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viernes, 1 de noviembre de 2013

AUSENCIAS Y SILENCIOS


No me gusta la verborrea vacua de ideas pero llena de populismo y demagogia. Ni la de ella ni la de nadie. Tampoco sus silencios y ese estar como ausente cuando se habla de la ciudad en la que vivo. Ella, máxima responsable de la política de la ciudad -de la que se hace y de la que no-, se debe a la ciudadanía y no a sus cambiantes estados de ánimo. No hay nada de poesía en sus calladas ausencias. Sólo hay nepotismo y mala educación. No es la primera vez que lo hace, todo hay que decirlo. Pero cada vez chirrían más sus actitudes tan poco democráticas. Hasta ahora, los demás también callaban y no afeaban sus imposturas. Se acabó la tolerancia con las malas formas, con un autoritarismo excusado en su carácter fuerte. A nadie le gusta aguantar continuos desplantes y reprimendas. Volvió a ocurrir hace unos días en el debate sobre el estado de la ciudad. En teoría, un pleno para debatir cómo está Valencia. Un debate como los que se hacen en otras ciudades. Pero en la práctica fue un debate encorsetado, que limitó al extremo el tiempo para que la oposición desarrollara sus propuestas. Un paripé pre democrático que nada tiene que ver con la cooperación con la que deben gestionarse los asuntos públicos. Mientras ella hacía un sudoku, su escudero se batía en el hemiciclo. Rita se reservó la última palabra, sin limite de tiempo, sin controlar su lengua viperina escupiendo descalificaciones, sabedora de que a nadie se le permitiría responder a sus difamaciones. Para eso están los reglamentos aprobados con el único voto de la mayoría absoluta del PP, para acallar las voces discrepantes. 

FIN DE REGIMEN
            Suenan trompetas de apocalipsis sobre los líderes del PP. Rita es consciente de que su tiempo se acaba. Sobre sus espaldas pesan las dos décadas en las que ha hecho y deshecho en la ciudad a su antojo, sin nadie que rechistase sus ocurrencias, fueran buenas o malas. Tendrá que ir haciéndose el ánimo de quitarle el polvo al coche que, un día de hace ya muchos años, aparcó en estancias municipales. A no ser que opte por no apearse del vehículo oficial. Todo puede ocurrir. Ella no se considera políticamente amortizada, mientras que Fabra, Alberto, sigue sin despegar, como los aviones del aeropuerto de su Castellón natal.
            Tal vez por eso, y a falta de otras viandas, Rita se reserva para el menú pre electoral sus dos joyas de la corona: la Marina y el Parque Central. Este último tendrá que esperar tiempos mejores. Pero con la primera se explayó todo lo que quiso y más en un pleno casi monográfico. Hay que ir rápido, para vender suelo público antes de que la crisis afloje. De eso se trata, de privatizar todo lo que se pueda la preciada franja de terreno aledaña a la dársena interior. Unos terrenos dados a la ciudad por el Ministerio sin ninguna condición a cambio. El dinero saldrá de los inversores privados –argumentó Rita-, ansiosos de hacer negocio en una ciudad en la que nunca llueve ni se pone el sol. Podría ser una buena oportunidad para adecentar toda la franja litoral, incluidos los barrios marítimos que tanto lo necesitan. Y no pienso sólo en el Cabanyal-Canyamelar, ahí está Natzaret para dar fe de su histórico abandono. Rita no quiere ni oír hablar de esa posibilidad. Por eso, mostrando su verdadero talante, mandó callar a la oposición y la dejó sin turno de réplica. A Ribó le quitó la palabra en tres ocasiones. “Estoy muy orgullosa de la herencia que voy a dejar”, dijo Rita refiriéndose únicamente a la Marina Real. No le importa que el resto de la ciudad esté hecho unos zorros.
            A Rita no le gustan los debates. Prefiere sus monólogos y hacer lo que le dé la gana sin que nadie la controle. Ahora tiene un nuevo arquitecto de cabecera, José María Lozano, cuyo proyecto de Marina se parece demasiado a un gueto para gente guay. Su designación a dedo no augura nada bueno. No estaría de más que toda la ciudadanía pudiera opinar sobre un proyecto que marcará el futuro de la ciudad al menos en este siglo. Claro que la gente necesita información y tiempo para formarse una opinión, y todo eso puede retrasar el inicio del plan. ¿Y si Rita ya no es alcaldesa para entonces? Esa es su pesadilla.  
           
URBANO GARCIA
urbanogarciaperez@gmail.com

FOTO: LAS PROVINCIAS 

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