El 14 de abril de 1931, a la proclamación de la II
República, más de un millón de niños no estaban escolarizados. La tasa de
analfabetismo superaba el 30%, 1 de cada 3 españoles no sabía leer ni escribir.
Una de las prioridades del nuevo régimen fue acometer ese importante déficit.
Era urgente si se quería construir una sociedad de ciudadanos libres. Durante
el primer bienio (1931-33), el gobierno de Azaña impulsó una intensa campaña de
construcción de centros escolares que paliara el déficit histórico de nuestro
país. También se atendió a la situación precaria y de pura subsistencia en que
se encontraba la gran mayoría de maestros y maestras. Mejorar su formación y
garantizar un salario digno era condición necesaria para lograr esa escuela
pública, laica y gratuita con la que soñaba Fernando de los Ríos, Ministro de
Educación tras aprobarse, en diciembre de 1931, la Constitución republicana.
Con ella se dio un gran impulso a la construcción de nuevos centros. Las
escuelas se volcaron en atender a los niños más desfavorecidos. Se crearon las
Misiones Pedagógicas, se introdujo la coeducación y se pusieron en marcha los
Consejos Escolares. Y todo eso, ¡en tan solo 2 años! "La
misión de la escuela es transformar el país (…) que los que estaban condenados
a ser súbditos, puedan ser ciudadanos conscientes de una República", dijo
Rodolfo Llopis, diputado alicantino y, en 1932, Director General de Enseñanza
Primaria.
MESTRES
Manuel
Rivas contó en La lengua de las mariposas
esa pasión por la educación y la cultura que latía en las escuelas republicanas.
Las
nuevas corrientes pedagógicas europeas desarrolladas primero por Montessori y más tarde
por Freinet, germinaban por fin en nuestro país tras la siembra que había hecho
la Institución Libre de Enseñanza, condenada durante años a la marginalidad. Tampoco se puede olvidar la aportación de Ferrer i Guardia y de todo el movimiento libertario que desde principio del siglo XX, especialmente en Cataluña (Rosa Sensat y su Escola del Bosc no fue un caso aislado), había impulsado la Escuela Moderna y el llamado racionalismo educativo. Una experiencia anti autoritaria que se mantendrá viva en todas las corrientes pedagógicas europeas de la primera mitad del siglo pasado. Ese ímpetu renovador llegó a todos los rincones. En el País Valenciano florecieron
las nuevas formas de educar. Alfred Ramos ha recopilado en Mestres de la impremta una parte importante del material que sobrevivió a la
guerra y a la larga noche de piedra de la dictadura. No hay que olvidar que
para el franquismo, los maestros y la escuela republicana eran poco menos que
Satán y sus siete colas. La imprenta en la escuela era el complemento ideal
para el aprendizaje de la lectura, la escritura y también de la vida, pensaba
Freinet. Nada mejor que jugar a escribir, imprimir y contar para vencer al
analfabetismo y a la incultura. Hasta que la dictadura reimplantó las
tinieblas.
Tras
hablar con 60 antiguos alumnos de estas escuelas “freinetistas”, analizar 41
publicaciones y trazar el perfil de 79 mestres (en valenciano es
invariable, no importa el género), Alfred Ramos ha querido rendir homenaje y
recuperar para la memoria aquella escuela que quiso hacer un país nuevo de
ciudadanos orgullosos de ser libres.
CIEGSA
Cuarenta
años después, muerto el dictador y reinstaurada la democracia, las emergencias
educativas no eran las mismas que en los años 30, pero seguía habiendo un
preocupante déficit de escuelas públicas. En los 20 años de régimen absoluto
del PP en nuestro país se ha primado la educación privada y concertada frente a
la pública. Atentando contra la igualdad de la que habla la Constitución y
segregando a los alumnos en función de sus recursos. Los barracones son una de
las señas de identidad de la política educativa del PP. Para construir nuevos
centros, el Consell de Camps creó en
el año 2000 Construcciones e Infraestructuras de la Generalitat S.A. (CIEGSA),
empresa pública gestionada de forma privada y sin ningún tipo de control. Hace
unos días, el Conseller de Educación,
Vicent Marzà, y el de Hacienda, Vicent Soler, presentaron un informe sobre la
gestión de CIEGSA. En él se demuestra que validó sobrecostes por más de 1000
millones de € en la construcción de nuevos centros. Se estima en varios miles
de millones de € los desviados por CIEGSA del erario público. Y mientras, sigue
habiendo escuelas en barracones. La corrupción sistémica del PP, hasta en el
ámbito escolar, debería hacernos reflexionar sobre en qué manos confiamos nuestro
futuro. La inmunda herencia del PP está a años luz del digno legado
republicano.
URBANO GARCIA
Imatges:
1 y 2 escoles republicanes
3. Escuela en barracones en Valencia. Word Press
3. Pancarta Colegio Primaria Playas de Orihuela. LA VERDAD
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