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viernes, 13 de junio de 2014

ABDICACION

http://youtu.be/qIeaPSqpvrQ
Lo que ayer era impensable, hoy es posible. El abuelo de Juan Carlos dejó el trono tras unas elecciones municipales. Su nieto lo abandona tras las europeas. Los tiempos han cambiado. Es lo que va del siglo XX al XXI. Podría ser casualidad, pero ya se sabe que ésta no existe.
                  Los datos más destacados del 25M fueron el descenso hasta sus mínimos históricos de los dos grandes partidos (el bipartidismo no llega al 50%), y el sorpasso de Esquerra Republicana a CiU, en Catalunya. Ambas circunstancias justificarían, por si solas, la alarma monárquica. Hace tiempo que el sistema instaurado en 1978 da sobradas muestras de agotamiento. Renovarse o morir. En otros países, crisis parecidas se solventan abriendo procesos constituyentes. Pero aquí sigue habiendo miedo a un pasado que nos paraliza. En estas circunstancias, renovar el contrato con la sociedad es lo lógico. Hay más motivos. También la sucesión en la Jefatura del Estado merece al menos una consulta. Habría que recordar que Juan Carlos I era rey (cuesta decirlo en pasado) por la gracia de Franco y de su padre, Juan, que dejó de tener derechos dinásticos cuando Alfonso XIII renunció a la corona y se autoexilió. Se abre pues un tiempo de incertidumbre para quienes pensaban que tenían todo atado y bien atado. Juan Carlos ganó su legitimidad democrática optando por no repetir los errores de su abuelo. Se desprendió y renunció a gran parte de la herencia de Franco. Y en el 23F renovó legitimidad apostando por el sentido común. Algún día sabremos qué papel jugó en todo esto Estados Unidos, y entonces, a lo mejor, se nos caen más los mitos. 
                 
DEPRISA, DEPRISA
                  2 de junio de 2014, fijen el día que ya es historia. Nadie puede creerse que la Corona haya improvisado la fecha de la abdicación, coincidiendo también, otra casualidad, con el Día de la República Italiana. A no ser que el hecho de haber nacido en Roma haya impreso en Juan Carlos un fatum jubilar, lo más probable es que el plan de jubilación monárquica, pensado desde hace tiempo, cayó en 2 como la bola de la ruleta puede caer en 5 roja, puro azar. Buscaban el momento más oportuno que nunca llegaba. Atrás quedaron muchas mejores oportunidades. Las posibilidades de encontrar la ocasión más propicia se iban reduciendo. Los resultados electorales del domingo 25 de mayo encendieron todas las alarmas en la Zarzuela y en la Moncloa. El abismo se aproximaba a velocidad de crucero y había que evitar como fuera asomarse al precipicio. Esperar más era suicida para la Corona. De aquí no pasa, debió pensar Juan Carlos. Y así es como se activó la estrategia sucesoria. Una vez en marcha el proceso había que actuar con celeridad. Que la sociedad apenas pudiera asimilar la imparable sucesión de acontecimientos.
                  El guión es el previsto. Los principales actores del reparto sucesorio están sobre aviso. Los ex presidentes han sido informados con anterioridad sobre los detalles del procedimiento. El protocolo está ensayado. Se ajustan fechas, dimisiones,… para que todo cuadre. Nada se deja a la improvisación. La rapidez es fundamental en la guerra relámpago para pillar desprevenido al adversario. La derrota es total, el coste mínimo. Funcionó en la Transición, ¿por qué no ahora?

ENCAJE
                  Muchos expertos coinciden en señalar el carácter transitorio del Estado autonómico. Sólo así es posible concebir que se haya convertido en una fuente inagotable de inestabilidad. La originalidad del modelo hispano consistió en dar salida a la pulsión descentralizadora sin romper la unidad de la patria, tan querida por los poderes fácticos. Pero a aquel diseño del 78 se le van rompiendo todas las costuras. La cuenta atrás del  referéndum soberanista de Catalunya está en marcha. Desde el 25M lo pilota claramente Esquerra Republicana. Hay que hacer algo antes de que no se pueda hacer nada, medita Juan Carlos. A ciertas edades uno no está para muchos trotes. Hace falta sangre nueva. ¿Qué mejor para legitimarse Felipe que solucionar un problema para mi irresoluble?, debió preguntarse el monarca. ¿Iniciará Felipe VI el camino de una reforma constitucional de carácter federal?, o ¿se logrará abrir un proceso constituyente? Mientras llega ese momento, hay que actuar con celeridad. Asegurar el apoyo de los 2/3 del Congreso de los Diputados No importa si el PSOE pierde militancia a girones, ya la recuperará, deben de pensar sus máximos dirigentes. Con lo que nadie contaba es con que la nueva generación pide paso exigiendo más democracia y con nuevos métodos de hacer política. De pronto, todo me parece viejo.  
   
URBANO GARCIA
urbanogarciaperez@gmail.com

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