio político propio. En ese objetivo coinciden las dos vicepresidentas. Faltaría Ada Colau, la alcaldesa de Barcelona, para formar una troika casi perfecta. Los cimientos de futuros acuerdos hay que empezar a ponerlos ahora. No sea que a alguien no le salgan las cuentas y decida adelantar las elecciones. No sería la primera vez que ocurre. ¡Serán brujas!

NOTA: Mientras el PP debate en convenciones y congresos su presente y su futuro, Ayuso vende en EEUU herrumbrosas lanzas imperiales, y Catalá, escudera de Mazón en el cap i casal, acumula cargos para que nada se escape al control del alicantino. Está claro, ni todas son Mariana Pineda, ni todas son brujas.  

URBANO GARCÍA

urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: El congreso de las brujas. Pinturas negras de Goya.