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viernes, 11 de julio de 2014

JUBILACIÓN


“Me iré cuando me jubile”, dice Juan Cotino, el aún President de les Corts y perejil en todas las salsas con las que se guisa la corrupción. La devaluación de nuestra democracia tiene cómplices necesarios en una serie de políticos –lo de casta quita matices al término-, especialmente del PP, pero no solo, que hicieron de su actividad política el principal motor de sus negocios, aunque fuera bajo sospecha de corrupción. Las conversaciones de Enrique Ortiz sobre el negocio de las residencias de ancianos siendo Cotino Conseller de Bienestar Social y ver cómo se levantan grandes fortunas familiares a costa del erario público, indigna más allá de lo humanamente soportable. 
                  La deslegitimación que supone justificar todo tipo de corruptelas es la turbina que centrifuga la democracia. Lo dijo con otras palabras Joan Romero -catedrático de Geografía y ex secretario general del PSPV, entre otros méritos de su extenso currículo- en la presentación del manifiesto en solidaridad con Mónica Oltra. La diputada y coportavoz de Compromís ha sido suspendida de empleo durante un mes por cuestionar el funcionamiento de la cámara autonómica. Su expulsión, ordenada por Cotino, aprobada y ratificada por la mayoría absoluta del PP en les Corts, a puerta cerrada, coloca a la primera institución de los valencianos a un nivel democrático inferior al de las repúblicas bananeras. Si a este deterioro sumamos la total incapacidad del actual gobierno para mejorar la financiación autonómica, vemos que el peor enemigo de los valencianos es su propio ejecutivo. Un feo asunto que solo puede resolverse, en parte, consultando a la ciudadanía y jubilando a los protagonistas de esta época tan negra. Cotino se irá con el riñón bien forrado.  

PENSIONES
                  Antes de jubilarse, todo el mundo procura ahorrar para hacer frente a la segura caída de ingresos. Pensando en el futuro, para eso se crearon los Planes de Pensiones. En nuestro país, el más importante sigue siendo el público gestionado por la Seguridad Social. Con el espectacular incremento del paro y de los expedientes de regulación de empleo, las indemnizaciones por despido y los planes de pensiones se han convertido en la tabla de salvación de muchas familias.
                  Durante el gobierno de José Mª Aznar se incentivó la creación de planes de pensiones privados mediante rebajas fiscales y contribuciones empresariales. Argentaria, entonces banca pública, asumió muchos de estos planes voluntarios. La participación de la parte contratante nunca fue superior a la del trabajador. La derecha europea hacía lo mismo, aunque más pasada de rosca. En Bruselas, por cada euro aportado por los diputados, el Parlamento Europeo aporta dos del erario público. La gestión de esos fondos se confió a un Banco Luxemburgués, el país financieramente más opaco de la Unión, y su rentabilidad se fió a una Sociedad de Inversión de Capital Variable (SICAV), con una fiscalidad del 0,1% (aquí es del 1%). A esa bicoca se amorraron desde Arias Cañete a Rosa Díez, pasando por Montoro y Willy Meller. A favor de este último hay que decir que dimitió en cuanto se hizo pública la existencia de este Plan Privilegiado de Pensiones, tras 10 años de disfrutarlo. La respuesta del resto ha sido el silencio o las malas escusas. Cañete que gestionó por un tiempo este fondo de reptiles, aún no ha dicho nada. Un silencio vergonzante y vergonzoso.       

REGENERAR  
                  Ahora viene el PP con milongas regenerativas. Carece de credibilidad. Se necesita savia nueva para regenerar la carcomida vida política valenciana tras casi dos décadas de absolutismo sin ilustrar. No será fácil. Habrá que hacerlo con diálogo, sin prisas y si es posible con una sonrisa. El PP no quiere regenerar, quiere mantenerse en el poder. Por eso quiere recortar más la democracia. Anular el salario mínimo, demonizar la protesta, reducir el número de concejales y de diputados autonómicos, quitar competencias a los ayuntamientos,…Eso sí dando más recursos a unas diputaciones que como la de Orense de Baltar o la de Castellón de Fabra son cuevas en las que anida lo más granado del clientelismo, la corrupción y la ineficiencia. El futuro será plural y más democrático o no será. Habrá que hacer lo posible y lo imposible para que sea, y cuanto antes mejor.  
URBANO GARCIA
urbanogarciaperez@gmail.com

Imagen: Memegenerator.es

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