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jueves, 14 de junio de 2018

AQUARIUS vs. GÜRTEL

Me hubiera gustado hablar esta semana del nuevo gobierno de Pedro Sánchez. Me hubiera gustado decir algo de esas 11 mujeres y 1 astronauta que tanto han dado que hablar en los primeros días de junio. Me hubiera gustado afear ese periodismo cutre y decimonónico del que hace gala el diario ABC, resaltando el ropero de las ministras en vez de hablar de su vestuario intelectual. Hubiera preferido comentar cómo lo que hoy es realidad, ayer era imposible. Hay tanto de lo que hablar estos días, con la política de nuevo en el puesto de mando, que resulta difícil escoger. 
            Las circunstancias suelen jugar extrañas partidas con la actualidad. El lunes 11 de junio, el mismo día en que el PP celebraba su hasta ahora última cumbre/funeral, la Audiencia Nacional hacía pública la sentencia de la llamada Gürtel valenciana. Los vericuetos de esta red mafiosa están íntimamente ligados al último cuarto de siglo de historia del PP. Cuando la trama dirigida por Correa vio que flojeaban sus negocios en Madrid, reforzó sus vínculos con Camps y con el PP valenciano, otro granero de votos del partido de Rajoy. Y a la València de Rita y Camps, a la de las mayorías absolutísimas del PP, al régimen instaurado en 1995 por el tándem Rita-Zaplana, acudió raudo su mejor escudero, hablo de Álvaro Pérez, más conocido como “El Bigotes” por los mostachos que lucía en los saraos del PP. Desde que el Bigotes se puso a las órdenes de Camps fue un personaje fijo en el paisanaje del PP de la CV, todos los festejos pasaban por sus manos. Ahora, muchos años después, corruptores y corrompidos han sido condenados. Un selecto grupo de hombres de negocios –como se decía antes-, algunos con la enseña de los Cotino, sacaron buen provecho de un PP fácil de engatusar. La ayuda fue mutua. A cambio de contratos públicos, alimentaban la caldera “B” con la que el PP calentaba sus campañas electorales. Seguro que ayudó a conseguir sus mayorías de las que tanto presumía. Ahora ha quedado judicialmente demostrado que el PP se financió de forma ilegal, y que el PP valenciano, además, lo hizo en campaña electoral. Un delito difícil de cuantificar por las consecuencias que tiene. ¿Además del dinero, quién nos devolverá el tiempo perdido?

NÓOS ERAN ELLOS
                  Martes 12, el Tribunal Supremo hace pública la sentencia del llamado caso Nóos, más conocido como caso Urdangarín. Cinco años y 10 meses de pena, penita, pena para el cuñado de Felipe VI. Otro garbanzo negro -este colateral- en la casa de los Borbones. Más allá del protocolo, las autoridades valencianas de entonces -todas del PP- no dudaron en agasajar con las mejores viandas del reino a los entonces duques de Palma. Y es que esa corruptela también pasó por tierras valencianas, demostrando el “efecto llamada” que tiene la corrupción. Rita se llevó a la tumba los entresijos de aquellas negociaciones con el cuñadísimo, entonces yernísimo del ahora rey emérito. Con su muerte, se decretó la ley del silencio. Alfonso Grau, escudero de Rita, pagó con disgustos su fidelidad a la jefa. El resto de conmilitones abonaron las multas y se libraron de la trena. Al que todos señalan como manifasseren la sombra, hablo de Camps, se libró de nuevo por los pelos de ser imputado en esta trama. Claro que aún tiene asuntos pendientes de los que dar cumplida cuenta.  

NUEVA ERA
                  Mientras los tribunales sentenciaban nuestro pasado de vino y rosas, un barco con nombre de new agedibujaba con rumbo incierto las líneas de su deriva. La causa de su zozobra no era la meteorología, si no que Salvini, dirigente de la ultraconservadora Liga Norte y nuevo ministro italiano de Interior, émulo de Trump, había dicho que “Italia para los italianos” y había ordenado el cierre de sus puertos a los inmigrantes. Hay gobiernos europeos que compiten en el ranking de la infamia. Aquí, en otra orilla del mismo mar Mediterráneo, prendió la llama de la solidaridad. El Ayuntamiento de València, el Conselly el nuevo Gobierno salieron al rescate de los 629 pasajeros (entre ellos, 123 menores y 7 embarazadas) cuyo destino dependía de una decisión política. La negativa del gobierno italiano a permitir el atraque del AQUARIUS es una muestra de la incapacidad de la Unión Europea para resolver conflictos humanitarios que afectan a sus países miembros. ¿Qué hacer, mientras la UE se preocupa más de rescatar bancos que de rescatar personas? La opción está clara. Otra Europa es posible y necesaria. València está en el mapa y dando un buen ejemplo. También así se construyen las hegemonías. Bienvenidas y bienvenidos.
URBANO GARCIA
urbanogarciaperez@gmail.com

Imágenes:

1.    Balcón Ayuntamiento de València con pancarta de bienvenida a refugiados. AJUNTAMENT 
2.    Camps, Rita y Urdangarin en València en 2006. FERRAN MONTENEGRO
3.    A bordo del Aquarius. OSCAR CORRAL
   

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