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miércoles, 14 de abril de 2010

ESPERPENTOS

Seamos cínicos. Pero cínicos de ahora. Nada que ver con los seguidores de la escuela filosófica en la que destacó Diógenes. Esos cínicos eran mucho menos cínicos que los actuales cínicos. Los cínicos posmodernos más que cínicos son hipócritas.

A las pocas horas de que el juez Pedreira hiciera público parte del sumario que instruye sobre el caso Gürtel (¡sólo 50.000 folios!), la Consejera de Justicia salió a la palestra mediática para decir que “el Consell de Camps no está implicado en la trama”. Tiene razón, por ahora ningún cargo del PP valenciano está imputado. Era la primera puesta en escena de la versión oficial, pergeñada por el ejército de salvación capitaneado por Blasco, un posmoderno en funciones de conseller. Mientras, Camps no sabe, no contesta.
EL PP DEL PAPA

A pesar de eso, en la última semana de pasión no han faltado las frases memorables. Por ejemplo, Camps calificó de “esperpento” que se le preguntara por enésima vez, en sede parlamentaria, el coste de la visita del Papa a Valencia. La pregunta le pone nervioso. Esperpéntica es su respuesta.

El sufrido pueblo valenciano sigue sin saber cuánto, cómo y quién se benefició verdaderamente de la visita papal. Menos mal que los papeles del juez Pedreira aportan algo de luz. Por ellos sabemos que la trama Gürtel se llevó un buen pellizco. Que cobró por adelantado. Que la dirección de Canal 9 –el aún no imputado ex director general, Pedro García, dio a la trama parte del negocio- tuvo el monopolio audiovisual del Encuentro de las Familias gracias a una fundación creada y controlada por el PP de Camps. Que la red de trileros se llevó más de medio millón de euros limpio de polvo y paja.

Ahora ya sabemos para quién fue rentable la visita del Papa. No deben de andar muy contentos los católicos, apostólicos y romanos viendo como una panda de indeseables usan su nombre con fines mafiosos. No deberían. En cierta medida, los hace cómplices de la fechoría. Lo ocurrido con la visita del Papa es de sainete, como casi todo lo relacionado con el chiringuito gürteliano.

CHIRINGAZOS

Otro chiringuito es el que tenía montado Matas. Nada que ver con Correa, aunque los métodos sean parecidos. Con su encausamiento ha quedado tocado el eje de la prosperidad pepera. Qué lejos quedan aquellos tiempos en que Esperanza y Camps navegaban junto a Matas por las apacibles aguas insulares, a bordo del yate de algún empresario amigo.

Don Jaume subió a los palacios y ahora baja a los infiernos judiciales. La lista de delitos que le imputan es interminable. Hasta Rajoy ha soltado amarras. Claro que Matas ya no es nada. Sin poder es más fácil romper relaciones. Por eso Camps no es lo mismo. El Molt Honorable sigue teniendo la llave del granero de votos valencianos imprescindibles para llevar a Rajoy a la Moncloa. Ese es su chantaje.

Sin embargo, Matas sigue siendo “ambaixador” de los valencianos. Una vergüenza. El título se lo dio Camps y aún no se lo ha quitado, a pesar de ser un presunto delincuente. Lo dicho, una vergüenza. También lo es que los tres millones de fianza que le pedía el juez para eludir la prisión los haya pagado Bancaja, la entidad semi pública dirigida por el ex President de la Generalitat, José Luis Olivas.

El eje está cojo, pero la lideresa parlanchina y el callado líder mantienen buenas relaciones. Ambos compartían amistades peligrosas y a cambio recibían suculentas dádivas. Más generosas para el PP madrileño, todo hay que decirlo. Será por eso del coste de la vida. Ambos dicen ser víctimas de los gürtelianos y aseguran que no hubo financiación ilegal de su partido.

Claro que la lideresa tenía a Fundescam, una fundación a la que se encauzaron fondos ilegales con los que financiar actos de la campaña electoral. Mientras que en el PP valenciano los actos organizados por la red de Correa y el Bigotes eran pagados por algunas empresas que luego se beneficiaban de suculentos encargos públicos. Todo a cuenta del erario. Si eso no es financiación ilegal, habrá que buscarle un nombre en el diccionario.

NOTA: El 14 de abril de 2010 el fantasma del franquismo recorre de nuevo España.


FOTO: El Papa Benedicto XVI en Valencia. EFE
FOTO: Jaume Matas y Francisco Camps en Valencia. El Periódico



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